¿Cuánto costará reconstruir Venezuela tras los terremotos?

Collapsed building in Tanaguarena, one of the most impacted areas in La Guaira, Ground Zero of the disaster. Photo by Gabriela Mesones Rojo, 2026; used with permission.

Edificio derrumbado en Tanaguarena, una de las zonas más afectadas en La Guaira, Zona cero del desastre. Foto de Gabriela Mesones Rojo, 2026; usada con autorización.

Tres semanas después de los terremotos que azotaron la región costera de Venezuela, la cifra oficial de muertos llegó a los 5000, y cerca de 18,000 personas quedaron desplazadas. Mientras la respuesta de emergencia inmediata abre camino a iniciativas de recuperación a largo plazo, la atención se centra cada vez más en los recursos financieros necesarios para gestionar las necesidades humanitarias de la catástrofe, y también para reconstruir las casas, infraestructura y economía del país.

Las evaluaciones iniciales se concentraron mayormente en estimar el daño físico directo a edificaciones, infraestructura y otros bienes tangibles. Sin embargo, estos estimados no captan las pérdidas económicas indirectas que resultaron de la perturbación a la producción, el comercio, el empleo y los servicios públicos. Con más información disponible, se prevé que el impacto económico total estimado del desastre aumente sustancialmente.

¿Cómo se estiman las pérdidas por el desastre?

El parámetro internacional reconocido para estimar el impacto económico del sismo es la Metodología de Evaluación de Desastres elaborado por la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CELAC), ente pionero en este campo. Ese marco de trabajo lo han adoptado las principales instituciones internacional, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

En su tercera edición, publicada en 2014 en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud ofrece una visión integral para estimar los efectos directos de los y también su impacto socioeconómico a nivel macroeconómico y de hogares, y los recursos financieros que se requieren para la recuperación y la reconstrucción.

Con esta metodología, los impactos del desastre se clasifican en tres categorías: daño, pérdidas y costos adicionales. El daño se refiere a la destrucción de activos físicos, como edificaciones, instalaciones, maquinaria, equipos, infraestructura e inventarios. Se valorizan según su costo estimado de reemplazo en precios anteriores del desastre.

Las pérdidas representan el valor de bienes y servicios que ya no se producen o entregan desde el momento en que ocurre el desastre hasta que se logra la total recuperación. Para estimar estas pérdidas, se compara la trayectoria tras el desastre de sectores económicos con una situación hipotética en la que el desastre no ha ocurrido. Como resultado, estos estimados dependen de diversas hipótesis y están sujetos inherentemente a la incertidumbre.

Los costos adicionales incluyen gastos extraordinarios en los que incurren los Gobiernos y el sector privado ante el desastre, como suministros médicos de emergencia y medical, asistencia humanitaria y otros bienes y servicios esenciales.

Finalmente, la metodología estima las necesidades financieras de recuperación y reconstrucción, que abarcan los costos de las políticas públicas e inversiones necesarias para recuperar las condiciones económicas y sociales normales. Esto incluye reconstruir infraestructura y servicios básicos, y financiar programas de asistencia alimentaria, transferencia de dinero y otras formas de ayuda para viviendas afectadas.

¿Qué tan grandes son las pérdidas económicas por los terremotos?

Aún no se sabe la escala total de la destrucción. Mientras el Gobierno venezolano sostiene que más de 2000 edificaciones quedaron severamente dañadas, imágenes satelitales de la NASA muestran que la cifra se acerca a las 30,000.

Dos días después de los terremotos, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publicó una evaluación preliminar del daño físico directo a viviendas y otros bienes, con imágenes satelitales e inteligencia artificial impulsada por Sistemas de Información Geográfica a través de su Análisis Digital Rápido metodología. La evaluación estima que las pérdidas directas son de 6700 millones de dólares, con un rango de 4700 a 8700 millones, que equivalen a aproximadamente el 6% del PIB de Venezuela.

El economista venezolano Asdrúbal Oliveros sostiene que el daño podría ser mayor, y estima las pérdidas directas entre 7000 y 9000 millones de dólares. También sugiere que el costo total de reconstrucción podría llegar a los 12,000-15,000 millones de dólares, lo no que solo refleja el reemplazo de los activos dañados, sino también de los costos estimados de la recuperación económica y la reconstrucción.

