Día del Trabajo en estado de emergencia en Trinidad y Tobago

Screenshot taken from Trinidad and Tobago Television (TTT) Live Online news report about Tubal Uriah “Buzz” Butler and the history of Labour Day in the country; fair use.

Captura de pantalla tomada de un video del canal de YouTube de Trinidad and Tobago Television (TTT) Live Online sobre Tubal Uriah «Buzz» Butler y la historia del Día del Trabajo en el país. Uso legítimo.

Este artículo de la doctora Gabrielle Jamela Hosein se publicó originalmente en el sitio web de noticias Kiskadee Watch el 28 de junio de 2026. Global Voices reproduce una versión editada con autorización.

El Día del Trabajo llegamos a Fyzabad por las carreteras rurales de Trinidad para evitar los controles policiales que detenían a los minibuses que se dirigían a la intersección Charlie King Junction.

La Policía lo presentó como un ejercicio para garantizar la seguridad del público, registró los vehículos e instruyó a los trabajadores sobre el propósito del día festivo; quiénes estaban autorizados a participar y los permisos otorgados bajo el estado de emergencia.

Trinidad y Tobago estuvo en estado de emergencia durante dos gobiernos y gran parte del período transcurrido desde diciembre de 2024. Las regulaciones del estado de emergencia para la violencia y el crimen pandillero conceden al Gobierno amplios poderes de arresto y detención que también se utilizan contra manifestaciones cívicas no violentas.

El Día del Trabajo, que se celebra cada 19 de junio, reunió todo lo que define esa fecha, desde represión policial hasta inseguridad laboral.

Statue of Tubal Uriah ‘Buzz’ Butler at Charlie King Junction. Photo by Dr. Gabrielle Jamela Hosein, used with permission.

Estatua de Tubal Uriah ‘Buzz’ Butler en Charlie King Junction. Fotografía de la doctora Gabrielle Jamela Hosein, usada con autorización.

El 19 de junio es el aniversario de los disturbios del campo petrolero de Butler de 1937. Tubal Uriah «Buzz» Butler, granadino que sirvió en el Regimiento de las Indias Occidentales Británicas en Egipto y Palestina durante la Primera Guerra Mundial, emigró a Trinidad y comenzó a trabajar en los campos petroleros. Junto con muchos otros, como Elma Francois, pronto comenzó a organizarse contra los «salarios de miseria» y las condiciones laborales. Sus discursos reflejaron su fervor como predicador bautista espiritual.

Ese día, la Policía llegó a los campos petroleros de Apex (Trinidad) para detener a Butler, lo que provocó enfrentamientos durante los cuales se abrió fuego contra los trabajadores en huelga. La multitud persiguió al cabo Charlie King, que intentaba arrestar a Butler, pero se cayó y atravesó el escaparate de una tienda, y lo incendiaron en la intersección Fyzabad Junction, que ahora tiene otro nombre.

Catorce personas murieron, hubo 59 heridos y cientos más terminaron arrestados. Las huelgas de indios y africanos, que llevaban tiempo produciéndose, desataron la violencia en el país. La Marina británica desembarcó para sofocar los disturbios y capturar a Butler junto con las autoridades coloniales.

Fui allí con mi camiseta del sindicato, pero también para presenciar la protesta del movimiento Protest #19 que pide «justicia para Joshua y libertad para Kaia«, liderado por Alyssa Phillip, de 25 años, y su madre, Camille Caresquero. Desde enero, el movimiento ha enfrentado la violencia policial y exigido que el Estado asuma responsabilidades.

El 20 de enero de 2026, una persecución policial terminó con la muerte de Joshua Samaroo. En un video de las cámaras de seguridad se le puede ver rindiéndose con las manos en alto a través de la ventanilla abierta del conductor mientras la Policía seguía disparándole. Según los medios, recibió 19 disparos mientras que Kaia Sealy, su pareja, resultó herida de bala y quedó parapléjica.

Familiares y otras personas encabezadas por Alyssa Phillip, amiga de Kaia, comenzaron a reunirse en el parque Woodford Square, frente a la Casa Roja, sede del Parlamento, para expresar su indignación. Trinidad y Tobago tiene una alarmante tasa de homicidios en manos de la Policía, sobre todo de hombres pobres y de clase trabajadora. Esa vez, el país presenció el suceso en directo.

La indignación se reavivó el 21 de mayo, cuando el director de la Fiscalía Pública recomendó acusar penalmente a Sealy por la muerte de Samaroo y por delitos relacionados con armas de fuego. La campaña «19 balas, 19 protestas», representada por una bandera de Trinidad cuya franja roja se transforma en sangre que manaba de 19 impactos de bala, intensificó la condena. La Policía respondió con mano dura.

El 27 de mayo de 2026, con el equipo completo de antidisturbios, acordonaron e impidieron una concentración pacífica de mujeres, hombres y niños cerca de la Fiscalía Pública en Puerto España,  con el argumento de que no se había notificado la protesta con las 48 horas de antelación requeridas.

