Transgresión de normas de género en la historia y el folclore de los Balcanes: Vírgenes juradas, roles rituales y guerreras vestidas como hombres

Plaque of Sirma Voyvoda (on horseback, first from left) and her troops in Skopje, North Macedonia.

Placa de Sirma Voyvoda (a caballo, primero a la izquierda) y sus tropas en Skopie, Macedonia del Norte. Foto de Rašo vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Este artículo es parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, «Diversidad de género«. Esta serie ofrece una visión de la diversidad de género y de cómo se ve amenazada, protegida y preservada en todo el mundo. Puedes apoyar este reportaje con una donación.

En el discurso contemporáneo de los Balcanes, bajo la influencia global de guerras culturales, la tradición suele presentarse como algo arreglado, simple y estrictamente patriarcal. Aun así, en la historia, el folclore y la memoria popular de esta región contiene ejemplos más complejos: mujeres a quienes socialmente se reconoció como hombres, queer u hombres con expresión de género no normativa con roles rituales visibles y mujeres heroicas que transitaron temporalmente hacia la identidad masculina para luchar por su comunidad.

Estos ejemplos no se deben romantizar como prueba que las sociedades de los Balcanes eran secretamente igualitarias. La mayoría existió en conjunto con sistemas patriarcales, como una especie de «la excepción que refuerza la regla», que reconfirma el rol «tradicional» femenino como una hija obediente que debe crecer para ser madre y ama de casa. Lo que se muestra en el pasado (y el imaginario colectivo) no era tan rígido como afirman hoy los defensores tradicionales.

Vírgenes juradas

Uno de los ejemplos más conocidos son las vírgenes juradas de los Balcanes, conocido en albanés como burrnesha o virgjinesha y en contextos eslavos del sur como virdžina. En las zonas montañosas del norte de Albania, Montenegro, Kosovo y los amplios Alpes Dináricos, la hija de una familia sin un apropiado heredero varón asumía el rol social de un hombre. Esto normalmente significaba un voto de celibato, vestimenta y comportamiento masculino, y reconocimiento público como cabeza de la familia.

Esta práctica no era emancipación moderna. Era una solución patriarcal a un problema patriarcal: si la herencia, honor y la autoridad familiar eran organizadas por hombres, la sociedad permitía que una hija se «reconociera» socialmente como hombre cuando no había hombres biológicos disponibles. Las vírgenes juradas asumían la responsabilidad de liderar la familia, además de libertades prohibidas para otras mujeres, como usar vestimenta de hombre y socializar públicamente con hombres al fumar o tomar té. Sin embargo, todo esto llegó con el costo del celibato, sin opciones de matrimonio, expresión sexual o maternidad.

Un artículo de BBC de 2022 concluye que “solo quedan unas cuantas ‘vírgenes juradas’ en el mundo, mientras va desapareciendo una tradición ancestral de los Balcanes, donde las mujeres viven como hombres».

Hombres en roles no tradicionales asociados a la feminidad

En el documental “Šutka Book of Records” (El libro de los récords de Šutka) de Aleksandar Manić de 2005 aparece un ejemplo diferente, que presenta distintos retratos coloridos de los extraordinarios habitantes de Šuto Orizari, municipio con mayoría étnica romaní en Skopie, la capital macedonia.

El documental sigue a excéntricos campeones locales, e incluye, como dice la sinopsis, “al homosexual local con su vestimenta colorida”, que no es “menos respetado” que otras distintivas figuras locales.

De acuerdo a la trama secundaria, que comienza en el minuto 45:55 del video, dos hombres abiertamente gay con una forma de hablar extravagante y llena de gestos, son contratados por familias de jóvenes varones a punto de someterse al ritual de la circuncisión musulmana. Los hombres son considerados los mejores decoradores y preparadores del ritual, que incluye obtener una cama especial.

Este ejemplo debe manejar con cuidado. Aunque en general, las comunidades romaní y musulmanas o la sociedad de los Balcanes no están libres de la homofobia, esta escena complica los estereotipos. En una comunidad que suele describirse desde fuera a través de narrativas de pobreza o estereotipos conservadores negativos, este documental muestra un mundo social más complejo, en el que una figura queer puede ser visible, valorada e integrada en los rituales sociales y la vida religiosa.

Mujeres guerreras vestidas como hombres

El tercer y más rico conjunto de ejemplos viene del folclore. En un reciente texto para la plataforma feminista macedonia Meduza, Leni Frčkoska revisa cuentos populares de Macedonia a través de motivos como “cambio de género” y “mujer guerrera”. El título del texto que se puede traducir como «¡El héroe es una mujer! Relectura feminista de los motivos del cambio de género y la mujer guerrera en el folclore de Macedonia», es una versión resumida de su tesis doctoral.

Frčkoska señala que el folclore tiende a reproducir lecciones conservadoras y patriarcales, pero también contiene figuras femeninas transgresoras que alteran esas lecciones desde dentro. El motivo de la mujer guerrera se suele relacionar a la transgresión de las normas de género. En estas historias, la protagonista es la hija de una familia sin hijos varones. Se disfraza como hombre, entra al mundo de la guerra asociado a lo masculino, demuestra su heroísmo y vuelve a su anterior rol como mujer una vez que el peligro pasa. Frčkoska resume que, en distintas variables macedonias, el periodo de hacerse pasar como soldado termina luego de la victoria y la hija menor vuelve a su anterior rol femenino.

