Laguna en los archivos: Conservar la historia de los objetos cotidianos

Kajrauti'-Kohl container with steel body and brass handle in the paisley shape. This container was made in the 20th century in Bihar, India. It has a flap in the middle and contains two sides in the form of a mango or paisley for depositing kohl. It is known as 'Kajrauti' in Angika language.

Reliquia familiar de Bihar, India: recipiente de kohl llamado kajrauti con cuerpo de acero y asa de latón en forma de cachemira. Fotografía de Amrit Sufi en Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Mientras miraba las imágenes de recipientes de kohl asiáticos en la página del Museo Metropolitano de Arte, buscaba detalles que ubicaran estos objetos en el contexto de pueblos y entornos donde se crearon y usaron. No encontré nada. La descripción del Miseo de un recipiente de kohl específico en forma de pato no incluía detalles sobre su creador, su mecanismo de funcionamiento, el usuario habitual o matices sensoriales de cómo encajaba en la palma de una mano, su peso o los olores asociados. Yo he heredado un recipiente de kohl similar (kajrauti en angika) hecho en la década de 1960, y me hizo darme cuenta de cómo la falta de esta información equivale a ignorar las relaciones que los crean y conservan.

Esta falta de metadatos descriptivos me hizo preguntarme cómo podemos hacerle justicia al conocimiento histórico. Para entender verdaderamente un objeto, necesitamos su biografía: su creador, la inspiración tras su diseño, su historia sensorial y las personas: los creadores y usuarios que suelen ser invisibles si pertenecen a la clase trabajadora común. Fue en este punto cuando empecé a investigar la gran influencia de la geografía, la finalidad y la cultura en el diseño y el material de los objetos cotidianos.

Esta invisibilidad se extiende desde museos internacionales hasta registros locales. El índice geográfico definitivo posindependencia de 1962 de Bhagalpur en el estado indio de Bihar (zona que engloba el distrito de Banka, donde están los objetos de mi familia) no menciona estos recipientes cotidianos. Cabe aclarar que los índices geográficos se usaron en Asia del Sur durante la época colonial y en la época poscolonial. Contenían información sobre la conformación geográfica, estadísticas sociales y características físicas de una región, y se pueden usar para entender la historia cultural de la región. Mientras que el índice geográfico detalla las herramientas de trabajo exterior y visible como los equipos agrarios, ignora artículos domésticos como kajrauti, maliya, y paila (que describiré más adelante), enfatiza las fuentes de beneficio económico sobre la cultura diaria. Puesto que estos objetos los utilizaban principalmente mujeres en entornos domésticos, la falta de documentación refleja desconocimiento de las habilidades y el trabajo de las mujeres.

Kohl bottle shaped like a duck made of Iron; cast and engraved, gold overlay, inlaid eyes (17th-18th century). Gift of Arthur Jaffe, 1976. This object is part of the Met Museum’s Collection. Public domain.

Botella de kohl en forma de pato de Hierro; moldeada y grabada, cubierta en oro con ojos incrustados (siglos XVII-XVIII). Donación de Arthur Jaffe, 1976. Este objeto forma parte de la colección del Museo Metropolitano. Dominio público.

Esto me inspiró a recopilar datos sobre los objetos cotidianos de mi casa que se han convertido en reliquias familiares y mostrarlos al mundo en plataformas de conocimiento abierto como Wikimedia Commons y Wikisource. Podía recopilar estos detalles que faltaban sobre el recipiente de kohl y otros objetos en mi casa. Donde el museo ve un inerte “recipiente de kohl con forma de pato” de un taller desconocido del siglo XIX, yo veo un linaje de manos trabajadoras.

Los objetos reliquia

Kajrauti (recipiente de kohl)

Cuando me encontré con el recipiente de kohl en forma de pato en la página web del Museo Metropolitano de Arte, me permitió conectar un kajrauti que me había regalado mi madre con la historia mogol de India. Le pedí a mi madre que se sentara y grabé nuestra historia familiar. Me dijo que el kajrauti lo había hecho su abuelo materno, que trabajaba en una fabrica de acero. Lo hizo en su trabajo y se lo regaló a mi nani (abuela) cuando nació mi madre. Después, mi abuela se lo regaló a mi madre cuando se casó, que me lo pasó a mí cuando tenía 18 años y me fui de casa para estudiar, privilegio de alfabetización y elección que mi nani nunca tuvo.

Aunque no he llevado kajal últimamente, sigo abriendo el recipiente para oler el kohl que mi madre hacía en casa con hollín de lámpara debajo de una de las alas y que mezclaba con ghee. El recipiente encaja en mi mano como un mango pequeño. Su forma de estampado de cachemira me hace pensar en la continuidad de este antiguo motivo indo-iraní de eras históricas hasta el siglo XX y los objetos indios modernos. La vida del objeto no acaba cuando se fabrica; su significado cambia conforme pasa de la fábrica de un abuelo al maletín de la universidad de una nieta. No solo tomo fotos; también evalúo la tactilidad (cómo encaja en la palma como un mango pequeño), el olor (ghee y hollín de lámpara), y el sonido (el chasquido de las alas que se separan).

La paila (utensilio para medir granos)

Paila, a kitchen utensil used to measure rice in Bihar state of India

Paila, utensilio de cocina utilizado para medir arroz en Bihar, India. Fotografía de Amrit Sufi en Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Los recipientes reutilizables usados durante generaciones son una parte central del estilo de vida de los hablantes de angika. Ee ki chhe? (“¿Qué es esto?”) es lo que recuerdo haberle preguntado a mi abuela a mis cuatro años al ver una paila brillar en su palma mientras la sumergía en un bote para medir el arroz para los invitados.

