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El pueblo cachemir contra el Estado indio

Srinagar en 2010. Foto del usuario de Flickr Kashmir Global. CC BY 2.0.

Una mordaza aplastante sobre las redes sociales; decenas de estudiantes cachemires desafían en protestas la presencia de tropas militares indias; un cachemir atado a un vehículo militar indio como escudo humano contra las piedras lanzadas por los protestantes. Estas son algunas de las últimas historias sobre el valle de Cachemira, ubicado en el estado nororiental indio de Jammu y Cachemira, conocida también como la región de Cachemira administrada por India.

Desde 1990, Jammu y Cachemira ha sufrido la presencia asfixiante de los militares indios en virtud de estatutos como la ley de poderes especiales de las fuerzas armadas y la ley de seguridad pública.

Jammu y Cachemira cuenta con tres divisiones: Jammu, Valle de Cachemira y Ladakh. El corazón de la represión y de los continuos toques de queda se han dado en Valle de Cachemira, cuyos musulmanes son el 97 % de la población y hogar de la capital de verano, Srinagar. En 27 años, han muerto más de 70.000 cachemires y muchos más han acabado heridos o arrestados como resultado de la presión militar de India.

Las protestas por la independencia o azadi en el valle están activas desde 1989, pero en el último año cobraron nueva dimensión a raíz de la muerte de un joven de 22 años. En abril de 2016, Burhan Wani, joven estrella de las redes sociales, partidario de una Cachemira libre e “imagen” de una nueva ola de lucha armada en la región, fue asesinado en una operación de contrainsurgencia. Tras su muerte, Basharat Peer, periodista cachemir y escritor del New York Times, publicó en Facebook:

Internet has been banned. Curfew has been imposed. Phones can't be reached. The mighty Indian state might have killed him but they haven't won. A 22-year-old in his death has shaken you.

Han prohibido Internet. Han impuesto el toque de queda. No se pueden usar los teléfonos. Tal vez el poderoso Estado indio lo mató, pero no han ganado. Un joven de 22 años los ha sacudido.

Formación de fuerzas indias para detener las piedras después de surgieron las protestas en Srinagar, capital de verano de Jammu y Cachemir. Imagen en Instagram de Ieshan Wani. Utilizada con permiso.

Según Shujaat Bukhari, editor del periódico Rising Kashmir que vive en Srinagar:

Born to a highly-educated upper-class Kashmiri family, Wani – it is believed – was driven to militancy at the age of 15, after his brother and he was beaten up by police “for no reason”. Wani was extremely active on social media, and unlike militants in the past, did not hide his identity behind a mask.

Wani nació en el seno de una familia de clase alta y de educación superior, y se cree que fue empujado a la beligerancia a los 15 años, después de que su hermano y él recibieran una paliza de la policía “sin motivoW. Wani era extremadamente activo en las redes sociales, y a diferencia de los militantes del pasado, no escondía su identidad tras una máscara.

Desde la muerte de Wani, la represión contra los manifestantes ha acabado con la vida de más de cien civiles, mientras que otros miles han acabado heridos. Se han cerrado negocios, internet y escuelas de forma intermitente.

Movimiento cachemir azadi

Jammu y Cachemira, hogar de 12 millones de habitantes, es el único estado indio con su propia bandera y con mayoría musulmana. Los habitantes del valle de Cachemira han pedido el derecho para celebrar un referéndum sobre su independencia, o azadi, desde 1989, pero el Gobierno indio no lo permite.

Si bien Jammu y Cachemira es un estado multiconfesional, con sectores hinduistas importantes en Jammu y budistas en Ladakh, la mayoría de la población de etnia cachemir reside en el valle de Cachemira (y son musulmanes).

Desde principios de la década de 1990, la política en el valle ha estado dominada por políticos que abogan por el autogobierno y por políticos y alianzas, como la All Parties Hurriyat Conference, que defiende la independencia. Diversas encuestas pequeñas e independientes han demostrado durante años que la mayoría de los habitantes del estado del valle de Cachemira quien separarse de India. Los manifestantes suelen llevar símbolos del azadi en las concentraciones, y pintas sobre este concepto aparecen a menudo en el valle.

El Gobierno indio ha declarado oficialmente que considera a Jammu y Cachemira una parte integral de India.

Captura de pantalla de un video en YouTube de RisingKashmir.

En 2015, por primera vez, el partido nacionalista hindú BJP (partido gobernante) llegó al gobierno de Jammu y Cachemira en coalición con el regional Partido Demócrata del Pueblo Cachemir, que defiende el autogobierno y luchó en las elecciones de 2015 con una retórica contraria al BJP.

