Las historias indígenas son historias globales

Munduruku people demonstrate at the COP30 Brazil, 2025.

‘Luchar por nuestro territorio es luchar por nuestra vida’. El pueblo munduruku protesta en la COP30 en Brasil, 2025. Foto by Diego Herculano para UNclimatechange en Flickr (CC BY-NC-SA 4.0).

Este artículo es parte de la serie Spotlight de Global Voices de agosto “Derechos indígenas”. Esta serie ofrece una visión de las vidas y experiencias de los pueblos indígenas, de las conexiones a través de regiones, experiencias indígenas y contar las historias de líderes, activistas y miembros de la comunidad y más. Puedes apoyar este reportaje con una donación.

Independientemente de dónde vivas en este planeta, existe una fuerte posibilidad de que tu ciudad, pueblo o aldea esté construida sobre tierras indígenas. La organización canadiense sin fines de lucro Native Land Digital creó un atlas interactivo que muestra dónde han existido sociedades indígenas desde hace siglos en América y Oceanía, y también en el norte y oeste de África, norte de Europa, Siberia y este de Asia. Sin embargo, este ejercicio cartográfico de los territorios indígenas históricos y contemporáneos está incompleto. No solo muestra toda la presencia indígena en África subsahariana y Asia. El ejercicio seguiría incompleto si no se integrara la  importancia fundamentalmente global de historias y perspectivas indígenas, que es lo que la programación temática de Global Voices busca este mes.

Soy investigador maya de la península de Yucatán en México (lo que significa que soy indígena), y actualmente vivo, trabajo y aprendo en W8banakiak wdakiw8k, territorio tradicional no cedido del pueblo abenaki, en lo que hoy es el sur de Quebec, Canadá. Este reconocimiento de tierra busca ser más que un gesto convencional, y es más bien una muestra de respeto y gratitud al pueblo que ha acogido y difundido su conocimiento cultural e histórico conmigo como invitado indígena en su hogar.

Los pueblos indígenas somos personas y sociedades que descendemos de quienes han vivido en un territorio particular antes de que otros pueblos los colonizaran y se asentaran, o antes de la creación de modernos naciones estados, que incorporaron ese territorio. Aunque el término “indígenas” etimológicamente significa “nacido en ese lugar”, se ha aplicado exclusivamente en la historia a sociedades enmarcados por potencias occidentales y Gobiernos nacionales como “naturales”, “rústicas”, “salvajes”, “primitivas” o “incivilizadas». Esto hace que la nuestra sea una sociedad apátrida particular dentro de modernas naciones estados, un tipo de sociedad que con demasiada frecuencia se considera demasiado “diferente”, “rudimentaria” e “inmanejable” para ser aceptada como nación autodeterminada dentro de estructuras estatales actuales.

A menudo nos han identificado o llamado indios, aborígenes, nativos, bosquimanos, bereberes o tribales. Sin embargo, recientemente hemos pedido que nos llamen por los nombres que elegimos, que por lo general reivindican nuestros nombres históricos, como Pueblos Originarios, Primeras Naciones, adivasi, maya, inuit, sami, ainu, maorí, joisán, bereberes, entre otros.

Ainu people in Japan perform a morning ceremony.

Ainus en Japón en ceremonia de luto. Foto dePeter Thoeny vía Flickr. ( CC BY-NC-SA 2.0)

Nuestros idiomas, identidades, formas de conocimiento y formas de vida indígenas se han mantenido y transformado por cientos de años pese a desposesión territorial, la asimilación forzada, exclusión política y económica y, en algunos caso, genocidio cultural. Incluso después de la caída de imperios y descolonización política, los pueblos indígenas siguen luchando por el reconocimiento, y para proteger y fomentar nuestros derechos fundamentales en el mundo. Estos derechos dependen de acceso territorial y autogobierno político, y de mantener nuestros medios de vida y nuestra relación con la tierra, dentro y a través de fronteras nacionales.

The author, center, with colleagues from the Indigenous Television network at the Global Voices Summit in Kathmandu, Nepal, December 8, 2024. Photo courtesy of Genner Llanes-Ortiz.

El autor (centro) con colaboradores de la red de televisión indígena en la cumbre de Global Voices en Katmandú, Nepal, 8 de diciembre de 2024. Foto cortesía de Genner Llanes-Ortiz.