En virtud de la recién promulgada orden de poderes de emergencia (prohibición de protestas y manifestaciones públicas), arrestaron a Alyssa Phillip, a su madre y a otra activista. A Phillip la sacaron a la fuerza antes de que terminara su declaración; mientras cantaba «un poco más de aceite en mi lámpara, mantenme encendida». Cuando la Policía se la llevó, su madre estaba abrazándole la cintura. Los manifestantes comenzaron a corear para exigir la destitución del comisionado de Policía y del ministro de Seguridad Nacional, pero se les advirtió que esa conducta no estaba permitida.

El 28 de mayo de 2026, por primera vez en la historia, se declararon 15 «zonas de prohibición de protestas» que incluyen «la oficina del director de Procesamientos Públicos, los dos aeropuertos, el puerto, el cuartel general de las Fuerzas Armadas, el cuartel general del Servicio de Policía de Trinidad y Tobago, el Ministerio de Finanzas y la Casa Presidencial», ya que, en palabras de la primera ministra Kamla Persad-Bissessar, «no puedes tener grandes concentraciones frente a esos lugares en los que las pandillas podrían infiltrarse».

El estado de emergencia también se utilizó para legitimar la cancelación de la «Marcha por la Paz» no autorizada del 3 de junio en el este de Puerto España, cuyo objetivo era unir a las pandillas rivales. La Policía alegó motivos de gestión del tráfico, seguridad pública y seguridad nacional. Los medios mostraron que incluso interrumpieron una entrevista callejera con un joven con el argumento de que no tenía permiso para protestar ni para pronunciar un «discurso público».

Mientras tanto, el movimiento «19 balas, 19 protestas» se preparaba para unirse a la marcha anual del Día del Trabajo el 19 de junio, que simbólicamente serviría de escenario para la decimonovena y última protesta. Phillip estableció «verdad, justicia, equidad y democracia» como elementos inseparables de la lucha obrera, lo que amplió el alcance, la visibilidad y la validación del movimiento. El cartel de Phillip, impreso con una cruz y el lema «Jesús dice que Kaia y Joshua merecen justicia», también reflejaba el espíritu evangélico de Butler. Las imágenes de los medios mostraron al líder sindical Michael Anisette, lo que confirmó que Phillip marchaba desarmada con él justo antes de que la Policía antidisturbios la redujera junto a su madre.

En un comunicado de prensa del 20 de junio, la Policía justificó los cargos de «alteración del orden público» y «resistencia al arresto» de varios cargos, como que «19 balas, 19 protestas» no formaba parte del movimiento sindical y no tenía permiso policial para manifestarse. Además, la presencia de grupos no autorizados en las marchas que sí estaban autorizadas «habría socavado el evento, lo que puso en riesgo la seguridad y violó el marco legal que rige las manifestaciones públicas». Sin embargo, el Día del Trabajo nunca ha sido exclusivo para miembros de los sindicatos.

The Labour Day march from Avocat Junction to Charlie King Junction. Photo by Dr. Gabrielle Jamela Hosein, used with permission.

La marcha del Día del Trabajo desde Avocat Junction hasta Charlie King Junction. Foto de la doctora Gabrielle Jamela Hosein, usada con autorización.

La ironía era evidente. La Policía utilizó leyes de la época colonial para bloquear una protesta contra la autoridad policial en nombre de proteger la «integridad» de un acontecimiento nacional que conmemoraba la resistencia anticolonial no autorizada a la Policía. Cerca de ahí, el busto de Butler, adornado con guirnaldas, se alzaba imponente sobre su tumba.

Las contradicciones de ese día evocaron otro de los episodios infames de represión policial en Trinidad: la masacre de Muharram de 1884, cuando las autoridades coloniales emplearon fuerza letal contra las procesiones de Hosay, que congregaban a indios, africanos, hindúes, musulmanes, percusionistas, practicantes de rituales de combates con palos, y trabajadores. Las autoridades se sentían amenazadas por la solidaridad que esas concentraciones propiciaban.

Entretanto, bajo el abrasador sol del Día del Trabajo, marchaban empleados públicos, maestros y trabajadores de diferentes rubros, como salud, penitenciario, bancario, seguros, correos, muelles, transporte, industria y yacimientos petrolíferos. No vi carteles que representaran a enfermeras, trabajadores de comunicaciones, empleados domésticos, trabajadores informales y no sindicalizados.

“De Original Bellman” ringing his bell. Photo by Dr. Gabrielle Jamela Hosein, used with permission.

«De Original Bellman» haciendo sonar su campana. Foto de la doctora Gabrielle Jamela Hosein, usada con autorización.

Comenzamos al frente de la manifestación y poco a poco retrocedimos, animados por percusionistas y camiones de música. A pesar de nuestra rica tradición de calipso y rapso, solo se escuchaban algunos grupos de música de protesta locales, y algunos cantaban el lema «Solidaridad para siempre»; tal vez porque había policías con metralletas y patrullas por todas partes.

