Más allá de lo binario: Tradiciones globales de fluidez de género

A depiction of a battle from the Hindu epic Mahabharata, between Shikhandi, a character who was born a woman but was turned into a man by a deity, and Kripa, another central figure in the epic.

Ilustración de una batalla de la épica hindú Mahabharata, entre Shikhandi, personaje que nació como mujer y a quien una deidad convirtió en hombre, y Kripa, otra figura central en la épica. Imagen de uso libre.

Este artículo forma parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, «Diversidad de género«. Esta serie ofrece una visión de la diversidad de género y de cómo se ve amenazada, protegida y preservada en todo el mundo. Puedes apoyar este reportaje con una donación.

Con mucha frecuencia, se piensa en la fluidez de género como un fenómeno “nuevo” o incluso “occidental”. Sin embargo, la realidad es que incontables culturas en todo el mundo tienen tradiciones e historias más allá del género binario.

Muchas culturas precoloniales reconocían múltiples géneros, incluidas personas de dos espíritus en grupos indígenas en Norteamérica y grupos de las Primeras Naciones, y pueblos isleños del estrecho de Torres en la actual Australia, que celebraban a hombres y mujeres trans indígenas australianos, y otras identidades de género diverso. Muchas comunidades de isleños del Pacífico también tienen variaciones de género, incluidos los fiafifine en Niue, los fakaleiti en Tonga, los vaka sa lewa lewa en Fiyi, los whakawahine en Nueva Zelanda, los rae rae en Tahití, y los mahu en Hawái. En África, los historiadores han identificado abundantes historias de identidades LGBTQ+.

Esta fluidez también está presente en relatos folclóricos, religiones, y mitos en todo el mundo, que destaca a personajes complejos de género diverso, desde creadores de género y deidades de fertilidad andróginas hasta figuras legendarias que desafían el género binario o cambian de géneros totalmente. Y en muchos casos, esta fluidez no es fortuita sino un principio central de la propia mitología.

Sin embargo, con la difusión del colonialismo europeo y las religiones monoteístas, muchos de estos mitos quedaron borrados o integrados en seres de género binario que encajan en ideologías cristianas occidentales. Como señala un académico, “su género en todo el mundo no encaja fácilmente en las sociedades que encontraron”.

La diversidad de género quedó de lado, y las personas de género diverso se vieron obligadas a volverse clandestinas y esconder su identidad. Es importante señalar que la diversidad de género nunca desapareció; más bien, la gente perdió la oportunidad de expresarse abiertamente por temor a la persecución o al estigma.

Aunque la representación ha ido y venido en diversas culturas a lo largo de la historia, la diversidad de género ha permanecido visible en algunos mitos religiosos y culturales. En este artículo colaborativo, Global Voices se sumerge en tradiciones de representación de género no binario de todo el mundo, que abarca China, el sur de Asia, África, el Caribe y más.

Raíces mitológicas en el hinduismo

Las bases teológicas para la variedad de género están más sólidamente articuladas en textos y épicas hindúes antiguas.

Gouache painting on paper (ca. 1800 AD)

Representación de Ardhanarisvara que encarna las energías masculina y femenina del hinduismo. Pintura en guache sobre papel (cerca de 1800) del Museo Británico. Imagen vía Wikipedia. Dominio público.

El dios hindú de género fluido más conocido es Ardhanarishvara (el señor medio mujer), que representa la forma compuesta andrógina (masculina y femenina) de la deidad hindú Shiva y su consorte, la diosa Parvati.

A Ardhanarishvara se le retrata como una única figura dividida por la mitad: Shiva a la derecha y Parvati a la izquierda. El nombre significa “señor que es mitad mujer”. Esta deidad simboliza la unidad y equilibrio de las energías masculina y femenina, Purusha y Prakriti, que representa la máxima realidad que transciende al género binario. Es una piedra angular filosófica para entender el género como un espectro.

La fluidez de género también suele encontrarse en numerosas épicas hindúes. En la épica hindú Ramayana, en el primer día de sus 14 años de exilio de Ayodhya, el señor Rama pide a sus devotos, “hombres y mujeres” que regresen a la ciudad. Quienes se quedaron y lo esperaron son luego bendecidos e identificados con los orígenes de la comunidad de los hijra (un tercer género) que aún se encuentran en el sur de Asia.

