Tres años de Orgullo: Archivo visual de Santiago Méndez sobre la comunidad queer de Venezuela

Pride in Caracas, Venezuela, 2024. Photo by Santiago Méndez, used with permission.

Desfile del Orgullo en Caracas, Venezuela, 2024. Foto de Santiago Méndez. Usada con autorización.

Este artículo forma parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, «Diversidad de género«. Esta serie ofrece una visión de la diversidad de género y de cómo se ve amenazada, protegida y preservada en todo el mundo. Puedes apoyar este reportaje con una donación.

En los últimos tres años, el fotógrafo y artista visual Santiago Méndez Arvelaez ha estado documentando las celebraciones del Orgullo en la capital de Venezuela, y ha creado un impactante registro visual de la vida, la visibilidad y la resistencia queer.

Méndez nació en Caracas en 1998, y explora la identidad a través de la fotografía, la investigación y prácticas visuales multimedia arraigadas en la cultura popular venezolana. El trabajo de Méndez se destaca por su atención constante a las complejidades culturales y sociales del país. Como parte de una vibrante tradición de fotografía documental en Venezuela, se está consolidando como uno de los artistas que crean algunos de los archivos más fascinantes de comunidades que, en gran medida, siguen ignoradas en las narrativas dominantes.

Su obra aborda la fotografía documental desde una perspectiva antropológica, captura un país moldeado por la moda, el estilo urbano, las tradiciones afrodescendientes y el arte popular, al tiempo que traza las conexiones entre la expresión contemporánea y las antiguas historias culturales.

Gabriela Mesones Rojo (GMR): ¿Por qué crees que documentar las experiencias queer en Venezuela es tan importante en este momento?

Santiago Méndez (SM): Venezuela is often explained through politics, migration, collapse. I grew up inside that and I have never experienced my country beyond Chavismo. When everything is reduced to crisis, other stories disappear, but the ability to be yourself in public, love openly, and be recognized says a lot about the country you live in.

Venezuela still has no marriage equality, no recognition for same sex couples, and trans legal gender recognition remains blocked in practice. The Venezuelan Observatory of LGBTIQ+ Violence recorded 461 cases of violence and discrimination in 2023, affecting 394 people, and five deaths.

Queer archives prove that people were here. It leaves evidence of our existence.

Santiago Méndez (SM): A menudo se habla de Venezuela en términos de política, migración y colapso. Crecí en ese contexto y nunca he conocido mi país más allá del chavismo. Cuando todo se reduce a la crisis, otras historias desaparecen, pero la posibilidad de ser uno mismo en público, amar abiertamente y ser reconocido dice mucho del país en el que vives.

Venezuela aún no tiene matrimonio igualitario, ni reconoce a las parejas del mismo sexo, y el reconocimiento legal de género para las personas trans sigue bloqueado en la práctica. El Observatorio Venezolano de Violencia LGBTIQ+ registró 461 casos de violencia y discriminación en 2023, que afectaron a 394 personas, y cinco muertes.

Los archivos queer demuestran que la gente estuvo aquí. Dejan evidencia de nuestra existencia.

Pride in Caracas, 2023. Photo by Santiago Méndez. Used with permission.

Marcha del Orgullo en Caracas, 2023. Foto de Santiago Méndez. Usada con autorización.

GMR: En los últimos tres años ha habido profundos cambios políticos en el país. ¿Qué cambios has notado en la Marcha del Orgullo de Caracas en estos años, ya sea en cuanto a participación, visibilidad, emociones o ambiente político?

SM: In 2023 I felt a huge energy in the street. Pride felt crowded, loud, almost unreal. There was joy everywhere, and I believe in that joy. Still, I kept thinking about the pain carried under the music. Existing together in the street is political, even when people do not name it that way.

2024 feels important because it was a hinge year. I went with my mom and friends. The march happened three weeks before the presidential election, and the slogan was ‘Our existence is not public indecency.’ It came after 33 people were detained during a 2023 police raid at a Valencia LGBTIQ+ venue. They were charged with public indecency, criminal association and noise pollution, in a case organizations denounced as discriminatory criminalization in a private queer space.

By 2025 the mood felt different. Smaller. More careful. Less formally accompanied. Some organizations reportedly participated discreetly. The landscape was marked by arrests and exile after the 2024 presidential election.

