Coca-Cola, el mayor contaminador plástico del mundo, patrocina la COP27. Por qué eso es un problema

Botellas de plástico de Coca-Cola en un río. Imagen vía Wikipedia (CC BY-SA 4.0).

En una gran ironía, Coca-Cola, el mayor contaminador plástico del mundo, patrocina la COP27, la mayor conferencia ambiental anual del mundo, en Sharm El Sheikh, Egipto, entre el 6 y el 18 de noviembre.

Si bien hay mucho que criticar sobre la cumbre COP27 de 2022 (como los abusos contra los derechos humanos en Egipto y la represión de la sociedad civil), el patrocinio de Coca-Cola es increíblemente problemático e incluso puede hacer retroceder a los movimientos ambientalistas y contra los plásticos.

Egipto anunció el acuerdo de patrocinio a fines de septiembre y Coca-Cola aprovechó de inmediato la publicidad positiva. El vicepresidente global de Políticas Públicas y Sostenibilidad de Coca-Cola, Michael Goltzman, dijo: «A través de la asociación con COP27, el sistema de Coca-Cola tiene como objetivo apoyar la acción colectiva contra el cambio climático».

Pero los activistas están reaccionando, y la oposición crece.

Nombran patrocinador de la COP27 al mayor contaminador de plásticos – Greenpeace reacciona
«Coca-Cola produce 120 000 millones de botellas de plástico de usar y desechar al año, y el 99 % de los plásticos se fabrican con combustibles fósiles, lo que agrava la crisis del plástico y del clima.
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Vergonzoso. Coca-Cola, el mayor contaminador de plástico, está patrocinando la COP27.

El 99 % de los plásticos están hechos de combustibles fósiles. Esta asociación socava el objetivo mismo de la conferencia que busca patrocinar.

La organización de la sociedad civil Clean up Kenya calificó la medida de «repugnante» y señaló que casi la mitad de los desechos de botellas de plástico que están encuentran en Kenia se pueden rastrear hasta Coca-Cola.

Nyombi Morris, activista climático de Uganda y embajador de Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA), dijo a la BBC: «Cuando los contaminadores dominan las negociaciones climáticas, no logramos buenos resultados. Como activista africano, me preocupa que más lagos nuestros se vuelvan a llenar de plásticos».

Los habitantes de países de bajos ingresos tienen razones legítimas para estar enojados con Coca-Cola. El gigante corporativo ha gastado miles de millones de dólares para canalizar su producto a países de bajos y medianos ingresos, pero rara vez se esfuerza por garantizar que estos lugares tengan la infraestructura adecuada para gestionar los desechos entrantes.

Indonesia, un país notoriamente invadido por la contaminación plástica, ha experimentado esto de primera mano. Según Nina van Toulon, fundadora y directora de Indonesian Waste Platform. “Vas al pueblo más remoto aquí, a horas de cualquier lugar, y hay agua embotellada y Coca-Cola. Pero luego la gente del pueblo quema eso. Las empresas han hecho el esfuerzo de llevar sus productos a estos pueblos, pero no hacen el esfuerzo de recuperar el plástico de los pueblos”.

En octubre se creó una petición de change.org que exige que Naciones Unidas elimine a Coca-Cola como patrocinador y ha obtenido más de 236 000 firmas hasta inicios de noviembre. El organizador publicó la siguiente declaración junto con la petición:

I was a delegate at COP26 in Glasgow. Most days I felt despair – some days I cried. The infiltration of corporations into the conference was sickening – the collected CEOs of the world's biggest polluters, brazenly lobbying politicians to protect their interests and inflate their profits, telling us how we could save the planet if we bought more of their stuff.

COP conferences are supposed to be gatherings of national leaders, engaged in urgent negotiations to prevent climate change, not a multi-million dollar jamboree for corporate polluters and their lobbyists.

The UNFCCC must stop receiving corporate sponsorship today – starting with ejecting Coca-Cola as sponsor of COP27.

Fui delegado en la COP26 en Glasgow. La mayoría de los días me sentía desesperado, algunos días lloraba. La infiltración de corporaciones en la conferencia fue repugnante: los directores ejecutivos reunidos de los mayores contaminadores del mundo, presionando descaradamente a los políticos para proteger sus intereses e inflar sus ganancias, nos decían cómo podríamos salvar el planeta si comprábamos más de sus productos.

Se supone que las conferencias de la COP son reuniones de líderes nacionales, comprometidos en negociaciones urgentes para evitar el cambio climático, no una juerga multimillonaria para contaminadores corporativos y sus grupos de presión.

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático debe dejar de recibir patrocinio corporativo hoy, comenzando por expulsar a Coca-Cola como patrocinador de la COP27.

