Volver tras dejar Al-Shabaab: Qué determina que las comunidades perdonen en Somalia

Al Shabaab fighters

Miembros de Al Shabaab, grupo militante afiliado a Al Qaeda, hacen fila tras rendirse ante las fuerzas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) en Garsale. Imagen de AMISOM Información pública vía Wikimedia Commons (licencia CC0 1.0 Universal Deed).

Este artículo de Blair Welsh y Prabin Khadka se publicó originalmente Peace News Network el 30 de junio de 2026. Global Voices reproduce una versión editada como parte de un acuerdo de asociación de contenidos.

Cuando tenía 20 años, una muchacha conocida como Khadija fue reclutada en al-Shabaab, organización militante transnacional en el Gran Cuerno de África, y después la tuvieron a cargo de docenas de otras mujeres en el grupo. Años después, se escapó y regresó a casa con el dinero que obtuvo de vender su pistola fuera del campo. La recepción de su familia fue fría, le fue difícil encontrar trabajo y reconstruir su vida. Su historia, que registraron investigadores del Instituto para Estudios de Seguridad, no es única.

Aunque Khadija es de Kenia, su historia es similar a las de muchos somalíes que se unieron a al-Shabaab. El prolongado conflicto de Somalia con al-Shabaab ha llevado a muchos, incluido niños, a unirse al grupo. Después, muchos tratan de salir. Lo que les pasa a menudo depende menos de la política gubernamental formal que de la disposición de sus comunidades de volver a recibirlos.

Un nuevo estudio da una evidencia más clara de lo que configura esta disposición en un momento en que el conflicto en Somalia sigue activo.

Un programa pensado para mujeres y niños

Desde 2012, el Programa de Rehabilitación de Desertores de Somalia ha ofrecido a quienes dejan al-Shabaab una vía de regreso a la vida civil, que incluye centros dedicados para mujeres y niños. Se estima que 3000 personas —incluidas cerca de 600 mujeres— han participado en el programa. Según el Instituto de Paz Internacional, muchos más tratan de regresar a sus comunidades informalmente, sin apoyo del Gobierno.

Los investigadores Blair Welsh de la Universidad de Ontario Occidental y Prabin Khadka de la Universidad de Essex buscaron entender si los ciudadanos comunes y corrientes realmente están dispuestos a aceptar que estos desertores regresan a sus barrios. Los investigadores contactaron a 880 personas en 81 comunidades en siete ciudades, como Baidoa, KismayoJowhaar. A los encuestados se les preguntó, en diferentes versiones de un mismo escenario, si pensaban que su comunidad aceptaría que un exintegrante de al-Shabaab entrara en su comunidad,. Las edades y géneros de los desertores fueron aleatorios. El estudio se publicó en la Revista Trimestral de Estudios Internacionales, y una versión más corta apareció como un resumen de políticas de mayo de 2026 con el Instituto de Gobernanza y Desarrollo Local.

Lo que los ciudadanos comunes y corrientes dijeron a los investigadores

El hallazgo principal enfrenta una presunción común. Muchos observadores tenían la expectativa de que las comunidades serían más duras con las mujeres que se unieron a un grupo violento, pues eso quiebra las expectativas de género que pesan sobre ellas. No obstante, encontraron lo opuesto. Era más probable que aceptaran a las desertoras que a los desertores, y los niños tienen más probabilidades de ser aceptados que los adultos.

En general, el 76% de los encuestados dijeron que están dispuestos a recibir a desertores en su comunidad, y el 68% dijo que estaban dispuestos a perdonar a exintegrantes por el tiempo que estuvieron en al-Shabaab. Pero esa apertura no es uniforme. En Jowhaar, el 95% de los encuestados apoyaron la aceptación. En Baidoa, donde la exposición a la violencia de al-Shabaab ha sido mayor, la cifra bajó al 58%. Gente con parientes directos que han muerto a manos de al-Shabaab estaban notoriamente menos dispuesto a aceptar desertores, un recordatorio de que la reconciliación debe competir con dolor y temor real.

Otros dos factores son importantes para muchos encuestados. Los desertores que han tenido roles no combatientes, como cocinar o logísticas, o a quienes reclutaron por la fuerza y no voluntariamente, tienen significativamente más probabilidades de ser recibidos de vuelta. Entre las mujeres, las que habían estado casadas con combatientes de al-Shabaab, por elección o a la fuerza, tenían muchas más probabilidades de ser aceptadas, de 53 a 59%, comparadas con las mujeres no casadas. Los investigadores sugieren que esto refleja los roles sociales existentes disponibles para las mujeres, como esposas y madres, que las comunidades pueden reconocer y aceptar, aunque la historia de la mujer es más complicada.

Lo que no está a la altura

El estudio también señala límites reales al actual sistema. La capacitación vocacional, que los investigadores encuentran como un factor importante en la aceptación de las comunidades a las desertoras, actualmente está disponible con limitaciones. El apoyo financiero de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales para niños que completan el programa, que por lo visto importa mucho en su aceptación, se aplica inconsistentemente en los lugares de rehabilitación. La participación en zonas de mucho conflicto donde la aceptación es menor, como Baidoa, no ha seguido el ritmo de la necesidad.

Qué significa esto para las comunidades

La razón práctica más clara de la investigación es que la aceptación no es solo cuestión de tiempo o de fuerza de voluntad. Más bien, responde a condiciones reparables específicas. Las comunidades que ya tienen alguna experiencia en recibir desertores están bastante más abiertas a aceptar a otros, lo que sugiere que las introducciones estructuradas, a través de miembros mayores o reuniones comunitarias, pueden ayudar a generar confianza en zonas sin exposición previa.

Para familias como la de Khadija, nada de esto garantiza un regreso más fácil. Pero los hallazgos sugieren que la manera en que una comunidad está preparada y qué se dice sobre los antecedentes y circunstancias de un desertor pueden determinar si el regreso termina bien. En un conflicto que aún no se resuelve, el éxito de la reintegración puede depender tanto de actos locales de aceptación y generación de confianza como en políticas preparadas en la capital.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.