Pride Month 2026 began with reports that at least 30 men were held in a police operation at a Barquisimeto LGBTIQ+ venue, after officers allegedly accused them of ‘committing the crime of homosexuality.’

Homosexuality is not illegal in Venezuela, but police still behave as if it should be. For many LGBTIQ+ Venezuelans, one of the biggest fears is an encounter with the authorities.

I cannot describe these years as progress. There’s visibility, but also fear. My photos live in that tension.

SM: En 2023 sentí una energía enorme en la calle. El Orgullo se sentía abarrotado, ruidoso, casi irreal. Había alegría por todas partes, y yo creo en esa alegría. Aun así, no dejaba de pensar en el dolor que se escondía tras la música. El simple hecho de convivir en la calle es un acto político, aunque no se le llame así.

El año 2024 se siente importante porque fue decisivo. Fui con mi mamá y mis amigos. La marcha fue tres semanas antes de las elecciones presidenciales, y el lema era «Nuestra existencia no es indecencia pública». Se organizó después de que detuvieron a 33 personas durante una redada policial en 2023 en un local LGBTIQ+ de Valencia. Se les acusó de indecencia pública, asociación ilícita y contaminación acústica, en un caso que las organizaciones denunciaron como criminalización discriminatoria en un espacio queer privado.

Para 2025, el ambiente se sentía diferente. Más reducido. Más cauteloso. Con menos acompañamiento oficial. Según se informó, algunas organizaciones participaron discretamente. El panorama estuvo marcado por detenciones y exilios tras las elecciones presidenciales de 2024.

El Mes del Orgullo de 2026 comenzó con informes de que al menos 30 hombres fueron detenidos en una operación policial en un local LGBTIQ+ de Barquisimeto, después de que los agentes supuestamente los acusaran de «cometer el delito de homosexualidad«.

La homosexualidad no es ilegal en Venezuela, pero la Policía sigue comportándose como si lo fuera. Para muchos venezolanos LGBTIQ+, uno de los mayores temores es un encuentro con las autoridades.

No puedo describir estos años como un avance. Hay visibilidad, pero también miedo. Mis fotos viven en esa tensión.

Pride in Caracas, 2025. Photo by Santiago Méndez. Used with permission.

Desfile del Orgullo en Caracas, 2025. Foto de Santiago Méndez. Usada con autorización.

GMR: Como fotógrafo y artista visual queer, ¿qué opinas sobre la representación y la ética al fotografiar experiencias queer? ¿Qué responsabilidades conlleva la creación de archivos visuales queer?

SM: Being queer changes how I photograph these spaces. I recognize parts of myself in the people I photograph. That closeness does not give me ownership over their stories.

In Venezuela, a published image can expose someone to family, work, or police. Public space does not erase risk. So I work with doubt. Some photographs stay unpublished. Some faces stay out of the archive.

I am skeptical of ‘photographer heroism.’ Photography can preserve, inform, and make people pay attention, but it does not replace action, context, or material change. Without research, there is misunderstanding. Without relationship, there is extraction.

Representation is not about making the community look perfect. The Venezuelan queer community carries the same prejudices, desires and contradictions as the rest of the country.

I am part of that reality too, so I approach it with honesty instead of judgment.

SM: Ser queer cambia la forma en que fotografío estos espacios. Reconozco partes de mí en las personas que fotografío. Esa cercanía no me da derecho a apropiarme de sus historias.

En Venezuela, una imagen publicada puede exponer a alguien ante su familia, en el trabajo o ante la Policía. El espacio público no elimina el riesgo. Por eso trabajo con incertidumbre. Algunas fotografías no se publican. Algunos rostros no llegan al archivo.

Muestro escepticismo respecto al «heroísmo del fotógrafo». La fotografía puede preservar, informar y llamar la atención de la gente, pero no reemplaza la acción, el contexto ni el cambio concreto. Sin investigación, hay malentendidos. Sin relación, hay explotación.

La representación no se trata de hacer que la comunidad se vea perfecta. La comunidad queer venezolana tiene los mismos prejuicios, deseos y contradicciones que el resto del país.

Yo también soy parte de esa realidad, así que la abordo con honestidad y no con juicio.

