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¿Por qué la República Islámica de Irán le teme a Nasrin Sotoudeh?

Gráfica original de Assad Binakhahi, caricaturista iraní. Se reproduce con autorización. Las palabras en persa representan la sentencia a Nasrin Sotoudeh.

“Escandaloso”, “injusto”, “malvado” y “una triste vergüenza” fueron algunas de las palabras que expresaron los defensores de derechos humanos y varios iraníes en las redes sociales al conocer la impactante noticia de que Nasrin Sotoudeh, reconocida abogada iraní de derechos humanos, fue sentenciada a 38 años de cárcel y 148 azotes como consecuencia de su trabajo en la defensa de los derechos de la mujer, y por manifestarse contra las leyes forzadas del uso de hiyab en el país.

Reza Khandan, marido de Soutoudeh, dio la noticia a través de su página de Facebook el 11 de marzo de 2019.

Esta incansable defensora de los derechos humanos, que con frecuencia se manifiesta públicamente contra la pena de muerte, fue arrestada en su casa en junio del año pasado. Entre los cargos de los que se la acusó están “incitación a la corrupción y prostitución”, “cometer abiertamente un acto pecaminoso por… mostrarse en público sin hiyab” y “perturbar el orden público”.

Si bien la República Islámica ha cometido muhcas violaciones a los derechos humanos durante las cuatro décadas de su existencia, la sentencia de Soutoudeh es extremadamente dura, inclusive para los parámentros de poco estima por los derechos humanos del sistema judicial iraní.

¿Qué es lo que la República Islámica quería demostrar con esta draconiana sentencia? ¿Por qué los dirigentes iraníes le temen tanto a Soutoudeh?

Mahmood Amiry-Moghaddam, neurocientífico y defensor de derechos humanos radicado en Noruega, cree que la República Islámica se encuentra en la lucha por su supervivencia. En una entrevista con Global Voices, declara:

The Islamic Republic is going through one of its worst crises in the past 40 years. They have lost many of their supporters in the last nine years. Poverty is growing, and the vast corruption within the system cannot be hidden anymore. Dissatisfaction among people is increasing. Protests are not any longer limited to the intellectuals and the urban middle class: workers, teachers, students, women, and many other groups are daily challenging the authority of the establishment. The Islamic Republic is struggling for its survival. In a situation like this, anyone with the potential of leading the change is regarded as a significant threat by the authorities. Nasrin Sotoudeh is such a person. She is courageous, can communicate with the ordinary people, stands for the fundamental human rights, has not left the country despite several years of pressure, persecution and harassment, and she is a woman. Nasrin Sotoudeh has all it takes to become a leader. I think the recent sentences against Nasrin must be seen in light of these circumstances. It is a panicked attempt to silence an emerging leader and to send a signal to anyone with the potential of leading a change.

La República Islámica atraviesa una de sus peores crisis de los últimos 40 años. Ha perdido el apoyo de muchos durante los últimos nueve años. La pobreza está en aumento y la gran corrupción dentro del sistema ya no se puede ocultar. Crece el descontento popular. Las protestas ya no se limitan a los intelectuales y las clases medias urbanas: los trabajadores, los docentes y estudiantes, las mujeres  y muchos otros grupos desafían a diario la autoridad establecida. La República Islámica lucha por su supervivencia. En una situación como esta, las autoridades consideran una amenaza a cualquiera con capacidad de liderar el cambio. Nasrin Souloudeh representa esa amenaza. Es valiente, puede comunicarse con la gente común y corrientes, defiende los derechos humanos fundamentales, no se ha ido del país a pesar de sufrir instigaciones, ser perseguida y acosada durante varios años, y es mujer. Nasrin Souloudeh tiene todo lo que hace faltar para convertirse en una líder. Creo que esta sentencia reciente contra Nasrin debe considerarse bajo la luz de este contexto. Es un manotazo de ahogado para silenciar a una líder emergente y para dar una señal a cualquiera que tenga el potencial de liderar un cambio.

En su misión pacífica para cambiar la sociedad iraní, Sotoudeh sigue los pasos de Henry David Thoreau, Gandhi o Martin Luther King.

Ramin Jahanbegllo, filósofo iraní canadiense y vicedecano y director ejecutivo del Mahatma Gandhi Centre for Peace Studies declaró a Global Voices:

The moral courage of Soutudeh as a woman lawyer is an exemplar of all those fighting for law, justice, women’s rights and Nonviolence in Iran and the world.

El coraje moral de Soutoudeh como abogada es un modelo para todos los que luchan por la ley, la justicia, los derechos de las mujeres y la no violencia en Irán y el mundo.

La comunidad internacional reaccionó enérgicamente contra la condena a Sotoudeh. Estados Unidos ha repudiado la nueva sentencia a prisión en los “términos más enérgicos posibles” y la Unión Europea emitió un comunicado en el que calificó la condena como un “desenlace preocupante”. El comunicado señala que Sotoudeh, que recibió el premio Sakharov en 2012, fue sentenciada luego de un juicio que se llevó a cabo en ausencia, entre otro gran número de violaciones de sus derechos en el proceso.

Amnistía Internacional ha iniciado una petición para que solicitar al líder supremo de Irán la liberación inmediata y sin condiciones de Nasrin Sotoudeh y que la sentencia se anule sin demoras.

Amiry-Moghaddam, doctor, cofundador y vocero de la ONG Iran Human Rights, cree que hay mucho por hacer más allá de las peticiones y los comunicados, y que la Unión Europea se encuentra con la posibilidad de jugar un papel clave. Declaró a Global Voices:

This sentence must not be tolerated by the international community and especially Iran's main dialogue partners in Europe. It is not enough to issue one statement or just a protest without political consequences. The EU must put clear demands in front of Iran. Putting all their efforts on saving the JCPOA [the Joint Comprehensive Plan of Action, also known as the Iran nuclear deal] is not the right thing to do. At the present moment, the human rights condition must be on top of the agenda of the bilateral negotiations between the EU and Iran. It is not only the right thing to do, but also the wise thing to do.

La comunidad internacional y, en particlar, los principales interlocutores iraníes en Europa, no deben tolerar esta sentencia. No es suficiente emitir un comunicado o solo protestar sin consecuencias políticas. La Unión Europea debe presentar a Irán reclamos claros. Que todo el trabajo esté destinado a salvar el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés, que se conoce también como el trato nuclear de Irán) no es la manera correcta de actuar. En este momento, las condiciones de derechos humanos deben ser una de las prioridades en la agenda de negociaciones bilaterales entre la Unión Europea e Irán. No solo es la forma correcta de actuar, sino la forma inteligente de actuar.

Además de Sotoudeh, existen muchos otros defensores de los derechos humanos que están en prisión o se encuentran bajo enorme presión de la República Islámica. Javaid Rehman, investigador de derechos humanos en Irán de Naciones Unidas, adviritó hace poco sobre “los patrones preocupantes de intimidación, arresto, persecución y maltrato a deensores de derechos humanos, abogados y activistas de derechos laborales señalan una severa respuesta estatal cada vez mayor”.

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