
Desfile del orgullo de Tokio 2026. Captura de pantalla de canal de Tokyo Journey en YouTube. Uso legítimo.
Este artículo forma parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, «Diversidad de género«. Esta serie ofrece una visión de la diversidad de género y de cómo se ve amenazada, protegida y preservada en todo el mundo. Puedes apoyar este reportaje con una donación.
Las calles de Tokio se han convertido en una marea brillante de banderas arcoíris, ritmos tecno tenaces y miles de voces que cantan a coro en el Orgullo Arcoíris de Tokio en junio. En 2926, el mes del orgullo es más que una celebración de la visibilidad. La atmósfera vibra ante la expectativa de que la Corte Suprema de Japón apruebe su primer fallo constitucional unificado sobre el matrimonio igualitario. Las comunidades LGBTQ+ salen a las calles para pedir por el derecho al matrimonio igualitario con el lema: “Que el amor prevalezca en la suprema corte” (最高裁で愛が勝つ).
La batalla legal: Matrimonio para todos por igual
El fallo judicial busca poner fin a los debates constituciones entre tribunales de distrito inferiores sobre si la actual exclusión del matrimonio de personas del mismo género en el Código Civil japonés viola la Constitución de Japón hacia principios del año 2027.
La batalla legal en Japón por el derecho al matrimonio igualitario comenzó el 14 de febrero de 2019, cuando 13 parejas del mismo género presentaron un litigio contra el Gobierno japonés en los tribunales de distrito de Tokio, Osaka, Nagoya, Fukuoka y Sapporo.
En marzo de 2024, el Tribunal Superior de Sapporo fue el primero en establecer que son inconstitucionales las disposiciones del Código Civil y la ley del registro familiar que no permiten que las parejas del mismo género formen familias. Otros cuatro tribunales superiores de distritos dictaron resoluciones similares. La postura predominante es que el sistema actual vulnera los derechos del artículo 14 (igualdad ante la ley), el artículo 13 (derecho a buscar la felicidad) y el artículo 24, sección 2 (dignidad individual y la igualdad esencial de los sexos) de la Constitución de Japón.
Sin embargo, el 28 de noviembre de 2025, un tribunal supremo de Tokio falló en oposición al criterio de otros tribunales al determinar que las parejas del mismo género no se incluyan en la definición constitucional de matrimonio y que cualquier cambio en esa definición sería responsabilidad de la Dieta Nacional de Japón.
Con el apoyo de Matrimonio para Todos Japón, el grupo activista LGBTQ+, los demandantes llevaron su caso ante la Corte Suprema de Japón para su apelación. Como explica el Jurista Yasuhiko Watanabe, el fallo del Tribunal Superior de Tokio otorgaría una ”facultad discrecional sin límites al gobierno conservador”.
Postura conservadora del Gobierno japonés
Japón continúa siendo el único país del G7 que no brinda protecciones legales nacionales o derechos de matrimonio a parejas del mismo género.
A pesar de que los datos del conservador Yomiuri y el liberal Asahi mostraron mayorías sólidas a favor del matrimonio igualitario, 65% y 72% respectivamente en 2023, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi y el gobernante Partido Liberal Democrático mantienen su oposición al matrimonio igualitario. Durante su campaña electoral de septiembre de 2025, Takaichi se refirió a la definición de matrimonio para argumentar contra el derecho al matrimonio igualitario:
私は基本的には同性婚には反対の立場だ。憲法で結婚は両性の同意によるとされている。だから、現時点で同性婚に賛同する立場ではない。
Me opongo con fundamentos al matrimonio igualitario. La Constitución define al matrimonio como un acto entre un hombre y una mujer. Por ende, en estos momentos no apoyo al matrimonio igualitario.
Actualmente, las parejas del mismo género son excluidas de beneficios conyugales que garantizan de cien leyes que incluyen seguros, pensiones, entre otros. Dependen de sistemas regionales de certificación de pareja, que comenzaron en Tokio en 2015 y que, desde entonces, se extendieron a más de 500 jurisdicciones. Estos sistemas ofrecen beneficios limitados y no vinculantes para parejas del mismo género, como el derecho de visita en hospitales.
