Matriz de identidad: Regulación de plataformas digitales por amenazas a la expresión en África

Mujeres del Club de Madres Ahorradoras, Nigeria. Imagen de Karen Kasmauski/USAID en África vía labor gubernamental de Estados Unidos, dominio público.

Traducción de Marta Capua y María José Quiroga.

Los conflictos sobre la identidad en línea pueden ponerse feos, y potencialmente peligrosos.

En África, los ataques al idioma, cultura, género, religión e identidad étnica prevalecen en las plataformas de redes sociales. Esos ataques tienden a coincidir con contextos y períodos políticamente complicados.

Por su parte, plataformas digitales y marcas tecnológicas aún tienen que construir una capacidad de moderación y regulaciones para la mayoría de los países y lenguas africanas, deben luchar contra la desinformación, los discursos de odio étnicos y la misoginia que perturba o silencia las voces marginadas en línea y también a las minorías, sobre todo en idiomas distintos al inglés.

Para empeorar las cosas, este tipo de contenido y comportamiento dañinos — desde ciberacoso, violación de datos personales, acoso o troleo—  suelen ser ignorados por falta de leyes estatales y de voluntad social para rastrear, abordar y responsabilizar a los culpables de discursos de odio en línea por la identidad.

Aún así, la habilidad para expresarse de manera libre es clave en la participación civil.

En mayo de 2020,  el equipo de Global Voices en África Subsahariana y norte de África, como parte del programa Advox, presentó una serie de siete historias que examinan de cerca el discurso de odio basado en la identidad y su manifestación en espacios digitales. Estas historias abarcan siete países africanos: Argelia, Etiopía, Camerún, Nigeria, Sudán, Túnez y Uganda, y exploran en detalle:

  1. Contenido perjudicial a la identidad que interfiere con el discurso en línea, la libertad de expresión de los usuarios y el acceso a derechos de información;
  2. Campañas en línea contra medios independientes, periodistas, manifestantes y activistas;
  3. Políticas de compañías tecnológicas y medidas relacionadas a contenido perjudicial.

Este proyecto es fundado por Africa Digital Rights Fund de la Colaboración de la Política Internacional sobre Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para África Oriental y meridional (CIPESA).

Argelia

En Argelia, a activistas y manifestantes Amazigh de la región Kabylie, dentro del movimiento Hirak, los atacan en campañas en línea y se les asocia a menudo con Francia, expotencia colonial en dicho país.

Las difamaciones raciales en línea acusan a este grupo de ser separatistas que amenazan la “unidad nacional”.

Aunque enraizados en una batalla política, estos comentarios de tinte racista se dirigen específicamente a los activistas bereberes. El racismo en su contra y contra ciudadanos no son nada nuevo, pero la fuerza de su retórica se intensificó en 2019, cuando los argelinos ocuparon las calles para exigir reformas políticas.

Layli Faroudi informa:

Túnez

Mujer grita por megáfono durante protesta en Túnez, agosto de 2013. Foto de Amine Ghrabi vía Flickr (CC BY 2.0).

en 2011, un levantamiento en Túnez derrocó al régimen del autocrático presidente Zine el Abidine Ben Ali, que tenía 23 años en el poder. Desde entonces, el espacio digital tunecino ha sido testigo de acaloradas discusiones sin precedentes sobre política y sociedad.

Este periodo de mucha carga política —formado en gran parte por redes sociales— ha fomentado intensos debates en línea que incluyen contenido perjudicial, discurso de odio y ataques verbales contra activistas mujeres, periodistas y políticos, especialmente.

Yosr Jouini informa:

Camerún

Plaza sobre cruce de Warda, cerca de las cascadas Mfoundi en Camerún. “Camerún unido por siempre”, dice el cartel. Foto de Simbanematick (CC BY 2.0).

En Camerún, la represión del Gobierno francófono contra las protestas en el noroeste y el suroeste, mayoritariamente anglófonas, condujo a una guerra separatista que duró tres años, que estuvo impulsada en gran medida por las políticas de identidad y de idioma. Se conoce como la crisis anglófona.

Los periodistas en este país tienes que ser muy cuidadoso al informar sobre las atrocidades relacionadas con el conflicto separatista. Estar o aparentar estar con los separatistas o el Gobierno puede llevar a ataques en línea.

Daniel Ekonde informa:

Etiopía

El Parque de la Unidad tenía como objetivo contar la historia de todos los etíopes y celebrar la diversidad del país. Sin embargo, las redes sociales revelaron reacciones politizadas y nacionalistas según las línea étnicas: Amhara y Oromo.

Este es un patrón recurrente.

Por lo general, un funcionario del Gobierno, un líder de la oposición, los periodistas o una celebridad opinan sobre el significado de una figura histórica en las plataformas de las redes sociales. En cuestión de minutos, las plataformas se ven invadidas por cientos de respuestas de apoyo o críticas. Estos intercambios, de mucha carga cultural, refuerzan una atmosfera de resentimiento en numerosos espacios en línea entre los distintos grupos étnico etíopes o, para ser más exactos, sus élites. Esto afianza el sentimiento de que el grupo étnico de uno está amenazado de extinción como objeto de la agresión del otro.

Endalkachew Chala informa:

Nigeria

En Nigeria, el ámbito de la promoción política es una arma corrosiva. Las política y la promoción suelen filtrarse a través de un prisma religioso y etnocéntrico. Los defensores con fuerte presencia en las redes sociales, sobre todo en Twitter, tienen que resistir para hacer frente a la avalancha de gbas gbos (frase nigeriana para “lanzar golpes”) en los espacios digitales. Las defensoras nigerianas, además de capear este contenido perjudicial para la identidad, también se enfrentan a ataques por motivos de género.

Dos movimientos de medios sociales en línea aportan poderosas ideas sobre las experiencias de la promoción y el género: el movimiento #BringBackOurGirls (Devuelvan a nuestras niñas), liderado por la doctora Oby Ezekwesili, y #ArewaMeToo (Arewa yo también), liderado por Fakhriyyah Hashim. Ambas experimentaron odio político por motivos de género que afectó enormemente a la integridad de sus mensajes.

Nwachukwu Egbunike informa:

Uganda

La periodista ugandesa Gertrude Uwitware Tumusiime experimentó la “doble carga” de trabajar como periodista en este país. Captura de pantalla del video “El otro lado: Gertrude Uwitware Tumusiime” en YouTube.

Las periodistas en Uganda tienen que lidiar con la doble carga de los abusos en línea por motivos de género y de las posibles amenazas relacionadas con la información política. Eso llevó a  las periodistas a retirarse del discurso público.

Es muy raro que las periodistas que sufren acoso en línea vean que se haga justicia, y a menudo tienen que luchar para que sus denuncias se tomen en serio y se investiguen adecuadamente.

Sandra Aceng informa:

Sudán

Mujer trabaja en una oficina de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Sudán. Crédito de la foto: usuario Muhammadsalah80 vía Wikimedia (CC BY-SA 4.0).

Las compañías tecnológicas como Facebook y Twitter, con sede en Estados Unidos, hacen muy poco o absolutamente nada para abordar el contenido perjudicial en línea en Sudán. Como consecuencia, esas plataformas digitales están plagadas de violaciones de datos personales, desinformación, suplantación de identidad y discursos de odio.

Mohamed Suliman informa: