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Brasileña se vuelve blanco de trolls luego de compartir su traumática experiencia de violación en Facebook

Screenshot of Viviane Teves' Facebook post.

Captura de pantalla del posteo de Viviane Teves en Facebook.

Viviane Teves, una brasileña de 28 años, decidió entrar en su página de Facebook el lunes 9 de febrero y hacer algo de lo más valiente que una mujer que sufrió una violación puede hacer: contar su historia.

Eu tento, constantemente, apagar as cenas da cabeça. Eu sei que sou forte, eu sempre fui. Mas dessa vez eu não consegui. Tudo que eu tinha esquecido nestes anos que se passaram, voltaram mais fortes do que nunca. Eu relembro o rosto, eu relembro o ato, eu relembro o dia, a dor, a droga na minha bebida, a roupa rasgada, o dinheiro roubado, o carro batido.

Constantemente, trato de borrar las escenas de mi mente. Sé que soy fuerte, siempre lo fui. Pero no lo logré borrar las de aquella vez. Todo lo que había conseguido olvidar durante los últimos años volvió con más fuerza que nunca. Vuelvo a recordar el rostro, vuelvo a recordar el acto, vuelvo a recordar el día, el dolor, la droga en mi bebida, la ropa rasgada, el dinero robado, el coche destrozado.

Ya pasaron diez años desde el 12 de febrero de 2005, fecha en que dice que la violaron. Pero las heridas no sanan. En su posteo, Teves explica que decidió compartir su historia para crear conciencia sobre las víctimas de violaciones:

Tenho um namorado que me dá força todos os dias e está ao meu lado me dando carinho nesta fase ruim. Tenho minha mãe que me relembrou que eu passei por coisas muito, mas muitos piores na minha vida, com pessoas ruins que passaram por ela. Tenho amigos e mais amigos que estão ao meu lado. Tenho minha família. Mas ainda dói. Dói muito! Sempre vai doer. Eu sou forte, eu sei que sou. Mas dói e essa dor está me consumindo. Novamente, eu sou forte. A fase vai passar. Os dias bons irão voltar. Já se foram 10 anos. Depois serão 20, 30, eu nunca vou esquecer, mas ficará mais fácil. Ficará mais fácil lidar que isso é ruim, mas acontece. E o que devemos fazer? Levantar a cabeça. Crescer. Aprender. Lidar com as adversidades e mostrar que, acima de tudo, eu sou forte. Eu consigo. A vida vai continuar seguindo e ela vai ser linda.

Tengo un novio que me da fuerza todos los días y que está a mi lado, dándome amor en esta etapa difícil. Tengo a mi madre, que me recordó que yo pasé por cosas mucho, muchísimo peores en la vida, con personas malas que se cruzaron en mi camino. Tengo amigos, muchos amigos que están junto a mí. Tengo a mi familia. Y aun así me duele. ¡Duele mucho! Siempre va a doler. Yo soy fuerte, sé que lo soy. Pero duele, y ese dolor me consume. Nuevamente, soy fuerte. Esta etapa va a pasar. Los días buenos van a volver. Ya pasaron 10 años. Después, serán 20, 30; yo nunca lo voy a olvidar, pero se va a volver más fácil. Va a ser más fácil lidiar con el hecho de que eso es malo, pero ocurre. Y ¿qué podemos hacer? Mantener la cabeza en alto. Crecer. Aprender. Enfrentar las adversidades y demostrar que, más allá de todo, soy fuerte. Yo puedo. La vida va a continuar y va a ser linda.

En su primer posteo, recibió mucho apoyo por parte de sus amigos. Su testimonio tuvo más de 2500 “me gusta” y más de 180 comentarios de personas que la felicitaron por ser tan valiente. Pero lo que ocurrió después estuvo muy lejos de ser una muestra de empatía. El jueves por la mañana, ella volvió a escribir en su página de Facebook:

Desde meia-noite eu tenho recebido mensagens no meu WhatsApp. Mais de 40. Descobriram meu número e jogaram em um grupo de zoeira para pessoas aleatórias me zoarem. Todas me parabenizando por esta data e desejando que aconteça novamente

Desde la medianoche, he estado recibiendo mensajes en mi WhatsApp. Más de 40. Encontraron mi número y me agregaron a un grupo a modo de broma, para que cualquiera pudiera burlarse de mí. Todos me felicitaron por la fecha y me desearon que me volviera a pasar.

