
Foto de Zhanara Karimova. Usada con autorización.
Este artículo de Almas Kaisar para Vlast.kz se publicó el 16 de julio de 2026. Global Voices publica una versión editada en virtud de un acuerdo editorial.
En la primera mitad de junio de 2026, una ola de protestas laborales surgieron por Kazajistán, desde una mina de Kazakhmys en el centro del país a una planta de fósforo en el sur, duro recordatorio de que los problemas laborales nunca están lejos de la superficie.
Las huelgas fueron espontaneas, luego de una serie de acciones de derechos laborales que los funcionarios han calificado de “ilegales”, y que los expertos dicen que hubiera sido imposible organizar por medios legales.
El gobierno del presidente Kassym-Jomart Tokayev ha hecho varias reformas al Código Laboral en los últimos años, con el objetivo de proteger los derechos laborales y mejorar el poder de negociación colectiva.
Pero activistas sindicales, investigadores y defensores de derechos humanos sostienen que estos cambios han sido meramente cosméticos, y la legislación laboral sigue siendo represiva, lo que en gran parte favorece los intereses del empleador.
Expertos que Vlast entrevistó también creen que el asunto central en Kazajistán sigue siendo la falta de un Poder Judicial independiente capaz de garantizar una audiencia justa para cualquier disputa laboral que pudiera surgir.
Clima represivo
En teoría, los sindicatos son la principal institución por la que se protege los derechos de los trabajadores. Por más de 30 años en Kazajistán han estado bajo constante presión.
“La situación con presión es muy complicada”, dijo Kospan Kosshygulov, presidente del sector sindical de combustibles y energía, uno de los últimos sindicatos independientes de Kazajistán. “En la ciudad occidental de Mangistau, algunos trabajadores lograron establecer una rama local en una empresa petrolera. Decidieron unirse a nuestro sindicato oficialmente, y a los cinco los despidieron inmediatamente. La gerencia simplemente sostuvieron que fue porque estaban haciendo un mal trabajo».
Según Kosshygulov, el sindicato había tratado de tratar el problema de poco personal, en el que un solo trabajador se ve forzado a hacer el trabajo de tres especialistas, y dijo:
They [workers] tried using the trade union to refuse the duties of those two extra roles, and they were fired for it. We then took the matter to court, but every court — all the way up to the court of cassation [the country’s most senior court] — sided with the employer.
Los trabajadores trataron de usar al sindicato para rehusar hacer las labores de esos dos puestos más, y los despidieron por eso. Luego el asunto llegó a los juzgados, pero todos los juzgados, desde la corte de casación [la de mayor jerarquía en el país] se pusieron del lado del empleador.
Muchos otros activistas sindicales cuentan historias similares.

Válvulas para pozos petroleros en la región occidental de la regipn Aktobe. Foto de Daniyar Mussirov. Usada con autorización.
Según Andrey Prigor, presidente de la Comunidad de Sindicatos de Amanat, la menor de tres asociaciones sindicales reconocidas nacionalmente de Kazajistán, el país tiene una larga historia de esas prácticas represivas.
“Estas represiones son continuas, y seguirán hasta que cambie toda la estructura de energía. En regiones individuales, por ejemplo, los juzgados siempre se ponen del lado de los empleadores. «Es casi como si tuvieran trato de Estado dentro de un Estado», dijo Prigor.
En su cuenta, otro asunto importante es que, según la ley nacional, una organización debe establecer sucursales al menos en la mitad de las regiones del país para registrarse como sindicato.
Este requisito ha demostrado ser prácticamente imposible de cumplir para los organizadores en diversos sectores, desde extracción de petróleo a cine.
Sobre todo, el código empresarial
En teoría, la agencia gubernamental de aplicar la legislación laboral, la Inspectoría Estatal Laboral de Kazajistán puede revisar las quejas de violaciones de derechos laborales.
Como dijo el abogado laboralista Muslim Khassenov a Vlast, la entidad tiene pocas facultades de aplicación, sobre todo por la gran influencia del Código Empresarial, que se aprobó en 2015, y señaló:
The Entrepreneurial Code requires businesses to be given advance notice of any visits, and inspectors may examine only the issues included on predefined checklists that cover only a fraction of the requirements set out in Kazakhstan’s labor laws.
El Código Empresarial exige que a las empresas se les notifique por anticipado de cualquier visita, y los inspectores pueden examinar solo los asuntos incluidos en listas predefinidas que cubren solo una fracción de los requisitos establecidos en las leyes labores de Kazajistán.
La lista de inspección es un decreto conjunto de los Ministerios de Economía y Salud, que contiene solo 38 puntos específicos que los inspectores pueden revisar.
