En Uvira, en Kivu del Sur, aumento de la violencia sexual causa alarma

Image d'une femme, victime de violence ; Photo de Cédrick Tambwe Bendera, utilisée avec permission

Mujer víctima de violencia; Foto de Cédrick Tambwe Bendera, usada con autorización.

Este artículo de Cédrick Tambwe Bendera se publicó originalmente en IciCongo. Global Voices reproduce una versión con modificaciones en virtud de un acuerdo editorial.

Al este de República Democrática del Congo, la situación de violencia que sufren las mujeres es cada vez más alarmante. Las cifras del primer trimestre de 2026 revelan una crisis grave de violencia de género. Entre fallos en la seguridad, movilización ciudadana y tabús sociales, la lucha se intensifica, pero las sobrevivientes continúan pagando el precio del silencio.

El sector salud registra más de 1100 casos de violación en tres meses solo en la zona de salud de Uvira. Detrás de esta fría estadística se esconde una realidad que los habitantes conocen bastante bien: una violencia que se ha vuelto cotidiana, que golpea con toda su dureza a mujeres y niñas. La inseguridad crónica, los desplazamientos masivos de poblaciones y la persistencia de normas discriminatorias alimentan esta violencia física, psicológica, sexual o económica.

Pese a las campañas de sensibilización que existen desde hace años, las víctimas denuncian muy pocas veces estos actos. El temor a represalias, estigmatización o rechazo familiar lleva a numerosas sobrevivientes al silencio, lo que frena las iniciativas de prevención y las medidas.

Una estadística que interpela a las autoridades

Para los actores de la sociedad civil, ese balance suena como una señal de alarma. Mapenzi Manyebwa, coordinador de la Dinámica de la Sociedad Civil para el Desarrollo Durable de Uvira alerta:

Cette statistique est un cri d’alerte. Les agresseurs frappent de jour comme de nuit. Face à la multiplicité des facteurs favorisants, nous demandons aux autorités d’accélérer la mise en place de stratégies efficaces pour enrayer ce taux qui augmente chaque semaine.

Esta estadística es un grito de alarma. Los agresores golpean de día y de noche. Ante la multiplicidad de factores, exigimos a las autoridades que implementen rápidamente estrategias eficaces para detener esa tasa que aumenta cada semana.

Ante una respuesta institucional que juzga insuficiente, su organización pone en marcha mecanismos comunitarios de prevención. Desde hace un tiempo, redes de alerta, albergues comunitarios y clubes de protección civil actúan en el corazón de los barrios para exhortar a las mujeres a denunciar rápidamente los abusos y a conocer los recursos disponibles, y precisa:

Nous poursuivons la sensibilisation sur le terrain et collaborons avec certains services de l’État afin que la population sache anticiper et lutter contre toutes les formes de violences.

Buscamos sensibilizar en el terreno y colaboramos con algunos servicios estatales para que la población prevea y luche contra toda forma de violencia.

La legislación se refuerza, pero aún se desconoce

Más allá de la movilización ciudadana, el combate se desplaza al terreno judicial. Para el abogado defensor François Igilima, el marco legal congolés ofrece garantías a las víctimas, y recuerda:

Depuis 2023, la RDC applique un Plan national de lutte contre les VBG, articulé autour de la prévention, de l’assistance holistique et de l’accompagnement psychologique.

Desde 2023, República Democrática del Congo aplica un Plan Nacional de Lucha contra la Violencia de Género, articulada en torno a la prevención, la asistencia integral y el acompañamiento psicológico.

El país tiene también la ley del 26 de diciembre de 2022, que legisla sobre principios fundamentales relativos a la lucha contra la violencia de género. El abogado destaca:

Désormais, une victime n’a plus besoin de l’autorisation de son conjoint pour saisir la justice. Elle peut engager elle-même une procédure, se constituer partie civile et réclamer réparation du préjudice subi, sans payer de caution.

En adelante, una víctima no necesitará autorización de su pareja para recurrir a la justicia. Una mujer puede iniciar un proceso, constituirse como parte civil y reclamar una reparación por el perjuicio sufrido, sin pagar una caución.

Sin embargo, que las comunidades desconozcan esa norma limita por ahora el impacto real. De otro lado, IciCongo cuenta que las víctimas de violencia en línea dudan en denunciar.

Ayudar a las víctimas más allá de las heridas físicas

Las consecuencias de la violencia sexual sobrepasan largamente el mero traumatismo físico. Según el doctor Nerval Songolo Mutambala, coordinador de la organización Women Future Life, asumir la carga psicológica es la piedra angular de la sanación. Los médicos usan principalmente escucha activa, crean un clima de confianza, usan técnicas de estabilización emocional y acompañan sin juzgar:

Si une victime ne souhaite pas s’exprimer immédiatement, personne ne doit la forcer. Nous devons scrupuleusement respecter son rythme.

Si una víctima no quiere expresarse inmediatamente, nadie debe forzarla. Debemos respetar escrupulosamente su ritmo.

El profesional también advierte contra la estigmatización social, una plaga que agrava el trauma inicial y lleva a algunas sobreviviente al aislamiento, incluso a actos desesperados.

Participación fundamental de los medios

En Uvira, las mujeres periodistas enfrentan grandes prejuicios. Sin embargo, tienen un rol crucial en la toma de conciencia colectiva. Para Joséphine Mungubi, coordinadora de la Unión de Mujeres de los Medios por la Paz (UFMP), las mujeres deben participar directamente en la producción de la información:

On ne peut pas défendre les droits des femmes sans que les premières concernées ne portent elles-mêmes cette parole.

No se puede defender los derechos de la mujer sin que las primeras afectadas tengan la palabra.

Su organización multiplica las acciones de sensibilización en línea, en redes sociales y en los lugares de acogida de desplazados y damnificados. Uno de los mensajes que se repiten constantemente en el terreno hace pensar en lo que es imperativo para toda víctima de agresión sexual de unirse a una estructura de salud en el término de 72 horas, plazo indispensable para beneficiarse de un tratamiento profiláctico de urgencia y de un acompañamiento médico-legal adaptado.

Romper la última barrera: el silencio

En Uvira, las estadísticas solo reflejan una parte de una crisis más profunda. Detrás de cada expediente oficial se oculta una trayectoria rota, una familia afectada y una colectividad ante sus fallos.

La participación de la sociedad civil, la evolución del derecho a la acción de personal de salud aportan soluciones concretas. Pero mientras el miedo calle a las víctimas y la impunidad proteja a los agresores, la espiral de la violencia seguirá aumentando. La verdadera batalla ya no consiste solamente en contabilizar los dramas, sino en construir una sociedad en la que denunciar una violación ya no represente un acto de heroísmo, sino un derecho que se ejerza con total seguridad.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.