En la épica hindú Mahabharata, en el décimo tercer año del exilio, el personaje central, el guerrero Arjuna, se disfraza como Brihannala, “maestro eunuco de música y danza” de la princesa Uttarā, que muchos escritores modernos describen como rol de tercer género o de cambio de género. El dios Vishnu también se transforma en la hechicera Mohini, su único avatar femenino y figura central para pensar sobre fluidez de género y encarnación divina.

Un tercer género, conocido como Tercera Naturaleza (Tritiya Prakriti), también se reconoce en los textos antiguos hindúes legales y médicos (como Kama Sutra y Sushruta Samhita) que explícitamente se refiere a un tercer sexo, describe a quienes nacieron con las características de ambos sexos o que sienten atracción por su propio sexo, y enmarca esas identidades como una parte natural de la existencia humana.

Fluidez en el budismo chino

El budismo también tiene tradición de fluidez de género en su mitología. Guanshiyin bodhisattva (觀世音菩薩) abreviado como Guanyín, significa “el bodhisattva (Buda viviente) que percibe sonidos del mundo”. Es una deidad de género fluido y una de las entidades divinas más queridas en el budismo chino, el taoísmo y otras religiones.

La forma original de Guanyín es Avalokiteshvara, bodhisattva asociado con la compasión. En los primeros sutras budistas (libros sagrados), se describe a Avalokitesvara como un «hombre valiente” (en el sutra Avatamak) o un “hombre virtuoso” (en el sutra Karuṇāpuṇḍarīka-sūtram). Sin embargo, según el sutra Lotus, un bodhisattva no tiene género fijo, y un avalokitesvara aparece en el mundo de los vivos para iluminar a seres conscientes en 32 formas, desde un buda o un rey brahma a una mujer, una niña o hasta una forma no humana.

Los sutras sobre Guanyín Avalokitesvara se tradujeron al chino durante la dinastía Han; sus esculturas aparecieron en China, sobre todo en la Ruta de la Seda, alrededor de las dinastías Norte y Sur.

Las primeras esculturas, a menudo en la forma de “Guanyin Lotus” (持蓮觀音), tenían rasgos masculinos, incluidos pechos planos y a veces bigotes. Durante la dinastía Tang (618–907 ), cuando la única monarca mujer de China, Wu Zetian (624–705) se declaró la reencarnación del buda Maitreya, la imagen de Guanyín, a menudo en forma de “Guanyín de once caras” (十一面) y “Guanyín mil brazos” (千手觀音), se volvió más andrógino, con rasgos faciales y cuerpos de mujer. Esto afianzó la creencia de que la diosa compasiva siempre atendería y respondería los pedidos de sus creyentes (有求必應).

(Left) Bodhisattva Avalokiteshvara Guanyin. (Right) Chinese shrine to a statue of the Child-giving Guanyin.

(Izquierda) Guanyin bodhisattva avalokiteshvara vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0). (Derecha) Altar chino de una estatua de Guanyín que da a luz vía Wikimedia Commons CC BY-SA 4.0.

Durante la dinastía Song (960–1279), Guanyín asumió una obvia forma de mujer, con la imagen de “Guanyín agua luna” (水月觀音) parecido al estilo de pintura china y la veneración de las bases de la “Guanyín que da a luz” (送子觀音) entre las creyentes mujeres.

Durante la dinastía Ming (1368–1644), la épica novela china «Viaje al oeste” (西游记), consolidó más la iconografía de Guanyín como la diosa maternal de piedad, ya que la deidad, en su imagen femenina del “mar del Sur” o “Guanyín a través del mar” (南海 / 渡觀音), dirige el peregrinaje y domestica al rey Mono, recluta al virtuoso monje Tang Sanzang y todos sus guardaespaldas, y ayuda a los peregrinos a resolver muchas dificultades a lo largo del camino. Hoy, es frecuente ver estatuas de “Guangyín del mar del Sur” a lo largo de las costas chinas.