En contraste, Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres ha presentado un estimado significativamente mayor. Su evaluación analítica pone el daño físico en aproximadamente en 37,000 millones, cerca del 40% del PIB de Venezuela.

Cerca de dos tercios de esas pérdidas se atribuyen a daño residencial, comercial, educativo, centros de salud, gubernamental y edificios industriales. El otro tercio se aplica a infraestructura crítica, como redes de telecomunicaciones, carreteras, aeropuertos y otros activos públicos.

Daño local, consecuencias nacionales

Aunque fueron seis los estados impactados, la mayor parte del daño físico causado por los terremotos se concentró en el estado de La Guaira, y en partes de Caracas, la capital. En consecuencia, se prevé que las pérdidas económicas resultantes se confinen en gran parte en una región que no representa una parte significativa de la capacidad productiva de Venezuela, particularmente en los sectores petrolero, manufacturero y agrícola.

Sin embargo, a nivel local el impacto es sustancial. Según un resumen de políticas publicado por ThinkAnova en colaboración con Microsoft AI for Good Research Lab, aproximadamente siete de cada diez edificios afectados en La Guaira están en Catia La Mar, aunque la severidad del daño y la cantidad de viviendas afectadas en Caraballeda es particularmente alto. Estos impactos también han afectado una de las mayores actividades económicas de la región: el turismo.

Oliveros identifica vivienda, infraestructura, comercio, transporte y logística como los sectores más severamente afectados. Por el daño a la principal pista de aterrizaje en el aeropuerto internacional Simón Bolívar en Maiquetía —principal puerta de entrada internacional del país— se dispuso su cierre temporal. Aunque las operaciones se han reasumido parcialmente, el aeropuerto aún debe regresar a su capacidad total, por lo que las aerolíneas han debido desviar sus rutas por Valencia y Barcelona, lo que ha reconfigurado la actividad económica en esas regiones.

Reconstrucción con severas restricciones financieras

Dadas las frágil condiciones económicas del país, reconstruir Venezuela supone un desafío extraordinario. Además de una contracción de cerca del 75% de la producido económica y un periodo de hiperinflación que excede el 300,000% al año, el colapso del valor del bolívar venezolano ha mermado los ingresos domésticos, y ha reducido dramáticamente la capacidad de préstamo del sector bancario y el mercado de seguros. Estas debilidades estructurales restringen significativamente la capacidad del país para financiar la recuperación y la reconstrucción.

El acceso al financiamiento externo también está limitado. Desde 2017, Venezuela y empresa petrolera estatal PDVSA siguen sin pagar su deuda externa, que The Financial Times ha estimado en aproximadamente 240,000 millones de dólares. Esto ha cerrado los mercados de capital internacionales.

Calixto Ortega, vicepresidente la zona para económica, presidente del Banco de Venezuela y gobernador de Venezuela al Fondo Monetario International, afirma que las negociaciones para restructurar la deuda externa del país continúan pese a la emergencia. De otro lado, el economista venezolano Leonardo Vera sostiene que la reestructurar la deuda por sí solo no generará los recursos necesarios para la reconstrucción. Más bien, señala mecanismos alternativos de financiamiento, incluidos fondos de reconstrucción dedicados, asistencia financiera multilateral, y donaciones internacionales y nacionales.

El Gobierno ha anunciado varias iniciativas de financiamiento iniciales. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, reveló que un fondo de reconstrucción con una asignación inicial de 200 millones de dólares que se retirarán de los activos venezolanos en el FMI, se destinará a financiar vivienda, infraestructura y reconstrucción de hospitales. De la misma manera, el Banco de Desarrollo de Latinoamérica y el Caribe ha establecido un fondo para movilizar recursos públicos, privados e internacionales para financiar la respuesta de emergencia y la reconstrucción a largo plazo.

Pese a estos anuncios, los recursos asignados hasta ahora solo son una pequeña fracción de las cantidades que los estimados preliminares sugieren que se necesitarán para reconstruir totalmente las regiones afectadas y restaurar la actividad económica.

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