Cómo las redes de captación de migrantes de Bangladesh crearon una economía del tráfico ilegal de personas valorada en 250,000 millones de dólares.

Boats with refugees are arriving to the beaches of Skala Sykamia, Lesvos island, Greece. Image via Wikimedia Commons by Ggia. CC BY-SA 4.0.

Barcos con refugiados llegan a las playas de Skala Sykamia, isla de Lesbos, Grecia. Imagen vía Wikimedia Commons por Ggia (CC BY-SA 4.0).

Después de tres años trabajando en el rubro de la construcción en Daca, Ishmam, de 28 años y originario de Shariatpur, Bangladesh, había ahorrado unos 6500 dólares, y fue ahí cuando el intermediario local (dalal) le hizo una propuesta casi irresistible. La ruta parecía sencilla: Bangladesh a través de Arabia Saudita hasta Libia, y luego una breve travesía por el Mediterráneo hasta Italia, donde sus ingresos mensuales podrían superar sus ganancias anuales.

“Desde Bangladesh, a través de Arabia Saudita hasta Libia, y luego desde Libia intentar cruzar en barco a Grecia o Italia”, relató meses después, al describir lo que creía que sería una ruta bien establecida utilizada por miles de personas antes que él.

Sin embargo, al llegar a Libia, la realidad cambió drásticamente. Pasó tres semanas en lo que los traficantes llamaban una “casa de juegos”: centro de detención donde unos 200 migrantes esperaban condiciones climáticas favorables y disponibilidad de embarcaciones.

El barco prometido finalmente llegó de noche, con más ocupantes que superaban cualquier margen de seguridad; con casi 150 personas hacinadas en una embarcación diseñada para quizás 40.

“Partimos con la esperanza de llegar a Italia para un futuro mejor”, dijo, recordando el momento en que el motor arrancó y la costa de Libia comenzó a alejarse. “El barco navegó solo 20 minutos antes de que la guardia costera nos atrapara”.

Ishmam es uno de los muchos bangladesíes que se lanzaron en búsqueda del sueño europeo, solo para descubrir que era muy diferente de lo que los traficantes les habían prometido. Tras regresar a Bangladesh en mayo de 2026, contó su experiencia a un equipo de investigación del que formaba parte el autor, en el marco de un proyecto de investigación sobre migración.

La experiencia de otro retornado reveló una dimensión aún más oscura de este sistema. “Los facilitadores de migrantes en Libia son bangladesíes. Miles de millones de dólares salen de nuestro país y fluyen hacia Libia a través de esta red”, reveló. El intermediario que lo reclutó en Bangladesh mantuvo contacto diario durante todo el viaje, no para comprobar su bienestar, sino para coordinar los pagos con los intermediarios libios.

“Mi captor me quitó 12,915 dólares para llevarme a un país europeo y ahora he regresado como un delincuente”, declaró. Su detención duró 23 días, una humillación deliberada diseñada para presionar a la familia a pagar un rescate.

Estos dos casos arrojan luces a una red de contrabando que ha convertido el corredor Bangladesh-Libia-Italia en uno de los mercados de migración irregular más lucrativos del mundo.

Migración irregular a través del Mediterráneo central

En 2022, alrededor de 15,228 migrantes bangladesíes llegaron a Italia a través de la ruta del Mediterráneo central, lo que convirtió a Bangladesh en la tercera nacionalidad con mayor representación en términos de migración irregular. Esta cifra representa un aumento considerable con respecto a las apenas 349 llegadas registradas en 2018.

Aproximadamente 14,000 bangladesíes llegaron a Italia a través de esta ruta en 2024. Entre junio de 2023 y agosto de 2025, cerca de 6000 ciudadanos bangladesíes fueron repatriados desde Libia con la ayuda de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo dependiente de Naciones Unidas.

Esta cifra aumentó a 8174 en diciembre de 2025, con múltiples vuelos de repatriación que transportaron a cientos de migrantes cada mes a lo largo de 2024 y 2025.

Las rutas migratorias se han multiplicado y adaptado a las medidas de control. La principal vía va desde Bangladesh, pasa por Dubái, llega hasta Egipto y finalmente Bengasi, aunque el 50% de los migrantes bangladesíes indocumentados ahora entran en Libia a través de Turquía.

Se activa una ruta alternativa a través de India y Sri Lanka cuando las autoridades del aeropuerto de Daca intensifican la vigilancia. Otros países de tránsito incluyen Egipto, Jordania, Kuwait, Líbano, Catar, Arabia Saudita, Siria, Sudán, Turquía, Túnez y Emiratos Árabes Unidos, lo que crea una red compleja que se modifica y adapta a las presiones de las autoridades.

Comparación de costos de la migración legal e irregular

La economía de este sistema revela por qué las redes de reclutamiento consideran la migración irregular tan lucrativa. En 2020, el costo promedio de la migración legal para trabajadores bangladesíes, que incluye pasajes aéreos, costos de visa y honorarios de agentes, fue de 3520 dólares para Arabia Saudita, y entre 2420 dólares y 3230 dólares para Omán, Catar y Malasia. Estos costos han aumentado y el costo promedio de la migración supera ahora los 3730 dólares, según datos de diciembre de 2025.

Un trabajador varón gasta en la actualidad entre 4035 y 7265 dólares para llegar a Arabia Saudita, mientras que migrar a Malasia cuesta entre 2825 y 4845 dólares. El Gobierno fijó oficialmente los costos en 1330 dólares para Arabia Saudita, 1290 dólares para Malasia, 870 dólares para Emiratos Árabes Unidos, 860 dólares para Kuwait, 815 dólares para Omán y 790 dólares para Bahréin, pero los gastos reales son entre 2,5 y 2,6 veces mayores que estas cantidades.