En el Diplomat, Haris Zargar, periodista y experto en el tema cachemir, explica cómo el nacionalismo hindú y las fuerzas de seguridad indias han ayudado a avivar el movimiento por la independencia de Cachemira:

For the Kashmiris Muslims, the rise of this forceful Hindu nationalism has also affected how they view the Indian state. In wake of this perceived adversity to their identity and survival, the rise of Indian nationalism has, consequently, reshaped Kashmiri Muslim identity as well. For instance, the ruling party People Democratic Party (PDP) used an anti-BJP plank during Assembly elections to rise to power in the state and is now seemingly at its least popular within months after forming a coalition government with the same right-wing party.

Para los musulmanes cachemires, el aumento de este fuerte nacionalismo hindú también ha afectado cómo ven al estado de India. Tras esta adversidad percibida hacia su indentidad y supervivencia, el aumento del nacionalismo indio ha redefinido en consecuencia la identidad musulmana cachemir. Por ejemplo, el Partido Demócrata Popular (PDP, partido gobernante) se basó en un mensaje contra el BJP durante las elecciones al Congreso para aumentar su poder en el Estado. Parece que ahora su popularidad está en niveles mínimos, meses después de formar una coalición goberno con el mismo partido de derechas.

Desde 2015, el gobierno del BJP ha mostrado su fuerza en el valle, mediante represión en las manifestaciones y acciones legales, como la aprobación de una ley de la época colonial sobre consumo de ternera. Cuando los tribunales determinaron que se debía cumplir estrictamente la ley, muchos en el valle de Cachemira cerraron tiendas, negocios y oficinas gubernamentales en señal de protesta. En un artículo de opinión para Scroll, Athar Pervaiz escribió:

Statements made by various BJP leaders in recent months about minorities, especially Muslims, have only bolstered the perception in the Valley that the BJP is not interested in bringing a durable peace to Muslim-majority Kashmir.

Las declaraciones de varios líderes del BJP en los últimos meses sobre las minorías, especialmente sobre los musulmanes, solo han reforzado la percepción en el valle de que al BJP no le interesa llevar una paz duradera a la mayoría musulmana cachemir.

Activistas progresistas indios

Existe un creciente movimiento de activistas en India que cuestionan los abusos de su gobierno en Cachemira. Los indios que expresan su apoyo hacia la autodeterminación del pueblo cachemir suelen enfrentar amenazas.

En 2016, las protestas que se iniciaron en una universidad pública de Nueva Delhi se expandieron por todo el país, después del arresto el presidente de una unión de estudiantes de la Universidad de Jawaharlal Nehru, que fue luego acusado de sedición por organizar una manifestación en honor del aniversario de la ejecución de un cachemir que luchaba por la independencia, Afzal Guru. Según Zargar, “muchos cachemires de todas las ideologías creyeron que fue ejecutado erróneamente por su identidad musulmana y cachemir”.

La situación está bajo control.
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Mir Suhail sobre cómo India controla Cachemira.

En 2008, Arundhati Roy, novelista ganadora del premio Booker y activista de derechos humanos, habló sobre la necesidad de que la independencia vaya en ambos sentidos:

India needs azadi from Kashmir as much as Kashmir needs azadi from India.

India necesita el azadi de Cachemira tanto como Cachemira lo necesita de India.

Manifestante cachemira reta a un policía con que no va a parar su protesta durante las restricciones impuestas en Srinagar, capital de verano del estado de Cachemira, administrado por India. Foto de Ieshan Wani, utilizada con autorización.

La región más militarizada del mundo

La ley de seguridad ciudadana permite ser encarcelado sin juicio durante dos años, y la ley de poderes especiales de las fuerzas armadas es una disposición constitucional que concede a las tropas indias poderes generales e inmunidad legal para sus acciones en Jammu y Cachemira.

Cachemira es la zona más militarizada del mundo. Más de 700.000 efectivos militares de India están desplegados en el estado; la proporción soldado-civil más alta del mundo.

La ley de poderes especiales concede a las tropas el derecho a disparar a matar; arrestar a cualquier persona mayor de 12 años a la fuerza y sin garantías; detener, entrar y buscar cualquier instalación en cualquier vehículo; ocupar o destruir propiedades en operaciones de contrainsurgencia y detener a cachemires durante un periodo máximo de dos años sin presentar acusación alguna. Los oficiales del Ejército gozan de inmunidad legal en sus acciones. No puede haber acusación, demanda ni ningún otro procedimiento legal contra cualquiera que actúe bajo esta ley.

Dejar ciegos a los manifestantes con armas de perdigones es una de las tácticas más polémicas que llevan a cabo las fuerzas indias en Cachemira.

Indian Army on duty in Jammu and Kashmir. Image from Flickr by Kris Liao. CC BY-NC-ND 2.0

Militares indios hacen guardia en Jammu y Cachemira. Imagen del Flickr de Kris Liao. CC BY-NC-ND 2.0.