Fluidez de género precolombina en Perú y Ecuador

[Traducción de Ameya Nagarajan]

Los primeros europeos en llegar a las costas del actual Ecuador encontraron una figura que no encajaba en sus categorías de género binario. Crónicas coloniales describen a los “enchaquirados”, jóvenes a quienes, según esos relatos, se designaba desde muy niños a tener roles rituales, vestidos como mujeres y comprometidos en relaciones ceremoniales con miembros de la élite huancavilca. Estos relatos, escritos desde una perspectiva muy moldeada por la moralidad europea del siglo XVI, están entre los registros históricos más citados de comprensiones alternativas de género en sociedades ecuatorianas prehispánicas.

A screenshot from La Playa de los Enchaquirados" documentary.

Captura de pantalla del documental “La playa de los enchaquirados”. Captura de pantalla del avance de YouTube.

Lejos de quedarse confinada a los archivos, la historia de los enchaquirados ha vuelto a la vida en el Ecuador contemporáneo. Investigaciones de académicos como el antropólogo Hugo Benavides generaron una revisión crítica de este episodio, mientras en Engabao —comunidad de pescadores en la provincia de Guayas— un colectivo LGBTQ+ adoptó el nombre de los “enchaquirados” para reclamar una historia que durante mucho tiempo fue invisible. Esta experiencia quedó captada en el documental “La playa de los enchaquirados”, que enlaza el pasado prehispánico con actuales debates sobre identidad, memoria y diversidad.

A Quariwarmi Pride flag.

Bandera del orgullo quariwarmi creada en 2016. Imagen de Nonbinary Wiki (CC BY-SA 4.0).

A cientos de kilómetros al sur, en el corazón del mundo andino, fuentes coloniales también registraron figuras que desafían las categorías de género entendidas con parámetros occidentales. Una de esas categorías son los “quariwarmi”, figuras asociadas con prácticas ceremoniales del mundo incaico, sobre todo en territorios que ahora son parte del Perú. Su nombre combina las palabras quechuas “qari” (hombre) y “warmi” (mujer), y diversos estudios los describen como especialistas de rituales relacionados con espacios donde la distinción entre masculino y femenino no necesariamente se adhieren a una lógica rígida o excluyente.

Las interpretaciones con respecto a los quariwarmi siguen siendo tema de debate, pero su presencia en fuentes históricas ha llevado a que los investigadores reexaminen cómo las sociedades andinas concebían el género antes de la colonización. Algunos autores sostienen que estas figuras deberían entenderse dentro de un marco más amplio de complemento y equilibrio entre diversos principios sociales y espirituales. Más allá del discurso académico, los quariwarmi se han vuelto un punto de referencia significativo para entender la diversidad de las experiencias humanas documentadas en el mundo andino prehispánico.

Transformadores humanos y fluidez de género en la cosmología yoruba

Mucho antes de que el término moderno “cambio de género” se volviera común, los antiguos yoruba de África Occidental tenían seres especiales que creían que se movían entre masculinidad y femineidad que se llaman orìṣhas.

A statue of Oxalá

Estatua de Obatalá en Costa do Sauípe, Bahía, Brasil. Imagen vía Wikimedia Commons (CC BY 3.0).

Uno de los orishas más queridos es Ọbàtálá, considerado como deidad creadora en la mitología yoruba. Se suele interpretar que Ọbàtálá encarna cualidades masculinas y femeninas, y se le asocia con la creación de los humanos con moldeado de fetos en arcilla, físicamente en el útero y espiritualmente. Como esta fuerza creativa se extiende a través de la existencia reproductiva masculina y femenina, se suele ver que Ọbàtálá transciende  rígidos límites de género.

Otro òrìṣà frecuentemente descrito a través de la transformación es Èṣù Ọ̀dàrà. Èṣù, que los misioneros cristianos tradujeron mal como diablo/Satán, representa dualidad y cambio. Todo tiene un opuesto, y estos espacios duales los ocupa Èṣù. Por este rol, Èṣù puede interpretarse como hombre o mujer, alto o bajo, bueno (àdó aṣure) o malo (àdó aṣubí). Dentro del cuerpo esotérico de Ifá (la escritura de la religión yoruba y el sistema de adivinación), hay una historia en la que Èṣù se transformó en mujer. Se dice que un hombre llamado Ṣàkòtó, que buscaba buena fortuna, hizo ofrendas de sacrificios, y Èṣù se tomó forma de mujer para poner a prueba el proto carácter del hombre.