A diferencia de la idea convencional, en vez de presentar historias indígenas como relatos pasados o marginales, quiero destacar su importancia como historias globales. Su significado se deriva del hecho de que, aunque los pueblos indígenas representan aproximadamente el 6.2% de la población global, los territorios que seguimos ocupando, manteniendo y gestionando llegan al 25% de las masas de tierra del planeta, y albergan una parte significativa de la biodiversidad de la tierra. La importancia de esta biodiversidad para la sobrevivencia futura de nuestras especies no se puede subestimar. Un factor fundamental en esta historia es que, aunque el “primitivismo” o “falta de tecnología” atribuida a los pueblos indígenas suele considerarse como una explicación para conservar la diversidad natural, estudios recientes demuestran que es la gestión multifacética e intricada del entorno indígena lo que ha originado, atendidoexpandido esta diversidad. Por lo tanto, ahora es fundamental considerar los conocimientos, las prácticas culturales y las experiencias de estos pueblos tan diversos, en cuyas manos este recurso vital se ha conservado, y sigue prosperando. Este compromiso para proteger la tierra y toda vida que hay ahí (que consideramos incluye a nuestros parientes no humanos: animales, plantas, montañas, aguas) frecuentemente pone vidas en peligro. Hay informes que muestran que los activistas ambientales secuestrados y asesinatos son desproporcionadamente defensores de tierras indígenas.

Hoy, somos alrededor de 476 millones de personas en el mundo que se identifican o se les identifica como pertenecientes a algún pueblo, nación o comunidad indígena. En muchos casos, nuestras sociedades han vivido y prosperado en las mismas tierras por cientos de años, y hasta miles de años. A menudo hemos estado viviendo fuera de las culturas nacionales convencionales, y resistiendo su presión, pero también hemos contribuido al avance global cultural y científico. Los pueblos indígenas han agregado maíz, té, papa, maní, jarabe de arce, chilli, quinua, aguacate o palta, cacao, stevia, aspirina, quinina y otros productos, a las dietas y las farmacias del mundo, y han desarrollado el uso de canoas y kayaks, lacrosse, hockey, la Ilustración, el federalismo constitucional, el pluralismo legal, agricultura multicultivos, gestión de tierras, botánica entre otros campos del quehacer humano.

Los mundos indígenas son tan diversos como nuestros idiomas, que representan a la mayoría de las 7000 lenguas que aún se hablan en el mundo. Sin embargo, se ven amenazados por discriminación racial y política, y por marginación económica. A través de Rising Voices, programa de Global Voices, apoyamos a las comunidades de activistas indígenas en sus iniciativas de reclamar, mantener y aumentar la visibilidad de sus lenguas.

Language activists show their work at the Mayan Languages Digital Activism Summit in Chiapas, Mexico, March, 2026.

Activistas lingüísticos muestran su trabajo en la Cumbre de de Activismo Digital de Lenguas Mayas en Chiapas, México, marzo de 2026. Foto de Jer Clarke (CC-BY-NC).

Los pueblos indígenas viven en las regiones árticas, planicies, bosques de pino y lluvia, desiertos, sabanas, montañas, costas, islas y algunas de las ciudades más grandes del mundo. Ciudad de México, Ciudad de Guatemala, Winnipeg, Vancouver, Toronto, Barcelona, Sídney, Los Ángeles, Auckland, Río de Janeiro, Hokkaido y Lima, entre otras, y hoy albergan hasta millones de indígenas miles.

Aunque los pueblos indígenas han tenido avances significativos para ser reconocidos como miembros de la comunidad global a inicios del siglo XXI, con la aprobación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas de la Asamblea de Naciones Unidas en 2007, seguimos enfrentando constante presión de Gobiernos nacionales, empresas multinacionales, industrias extractivas y hasta programas de captura de carbono, granjas de energía eólica y solar, y centros de datos para ceder el control del uso de nuestros territorios. Aún se les ve como “tierras vacías”, el mismo principio que justificó la colonización y el genocidio en un pasado no muy remoto.

Indigenous flag mural in Sydney, Australia.

Mural de bandera indígena en Sídney, Australia. Foto de Newtown graffiti en Flickr (CC BY-NC-SA 2.0).

Como las perspectivas de muchas otras comunidades excluidas, las perspectivas indígenas son fundamentales para construir mejores mundos sobre la base de diversidad, parentesco y reciprocidad. Sin embargo, estas perspectivas casi nunca están presentes en los medios tradicionales, y cuando están, tienden a mostrar una imagen deshumanizada de pueblos indígenas llena de estereotipos racistas o demasiado simplificados, romantizados y vistos como exóticos. Afortunadamente, esto está cambiando, y con esta programación temática de Global Voices de agosto, esperamos que más personas tengan la oportunidad de conocer de primera mano las voces indígenas que forman parte de nuestra red global.

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