Normalmente, una paila tiene capacidad de 500 gramos (18 oz) o 600 gramos (21 oz), suficiente para medir la comida de una familia. Sin embargo, lo que me fascinó cuando era pequeña fue su dibujo grabado de escorpiones y peces. Estos motivos se remontan a mis recuerdos sensoriales más tempranos: el sabor del pez hilsa frito y el miedo que infundían los escorpiones que acechaban en rincones insospechados, como ramas de árbol de mango, tejados y vallas de bambú.

Al vivir en un entorno donde los niños tenían que aprender los peligros de la naturaleza, tiene sentido que estos motivos se volvieran comunes en las superficies de nuestros recipientes y en la piel de las personas. Por ejemplo, el escorpión es un motivo de tatuaje tradicional común en mi distrito. En la zona, se conoce como godna (derivado de la palabra angika god, que significa “perforar”) y está grabado en las manos y pies de las mujeres locales. Aunque se ve en mujeres casadas de generaciones mayores para aumentar el atractivo y se celebra en las canciones de folclóricas locales sobre la bella Liliya (mujer ficticia de habla angika que representa la rebeldía juvenil frente a la costumbre en asuntos de amor y matrimonio), la nueva generación no lo está luciendo tanto.

Este solapamiento visual no es una coincidencia, pues la propia paila es fabricada y vendida por los gulguliya,  tribu nómada de Bihar. Tradicionalmente, se mudan de región y se ganan la vida vendiendo utensilios y tatuando, lo que significa que las mismas manos que trajeron el recipiente de latón grabado con escorpiones también los perforaron en la piel de la comunidad.

Maliya (recipiente de aceite)

Uno de los recuerdos más claros de mi difunta abuela es el maliya, recipiente de aceite abierto al que recurría en los días fríos.

Maliya is an open oil container that is used for massages, usually made of iron.

El maliya es un recipiente abierto de aceite que se usa para masajes, normalmente hecho de hierro. Fotografía de Amrit Sufi en Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Este pequeño recipiente es prácticamente personalizado, lo que muestra perfectamente cómo las necesidades funcionales básicas dan forma a un objeto sólido. Diseñado para calentar aceite sobre una llama abierta y para empaparse los dedos antes de aplicarlo sobre las articulaciones, tiene una parte semiesférica para almacenar el aceite y un asa larga que permite que sujetarlo sin peligro de quemarse la piel.

Mi madre se lo dio a mi tía cuando estaba criando a su bebé; esta se lo devolvió, para mi alivio, cuando el bebé creció. Compartir estos objetos es una práctica común entre familias y representa una red de cuidados.

Al documentar esta fotografía y recopilar información sobre su aspecto, puedo ver cómo la región, las personas y el uso habitual diario dictaron por completo su material, forma y manejo.

Llamado a documentar y difundir tu cultura

Quién fabrica estos artículos, quién los vende y quién los usa dice mucho de las dinámicas de casta, clase y género de la sociedad india. Estos objetos domésticos nunca se pensaron para desecharse; fueron diseñados para que los creen y reparen los lohar (herreros) locales si estaban dañados, se compartan con la familia, se regalen al nacer un bebé y se usen durante generaciones. Se puede trazar todo un ecosistema social por su intermedios: los fabrican hombres de clase trabajadora en fábricas o herreros en casa, que venden feri-walahs (vendedores ambulantes tradicionales) que recorrían zonas rurales en moto, y usaban mujeres en espacios domésticos.

Cuando estos trabajos pierden la rentabilidad o viabilidad suficiente como para abandonarlos, las habilidades que se les relacionan también se pierden. Hemos perdido el arte de las herramientas de medida fabricadas por la comunidad, el conocimiento de elaborar productos cosméticos a partir de materiales domésticos de fácil acceso, y crear recipientes concienzudamente fabricados para la comodidad del uso diario.

El conocimiento se recoge en diversas formas, desde artículos enciclopédicos hasta una palabra regional que no tiene equivalencia en otro idioma. Los objetos diarios a nuestro alrededor transmiten este conocimiento. Nos cuentan cómo funcionan las familias, qué habilidades son útiles en la vida del lugar, y cómo las relaciones económicas se mezclan con los materiales disponibles, la comida y la comodidad. Ahora la gente usa kohl producido en masa empaquetado en lápices de plástico y jarras de plástico para medir el arroz. Cuando los objetos tradicionales no se ven —sacrificados por homogenización de los productos plásticos producidos en masa a favor de la asequibilidad y el acceso—, se abandona un sistema de conocimiento cultural que sirvió a un ecosistema durante generaciones.

Aceptar los artículos producidos en masa como una opción intrínsecamente “mejor” menosprecia objetos que están armónicamente enlazados en la cultura de un lugar. Al mismo tiempo, que no haya disponible información sobre esos objetos aumenta aún más la tendencia de pasarlos por alto. Sin embargo, con acceso a habilidades digitales, se puede difundir cultura material de forma pública. Si grabamos historia oral y publicamos imágenes de utensilios locales, recipientes, sistemas de conocimiento y culturas orales en plataformas de conocimiento abierto como Wikimedia Commons, Wikipedia, Living Dictionary, y si contamos las historias a través de Global Voices, podemos enriquecerlos con los metadatos que se merecen: descripciones, regiones de uso y las creencias y prácticas que los atraviesan.

Ponte en contacto conmigo a través de mi perfil de Global Voices si quieres tener una conversación en profundidad sobre cómo actuar para dar visibilidad a estos objetos cotidianos.

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