A casi cinco décadas tras la muerte de Franco, la extrema derecha podría regresar a gobernar Madrid

Santiago Abascal, presidente de Vox, en 2019. Foto en Flickr de Contando Estrelas (CC BY-SA 2.0).

El 4 de mayo de 2021, el partido de extrema derecha Vox podría ocupar puestos de poder en el Gobierno de la región de la capital de España. Vox, cuya retórica es patriotera, euroescéptica y xenófoba, lleva ganando terreno en España desde 2018. Ahora, casi cinco décadas después de la muerte de Franco, la extrema derecha podría volver al poder en España.

Vox se ha convertido en una ineludible fuerza política en España. Actualmente, el partido constituye el 15 % del Parlamento, lo que significa que numerosos Gobiernos regionales dependen de su apoyo. Podrían unirse a los conservadores en un gobierno de coalición en la Comunidad de Madrid, lo que sería considerablemente simbólico.

La región de Madrid está gobernada desde 2019 por los conservadores del Partido Popular (PP) y Ciudadanos (originalmente socialdemócrata, más adelante convertido en centroderecha, siempre unionista). Sin embargo, Ciudadanos se esta disolviendo paulatinamente como un terrón de azúcar desde finales de 2019 e Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, convocó elecciones anticipadas para el 4 de mayo y expulsó a Ciudadanos de su gabinete. Confía en que su partido, el PP, se haga con los votos de Ciudadanos. De todos modos, es probable que Vox mantenga su cuota de votos, y el PP acabaría necesitando su apoyo para formar gobierno. De esa manera Vox pasaría a formar parte de la nueva coalición que gobierne Madrid.

El primer triunfo de Vox fue en las pasadas elecciones autonómicas de Andalucía en diciembre de 2018, donde obtuvieron el 11 % de los votos. Un año después, en las elecciones generales de España en noviembre de 2019, Vox se convirtió en tercera fuerza política con 3,6 millones de votos y 52 diputados.

¿Es Vox una réplica al movimiento independentista catalán?

El populismo de extrema derecha, prácticamente inexistente dos años antes, se sumó súbitamente a la ola de frustración general por la situación política de Cataluña, donde el sentimiento separatista creció notablemente en la década de 2010. En un plebiscito no oficial celebrado en octubre de 2017, dos millones de catalanes expresaron su deseo de crear un estado independiente; los líderes de la campaña secesionista están en prisión por sedición o han huido del país.

Muchos de los españoles de fuera de Cataluña consideran que el Gobierno central español fue ineficiente o excesivamente indulgente con las autoridades catalanas, especialmente antes del plebiscito. Las críticas se centraron en los dos principales partidos y en sus líderes, Mariano Rajoy (PP) y Pedro Sánchez (PSOE), presidentes del Gobierno antes y después de junio de 2018. Vox surgió a raíz de la frustración por la gestión de estos partidos y algunos ciudadanos se refugiaron en el patrioterismo de Vox.

A pesar de que el vínculo entre Cataluña y España a veces parezca débil, la recentralización parece estar en alza en otras partes del país. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, en diciembre de 2018, tres de cada diez españoles querían un Gobierno centralizado o uno en el que los Gobiernos regionales tuvieran menos poder que en la actualidad. Vox está capitalizando esa posición contundentemente. En las elecciones catalanas de febrero de 2021, Vox obtuvo el 7,7 % de los votos y se convirtió en el cuarto partido político más votado en el Parlamento catalán.

Ideología de nostalgia, nativismo y xenofobia

Pese a que la situación de Cataluña pueda ser el detonante del surgimiento de Vox, la plataforma del partido es mucho más amplia. El partido es una fusión que combina la nostalgia por la gloria pasada de España, el rechazo al feminismo y a la denominada cultura “woke” (Nota editorial: describe a personas que están al tanto de las problemáticas sociales actuales, aunque no le afecten directamente), el euroescepticismo, actitud negativa frente a la migración y el amor por la tauromaquia. La política socioeconómica de Vox es intencionalmente imprecisa, con una fuerte dosis de nativismo (“Los españoles primero”) y con un apoyo neoliberal a un gobierno pequeño.

Actualmente, las figuras más influyentes de la derecha política española hablan de los aproximadamente ocho siglos (711-1492) de convivencia entre reinos moros y cristianos como una “reconquista” de las tierras de los primeros por parte de los segundos. Durante las campañas de 2019, Vox y el PP rivalizaron por el uso de la palabra “reconquista” en sus actos de campaña en Asturias, en el norte, y Andalucía, en el sur, donde supuestamente comenzó y terminó la reconquista.

Vox se abstiene de apoyar el franquismo explícitamente, pero los líderes del partido se refieren a Franco como “el General”, nunca “el Dictador”, y se oponen a todo intento de conmemoración, pues, afirman, la memoria histórica va contra el espíritu de reconciliación tras la muerte de Franco. Con el apoyo de Hitler y Mussolini, Franco dio un golpe de estado contra el gobierno democrático en 1936. Medio millón de personas murieron en la Guerra Civil entre 1936 y 1939; 200 000 fueron ejecutadas en la retaguardia.

Al mismo tiempo que los portavoces de Vox insisten en que los españoles no deberían mencionar más la Guerra Civil y el franquismo, despotrican contra los políticos de izquierdas de la década de 1930. Disfrutan calumniando a las “13 Rosas”, grupo de muchachas comunistas y socialistas ejecutadas por un pelotón de fusilamiento poco después de acabar la Guerra Civil en 1939. En octubre de 2020, el líder de Vox, Santiago Abascal, expresó en el Parlamento español que la coalición de izquierdas de PSOE y Unidas Podemos era el peor gobierno que había tenido España en 80 años, lo que significaba que, en su opinión, este gobierno elegido democráticamente era peor que la dictadura de Franco.

Hasta hace relativamente poco, España era, junto con Portugal, uno de los pocos países europeos en los que la extrema derecha no había conseguido hacerse un lugar en la política electoral. Tras las elecciones presidenciales de Portugal en enero de 2021, ya no existe la excepción ibérica.

La extrema derecha es la nueva pieza del antiguo tablero político español. Y parece que ha venido para quedarse. Vox podría formar parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid en cuestión de semanas. Aunque no entrara en el Ejecutivo, es posible que el futuro político de Madrid dependa de ellos.

Koldo Casla es profesor de la Facultad de Derecho y del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Essex (Reino Unido). Actualmente está escribiendo un libro sobre política española.

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