En respuesta a las dificultades legales de años recientes, en lugar de enmendar la ley de matrimonio actual para garantizar derechos igualitarios a las minorías sexuales, el Gobierno conservador reconoció que ha registrado a las parejas del mismo género en un “estado de matrimonio de facto” en algunas leyes, y que aprobó la ley de comprensión LGBTQ+ en 2023 para promover la comprensión de la ciudadanía sobre las minorías sexuales y evitar la “injusta discriminación”. Después de tres años de estancamiento, el Gobierno aprobó su primer plan nacional para sensibilizar y fortalecer los sistemas de apoyo de la comunidad LGBTQ+.
Sin embargo, el reconocimiento del “matrimonio de facto” mediante el sistema de certificación de asociaciones sería un modo de institucionalizar la discriminación, como argumenta el jurista Yasuhiko Watanabe:
仮に、事実婚制度の整備によって配偶者控除や相続権などの不利益が一定程度解消されるとしても、婚姻と区別された制度にとどまる限り、そこには象徴的な格差が残ります。異性のカップルだけが婚姻の制度に属し、同性カップルはそこから「排除された」別の制度に属するという構図は、社会的に“セカンドクラス”という印象を与えかねません。
Aunque el sistema de ‘matrimonio de facto’ abordara, hasta cierto punto, algunas de las desventajas, como deducción fiscal por cónyuge y derechos sucesorios; mientras siga siendo un sistema separado y distinto del matrimonio, institucionalizará una segregación simbólica. Si solo las parejas heterosexuales están contempladas en el sistema matrimonial y las parejas homosexuales son ‘excluidas’ a un sistema aparte, se corre el riesgo de crear un estigma de ‘segunda clase’ [entre las minorías sexuales].
Además, incluso con el sistema de registro de uniones entre personas del mismo género y el ‘matrimonio de hecho’, las parejas homosexuales no pueden inscribirse en el sistema nacional de registro de unidades familiares (koseki). Este sistema se estructura en torno a una norma heterosexual (que comprende a una esposa, un esposo y sus hijos solteros bajo el mismo apellido) con el fin de seguir el linaje familiar. En Japón, la unidad administrativa es la familia y no la persona, y la situación legal, los derechos y el bienestar relacionados con la ciudadanía y la filiación se registran a través del sistema koseki. Al estar excluidas del sistema de registro de unidades familiares, las parejas homosexuales no pueden disfrutar de herencia inmediata, deducción fiscal por cónyuge, visa por cónyuge, adopción, etc.
Sin embargo, en la Dieta nacional, los legisladores conservadores se resisten a modificar la ley matrimonial por temor a que lleve a una reforma del sistema Koseki y desencadene un efecto dominó que obligue a modificar la ley de nacionalidad y cientos de leyes civiles relacionadas a la administración del Gobierno.
¿Ganará el amor?
Activistas LGBTQ+ consideraron que la histórica decisión de la Suprema Corte de Japón de remitir los litigios a un pleno de 15 jueces representaba un paso importante para ponerle fin a una década de estancamiento jurídico. Si el pleno declara inconstitucional la actual ley de matrimonio, la Corte puede imponer una fecha límite para que la Dieta Nacional vuelva a escribir la legislación matrimonial y el sistema koseki, o para que establezca un sistema de registro de uniones civiles junto con un sistema de registro de hogares independientes. El peor de los casos sería que siguiera el veredicto del Tribunal Superior de Tokio y dejara en manos de la Dieta Nacional la decisión sobre el mecanismo para proteger el derecho a la igualdad de las minorías sexuales.
Desde mayo de 2026, Matrimonio para todos Japón presentó la campaña mundial «El amor gana» para demostrar el apoyo de la ciudadanía al reconocimiento pleno del matrimonio entre personas del mismo género. Además, se comprometió a difundir el lema “Que el amor prevalezca en la Corte Suprema” en las 47 prefecturas de Japón durante el mes del orgullo.