Este es un caso típico de lavado verde corporativo: Coca-Cola logra impulsar su marca y asociarse con el movimiento ambiental, y hace que parezca que es parte de la solución en lugar de uno de los principales causantes del problema.

En realidad, un informe de auditoría de marca de 2021 de la ONG Break Free From Plastic descubrió que Cola-Cola fue el mayor contaminador de plástico del mundo durante cuatro años seguidos. Y aunque los resultados de 2022 aún están pendientes, es probable que vuelva a ganar este año.

En 2019, la empresa admitió que utiliza tres millones de toneladas métricas de envases de plástico en un año. También produce 120 000 millones de botellas de plástico de un solo uso cada año.

El activista ambiental John Hocevar, director de la Campaña Océanos de Greenpeace USA, dice que el patrocinio “socava el objetivo mismo del evento que busca patrocinar”. Y agregó: “Coca-Cola produce 120 000 millones de botellas de plástico desechables al año, y el 99 % de los plásticos están hechos de combustibles fósiles, lo que empeora la crisis del plástico y la climática”.

El problema del plástico de Coca-Cola

En febrero de 2022, Coca-Cola hizo amplias promesas climáticas de que reducirá su producción de plástico un 25 % para 2030; sin embargo, no ha dado a conocer ningún plan concreto y, hasta el momento, parece más interesado en lavar su marca como ecológica que en encontrar soluciones reales.

En su informe de 2021, Break Free From Plastic encontró que en 2019, Coca-Cola invirtió 4240 millones de dólares en publicidad y marketing y solo 11 millones de dólares en sus iniciativas ambientales ese año: un programa de limpieza de ríos. Esto tiene un tufillo a truco de relaciones públicas y no a compromiso genuino de limpiar las comunidades afectadas por la contaminación plástica. El informe decía:

The best way for Coca-Cola to address its plastic footprint is by producing less of it in the first place, not by cleaning it up once it is already in the environment. Top plastic polluters like Coca-Cola would rather spend money on greenwashing instead of redesigning their product packaging or system of delivering their products to consumers. By failing to take real action to address the problem at source, these corporate polluters are passing the burden to those least responsible for the climate and plastic crises — especially young people, low-income communities, and countries in the Global South.

La mejor manera para que Coca-Cola enfrente su huella plástica es producir menos plástico en primer lugar, no limpiarlo una vez que ya está en el ambiente. Los principales contaminantes plásticos como Coca-Cola preferirían gastar dinero en lavado ecológico en lugar de rediseñar el empaque de sus productos o el sistema de entrega de sus productos a los consumidores. Al no tomar medidas reales para abordar el problema en su origen, estos contaminadores corporativos están pasando la carga a los menos responsables de la crisis climática y plástica, especialmente los jóvenes, las comunidades de bajos ingresos y los países en desarrollo.

Y la evidencia solo confirma la afirmación de Break Free From Plastic. Un informe de investigación y una grabación filtrada publicados por The Intercept revelaron que durante décadas Coca-Cola presionó contra las políticas de control de plásticos en Estados Unidos, que habrían responsabilizado a las empresas por los desechos plásticos que generan. Invirtió millones en proyectos de ley contra el reciclaje y empujó con fuerza contra cualquier rendición de cuentas. Las grabaciones son condenatorias y dan una fea idea de cómo funcionan los grupos de presión en la esfera de las megacorporaciones; en otras palabras, el dinero es poder y el poder es influencia.

Si vamos a hacer cambios duraderos en la sostenibilidad, este sistema debe cambiar. Las corporaciones no deberían poder comprar su salida de la responsabilidad de las emisiones. Si las predicciones climáticas son correctas, tenemos (con optimismo) alrededor de nueve años para evitar una catástrofe climática. Para hacer esto, los contaminadores corporativos deben transformar radicalmente sus modelos de negocios, o nosotros, como ciudadanos, debemos transformarlo y rechazar a las empresas que ven los compromisos ambientales simplemente como una herramienta de marketing corporativo.

Hasta que Coca-Cola se siente a la mesa de buena fe, con un plan de sostenibilidad concreto, no debe tomarse en serio como proveedor de soluciones climáticas, y definitivamente no debe patrocinar la mayor conferencia ambiental del año. Hasta entonces, es solo otra corporación que intenta ganar clientes con una apariencia ecológicamente verde brillante.

Si los organizadores de la COP27 y los funcionarios de Naciones Unidas realmente quieren marcar la diferencia en la lucha contra el cambio climático, adoptarán una posición firme y rechazarán el patrocinio de Coca-Cola.

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