
Ilustración de UntoldMag, usada con autorización
Por Enas Kamal
Esta historia se publicó originalmente en UntoldMag, la preparó la Comunidad de Periodistas Feministas y forma parte de una serie que destaca el trabajo de colegas. Es una colaboración de UntoldMag y Noor. Global Voices reproduce una versión editada, en virtud de un acuerdo de intercambio de contenido.
Este artículo forma parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, «Diversidad de género«. Esta serie ofrece una visión de la diversidad de género y de cómo se ve amenazada, protegida y preservada en todo el mundo. Puedes apoyar este reportaje con una donación.
Años antes de que Jan (egipcio no binario de 33 años que usa pronombres masculinos) saliera del clóset y conociera a la comunidad LGBTQ+, buscaba en línea a gente como él. Con frecuencia, en las redes sociales lo engañaban extraños que pretendían ser personas LGBTQ+ y hombres que se hacían pasar por mujeres.
Como muchos egipcios queer, buscaba conectar en un entorno digital diseñado para exponerlo.
Hace algunos años, Jan adoptó un nombre nuevo por seguridad, borró todas sus antiguas cuentas en redes sociales y construyó su presencia en línea desde cero. Toda decisión digital que tomó estuvo atravesada por el miedo a que las fuerzas de seguridad lo rastrearan, a grupos anti-LGBTQ o a actores de ultraderecha. En una cuenta que tenía antes, conoció a miembros de la comunidad que le enseñaron prácticas básicas para protegerse digitalmente. Por primera vez, sintió algo de seguridad.
Homosexualidad en Egipto: Un secreto peligroso
Según un informe de Transat, organización de derechos trans de Egipto, las personas transgénero y no binarias de ese país viven bajo un sistema represivo que perpetúa la violencia, la discriminación y el estigma en varios aspectos de la vida. Esto incluye la esfera privada, en la que predominan la violencia doméstica y la falta de apoyo familiar, y la pública, en la que persiste la discriminación educativa y laboral. También incluye el sistemático acoso legal y social que expone a las personas LGBTQ+ a ser objeto de ataques directos a través de leyes y prácticas estatales represivas.
Egipto penaliza las relaciones homosexuales en virtud de la ley contra la prostitución (n.º 10 de 1961) y en virtud de leyes contra delitos informáticos, como la ley contra delitos informáticos y delitos de tecnologías de la información, de los últimos años en tribunales económicos egipcios.
Según el informe de Transat, los casos en los que se aplican las leyes sobre moralidad en línea están aumentando:
“Los medios egipcios tienen una participación fundamental al admitir y diseminar discursos de odio y provocaciones contra mujeres, minorías y, en especial, la comunidad LGBTQ+. De manera constante, colaboran con la estigmatización de las personas LGBTQ+ perpetúan estereotipos que han promovidos producciones artísticas y programas en medios durante décadas”.
La ley de telecomunicaciones ha estado en los tribunales económicos desde 2008, cuando se creó, y la ley contra delitos informáticos se incorporó por decreto a esos tribunales en 2019. Con esta incorporación, los tribunales económicos comenzaron a influir sobre la vida pública al reforzar la vigilancia digital y controlar la moralidad digital.
Para Jan, la seguridad digital se volvió urgente. Otras personas LGBTQ+ intervinieron desde un principio y le enseñaron a protegerse en línea. Fue la guía que necesitaba porque, según reconoce, alguna vez fue demasiado osado y subestimó los peligros. Hoy su mayor preocupación es esconder su identidad de su familia.
“Mujeres y hombres me acosaron en línea, dentro y fuera de los círculos LGBTQ+”. En una entrevista con la autora, Jan recuerda que “el acoso no siempre fue directo o explícito; tal vez era porque yo cortaba si la conversación pasaba de algún límite, pero sigue ocurriendo”.
Decepcionado, relata la vez que su mejor amigo, también integrante de la comunidad LGBTQ+, lo humilló. Durante una discusión, lo amenazó con ir a su casa y revelarle a su madre su orientación sexual.
Estas amenazas reflejan la gran precariedad que enfrentan en Egipto quienes forman parte del colectivo LGBTQ+: vulnerabilidades formadas por control, estigmatización y falta de protección legal.