Bajo la gran carpa instalada en el salón del Sindicato de Trabajadores Petroleros, el popular «De Original Bellman», que usaba una gorra blanca estampada con esas palabras, hacía sonar una campana escolar para dar la bienvenida a los sindicatos que llegaban; el gesto simbólico de los bautistas espirituales.

Los sindicatos ayudaron al Gobierno a ganar las elecciones. Su relación es una convergencia estratégica y esperanzadora, aunque con limitaciones. El día anterior a la marcha, el Gobierno aprobó el proyecto de ley de disposiciones varias (enmienda sobre la transferencia de activos de Heritage Petroleum, Paria Fuel Trading y Guaracara Refining) de 2026, que restituye al Sindicato de Trabajadores Petroleros sus derechos sucesorios a décadas de protecciones negociadas, que se perdieron cuando el ahora opositor partido Movimiento Nacional del Pueblo desmanteló la refinería de petróleo del país y despidió a los empleados. Los líderes del sindicato y el primer ministro posaron para una foto, todos vestidos con la camisa azul oscuro de la organización sindical y con los puños en alto.

Al día siguiente, desde el estrado, el presidente de la Asociación Unificada de Maestros de Trinidad y Tobago reiteró la presión para obtener los aumentos salariales pendientes y los pagos retroactivos, prometidos y no cumplidos desde la firma del convenio colectivo en abril de 2025. El Movimiento Nacional del Pueblo se había negado a renegociar los contratos de los empleados públicos desde 2013, y los miles de millones en salarios atrasados ​​(prometidos en campaña) afectan la capacidad de pago del nuevo gobierno. Cada vez es más común que los trabajadores del sector público, que incluyen a muchas mujeres, sean desplazados de manera sutil de puestos permanentes a contratos temporales sin beneficios, incluso la licencia por maternidad. Una política antilaboral iniciada por el Movimiento Nacional del Pueblo en 2002. El Día del Trabajo expuso esas contradicciones ante todos.

Algunos describen que el país se ha vuelto un estado policial, pero siempre lo ha sido, bajo el dominio colonial y bajo gobiernos pasados ​​y actuales. No obstante, en el Día del Trabajo hubo creciente presencia policial militarizada, primero con porras, luego con armas cortas y ahora con metralletas, y en número cada vez mayor. Además, es la primera vez que se recuerde que se arresta a alguien mientras participa pacíficamente.

Police presence at the 2026 Labour Day march. Photo by Dr. Gabrielle Jamela Hosein, used with permission.

Presencia policial en la marcha del Día del Trabajo de 2026. Foto de la doctora Gabrielle Jamela Hosein, usada con aurtorización.

Al día siguiente, los sindicatos se unieron para condenar firmemente las acciones de la Policía por los arrestos, y por intentar imponer restricciones injustificadas sobre quiénes y qué asuntos podían estar presentes en la marcha del Día del Trabajo. A las voces que denunciaban el uso de poderes de emergencia para reprimir la expresión pacífica, la asamblea legal o la participación democrática y que exigían el fin de todos los procesos judiciales contra Alyssa Phillip y su madre se sumaron cartas al editor, publicaciones en redes sociales y comunicados de prensa de organizaciones de mujeres. El país, aunque en alto grado dividido, se unió en gran medida en la indignación después del 19 de junio y reafirmó el Día del Trabajo como un momento para que ciudadanos de toda índole plantearan diversas preocupaciones relacionadas con la justicia social.

Nuestra situación colonial ha cambiado, pero el imperialismo y el modelo de plantación para mantener el orden persisten. La historia se repite en estas islas.

Antes, las fuerzas navales británicas estaban en nuestras costas; hoy, buques de guerra estadounidenses militarizan nuestras aspiraciones de ser una «zona de paz«.

En su momento, Butler se encontró en la Palestina bajo control británico. Hoy, un musulmán con kufiya flameó la bandera palestina mientras marchaba, declaró que hasta que Palestina no sea libre, ninguno lo será. Entretanto, la Policía obligó a alguien a quitarse la chaqueta estampada con frases que afirmaban que Israel está cometiendo un genocidio.

En su momento, las protestas laborales se combinaron con la resistencia a la Policía. Hoy, a la joven Alyssa, al igual que Butler, se la ve como una amenaza a la seguridad.

Antes, las pésimas condiciones de vida llevaron el descontento al límite. Ahora, en Trinidad y Tobago, más de un tercio de la población no puede acceder a una alimentación saludable.

Ahora, un estado nación independiente debe decidir qué fantasmas atormentarán el presente y qué lecciones se deben aprender del fuego que se prendió sobre el cabo Charlie King.

La doctora Gabrielle Jamela Hosein es escritora académica y activista feminista caribeña que vive en Trinidad y Tobago, y es profesora titular del Instituto de Estudios de Género y Desarrollo de la Universidad de las Indias Occidentales, St. Augustine.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.