Teves posteó un álbum con capturas de pantalla del acoso, que fue eliminado después. En el posteo, dijo que había contactado a abogados, pero igualmente pidió consejos sobre cómo enfrentar el ciberacoso por parte de trolls que la felicitaban por el décimo aniversario de su “última violación” y que hacían otros comentarios degradantes y abusivos sobre ella.

En otro posteo publicado el mismo día, Teves explicó que las personas que le mandaron los mensajes la habían estado molestando y acosando por años debido a unas comunidades en línea sobre humor negro que ella solía administrar en Orkut, una red social popular en Brasil entre los años 2003 y 2008, antes de la llegada de Facebook.

En Brasil, violan a una mujer cada 12 segundos

La violación es un problema serio en Brasil. El último Anuario Brasileño de Seguridad Pública –una investigación que lleva a cabo el Foro Brasileño de Seguridad Pública– reveló que se registraron en el país 50 320 casos de violación en 2013. Sin embargo, como también destaca el informe, teniendo en cuenta que la mayoría de las víctimas de violaciones no realizan la denuncia, podría haber hasta 143 000 casos.

En otro estudio, llevado adelante por el IPEA (Instituto de Ciencias Económicas Aplicadas, por sus siglas en español), se calcula que 527 000 ciudadanos brasileños son víctimas de violaciones todos los años, de los cuales 89 % son mujeres.

En 2013, un informe publicado por la Secretaría Nacional de la Mujer llegó a otra conclusión aterradora: en Brasil, se viola a una mujer cada 12 segundos. El documento utiliza la nueva definición de violación, adoptada en 2009 por la Ley Federal Brasileña: “coaccionar a una persona, por medio de la violencia o una amenaza seria, a tener relaciones sexuales o practicar cualquier otro acto libidinoso, así como permitir que esa persona practique actos libidinosos” (lo que incluye actos sin penetración). En Brasil, la violación es un delito que se castiga con seis, siete u ocho años de cárcel.

Incluso con esta ley, algunos especialistas consideran que el país todavía debe mejorar la forma en que se trata a las víctimas. En una entrevista con la BBC en abril de 2014, Ana Gabriela Mendes Braga, abogada e investigadora del sistema criminal de justicia de Brasil, señaló que los oficiales de la policía o los jueces a menudo malinterpretan la ley durante diferentes etapas del proceso. Braga también habló de lo que podría constituir un factor de intimidación para muchas víctimas de violaciones:

Para dar queixa de um crime sexual, por exemplo, a demanda dela não é só criminal, é também psicológica. […] Há delegacias para mulheres em que a sensibilidade de delegada e as guardas não difere da dos funcionários de delegacias comuns.

Cuando se denuncia un delito sexual, por ejemplo, la demanda que se hace no es solo criminal, sino también psicológica. […] Existen departamentos de policía para mujeres donde la sensibilidad de la oficial o el jefe de la policía no difiere de aquella que demuestran los funcionarios de un departamento común. 

Después de 14 años de espera, otra ley que ofrece mayor protección a las víctimas de violaciones fue aprobada por unanimidad en el Congreso y sancionada por la presidenta Dilma Rousseff en 2013.

La Ley 12.845/2013, propuesta por la diputada Iara Bernardi, brinda más detalles sobre una promesa que ya se les había hecho a las mujeres en la Constitución: el derecho al aborto en casos de violación sexual. La ley exige que todos los hospitales públicos traten las violaciones como emergencias y les ofrezcan a las víctimas un diagnóstico, el tratamiento de sus heridas, asistencia social y psicológica, exámenes para detectar enfermedades de transmisión sexual y saber si las mujeres están embarazadas y la información completa sobre su derecho a abortar.

Sin embargo, un informe publicado en el portal de noticias iG reveló que, un año después de la sanción de la ley, el servicio todavía no funcionaba. No solo las víctimas recibían información equivocada por parte de funcionarios públicos cuando buscaban asistencia, sino que también, en numerosas unidades de salud pública, se negaban a tratarlas o no sabían cómo actuar.

Esto significa que, aunque Brasil logró progresar en la teoría, el sistema todavía les falla a las víctimas de violaciones en la práctica. El caso de Teves constituye un ejemplo de cómo la sociedad brasileña las ve; y parece que, a esta sociedad, cambiar le llevará incluso más tiempo que el que le tomó al Congreso aprobar una ley.

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