Más allá de la transformación física, hay mujeres orisha cuyas identidades desafían las expectativas de femineidad. Ọya, esposa de Ṣàngó y orisha del río Níger (odò Ọya), encarna transición y movimiento. A Ọya se la asocia con tormentas y poderosos vientos. y también se describe que tiene cualidades tradicionalmente asociadas con los hombres: autoridad, coraje y participación en la guerra. Su fiereza se vincula con el búfalo, cuyos cuernos sirven como su tótem y símbolo de fuerza.

A depiction of Olódùmarè.

Retrato de Olódùmarè, el creador supremo de género en la religión yoruba. Captura de pantalla de YouTube.

Ọ̀ṣun es el orisha de la fertilidad, la belleza, la inteligencia, la diplomacia y el poder político. En las narrativas de la creación, Olódùmarè, el Ser Supremo del género, envió 16 emisarios a establecer orden en la tierra, y Ọ̀ṣun era la única mujer del grupo. Los hombres la excluyeron de la toma de decisiones, lo que llevó a una fallida misión terrenal. Regresaron a Olódùmarè a quejarse, y se les dijo que el progreso exigía que negociaran con la mujer a la que habían ignorado. Al final, Ọ̀ṣun surgió como una fuerza de autoridad cuya sabiduría restauraba el equilibrio.

En definitiva, las tradiciones sagradas yorubas conservan relatos de los orishas que muestran transformación, fluidez y capacidad de traspasar fronteras de diversas formas, y su recuerdo sigue vivo en la mente de los yorubas de todo el mundo.

Personaje de carnaval que cruza líneas de género

Dame Lorraine.

Dama Lorraine, icónico personaje de parodia del carnaval. Imagen de Flickr (CC BY 2.0).

Uno de los más queridos personajes tradicionales de la mascarada de Trinidad y Tobago es la dama Lorraine, que ha sido parte de la expresión del carnaval desde hace siglos. Hasta ahora, las actuaciones cómicas del personaje, arraigados en parodiar a los hacendados franceses, son bien recibidos por los espectadores.

A dama Lorraine se le identifica fácilmente por su pecho robusto y sus exageradamente amplias posaderas, interpretada por hombres que se visten como mujeres. Como se trataba menos de retratar convincentemente a una mujer y más de burlarse de los opresores coloniales, los hombres eran buenos para el rol de muchas maneras. Además del hecho de que las tradiciones de mascaradas y actuaciones públicas de los siglos XVIII y XIX referidas al carnaval tendían a estar dominadas por hombres, su fisicalidad y movimientos exagerados a menudo realzaban la comedia a través de la caricatura.

Dame Lorraine.

Dama Lorraine. Imagen de Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Un artículo de Folklife de 2021 sugirió que la práctica de hombres que representan mujeres «puede haber estado inspirada por la mascarada gẹlẹdẹ en las sociedades yoruba de África occidental, que veneran el rol y poder de las mujeres en la sociedad”. Sin embargo, la bailarina y comentadora cultural trinitense Sonja Dumas destacó que “la dama Lorraine original era una presentación de grupos de africanos recién emancipados, y no era un personaje singular sino un grupo con el mismo disfraz. Era una actuación burlesca del periodo colonial, otro gesto de resistencia de parte de los africanos”.

Dumas supone que el hecho de que dama Lorraine la interpretaban originalmente hombres era “otra manifestación de inversión carnavalesca”. Interesantemente, el antropólogo Daniel J. Crowley plantea que “las mujeres también representaban a la dama Lorraine en el día del carnaval Jamette”, y que tal vez los hombres y mujeres de la época pudieron haber optado vestirse como el género opuesto.