La ley de poderes especiales ha recibido críticas de Human Rights Watch, que la califica de “herramienta estatal de abuso, opresión y discriminación”. Naciones Unidos ha pedido a India que revoque esta ley, sostiene que no tiene cabida en la democracia india. Christof Heyns, relator especial de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, dijo:

[The AFSPA] clearly violates International Law. A number of UN treaty bodies have pronounced it to be in violation of International Law as well.”

[La ley de poderes especiales] viola claramente el Derecho Internacional. Ciertos organismos de Naciones Unidas han determinado lo mismo.

Bajo la ley de seguridad pública, miles de jóvenes y activistas cachemires, incluidos abogados y periodistas, han sido encarcelados ilegalmente, según Amnistía Internacional. La organización estima que el número de detenidos durante las últimas dos décadas va de 8.000 a 20.000. A muchos prisioneros se les vuelve a arrestar después de liberarlos. Las detenciones por segunda vez, así como las ilegales, se han convertido en un polítca estatal, según grupos de derechos humanos.

En 2012, se descubrieron y se situaron en mapas muchas fosas comunes con restos de más de 6.000 cachemires que habían desaparecido o que habían sido capturados por fuerzas de seguridad indias, si bien nadie ha sido procesado.

En 2013, un grupo de 50 mujeres indias solicitó al Tribunal Supremo de India que reabriera las investigaciones sobre las violaciones de Kunan y Poshpora en el remoto distrito de Kupwara, en Cachemira. El 23 de febrero de 1991, el Ejército indio presuntamente violó en masa a entre 23 y cien mujeres durante una operación de investigación y de consulta en las aldeas de Kunan y Poshpora. El Ejército indio negó las acusaciones y una investigación del consejo de prensa la calificó fraudulenta y orquestada por grupos de militantes.

Desde la solicitud al Tribunal Supremo, el Tribunal Superior de Cachemira ordenó que se indemnizara a las víctimas. El Gobierno estatal y el Ejército se han opuesto.

Manifestantes cachemires gritas consignas durante una protesta contra el asesinato de un civil a las afueras de Srinagar, capital de verano de Jammu y Cachemira. Imagen del Instagram de Ieshan Wani. Utilizada con permiso.

La última resistencia

EL 8 de julio de 2016, en una resolución histórica, el Tribunal Supremo de India acabó técnicamente con la inmunidad de las fuerzas armadas bajo la ley de poderes especiales, si bien no se ha acusado a ningún soldado indio por sus acciones en Cachemira.

El mismo día, fuerzas de seguridad indias ejecutaron a Burhan Wani, de 22 años. Hubo una serie de protestas por la muerte de Wani y, en respuesta, el 15 de julio de 2016, las autoridades impusieron el toque de queda en los diez distritos del valle de Cachemira, se suspendieron los servicios móviles, y la vida quedó paralizada.

La violencia aumentó cuando las fuerzas indias abrieron fuego contra miles de manifestantes que continuaban desafiando el toque de queda. Los informes reportan 90 civiles muertos y más de 15.000 heridos.

El toque de queda en el valle de Cachemira se mantuvo por 53 días, las escuelas y colegios estuvieron cerrados por meses, algunos por hasta ocho meses.

En abril de 2017, las protestas en Cachemira aumentaron de nuevo durante las elecciones para el puesto vacante en Lok Sabha, la Cámara Baja del Parlamento indio, en la capital de verano del estado Srinagar. Al menos ocho cachemires murieron y decenas más resultaron heridos cuando las fuerzas de seguridad de India abrieron fuego contra la multitud.

https://youtu.be/A09SY7Zc77Y

Manifestantes independentistas boicotearon las elecciones y sólo un poco más del 7 % de los 1,2 millones de votantes registrados en Cachemira participaron en la elección. Fue la participación electoral más baja registrada en la historia de la región.

Poco después, el 14 de abril, la policía reprimió con brutalidad las protestas de los estudiantes debido a la instalación de un puesto de control cerca de su colegio en la ciudad meridional de Pulwama en Cachemira. Esto provocó manifestaciones generalizadas en colegios y universidades de diferentes distritos del valle. La respuesta del Gobierno fue cerrar todos los institutos de educación para evitar una mayor propagación. Los estudiantes convocaron a protestas en todos los colegios y universidades de Cachemira el 17 de abril. Al menos, cien estudiantes de Cachemira resultaron heridos durante las manifestaciones.

Estado de libre expresión en Cachemira

Las autoridades locales han intentado controlar el flujo de información en varias ocasiones con censura de publicaciones y confiscación de periódicos antes de su distribución.