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¿Por qué la ‘sociedad civil’ árabe no discutió sobre derechos humanos en el IGF?

Photo by Gabba Gabba Hey! via Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

Arte en estencil anónimo ‘No veo nada malo, no escucho nada malo, no digo nada malo’. Foto de Gabba Gabba Hey! vía Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

“¿Es tiempo de la primavera digital en la región árabe?” Este fue el título del único taller (de las 150 sesiones) dedicado a resaltar los inconvenientes de internet en el mundo árabe, en el Foro de Gobernanza en Internet 2013. Realizado en Bali, Indonesia, este foro es el octavo convocado por la ONU, abierto a todos los interesados, que reúne a gente de todos los sectores para discutir los problemas de las políticas en internet. Esta fue la primera vez que mi organización, 7iber, participó en el foro.

Mientras los temas de los derechos civiles en línea llenaban el aire de los pasillos del foro, los delegados árabes tuvieron una presencia mínima entre los 1500 participantes de los sectores privado, público y sociedad civil. En el encuentro de ‘alto nivel’ que abrió el foro, no hubo representación árabe entre los 19 panelistas. Aunque muchas de las sesiones atendieron los derechos humanos en línea en término amplios, este era el único lugar donde parecía apropiado y pragmático mencionar los retos en derechos humanos en regiones específicas. Para una organización por los derechos de los medios como 7iber, con sede en Jordania, este debió haber sido el espacio en la conferencia para resaltar los problemas de la región en cuanto a la libertad en internet.

Si las personas asistentes a la sesión no habían estado al día con las noticias de internet en el mundo árabe, pudieron haber dejado la sesión pensando que nuestra región es perfecta -un ejemplo de apertura y legislación. La discusión del panel estuvo fuera de base, ya que su título era de ensueño. Las presentaciones del panel del IGF requerían a los organizadores seleccionar participantes de diferentes sectores. Los organizadores de este panel parecían creer que podían presentar una conversación inclusiva al convocar al director del Departamento de Desarrollo TIC de la Liga Árabe, dos miembros de la Secretaría Árabe del IGF, dos representantes del ICANN, el director de la fundación internacional Diplo y un activista yemení por los derechos en internet que reside en Suecia. Durante la primera hora, los panelistas de la Secretaría Árabe del IGF y de la Liga Árabe facilitaron una imagen progresiva del proceso “multipartita” de la legislación de internet en la región. Luego, los representantes internacionales de la sociedad civil de la fundación Diplo y el ICANN utilizaron el panel para mercadear sus iniciativas educativas en la región.

En ningún punto durante la sesión de 90 minutos los panelistas mencionaron cómo Arabia Saudita encarceló recientemente a siete activistas por organizar protestas en Facebook. Ni hubo comentarios sobre cómo Kuwait [en] encarceló a un escritor por tuits ‘difamatorios’ de un ex Primer Ministro. El mensaje de Whatsapp de “Sisi es más criminal que Bashar” en el teléfono de un jordano [ar], que lo envió a un tribunal de seguridad del Estado bajo cargos de “interrumpir relaciones con países extranjeros”, no pasó por el radar. Como tampoco pasó el arresto del bloguero argelino [en] por publicar una caricatura burlándose del Presidente argelino en Facebook. No hubo discusión de por qué Bahréin [en] fue denominado “enemigo de internet” en 2012 (un bloguero bahreiní fue torturado en Bahréin). No hubo comentarios sobre el editor de la popular revista digital que fue arrestado en Marruecos por publicar un artículo acerca de un vídeo de Al-Qaeda.

Los panelistas no se pasearon por la legislación recientemente propuesta en Qatar [en] y Kuwait [en], que ataca e incrimina a la libertad de expresión en línea. No tocaron el tema de las nuevas leyes de medios en Jordania [en], que exige a los sitios buscar la aprobación gubernamental antes de publicar, un política que ha resultado en el bloqueo de más de 200 sitios web. Ni asomaron los planes de Arabia Saudita para conectar las cuentas de Twitter con una tarjeta de identificación nacional. No hablaron de los incontables actos no regulados de censura digital en Bahréin [en] y Omán [en].

Fue solamente hacia el final del panel, durante el período de preguntas y respuestas, que los asistentes de Jordania y Marruecos fueron capaces de romper la problemática fachada creada por el panel. Dirigiéndonos al representante de la Liga Árabe, cuestionamos la evidencia del concepto de bienestar del “multipartidismo” en Estados que incriminan la libertad de expresión en línea. El representante de la Liga Árabe insistió que la sociedad civil estaba más presente en el panel que los gobiernos, pero la ausencia de los representantes de la sociedad civil asistentes al panel dejó este argumento sin refutar. En un intento por concluir la discusión, el representante exclamó, “¿cómo puedo darles libertades en internet si están amenazando mi seguridad nacional?”

Fue deprimente ver que mientras los países latinoamericanos e Indonesia están desarrollando leyes de protección de datos y privacidad para salvaguardar la privacidad de los usuarios digitales y el derecho al acceso, el mundo árabe aún debate sobre la libertad de expresión en línea. También fue pasmoso ver cómo la presencia de las alianzas de la sociedad civil (a nivel local como en Indonesia o a nivel regional como en Latinoamérica y Asia Oriental) entre los panelistas y miembros de la audiencia, evitaba que los gobiernos o empresas difundieran propaganda sin tener respuesta.

La débil presencia de la sociedad civil árabe permitió que la narrativa oficial unilateral sólo rasgara la superficie de las prácticas opresivas de los gobiernos en esta región. Nunca he sido creyente de los resultados en grandes conferencias, que a menudo son dominadas por entidades que esgrimen mayor poder a través de herramientas, finanzas y legislaciones. Sin embargo, las reuniones del IGF son el único lugar en el que los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado pueden interactuar de forma directa y pública en una misma mesa. A pesar de la fatiga general de reuniones oficiales y una incredulidad en los sistemas de gobernanza, aún fue decepcionante encontrar el dominio de una narrativa oficial regional en un evento global de esta magnitud. Dejé la sesión pesando que somos, desafortunadamente, realistas acerca de la inutilidad del compromiso con nuestros gobiernos (que no elegimos), como lo evidenciaron las afirmaciones previas del representante de la Liga Árabe.

Hay mucho trabajo por hacer dentro de nuestro papel como actores en la sociedad civil. Mientras no podamos separar o tratar nuestros derechos digitales de nuestros derechos fuera de línea, no podemos ignorar el rol de internet en cambiar al proceso de consumo y producción de conocimiento. ¿Las inmensamente comunes práticas represivas de los gobiernos árabes en línea no justifican la necesidad de formas alianzas? ¿Cómo podemos generar mayor legitimidad en arrojar luz sobre los problemas de internet, poner en marcha una contranarrativa regional por los derechos de 125 millones de usuarios y, por decir lo menos, hackear esta discusión global?

Reem Al Masri dirige el trabajo de investigación y desarrollo en 7iber [en], una organización de medios jordana que promueve la libertad de expresión en línea. La versión original [en] de este artículo apareción en 7iber.com.

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