Según Kosshygulov, esta restricción ha demostrado ser uno de los obstáculos más significativos para proteger los derechos laborales de los trabajadores.
“Los inspectores estatales deben enviar una solicitud a la fiscalía para obtener autorización para una auditoría. El fiscal revisa la lista obligatoria, y si los inspectores quieren ver alguna [presunta] violación que no está en esa lista, se le niega la autorización”, explicó.

Protesta de trabajadores en Zhanaozen, pequeña ciudad del oeste. Foto de Almas Kaisar. Usada con autorización.
Fuera de la ley
Más allá del Código Laboral, varios activistas y expertos laborales entrevistados por Vlast explicaron que hay más asuntos fundamentales que inhiben las relaciones entre empleadores y trabajadores.
Según Prigor, un problema mayor es que los empleadores simplemente se niegan a participar en toda negociación laboral, “esquivan a los trabajadores» porque saben “muy bien” que “nadie los sancionará por eso».
Sus comentarios los repite Khassenov, que señaló:
Employers don’t bear any [serious] responsibility, even if they refuse to implement decisions made by the labor arbitration board [the second level of Kazakhstan’s formal labor dispute resolution process].
Los empleadores no asumen ninguna responsabilidad [grande], aunque se nieguen a implementar decisiones de la corte arbitral laboral [segunda instancia del proceso de formal de resolución de disputas laborales de Kazajistán].
Khassenov también señaló que la actual legislación de Kazajistán no logra distinguir entre disputas de naturaleza legal o económica.
Let’s say an employer fails to pay wages. Workers shouldn’t have to form a reconciliation commission and go through a long arbitration process, which will drag on for a month.
Digamos que un empleador no paga sueldos. Los trabajadores no deberían tener que formar una comisión de reconciliación y pasar por un largo proceso arbitral, que se prolongará por un mes.
Según Kosshygulov, todas estas razones yacen detrás de la decisión de los trabajadores de iniciar una huelga. Una acción colectiva es el último recurso cuando el sistema legal no logra rectificar.
Sin embargo, en su opinión, las huelgas son virtualmente imposibles con la ley kazaja, pues un sindicato debe obtener el apoyo de dos tercios de toda la fuerza laboral para declararse en huelga.
Reformas decorativas
Tras los acontecimientos de las protestas de 2022 y la violenta represión de los manifestantes urbanos que siguió, en la que participaron numerosos grupos laborales, el Gobierno de Kazajistán presentó varias nuevas reformas para fortalecer la protección de derechos laborales y mejorar la eficacia de la negociación colectiva.
Hasta el presidente Tokayev, al comentar el repunte de las huelgas de 2022, dijo que recibía bien el “notorio fortalecimiento de sindicatos independientes en la vida socio-política”. Pero las reformas que el presidente convirtió en leyes se redujeron a mejoras menores que, sobre todo, incluyen cada vez más protecciones sociales.
Para Khassenov, las reformas no van suficientemente lejos:
These amendments are social in nature, they generally benefit workers, and they represent a way of making up for past mistakes. But they don’t require any real compromise.
Estas reformas son de naturaleza social, y generalmente benefician a los trabajadores, y representan una manera de enmendar errores pasados. Pero no requieren ningún compromiso real.
Según Khassenov, a iniciativa del Senado, la Universidad Maqsut Narkibayev preparó un borrador de legislación designada para actuar como una “completa reforma de la ley laboral colectiva [del país]”, que consiste de 37 posibles reformas. Y señaló decepcionantemente:
But they only chose the 10 most harmless changes. And even if these ten were fully adopted, it wouldn’t change anything in substance. This is particularly true following the [recent] constitutional amendments, which completely erased the right to strike from the text, sending a chilling signal against collective labor rights.
Pero solo eligieron los diez cambios menos nocivos. Y aunque se aprobaran los diez, no cambiaría nada en sustancia. Esto es particularmente cierto tras los [recientes] cambios constitucionales, que borraron completamente el derecho a la huelga del texto, y envía una señal paralizadora contra los derechos laborales colectivos.
Principalmente, esto último va contra una reciente resolución consultiva de la Corte Internacional de Justicia, principal órgano judicial de Naciones Unidas, que reconoció el derecho a la huelga como componente fundamental de la libertad de asociación.
Sin embargo, la nueva Constitución del país, que entró en vigencia en julio, permite efectivamente al Gobierno dejar de lado esas disposiciones y dar precedencia a la lay nacional sobre los tratados internacionales de los que Kazajistán es parte.






