
Imagen destacada creada por Janine Mendes-Franco con elementos de Canva Pro.
Haití no ha participado en la fase final de un Mundial de la FIFA desde 1974. Durante 52 años, la selección de fútbol de Haití, conocida como «Grenadiers» (Granaderos), nunca logró superar las eliminatorias de la Concacaf hasta ahora. La selección nacional de fútbol de Haití ha logrado un «registro histórico» al Mundial de este año, tras quedar primera del grupo C en la tercera ronda de las eliminatorias de la Concacaf. El grupo C está muy reñido, con potencias como Brasil, que ha ganado el codiciado trofeo en cinco ocasiones, y Marruecos, considerada una de las selecciones de fútbol más exitosas de África. Haití ocupa actualmente el último puesto del grupo, justo por detrás de Escocia.
A pesar de la larga espera para ver a su selección nacional competir en el escenario futbolístico mundial, los haitianos han mantenido un amor infinito por el «juego bonito«. En Haití se juega al fútbol en todas partes: en los colegios, las calles, patios traseros, campos abiertos y pasillos estrechos. Dondequiera que haya un espacio abierto, prácticamente todo el mundo, desde niños hasta adultos, está jugando. El fútbol es, sin duda, el deporte nacional del país.
Cuando las pandillas se imponen a los objetivos
Sin embargo, en Haití no hay muchas instalaciones deportivas modernas. Las pocas estructuras que existían ya no se pueden utilizar porque están controladas por grupos armados; algunas han quedado completamente destruidas. El Centro Goal de la FIFA, en el municipio de Croix-des-Bouquets, por ejemplo, era la principal academia de formación para el fútbol juvenil. La pandilla 400 Mawozo, liderada por Wilson Joseph (más conocida como «Lanmò San Jou»: «La muerte no conoce días»), tomó el control de la zona y, según diversos informes, varios edificios del recinto del Centro Goal de la FIFA fueron incendiados.
Ni siquiera el estadio nacional Sylvio Cator de Puerto Príncipe, cuna histórica del fútbol haitiano, se libró de las pandillas, que se apoderaron de las instalaciones y las dañaron en 2024. La Federación Haitiana de Fútbol (FHF) confirmó que el estadio había sufrido daños, y que se habían sustraído materiales y equipamiento de las instalaciones. El Centro Olímpico, situado en la zona de Croix-des-Missions, también está atrapado en una zona controlada por grupos como Chyen Mechan y las pandillas de Canaan, lo que convierte al deporte en uno de los sectores más afectados por la violencia.
Ante estas circunstancias tan difíciles, la FHF, dirigida por Monique André, ha intentado apoyar al equipo en la medida de lo posible. Al no poder jugar en casa, los Granaderos tuvieron que disputar todos sus partidos de clasificación «en casa» en Curazao, otra nación insular del Caribe que se clasificó para el Mundial de este año.
A muchos les sorprendió el éxito de la selección haitiana, compuesta principalmente por jugadores que viven en el extranjero y por aquellos con doble nacionalidad, entre los que están los delanteros estrellas Duckens Nazon, Wilson Isidor y Frantzdy Pierrot; el centrocampista Jean Ricner Bellegarde; el arquero Johny Placide y el defensa Ricardo Adé. El único jugador procedente directamente de la liga local es Woodensky Pierre, que juega en el Violette Athletic Club. Las competencias de fútbol locales se han suspendido por completo debido a la inseguridad, aunque la liga logró organizar un torneo especial de corta duración con el objetivo de mantener activos a los clubes y a los jugadores.
Un aniversario importante
Resulta muy apropiado que, en uno de los momentos más difíciles de la historia de Haití, el 18 de noviembre de 2025, los Granaderos se clasificaran oficialmente para el Mundial de 2026. La fecha es especialmente importante porque coincide con el aniversario de la batalla de Vertières de 1803, la batalla final de la Revolución Haitiana que le valió la independencia al país. Haitianos de todo el mundo lo celebraron. En el país, la emoción se apoderó de toda la nación: las bandas de Rara llenaban las calles por las noches mientras personas de todos los barrios y grupos sociales celebraban juntos.
Para el aficionado local Marc,, fue un momento inolvidable:
Jodi a mwen plis pase kontan, mwen jwenn fyète m ankò kòm ayisyen, mwen santi m ap vibre. Sa k pase a se plis pase yon senp kalifikasyon pou yon konpetisyon foutbòl […] se yon mesaj pou lemonn antye pou n di Ayiti pa rezime ak vyolans gang, salte ak mizè. Se yon pèp ki rich ki gen anpil bèl bagay li ka pwouve.
Hoy estoy más que feliz, he recuperado mi orgullo como haitiano, siento cómo me estremezco de emoción. Lo que ha ocurrido es más que una simple clasificación para una competencia de fútbol … es un mensaje para todo el mundo para decir que Haití no se reduce a violencia de bandas, suciedad y miseria … un pueblo rico que tiene muchas cosas bonitas que demostrar.
