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Ayotzinapa, día 137

Categorías: Argentina, México, Derechos humanos

Marcha contra la detención y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Montevideo, Uruguay.  Noviembre 17, 2014. Foto tomada de la cuenta de Sofía González en Flickr bajo licencia Creative Commons.

Han transcurrido137 días desde los hechos violentos acaecidos en el estado de Guerrero [1], en el suroeste mexicano, que derivaron en lo que para algunos es la desaparición forzada de 43 alumnos de la escuela rural para docentes Raúl Isidro Burgos [2], con sede en Ayotzinapa, mientras que para otros es considerado ya el homicidio los estudiantes y otras personas.

Este momento del caso se ve marcado por las aseveraciones del Equipo Argentino de Antropología Forense [3] (“EAAF”) que con su grupo de expertos ha auxiliado a las autoridades mexicanas en el esclarecimiento de los hechos, mas no en la conducción de las investigaciones, mismas que son ejecutadas exclusivamente por la Procuraduría General de la República (“PGR”).

Dichas aseveraciones [4] se resumen en los siguientes puntos:

Es de destacarse que sobre el segundo de los puntos mencionados, el relacionado a la no participación del EAAF en la primera diligencia en el basurero de Cocula, textualmente se indicó [4]:

El EAAF planteó esta seria irregularidad en reunión con el Procurador Lic. Murillo Karam en su despacho, en presencia de su equipo de trabajo y abogados de los familiares, a comienzos de diciembre del 2014, solicitando considerar excluir o evaluar la legalidad de la evidencia recuperada en esa oportunidad por la PGR en el basurero de Cocula.

Por su parte, la PGR sostiene su versión oficial, lo que ha llamado en términos técnico-legales la “verdad histórica de los hechos” consistente en la privación ilegal de la libertad de los estudiantes y su homicidio por parte de tres individuos que han confesado su participación en los hechos. Sin embargo, dichos individuos no incluyen al ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, mejor conocidos como la “Pareja Imperial [5]“, quienes se sospecha, ordenaron la matanza.

De tomarse por cierta la versión oficial, los estudiantes deberían ser considerados como víctimas de homicidio, no desaparecidos.

Entre esta situación de divergencia, el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos [6], órgano garante del derecho de acceso a la información en México, reportó en boletín de prensa [7] que ha ordenado al ejército mexicano a que entregue información sobre su participación como auxiliar de la investigación en estos hechos, considerando la seriedad de las circunstancias:

Existe un interés público que es superior a la reserva de la información dado que las víctimas sufrieron violaciones graves a derechos humanos.

El diario digital Animal Político informó [8] que los familiares de los estudiantes en cuestión no reconocen la versión oficial de las autoridades mexicanas:

La verdad histórica de la PGR sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa se cae a pedazos, consideraron los familiares de los estudiantes al fijar una postura sobre la información difundida por el EAAF.

Lo anterior abona en el ánimo de desconfianza y la molestia que existen en redes sociales respecto a este caso. Por ejemplo, la usuaria LaCompa+Bonita comentó en Twitter:

Victor Manuel apuntó:

El usuario Agus señaló:

Y en el mismo sentido se pronunció Argel Mendoza G.

Para agravar la situación, la incertidumbre y el oprobio, recientemente se informó del lúgubre hallazgo de instalaciones para cremación abandonadas [23] en la zona de Puerto Marqués del turístico Acapulco [24] (Guerrero), con al menos 60 cuerpos en avanzado estado de descomposición.

De todo lo anterior se desprende que en el caso Ayotzinapa ya no sólo se habla del dolor de las víctimas y el llamado a un alto a la violencia, sino también del hartazgo de la ciudadanía que no confía en las acciones de sus autoridades, las cuales deben procurar justicia también por cada uno de los cadáveres encontrados en diversos rincones de la entidad que, según se dice, no corresponden a los estudiantes.