Queer visual artists Yosmel Araujo and Lorenzo Campuzano hold signs during Pride in Caracas, 2024. "More fags, less cops" and "Abandonment is a bullet lodged inside me". Photo by Santiago Méndez. Used with permission.

Los artistas visuales queer Yosmel Araujo y Lorenzo Campuzano sostienen pancartas durante el Orgullo en Caracas, en 2024. Foto de Santiago Méndez. Usada con autorización.

GMR: ¿Por qué es fundamental la fotografía para preservar la memoria cultural queer? ¿Qué preserva la fotografía que otras formas de narrar historias no pueden?

SM: Queer photography matters because much of our history was hidden, mocked, or told by people who did not love us.

In Venezuela, the archive is full of gaps. Many queer lives were photographed only through shame, scandal, police language, medical language and meme language. The Venezuelan Observatory of LGBTIQ+ Violence reported that at least 93 trans people were murdered in Venezuela between 2008 and 2023, all of them trans women. That number changes the meaning of celebration.

I want someone in the future to see these photographs and understand that queer Venezuelans existed in public before the country recognized them. We love here. We make style here. We make noise here.

We belong here, even when belonging was denied.

SM: La fotografía queer es importante porque gran parte de nuestra historia se ocultó, ridiculizó o la contaron personas que no nos querían.

En Venezuela, el archivo está lleno de vacíos. Muchas vidas queer fueron fotografiadas únicamente a través de la vergüenza, el escándalo, el lenguaje policial, el lenguaje médico y el lenguaje de los memes. El Observatorio Venezolano de Violencia LGBTIQ+ informó que al menos 93 personas trans fueron asesinadas en Venezuela entre 2008 y 2023, todas mujeres trans. Esa cifra cambia el significado de la celebración.

Quiero que alguien en el futuro vea estas fotografías y comprenda que los venezolanos queer existían en público antes de que el país los reconociera. Aquí amamos. Aquí creamos estilo. Aquí hacemos ruido.

Pertenecemos aquí, incluso cuando se nos negó el derecho a pertenecer.

Pride in Caracas, 2024. Queer fashion and arts take center stage during the march. Photo by Santiago Méndez. Used with permission.

Desfile del Orgullo en Caracas, 2024. La moda y las artes queer acaparan el protagonismo durante la marcha. Foto de Santiago Méndez. Usada con autorización.

GMR: ¿Qué te ha enseñado sobre Venezuela el hecho de fotografiar la vida queer?

SM: What I keep seeing is that visibility and safety are not the same thing. For many queer Venezuelans, showing up publicly still carries risk. Photography made me look at who feels free, who is supported, who is exposed, who arrives alone.

Pride in Caracas is intense, but it has a strange quietness. It gives you time to read signs and stay with people’s faces. The Pride I photograph is people trying to be public where publicness has a cost. Queer life in Caracas is pushed into rooms, parties, clubs, coded friendships.

The march puts bodies in daylight, but still, it has taught me that visibility is never distributed equally.

SM: Lo que sigo observando es que visibilidad y seguridad no son lo mismo. Para muchos venezolanos queer, mostrarse en público sigue entrañando un riesgo. La fotografía me hizo fijarme en quién se siente libre, quién cuenta con apoyo, quién está expuesto, quién llega solo.

El Orgullo en Caracas es intenso, pero tiene una extraña tranquilidad. Te da tiempo para leer los letreros y fijarte en los rostros de la gente. El Orgullo que fotografío es gente que intenta mostrarse en público cuando hacerlo tiene un costo. La vida queer en Caracas se ve relegada a habitaciones, fiestas, discotecas y amistades en clave.

La marcha saca a los cuerpos a la luz del día, pero aun así, me ha enseñado que la visibilidad nunca se distribuye de manera equitativa.

Pride in Caracas, 2025. That year, the Pride march was one of the only protests that took place in the country, amidst one of the highest repression waves in Venezuela’s modern history, on the heels of the presidential elections. Photo by Santiago Méndez. Used with permission.

Marcha del Orgullo en Caracas, 2025. Ese año, la marcha del Orgullo fue una de las pocas protestas que hubo en el país, en medio de una de las oleadas de represión más intensas de la historia moderna de Venezuela, justo después de las elecciones presidenciales. Foto de Santiago Méndez. Usada con autorización.

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