Justo después de la clasificación de Haití, el subcapitán del equipo, Ricardo Adé, que juega como profesional en Ecuador, lanzó un mensaje directo a las pandillas y al Gobierno: «ouvè peyi a» («abran el país»). Repitió esta petición en las redes sociales y en entrevistas, señaló que las pandillas siguen bloqueando las principales carreteras que conectan la capital con el norte y el sur del país.
Las comunidades se unen
A medida que avanza la Copa del Mundo de Fútbol 2026, la población de Haití ha estado disfrutando de los partidos con gran entusiasmo: desde las zonas más pobres de clase trabajadora hasta las comunidades residenciales más acomodadas, los barrios están decorados; los autobuses públicos, los autos particulares y los mototaxis llevan con orgullo la bandera haitiana; los vendedores ambulantes venden miles de camisetas de la selección; y coloridas pancartas adornan las plazas públicas de todo el país.
Para que todo el mundo pudiera ver los partidos, el Gobierno haitiano, a través del Ministerio del Interior, entregó televisores de pantalla grande a las autoridades locales y regionales, lo que permitió a los habitantes de las aldeas más remotas reunirse en los ayuntamientos, los centros vecinales e incluso en algunos campamentos de desplazados para ver los partidos juntos.
Sin embargo, la cruda realidad que enfrenta el país sigue siendo la misma. Mientras los haitianos ven el Mundial, las pandillas armadas siguen atacando comunidades locales como Cité Soleil, donde una ola de violencia que comenzó en mayo ha obligado a miles de habitantes a abandonar sus hogares.
Una «ronda de 32″ llena de retos
El grupo de la primera ronda clasificatoria de los Granaderos, a menudo denominado el «grupo de la muerte», no le ha sido nada favorable. Su primer partido se disputó el sábado 13 de junio en Nueva Jersey, donde los haitianos que viven en Estados Unidos acudieron en masa para apoyar al equipo en su enfrentamiento contra Escocia. Los Granaderos perdieron el partido por 1-0.
En todas las ciudades y estados que el equipo ha visitado desde entonces, las comunidades haitianas locales se han unido para dar la bienvenida a los jugadores, animarlos y mostrarles su apoyo. En el partido del equipo contra Brasil en Boston, Massachusetts, el 19 de junio, que los Granaderos perdieron por 3-0, el regreso de Haití al escenario futbolístico mundial se convirtió en motivo de orgullo y un respiro de las preocupaciones políticas cotidianas. Miles de aficionados cruzaron las fronteras estatales para llenar los estadios y mostrar su apoyo, lo que unió a la gente de forma sólida y significativa.
A pesar de este fuerte apoyo, en su tercer partido, el equipo ya sabía que quedaría eliminado en la primera ronda. Aun así, los jugadores lo dieron todo en su último partido contra Marruecos, marcaron dos goles en una dura derrota por 4-2.
En Haití, las zonas de aficionados se llenaron de gente que animaba hasta el final. En las redes sociales, los aficionados expresaron su profundo agradecimiento a los jugadores por su valentía. Nadia, haitiana que vive en República Dominicana, dijo:
Mwen fyè de pakou grenadye nou yo; sa fè 52 zan depi nou pat janm patisipe nan yon koup dimond foutbòl, men gras ak yo nou reviv moman istorik sa a, malgre nou pa rive kalifye pou dezyèm tou konpetisyon an, se sa nou tout te espere men domaj sa pa rive fèt, men patisipasyon Ayiti nan mondyal sa a, fè laprès entènasyonal chanje naratif la sou nou, paske depi yo pale de Haiti nan laprès entènasyonal yo souvan dekri vyolans gang, enstabilite politik ak mizè, ak grenadye yo lemonn antye dekouvri yon lòt aspè de Ayiti, mwen pa gen mo pou mwen remèsye grenadye nou yo; mwen fyè de yo.
Estoy orgulloso de la trayectoria de nuestros Granaderos; han pasado 52 años desde la última vez que participamos en un Mundial de fútbol, pero gracias a ellos hemos revivido este momento histórico. Aunque no logramos clasificarnos para la segunda ronda de la competencia, que era lo que todos esperábamos aunque por desgracia, no sucedió, la participación de Haití en este Mundial ha hecho que la prensa internacional cambie la narrativa sobre nosotros. Porque cada vez que se habla de Haití en la prensa internacional, a menudo se describe la violencia de las pandillas, la inestabilidad política y la miseria, pero con los Granaderos el mundo entero ha descubierto otra faceta de Haití. No tengo palabras para dar las gracias a nuestros Granaderos ; estoy orgulloso de ellos.
Tal vez la Copa del Mundo de los Granaderos haya terminado, pero lograron algo importante: han aportado un momento de alegría y unidad a un país que atraviesa una situación difícil, y han demostrado al mundo la capacidad de resistencia de Haití.