¿Cómo proteger en línea a las personas LGBTQ+?
En 2022, se organizó Fetrah, campaña contra la comunidad LGBTQ+, que surgió en las redes sociales, especialmente en Twitter, Instagram, Facebook y Telegram. Este nombre, que en árabe significa “instinto humano”, lo acogieron cadenas religiosas y de extrema derecha. Con el lema “Fetrah es una idea”, la campaña hizo publicaciones conjuntas e hilos de Twitter en árabe que urgían a los usuarios a difundir su mensaje principal: solo existen dos géneros y la homosexualidad es una perversión que contradice la naturaleza humana.
M.A., investigador y activista en materia de género que prefiere mantener su nombre en el anonimato, le contó a la autora que cree que la campaña Fetrah promueve la idea obsoleta de que la homosexualidad es una enfermedad o una perversión. Esto es muy injusto para la comunidad LGBTQ+ que lucha por sus derechos. El investigador agrega: “la campaña Fetrah utiliza la religión para avivar el odio y la discriminación, y legitimar la violencia contra la comunidad queer”.
Según Jan, la violencia y las amenazas que ha sufrido en línea lo llevaron a aislarse. “Casi no tengo amigos”, dice. “Dejé de intentar hacer amigos o entablar relaciones en línea”. Luego de cerrar sus redes sociales, se alejó aún más de la comunidad LGBTQ+ y muchos egipcios queer también se vieron forzados a tomar esa decisión, ya que los ataques en línea al colectivo LGBTQ+ ocurren cada vez más frecuentemente.
“La comunidad LGBTQ+ no es una isla en una sociedad más grande, en mayor o menor medida, es un reflejo de la sociedad», explica M.A. “He visto experiencias algo similares: algunos se replegaron, no siempre por miedo, sino para proteger su salud mental en algunos casos. Otros perseveraron y enfrentaron la situación, más allá de las consecuencias”, agrega.
“Cuando personas como Jan recibe amenazas, es obvio que no irán a pedirle protección a la Policía”, explica M.A. Por esta razón, la comunidad queer debe ser un lugar más compasivo o, al menos, estar más atenta a los peligros de acciones machistas y patriarcales, como el acoso.
“La presencia de transgresiones dentro de la comunidad requiere que cada entidad individual y activista se revalúe y deje de justificar su proceder”, afirma M.A. “Deben trabajar para construir una genuina cultura que se responsabilice para proteger a la gente en lugar de silenciarla o conseguir que se repliegue”, agrega.
Aunque Jan no puede representar la experiencia de toda la comunidad LGBTQ+ en Egipto, refleja una parte fundamental, ya que él y muchos otros han enfrentado ―y aún lo enfrentan― desafíos digitales y riesgos que limitan el acceso seguro a espacios en línea.
Aunque las redes sociales dan visibilidad y conexión, también exponen la vulnerabilidad a la violencia digital, la extorsión y la vigilancia estatal. Estas amenazas obligan a muchas personas LGBTQ+ a navegar en internet con miedo y cautela, y restringe la libertad de expresión y el acceso a ayuda. Comprender estas dificultades es esencial para reconocer el poder y los peligros que presentan los espacios en línea para los grupos queer en Egipto.
M.A. ofrece algunos consejos prácticos para que las personas queer puedan proteger su presencia digital:
- No difundas tus datos personales con desconocidos.
- No publiques fotos o datos que puedan revelar tu ubicación o tu verdadera identidad, como tatuajes, cicatrices o cualquier otra marca distintiva.
- Usa aplicaciones encriptadas y seguras como Signal o Wire, que encriptan conversaciones para protegerte de que te espíen o intenten atacarte cibernéticamente.
- Activa la verificación de dos pasos en todas tus cuentas para evitar el fraude electrónico.
- Actualiza tus contraseñas frecuentemente.
- Si sientes que algo extraño ocurre o intentan un ataque cibernéticos, no dudes en buscar ayuda de otras personas u organizaciones de seguridad digital.
- Sé cauto antes de publicar en línea, porque muchos aprovechan cualquier dato para intimidar a las personas LGBTQ+.
- No aceptes solicitudes de amistad o chat de desconocidos y trata de evitar usar tu nombre verdadero en sitios o aplicaciones de citas.






