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Documentos filtrados revelan la escala de abusos en el centro de detención extraterritorial de Australia en Nauru

A Melbourne rally protesting the return of asylum seekers and refugees to Nauru. Photo from Flickr page of Takver (CC license)

Una manifestación en Melbourne protesta por la vuelta de los solicitantes de asilo y refugiados a Nauru. Foto de la página Flickr de Takver (permiso CC).

Alrededor de dos mil documentos filtrados revelan un inquietante sistema de abusos sexuales, agresiones e incidentes de autolesiones en el centro australiano de detención para solicitantes de asilo en la diminuta nación pacífica de Nauru. Los documentos han sido publicados el 10 de agosto por The Guardian. Con más de 8.000 páginas, las filtraciones cubren el período entre mayo del 2013 y octubre del 2015. La mitad aproximadamente de los incidentes implican a niños.

En una ocasión, un guarda del centro golpeó presuntamente a una niña de cinco años, «tan fuerte que la levantó por los aires y la tumbó en el suelo». Otro documento detalla cómo un padre amenazó en varias ocasiones con matarse a sí mismo y a su hijo, aunque al principio el caso no se destinó a los servicios de salud mental. En otro informe, se dijo a una solicitante de asilo que estaba en «una lista» de mujeres solteras a quienes los guardias de Nauru estaban «esperando».

Los documentos filtrados también exponen una serie de condiciones de vida crueles e intolerables: a las mujeres que padecían de incontinencia se les negaba compresas; se ignoraban de manera rutinaria las directrices de los médicos en urgencias; los aseos permanecían sucios durante semanas; y se obligaba a los detenidos a vivir en tiendas infestadas de cucarachas.

La indignación resultante fue tangible en Twitter:

Acabemos con esto. Los centros de detención extraterritoriales de Australia no son sino gulags de abusos de los derechos humanos.

Investiguen, por favor, las torturas de los refugiados en Nauru.

Australia, debería darles vergüenza vergüenza vergüenza. Solucionen ya los abusos, basta de pasarse la responsabilidad. Lectura repugnante.

Ya en junio, 442 solicitantes de asilo y refugiados vivían en el «centro regional de procesamiento» en Nauru, 49 de ellos niños. Varios centenares más viven «en la comunidad» de Nauru, fuera del alcance de las estadísticas del gobierno. La actual política del gobierno australiano determina que ninguna persona que llegue a sus costas en barca para solicitar asilo se quedará en el país. En lugar de ello, se les envía a Nauru o a la Isla de Manu (Papúa Nueva Guinea) en detenciones arbitrarias e indefinidas en «procesamientos extraterritoriales.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y otras docenas de organizaciones de derechos humanos, jurídicas y médicas también se unieron para criticar el trato que Australia da a los refugiados según se describe en los archivos de Nauru.

Ni el primero ni el último 

Mientras que esta última filtración es significativa, está lejos de ser la primera (ni al parecer la última) muestra de las polémicas políticas de detención extraterritorial de Australia. Un gran número de informes independientes y patrocinados por el gobierno, incluyendo el informe Forgotten Children del 2014 a cargo de la Comisión Australiana por los Derechos Humanos, el Análisis Moss y una investigación conjunta entre Amnistía Internacional y Human Right Watch; ya habían señalado muchas de las condiciones abusivas en Nauru.

No obstante, la aparentemente mediocre respuesta pública a los archivos de Nauru hace que algunos se vean desesperados por saber si serán suficientes para catalizar cambios significativos:

Los archivos de Nauru son portada del miércoles en The Guardian en el Reino Unido. Los medios australianos estarán obsesionados con las medallas de oro.

La respuesta los archivos de Nauru muestra una crueldad tan casual, con los australianos mirando a otra parte.

De hecho, la reacción del gobierno australiano hacia los archivos de Nauru ha seguido hasta ahora un patrón familiar de ofuscación y negación.

El ministro de inmigración, Peter Dutton, se dio prisa para acusar a los solicitantes de asilo de falsear informes de abusos en intentos erróneos de entrar en Australia, diciendo: «algunas personas sienten la motivación de hacer quejas falsas». El primer ministro, Malcolm Turnbull, dijo que los archivos iban a ser «examinados cuidadosamente», pero rechazó peticiones para una comisión real. Mientras tanto, Bill Shorten, líder del Partido Laborista (en la oposición), pidió un defensor de los niños independiente, pero dejó de solicitar el cierre del centro de Nauru.

Si la duración y seriedad de las denuncias por abusos han pillado desprevenidos a muchos, los que han seguido la trayectoria de las políticas australianas de solicitud de asilo durante la última década no están entre los sorprendidos. Los dos partidos mayores de Australia han coincidido a la hora de orquestar lo que se conoce como la «La solución del Pacífico», la política de trasladar a solicitantes de asilo a naciones insulares remotas antes que procesarlos en territorio australiano.

recordatorio: si estás consternado por lo que leíste en los archivos de Nauru, recuerda: este abuso está autorizado por los dos grandes partidos. terror bipartidista.

¿En serio alguien que ha sido primer ministro de Australia desde la Solución del Pacífico es culpable de abusos de los derechos humanos?

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