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Academia Brasileña de Letras excluyó a exitosa autora del siglo XIX

Júlia Lopes de Almeida fue fundadora de la Academia Brasileña de Letras, pero la excluyeron por ser mujer. | Imagen: National Library Foundation. Archivos públicos.

Júlia Lopes de Almeida, exitosa escritora brasileña del siglo XIX, fue un fenómeno excepcional. Estuvo casada con el poeta portugués Filinto de Almeida y fue una de las primeras novelistas del país. Como exitosa autora e intelectual que apoyó el abolicionismo y el feminismo, contribuyó a fundar la Academia Brasileña de Letras –solo para ser excluida de la institución por ser mujer.

Una investigación de 2005 reveló la historia más importante de exclusión basada en el género de la Academia Brasileña de Letras, en los últimos 121 años. Mientras estudiaba su doctorado en estudios brasileños en la Universidad de São Paulo (USP), Michele Fanini encontró 12 obras escritas por Lopes de Almeida abandonadas desde hacía tiempo en un archivo. Fanini afirma que, aunque el nombre de la autora apareció en la lista de los miembros fundadores de la academia, lo eliminaron con el tiempo:

Júlia Lopes de Almeida foi o primeiro e mais emblemático vazio institucional produzido pela barreira de gênero.

Júlia Lopes de Almeida fue el primer ejemplo, y el más emblemático, de vacío institucional provocado por la barrera del género.

A pesar de esto, la obra de Lopes de Almeida fue extraordiaria. En una disertación sobre las traducciones al español de sus obras, la periodista ecuatoriana Sabrina Duque resalta cómo la autora mezclaba “palabras de origen africano, vocabulario francés, tradiciones de la sociedad de Río [de Janeiro] de esa época, menciones casuales de los nombres de lugares y letras de canciones populares”:

Júlia Valentina da Silveira Lopes de Almeida [1862-1934] foi uma mulher pouco comum no seu tempo. Trata-se de uma das raras literatas brasileiras do século XIX e esteve entre os escritores, de qualquer gênero, mais conhecidos e lidos de sua época, tanto no Brasil quanto em Portugal.

Júlia Valentina de Silveira Lopes de Almeida [1862-1934] no fue una mujer ordinaria. Fue uno de los pocos autores literarios brasileños del siglo XIX y estuvo entre los más famosos y leídos de cualquier género en su época, en Brasil y en Portugal.

De acuerdo con Duque, cuando fundaron la Academia Brasileña de Letras, Lopes de Almeida ya era una “autora renombrada que había obtenido buenas reseñas y contaba con el apoyo de sus lectores”. No obstante, sólo obtuvo el apoyo de cuatro miembros como miembro de la academia.

Os demais homens de letras opuseram-se à ideia, pois aceitar Júlia Lopes de Almeida seria abrir as portas da Academia para as mulheres, consideradas o ‘segundo sexo’, seres inferiores aos homens, em uma época em que o papel feminino restringia-se ao estereótipo da mãe abnegada e da boa dona de casa.

El resto de académicos se opuso a la idea, pues creyeron que permitir el ingreso de Júlia Lopes de Almeida abriría la academia a otras mujeres, que eran consideradas como el “género inferior” en relación con los hombres, en una época donde el papel de la mujer se reducía al estereotipo de madre abnegada y ama de casa.

Júlia Lopes de Almeida, fecha desconocida | Imagen: Archivos nacionales / dominio público.

¿Quién era Júlia Lopes de Almeida?

Lopes de Almeida nació en Río de Janeiro en 1862, mismo año en que Brasil suspendió relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, en un caso conocido como la Cuestión de Christie. En esa época, las tensiones aumentaron pues Brasil insistía en participar en el comercio de tráfico de esclavos provenientes de África.

De acuerdo con el autor Luiz Ruffato, Lopes de Almeida –hija de inmigrantes portugueses– disfrutó de una educación liberal de élite, a diferencia del resto de mujeres de su época. Su padre fue un físico que posteriormente fue nombrado vizconde de San Valentín (un
aristócrata).

Gracias al apoyo que recibió de su padre, publicó sus primeras crónicas en un periódico en Campinas, ciudad cercana a São Paulo, cuando tenía aproximadamente 20 años.

Conoció a su esposo cuando su familia se mudó a Lisboa en 1886, y continuó escribiendo y publicando en periódicos y almanaques, y así finalizó su primer libro, Traços e iluminuras (Rastros y luces), colección de relatos cortos que publicó ese mismo año.

Algunos años más tarde, se trasladó a Río de Janeiro y convirtió su casa en un lugar de encuentro para “artistas, intelectuales y periodistas”. En otro texto, Ruffato afirma:

Tivesse Júlia Lopes de Almeida se limitado a colaborar em jornais e revistas, sempre defendendo a importância da educação das crianças e a valorização do papel da mulher na sociedade, já lhe caberia o honroso lugar de uma das mais importantes vozes feministas brasileiras. Mas Júlia fez mais: escreveu romances refinados, onde descreve com elegância e precisão as encruzilhadas da mulher na sociedade de fins do Século 19 e princípios do século 20, não se esquivando de enfrentar temas complexos e polêmicos para a época.

Aunque Júlia Lopes de Almeida hubiera escrito solo para periódicos y revistas sobre la importancia de la educación en los primeros años de la infancia y el reconocimiento del papel de la mujer en la sociedad, estaría entre las mujeres brasileñas más influyentes, pero no se detuvo allí. Escribió novelas sofisticadas, donde describe los problemas de las mujeres de finales del siglo XIX y principios del siglo XX con gracia y precisión sin evitar los temas complejos y escandalosos.

Su novela La Bancarrota (A Falência, publicada alrededor de 1919) es considerada largamente su obra más importante, pero es famosa también por Memórias de Marta (Los recuerdos de Marta), “la primera novela brasileña que tuvo lugar en un edificio de apartamentos urbano”.

Júlia murió de malaria en Río, a los 72 años. Antes de su diagnóstico, había viajado alrededor del mundo a Europa, el sur de Brasil, Buenos Aires, Argentina y partes de África.

La historia se repite

La historia de Lopes de Almeida –y la de otras autoras– se repitió el 30 de agosto de 2018, cuando Conceição Evaristo, que se convirtió en la primera autora negra de la Academia, también fue ignorada. Evaristo solo obtuvo un voto, pese a la popularidad sin precedente de su campaña.

Por el contrario, la academia eligió al cineasta Cacá Diegues con 22 votos, seguido de Pedro Corrêa do Lago en segundo lugar con 11 votos.

La Academia Brasileña de Letras se fundó el 20 de julio de 1897, y tomó ocho décadas que una mujer se uniera a la institución.

En 1977, la autora Rachel de Queiroz se convirtió en la primera brasileña en unirse a la academia como una “inmortal”, con una membresía de por vida. En las décadas posteriores, solo siete mujeres se unieron a la institución: Dinah Silveira de Queiroz (1980), Lygia Fagundes Telles (1985), Nélida Poñon (1989), Zélia Gattai (2001), Ana Maria Machado (2003), Cleonice Berardinelli (2009) y Rosiska Darcy (2013).

La relevancia literaria de Júlia Lopes de Almeida tuvo un impacto enorme en las letras brasileñas, aunque la academia que ayudó a fundar le falló. Ella debería estar en esta lista.

Algunas obras de Lopes de Almeida se encuentran disponibles en Domínio Público y el sitio Literatura Digital, de la Universidad Federal de Santa Catarina (conocida como UFSC).

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