
Arrecifes de coral en Papúa Nueva Guinea. Foto de Brocken Inaglory, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).
Esta publicación es parte de la serie Spotlight de Global Voices: “Crisis globales, soluciones locales” de mayo de 2026. Presenta relatos de resistencia y acciones climáticas exitosas, aportes sobre cómo las comunidades de los países en desarrollo luchan contra la crisis, estudios del posible significado para futuras generaciones y más. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
Papúa Nueva Guinea, Fiyi y Vanuatu han acordado expandir y conectar sus zonas marinas protegidas, y ratificaron su compromiso de priorizar la salud del océano y del ambiente.
Esta iniciativa se anunció durante la primera Cumbre Oceánica de Melanesia, celebrada en mayo de 2026 en Puerto Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea. Melanesia es una subregión del Pacífico.
Las tres naciones del Pacífico concibieron la red de reservas marinas denominada Corredor Oceánico Melanesio de Reservas para “forjar un frente melanesio unificado de gobernanza oceánica, dedicado a proteger absolutamente nuestros frágiles ecosistemas marinos, y fortalecer el sustento cultural y económico de nuestras comunidades costeras”.
El Corredor es el ejemplo más reciente de la respuesta del Pacífico al duro impacto del cambio climático. Aunque a lo largo de su historia la región ha generado bajas emisiones de carbono, sufre las consecuencias extremas de la crisis climática, ya que muchas de sus islas enfrentan la amenaza del aumento del nivel del mar y la destrucción de la barrera de coral.
Las reservas marinas interconectadas abarcarán al menos seis millones de kilómetros cuadrados y se prevé que el proyecto sea la zona marina protegida transfronteriza más extensa del mundo.
La zona marina protegida en la zona occidental de Manus, en Papúa Nueva Guinea, cubriría más de 214,000 kilómetros cuadrados de océano dentro del mar de Bismarck. Según el Gobierno, esta zona tiene casi el tamaño de Reino Unido y representa el 9% de la zona económica exclusiva del país.
Vanuatu anunció que adjudicará 70,000 kilómetros cuadrados para el Corredor en la región marina protegida de Torba, zona del tamaño de Irlanda. Es casi el 10% de su zona económica exclusiva.
Fiyi se comprometió a que en 2'26, el 15 % de sus aguas pase a ser parte del Corredor, y a que en los próximos cinco años esta superficie se extienda.
El primer ministro de Vanuatu, Jotham Napat, subrayó el valor de proteger el océano. “No vamos a sacrificar a nuestro océano para salvarlo. Preferimos la protección por sobre la extracción, y la extensa memoria de nuestros ancestros por sobre los intereses a corto plazo de los otros”, dijo.
El primer ministro de Fiyi, Sitiveni Rabuka, les recordó a los líderes correligionarios del Pacífico que la obligación de cuidar los océanos no debe tener fronteras.
This initiative represents a bold and timely step forward, recognizing that our oceans do not end at national boundaries, and that our stewardship responsibilities must therefore extend across them.
MOCOR is more than a conservation initiative. It is a platform for Melanesian integration.
Esta iniciativa representa un avance oportuno y valiente que reconoce que nuestros océanos no tienen límites nacionales, y que nuestras responsabilidades administrativas deben extenderse más allá de las fronteras.
El Corredor no es solo una iniciativa para la conservación, es una plataforma de integración melanesia.
Enric Sala, explorador residente de National Geographic, elogió la inauguración del Corredor y dijo: “Con esta nueva y valiente iniciativa, los líderes de Melanesia se comprometen a proteger el 30% de uno de los ambientes marinos más biodiversos y relevantes del planeta”.
Por otra parte, la Red del Pacífico sobre Globalización dio la bienvenida al Corredor e instó a los líderes del Pacífico a plasmar compromisos regionales que consideren suspender la minería en aguas profundas en la legislación nacional vinculante, ya que la comunidad del Pacífico se dividió cuando algunos Gobiernos señalaron que permitirían la exploración y la extracción de minerales en aguas profundas, a pesar del posiblemente desastroso costo ambiental.
Otro momento sobresaliente de la Cumbre Oceánica Melanesia fue cuando se puso simbólicamente un “mensaje dentro de una botella”, que incluía el compromiso de la gente del Pacífico. Este es un extracto del mensaje:
To the technocrats out there, to those of you who in haste for profit of today’s generation, squandering the prospect of young Moana’s generation.
Together, we stand not just as nations but as guardians.
Guardians of a shared ocean that feeds our people, carries our stories, and connects every island across our Pacific Ocean.
The ocean does not belong to us. We belong to the ocean.
One people. One ocean. One future. Wansolwara.
A los tecnócratas que están por ahí, a ustedes que precipitadamente quieren sacar réditos de la generación actual y dilapidar las posibilidades de la generación juvenil moana.
Juntos nos mantenemos firmes, no solo como naciones, sino también como guardianes.
Somos guardianes de un océano compartido que alimenta a nuestro pueblo, transporta nuestras historias y conecta cada isla por todo nuestro Océano Pacífico.
El océano no nos pertenece. Nosotros le pertenecemos al océano.
Un pueblo. Un océano. Un futuro. Wansolwara (nota editorial: expresión en tok pisin, una de las lenguas de Papúa Nueva Guinea e islas Salomón, que significa literalmente «un solo mar» o «una sola agua salada»).
Las naciones melanesias han acordado volverse a reunir en dos años en otra cumbre para revisar y ampliar sus compromisos para proteger el océano.