Sin embargo, el corredor Libia-Italia opera a una escala completamente diferente. Viajar solo desde Bangladesh a Libia cuesta entre 4500 y 4900 dólares, mientras que cruzar el Mediterráneo y emigrar a Europa cuesta entre 3000 y 4000 dólares por persona.

La mayoría de los bangladesíes pagan entre 10,000 y 14,000 dólares por el viaje completo, y muchos acaban gastando entre 15,000 y 17,000 dólares tras la extorsión y los costos adicionales en Libia.

En Bangladesh, los intermediarios cobran tarifas iniciales de entre 4035 y 12,915 dólares por la documentación y el tránsito. Los facilitadores de tránsito en Dubái, Egipto, Kuwait, Turquía, India o Sri Lanka coordinan el traslado de grupos y cobran tarifas por cada relevo. Una vez en Libia, los patrocinadores del aeropuerto exigen pagos, los grupos armados cobran “tasas de seguridad”, los conductores cobran por el transporte interno y los contrabandistas costeros controlan el acceso al Mediterráneo.

El sistema de casas de juego representa quizás el mecanismo de extracción más cínico. “La casa de juego funciona como una cárcel. No se puede hablar; no hay forma de comunicarse. Mantienen juntas a entre 200 y 300 personas. A quienes se les acaba el dinero los devuelven; a quienes no se les acaba, los dejan”, explicó un migrante al describir estos centros de detención anteriores a la partida, donde las familias reciben constantes exigencias de pago mientras sus parientes esperan la salida de los barcos.

El fenómeno de los “migrantes del oro”

Los migrantes bangladesíes son considerados “oro” dentro de la economía del contrabando en Libia, ya que representan la fuente de pago más fiable. Detrás de cada migrante hay una familia que permanece profundamente involucrada durante todo el viaje: negocian con intermediarios en Bangladesh, gestionan la financiación, coordinan los pagos durante el tránsito y sirven de enlace con los traficantes cuando surgen problemas.

Según estimaciones de los investigadores, la economía del contrabando entre Bangladesh, Libia e Italia genera entre 160 y 190 millones de dólares anuales, de acuerdo con la referencia de la llegada de 14,000 personas a Italia en 2024 y la aplicación de estructuras de precios documentadas. Esta cifra representa una estimación mínima, que excluye a quienes pagaron pero nunca llegaron a Italia: migrantes interceptados en el mar, detenidos indefinidamente en Libia o que murieron al intentar cruzar.

El mercado negro de personas en Libia añade otra capa de explotación. A los migrantes que entran legalmente por vía aérea se les promete trabajo temporal mientras esperan su próximo visado para Italia. Al llegar, sus pasaportes desaparecen con el pretexto de tramitar la documentación. Trabajan inmediatamente en la construcción o en el sector servicios, pero no reciben ningún salario. Al final, descubren que los han vendido a otro empleador o intermediario, lo que demuestra la existencia de un mercado en el que los migrantes funcionan como mercancía.

Bangladesh’s contribution to migrants smuggling market

Contribución de Bangladesh al mercado del tráfico de migrantes. Infografía del autor, usada con autorización.

¿Un futuro de 250,000 millones de dólares?

La trayectoria indica una aceleración continua. Los bangladesíes tuvieron el primer lugar entre los solicitantes de asilo en Italia, con 23,450 solicitudes registradas en 2023. La tendencia se intensificó aún más, 2589 bangladesíes llegaron a las costas italianas solo durante enero y febrero de 2025, el doble de los 1206 que llegaron durante el mismo período en 2024.

Entonces, ¿por qué esta industria turbia y peligrosa tiene tanto éxito? En primer lugar, los costos de la migración legal siguen aumentando. Los gastos para los trabajadores poco calificados que buscan empleo en el extranjero en los principales destinos oscilan ahora entre 3230 y 8070 dólares. Se necesitan al menos 10 meses de trabajo para recuperar el costo de la migración, lo que obliga a los trabajadores a aceptar salarios más bajos y limita su capacidad de negociación.

En segundo lugar, los países del Golfo han restringido las oportunidades de contratación y las medidas migratorias, lo que empuja a los posibles migrantes a destinos alternativos y rutas ilegales. Un estudio publicado en 2024 documenta cómo las brutales condiciones laborales, sumadas a las restrictivas políticas gubernamentales a los trabajadores migrantes, llevan a algunos a cambiar su sueño de Dubái y trasladarse a Europa.

Si continúa el ritmo actual de crecimiento de la migración ilegal, de aproximadamente 14,000 llegadas en 2024 a una cifra estimada de 20,000 en 2025, y si los costos por persona se mantienen entre 10,000 y 17,000 dólares, la economía del contrabando podría alcanzar entre 200 y 340 millones de dólares en ingresos brutos.

Incluso teniendo en cuenta las interceptaciones, los intentos fallidos y los retornados, una proyección conservadora sugiere que el mercado podría superar los 250 millones de dólares anuales para 2026, lo que consolida su posición como uno de los mayores corredores de migración irregular del mundo.

A menos que Bangladesh establezca vías de migración legal verdaderamente accesibles, miles de personas más calcularán que arriesgar 12,915 dólares por un viaje en barco de veinte minutos representa su mejor oportunidad para alcanzar la vida que les han prometido.

Este informe se basa en entrevistas con cinco o seis personas que regresaron a Bangladesh tras ser liberadas de su detención en Libia en mayo de 2026. La mayoría solicitó el anonimato por motivos de seguridad. Los nombres utilizados en este artículo se han cambiado para proteger su identidad y seguridad.

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