¿Que es el hogar para personas sin territorio que los una?

A screenshot from a documentary about a Roma soldier re-integrating into civilian life after joining the Ukrainian armed forces

Una imagen de un documental sobre un soldado gitano que se reintegra a la vida civil luego de enlistarse en las fuerzas armadas de Ucrania. Cientos de soldados gitanos se enlistaron para defender Ucrania después de la segunda invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022. Captura de pantalla de YouTube.

Este artículo forma parte de la serie Spotlight de julio de 2026 de Global Voices, «Apatridia«. Esta serie ofrece una visión detallada del problema de la apatridia y cómo limita la libertad de movimiento, oportunidades educativas, acceso político, y más. Puedes apoyar este reportaje con una donación.

Al tratar de definir nacionalidad, por lo general se usan descripciones simplistas y agrupamientos: líneas dibujadas en un mapa, límites definidos por tratados y acuerdos, identidad en común e ideologías dentro de un espacio en particular. Pero para muchos grupos, el concepto de nacionalidad no encaja con las fronteras tradicionales. Este es el caso para muchos espacios posteriores a la Unión Soviética. Como ejemplo, la comunidad gitana en Ucrania, cuyos miembros luchan en Rusia y mueren por un país que por generaciones los trató como desconocidos. También aplica a los tártaros, cuya tierra natal existe en un entorno cultural más que en un lugar físico.

Tras la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022, cientos de gitanos se unieron a las fuerzas armadas de Ucrania para pelear contra Rusia. A pesar de su servicio, a los refugiados gitanos los siguen discriminando en Ucrania y en Europa.

Más al este, en Rusia, los tártaros, el segundo mayor grupo étnico, brega con una pregunta distinta: ¿qué es la patria para personas repartidas en varios continentes, sin que un solo territorio las una? Tartaristán, república de la Federación Rusa, se mantiene como un ancla cultual. Sin embargo, para muchos tártaros, la pertenencia se consolida a través de la comunidad y la cultura más que por un lugar en un mapa. Esa dispersión, conjunto con una historia trágica y dolorosa, moldeó cómo los tártaros exploran conversaciones respecto a soberanía, separatismo y autodeterminación.

En este artículo colaborativo, colaboradores de Global Voices relatan dos historias sobre apatridia y muestran cómo comunidades minoritarias están redefiniendo nacionalidad, lealtad e identidad en la región

Los gitanos ucranianos luchan contra Rusia, sin ser aceptados

Desde que empezó la segunda invasión a gran escala de Rusia a Ucrania, en febrero de 2022, ha habido algunas historias de gitanos ucranianos que luchan por Ucrania, incluso muchos en la primera línea.

A photo of Roma soldiers in the Ukrainian Armed Forces holding a Roma flag alongside Ukrainian flags.

Foto de soldados gitanos de las fuerzas armadas ucranianas sostiene una bandera gitana junto a la bandera ucraniana. Foto vía cuenta de Facebook de  Myroslav Horvat. Uso legítimo.

Ya en 2022, el periodista gitano Viktor Chovka informó que soldados gitanos combatían en el Ejército ucraniano porque nacieron en Ucrania y la consideran su hogar.

Myroslav Horvat, otro activista gitano en Ucrania, declaró a estación sueca Radio Romano en ese momento que la mayoría de los gitanos estaban preocupados por su sobrevivencia, ya que perdieron sus trabajos cuando la guerra comenzó. En su perfil de Facebook, Horvat a menudo publica imágenes de soldados gitanos en el Ejército ucraniano. Su foto principal también destaca la bandera ucraniana, que resalta la identidad doble que muchos gitanos ucranianos tienen.

Según Horvat, alrededor de 250 gitanos de Transcarpacia se unieron a las fuerzas de defensa de Ucrania en 2022. En agosto de 2024, se estimaba que más de 500 ya estaban en servicio. Las banderas ucranianas se han vuelto más visibles en asentamientos gitanos, se habla más ucraniano y se cantan más canciones ucranianas.

En un articulo de 2024 del medio ucraniano Varosh, Horvat declaró que, históricamente, los gitanos han vivido como minorías en varios estados e imperios, y rara vez han tenido situaciones sociales seguras. Su pasado de persecución durante la Segunda Guerra Mundial también contribuyó a un distanciamiento histórico de instituciones militares. Sin embargo, ahora muchos equiparan defender Ucrania con defender a sus familias y el futuro.

Horvat además menciona disparidad educativa; estima que alrededor del 40% de los gitanos en Transcarpacia no tiene educación secundaria básica a pesar de que la situación ha mejorado en los últmos años. Algunos gitanos jamás han conseguido pasaporte ucraniano,  lo que puede impedir que se les movilice formalmente. Los reclutadores comentaron que la poca alfabetización no necesariamente impide el servicio militar, pero sí puede crear dificultades prácticas.

El centro Memorial contra la Discriminación organizó una charla en 2025 en Bruselas con gitanos veteranos que voluntariamente se unieron a las fuerzas armadas de Ucrania, y describieron discriminación y solidaridad en el Ejército.

El gitano Arsen Mednyk se unió al Ejército después de que las fuerzas rusas ocuparon su ciudad natal, Bucha, y masacraron civiles. Al inicio lo trataron con sospecha por ser gitano; se ganó la confianza de los otros soldados y se convirtió en comandante de la unidad Tormenta. Su historia se cuenta en el documental sobre  soldados gitanos y la guerra.

Marginación y discriminación de refugiados gitanos

Romani people living in Lviv.

Personas gitanas viviendo en Lviv. Licencia CC BY-SA 2.5 por Wikimedia Commons.