Citando un detalle de un cuento popular de Macedonia recopilado por Marko Cepenkov a mitad del siglo XIX, Frčkoska dice que muestra un patrón. Luego de la batalla, la heroína suelta su cabello, abre su túnica para mostrar su pecho y le dice al príncipe:

Дејгиди синче царево, горска еребица в раце ти дошла и не си успеал да ја ватиш за в кафез да ја клајш. Јас девојче си бев и девојче сум си, види ми косите, види ми ‘и боските и седи ми си со здравје.

«¡Äy!, hijo del emperador, tienes una perdiz (ave libre) en tu mano y le permitirás volar lejos en vez de encerrarla. Era una chica y soy una chica: mira mi cabello, mira mi pecho y ahora, adiós…».

La desnudez pública era y sigue siendo un tabú según los valores morales patriarcales de los Balcanes, así que la línea no era solo una revelación corporal, es una inversión narrativa. El «guerrero hombre» ya triunfó, solo ahí la historia revela que el héroe todo el tiempo fue una mujer. El cuerpo se vuelve un signo que reclasifica al luchador, pero solo luego de haber probado su valentía.

La canción popular macedonia «Kruševo aber pristigna» (Un llamado vino a Kruševo) ofrece una versión popular de la misma lógica de transgresión de normas de género. La canción habla sobre una historia ficticia de un llamado que llega al pueblo de Kruševo para que las familias envíen sus hijos ya adultos como komiti (guerrilleros) al pueblo de Smilevo, famoso por ser un centro de actividad revolucionaria contra los otomanos. Un hombre llamado Stojan no tiene hijos, solo tiene una hija, Todorka. En vez de aceptarlo como el final del deber público de la familia, Todorka le pide a su padre que la equipe para ir como komita.

Vestida como hombre, Todorka se une a los luchadores, tan convincentemente que como dice la canción, «nadie reconoció que Todorka era mujer». En esta instancia, la transgresión de normas de género es más precisa que simplemente vestirse con ropa del otro género. La canción muestra la transgresión temporal de la norma que decide quién lucha y quién se queda en casa en el rol femenino cuidador, y a veces indefensa, y quién representa a la familia y quién puede ser parte de la memoria de héroes nacionales.

La canción sigue siendo popular hoy en día, la reviven artistas contemporáneos, como la estrella de pop-folk macedonia Stojne Nikolova. Su interpretación moderna, que se ve en el video de abajo, celebra a Todorka como una heroína patriótica sin necesariamente nombrar las políticas de género de la historia. Sin embargo, esas políticas están, una hija entra al espacio vacío que estaba reservado para el hijo varón, defendiendo el honor del padre.

El motivo tiene ecos en biografías históricas de la región, a través de una gama de disfraz, identidad guerrera y luego, memoria patriótica.

Sirma Vojvoda (1776–1864), mujer hajduk (entre rebelde, bandolera y luchadora por la libertad) de la región de Debar, probablemente es históricamente el paralelo más cercano a Todorka. Se le recuerda como líder de los combatientes de las tierras altas que luchan contra la opresión otomana. En su memoria popular entra un detalle relacionado al pecho, según la nota al pie de la canción sobre ella recopilada por los hermanos Miladinov, el hombre en su banda reconoció que era mujer solo cuando le arrancaron los botones del pecho. Siguió siendo su líder de que la desenmascararon.

Čučuk Stana (1795–1849/50) pertenece a una tradición parecida pero ligeramente distinta. Está relacionada con el levantamiento serbio que recuerda la poesía épica serbia, aunque en primera instancia no era una figura con «identidad masculina secreta». Más bien, su historia muestra una mujer que entra al «mundo masculino» de hajduks, resistencia armada y reputación heroica. Relatos sobre su juventud dicen que ella y su hermana usaban vestimenta de varón fuera de su casa, ya que no tenían hermano adulto que las protegiera.

Milunka Savić (1890/1892–1973) trae el tema a un documental de historia militar del siglo XX. Durante las guerras de los Balcanes, se une al Ejercito serbio, se cortó el cabello, vistió de varón y se presentó como hombre, presuntamente en el lugar de su hermano. Luego de que se descubrió su género, se mantuvo en combate y luego se convirtió en una de las mujeres guerreras más condecoradas de la Primera Guerra Mundial.

Estas figuras históricas nos ayudan a demostrar que las guerreras vestidas como hombres, no son solo un cuento de fantasía. En distintas maneras, las mujeres en la historia de los Balcanes cambiaron a roles reservados para hombres, en secreto o públicamente, temporal o permanentemente, como heroínas que permanece en la memoria de siguientes generaciones.

Aunque los lectores contemporáneos pueden relacionar ejemplos de transgresión de normas de género en los Balcanes, no entra netamente en las categorías de identidad modernas como transgénero, gay, lesbiana o no binario. Sin embargo, sí desafían el dogma de que la diversidad de género es ajena a los Balcanes, o que la tradición esta limitada a modelos binarios de masculino y femenino. Nada es simple con los Balcanes, incluido su pasado y presente patriarcales.

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