La dama hasta tiene su propia canción, que se suele tocar cada vez que el personaje actúa:

Actualmente, más mujeres que hombres se visten como damas Lorraine. El disfraz consiste de un vestido hasta los tobillos con mangas que cubren todo el brazo, a menudo con volantes y otros adornos. Las damas suelen llevar abanico y parasol, o lucen un sombrero de ala ancha muy decorado. Sus movimientos son lo que hacen a este personaje verdaderamente especial. Baila de una manera que es humorística, sugestiva, y a la vez rebelde, y sus partes sustanciales de dama toman el centro de la escena con un ritmo tentadoramente satírico.

El carnaval siempre ha sido un espacio para liberar el comentario social, y personajes como dama Lorraine encarnan maneras inteligentes de desafiar a la autoridad y dan voz a la autoexpresión.

Guerreras que desafían roles de género tradicionales

El folclore kirguiso está lleno de historias de mujeres guerreras que desafían roles de género tradicionales, que hoy siguen siendo populares en las comunidades en todo el mundo. Las dos historias más famosas son de Kyz Saikal (Saikal la doncella) y Janyl Myrza (Janyl la guerrera).

Kyz Saikal es un personaje que se encuentra en la épica “Manas”, la leyenda más famosa e importante en Kirguistán. En la historia, a Kyz Saikal se le describe como una guerrera feroz y habilidosa de la tribu noighut. Las dos versiones más famosas de la épica, narrada por manaschy (oradores manas) Sagymbay Orozbakov y Sayakbay Karalayev, mencionan su belleza, fortaleza, habilidades y coraje, y dicen que “llevaba espada, lanza y escudo”.

En la versión de Orozbakov, enfrenta a Manas, el principal héroe y guerrero, a una justa con espadas, y promete dar su vida, libertad y un caballo si pierde, y paz y libertad para su pueblo si gana. Ella hiere a Manas, a quien salva uno de sus confiables compañeros llamado Chubak, cuya interferencia viola las reglas de las justas.

En versión de Karalayev, Manas y Kyz Saikal compiten dos veces, y cada uno gana un duelo. Después de que Manas gana al final, él le pide matrimonio, pero Kyz Saikal lo rechaza, y le ofrece ser su esposa en la otra vida, pues Manas ya está casado.

En 2016, la BBC incluyó a Kyz Saikal en su lista de cien mujeres influyentes e inspiradoras en todo el mundo, y creó un breve documental sobre ella.

A sceenshot of a 2015 movie about .

Actor interpreta a Janyl Myrza. SCaptura de pantalla de un avance de la película «Querido señor» de 2015.

Quien compite con la condición de leyenda de Kyz Saikal y tal vez hasta la eclipsa es la leyenda de Janyl Myrza, conocida como feroz guerrera, excelente jinete y letal tiradora. Su historia aparece en el poema epónimo de Tenti Adysheva basado en leyendas orales. Como muy esperada hija única de su familia, a Janyl Myrza la crio su padre para liderar a su tribu noighut. Según las leyendas, logró defender a su pueblo contra los invasores calmucos.

Su vida tiene un giro trágico después de matar a un guerrero de nombre Tulku y sus compañeros después de que atacaron su aldea y robaron manadas de caballos por rechazar la oferta de matrimonio de Tulku. Para vengar su muerte, los miembros de la tribu de Tulku  secuestran a Janyl Myrza y la casan con un anciano de nombre Kalmatay. Desafiante, al final se escapa de ese matrimonio, y amenaza con dispararle a quien se atreva a seguirla. Su vida acaba en su aldea natal en Kakshaal, donde encuentra desolación a su regreso.

Así como Kyz Saikal, Janyl Myrza asume tareas tradicionalmente reservadas para hombres mientras traza su propio destino, y se niega a ser una observadora. Ambas historias son ejemplo de mujeres que rompen las barreras de género y normas sociales dentro de la sociedad kirguisa.

Además de estos ejemplos, hay cientos en todos los tiempos y todas las geografías. Aunque históricamente ha habido esfuerzos sistémicos de eliminar la diversidad de género —e incluso algunos siguen hasta hoy—, el hecho que se persevere es una muestra de su condición como parte atemporal e innegable de la experiencia humana.

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