Antes de 2022, la población gitana en Ucrania ya enfrentaba múltiples barreras para obtener la ciudadanía, domicilio, salud y empleo.

De un estimado de 400,000 gitanos que viven en el país, alrededor de unos 30,000 informaron no tener documentos de identidad oficiales, con lo que prácticamente se convierten en apátridas. Las mujeres gitanas a veces dan a luz en su casa por la discriminación o los impagables costos médicos, lo que deja a niños sin certificados de nacimiento y obliga a las familias a vivir al margen de la sociedad. Las comunidades gitanas también han sido blanco de ataques de grupos nacionalistas y a menudo han sufrido discriminación y prejuicio.

Después de la invasión rusa, la discriminación siguió a las familias gitanas hasta las fronteras ucranianas. Organizaciones de derechos humanos recibieron denuncias de trato desigual, incluido el caso de una madre y dos niños a los que se les impidió reiteradamente ingresar a Hungría.

En los centros de recepción europeos, los refugiados gitanos a veces han quedado segregados de otros ucranianos. En Moldavia, las familias fueron asignadas a lugares sin calefacción adecuada o agua caliente. En República Checa, el diario The Guardian informó que en 2022, los gitanos dormían en condiciones deplorables en la estación de trenes de Praga y se les acusó de fingir que eran ucranianos para obtener asistencia. Los voluntarios también informaron que algunos residentes en Moldavia y en Polonia estaban dispuestos a recibir solo refugiados blancos, en tanto los gitanos son considerados personas de color.

La hostilidad fue tan intensa para algunas familias que eligieron regresar a una Ucrania destrozada por la guerra en lugar de permanecer en condiciones discriminatorias.

Para los tártaros, patria es más que un lugar de un mapa  

Por un lado, la guerra ha llevado a muchos gitanos-ucranianos  a defender las tierras que consideran suyas; pero por otro lado, para los tártaros, su relación entre la identidad y territorio nunca ha sido tan simple.

The Tartarstan flag.

Bandera de Tartaristán vía Wikimedia Commons (licencia CC BY-SA 3.0 RS).

Los tártaros son la segunda mayor nación étnica de la Federación Rusa, pero no hay un solo lugar al que los tártaros llamen hogar. La República de Tartaristán, territorio dentro de Rusia, se describe a menudo como la tierra natal de los tártaros, pero los tártaros étnicos conforman solo la mitad de la población de la república, que comparten con rusos, baskires, chuvasios y armenios, entre muchos otros.

Más allá de Tartaristán, millones de tártaros viven a lo largo de Rusia, repúblicas vecinas, óblasts, krais y otras grandes ciudades, como también en lugares del espacio posoviético y en grupos de Europa, Turquía, Estados Unidos y otros lugares. Algunas comunidades se formaron durante siglos y la expansión imperial, el reasentamiento forzado y las políticas soviéticas, y otros surgieron a través de educación, trabajo o una decisión personal. Esto dio como resultado que la identidad de Tartaristán haya existido fuera de las fronteras más que dentro de esas fronteras.

Crimean Tartar women in traditional dresses.

Mujer tártara con vestido tradicional. Los tártaros tienen una larga y particular cultura, tradiciones, música y vestimenta. Imagen de Wikimedia Commons (licencia CC BY-SA 4.0).

La dispersión ha moldeado cómo muchos tártaros comprenden el sentir de pertenencia. Tartaristán se mantiene como el centro histórico y cultural de la nación, el hogar de instituciones que preservan el idioma, la literatura y las tradiciones. Sin embargo, para los tártaros, su «tierra natal» se puede encontrar en su mesa familiar, su idioma, música, las celebraciones del Sabantuy o hasta los rituales de compartir té, y es un lugar en un mapa. Su cultura se ha convertido en un hilo conector entre comunidades separadas por la geografía, la política y las generaciones. Para las personas esparcidas a través del continente, la identidad se lleva más que se hereda de un solo lugar.

A Tatar Woman at the May 18 commemoration of the Crimean Tatar Deportations and Genocide at Maidan Square, Kiev, Ukraine.

Mujer tártara en la conmemoración del 18 de mayo de la deportación y genocidio de los tártaros de Crimea en la plaza Maidan, Kiev, Ucrania. Imagen de Wikimedia Commons (licencia CC BY-SA 2.0).

Esto también explica por qué las conversaciones acerca del futuro de Tartaristán con frecuencia son diferentes dentro de la comunidad que fuera. Los anteriores intentos de vincular las aspiraciones nacionalistas tártaras a proyectos geopolíticos, como la Legión Idel-Ural auspiciada por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, con la colaboración de algunos tártaros de Crimea con grupos de autoridades de ocupación nazis que tuvo consecuencias catastróficas, en particular la deportación colectiva de los tártaros de Crimea en 1944.

Estos episodios siguen influenciando cómo muchos tártaros perciben los asuntos de soberanía y separatismo. Algunos comentaristas, como los colaboradores frecuentes de Radio Free Europa/Radio Liberty, el proyecto Idel-Ural y plataformas afiliadas, sostienen que las repúblicas de Rusia deberían ser Estados independientes si la federación rusa desapareciera.

Aun así, estas discusiones no reflejan necesariamente las opiniones de muchos tártaros.

Hay tártaros que viven e toda la Federación Rusa y más allá de sus fronteras, y hay tártaros en el corazón geográfico del Rusia europea y no en la periferia. La república tiene una importancia que es principalmente histórica, cultural y simbólica. Al igual que otras minorías en Rusia, para los tártaros conservar el idioma, la cultura y su comunidad se mantiene como una preocupación más urgente que rediseñar las fronteras políticas.

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