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Interpretación de himno nacional de Trinidad y Tobago afecta a la presidenta del país

Captura de pantalla extraída del video de YouTube de una interpretación del himno nacional de Trinidad y Tobago, publicado por JR Videos.

Recientemente, Trinidad y Tobago fue el anfitrión del Festival de Artes del Caribe, más conocido popularmente como Carifesta, que tuvo lugar en la nación insular entre el 16 y 25 de agosto de 2019.

El festival se inició en 1972 como parte de un intento de unir a las personas en la región a través de arte y cultura, música y literatura, cine, danza y exhibiciones de patrimonio nacional. El festival tuvo una cálida recepción por parte del público, pero el mayor punto de discusión fue la interpretación del himno nacional de Trinidad y Tobago en la ceremonia de clausura.

Poco después, la Oficina de la Presidencia emitió un comunicado de prensa en el que discrepaba con la interpretación del himno. La presidenta Paula Mae Weekes afirmó:

Between August 16 and 25, 2019, we […] were reminded of the things that bind us and the possibilities that exist, through culture, for harmony among nations. […]

However, a discordant note was struck at the closing ceremony, when an unacceptable rendition of our National Anthem was performed. The National Anthem must be sung in its original music; no introduction or coda can be added or other artistic licence taken in its rendition. The offence is compounded when it occurs at an official function, as was the closing ceremony of CARIFESTA XIV.

Entre el 16 y el 25 de agosto de 2019, nos […] recordaron lo que nos une y las posibilidades que existen, a través de la cultura, por armonía entre naciones. […]

Sin embargo, una nota discordante apareció en la ceremonia de clausura, con una inadecuada interpretación de nuestro Himno Nacional. El Himno Nacional se debe cantar con su música original; no se puede agregar una introducción ni una coda ni otras licencias artísticas en su interpretación. La ofensa se concreta cuando ocurre en una función oficial, como ocurrió en la ceremonia de clausura de CARIFESTA XIV.

La presidenta agregó: “Nuestro Himno Nacional, como nuestra Bandera Nacional y Escudo de Armas, nos identifica como nación y todas las veces debe cantarse con el máximo respeto”. El sitio web de la Oficina de la Presidencia aborda el tema del protocolo con respecto al himno nacional, que fue compuesto por Patrick Castagne en 1962, año en el que Trinidad y Tobago logró su independencia de Gran Bretaña:

The National Anthem should be accorded the respect due to it when played, and on no occasion should it be treated with scant courtesy. While it must be played in the original music, the pitch, speed and tone can be changed.

El Himno Nacional debe cantarse con el respeto que se le debe cuando se interpreta, y en ninguna ocasión se le debe tratar con poca cortesía. Aunque se debe tocar con su música original, no se pueden cambiar la modulación, la velocidad y el tono.

La “modulación” se define como medida medida habitual de altura o gravedad, la “velocidad” se refiere al ritmo de la interpretación y el “tono” describe la modulación, la calidad y la fuerza de un sonido.

La reacción de los medios sociales estuvo dividida: para algunos, la presidenta simplemente estaba cumpliendo su rol de reiterar el protocolo para emblemas nacionales; otros —incluidos músicos— creen que su posición fue poco progresista.

En Facebook, el músico Denny Ablack escribió:

As a musician and musical curator of a 5,000 member T&T music network myself, I would say that personal aesthetic musical opinions of officials ought not to become the official state legal position based on their rank. I'm defending our musical sistren from charges of disrespecting the anthem…take a look, this may be unusual but it is a very respectful performance…the musical variation preceding and post anthem are not disrespectful either…aesthetically, it is fair to criticize if you don't like the rendition but not to assign disrespect to her intentions […]

Como músico y conservador musical de una red musical de Trinidad y Tobago con 5000 miembros, diría que esas opiniones personales de estética musical de los funcionarios no deben convertirse en la posición legal oficial del Estado debido a su cargo. Estoy defendiendo nuestro sistema musical de acusaciones de falta de respeto al himno… echen un vistazo, esto puede no ser habitual, pero es una interpretación respetuosa… la variación musical antes y después del himno tampoco es irrespetuosa… estéticamente, es justo criticar si no te gusta la interpretación, pero no atribuyas falta de respeto a las intenciones […].

Continuó:

If the national anthem is played on [steel] Pan for example, it won't be standard or original either, but it's not inherently disrespectful to vary from the original […] take some time to look at artistic reinterpretations of other countries anthems at sporting events, whether hit or miss. In art, the creative door must be open and not closed…

Por ejemplo, si se toca el himno nacional con tambor [metálico], tampoco será habitual ni original, pero no es inherentemente irrespetuoso variar del original […] tómense un momento para mirar reinterpretaciones artísticas de los himnos de otros países en eventos deportivos, aunque sean sin ton ni son. En el arte, se debe abrir la puerta creativa, no cerrarla…

En entrevista telefónica con Global Voices, la educadora music Patrice Cox-Neaves expresó que cada instrumento —incluida la voz— tiene calidad tonal única, a la que se suele dar forma con la interpretación. Tuvo cuidado sobre la inferencia de que debe haber un apego estricto a la música original del himno, pues muchas interpretaciones toman otro camino. La línea “islas del azul mar Caribe”, explica Cox-Neaves, se debe cantar con ritmo parejo, pero es muy común desviarse, como lo es incluir una fermata al final, que no es parte de la composición original.

“La música es algo vivo”, dice Cox-Neaves. “Si Su Excelencia ha dicho que la interpretación no le atrajo estilísticamente, esa sería una conversación diferente, pero doy fe de que a menudo, cuando se toca el himno con tambor metálico, o se toca con otro género musical, se toman ‘licencias artísticas'”.

Sin embargo, la música y maestra Chantal Esdelle, que también conversó con Global Voices por teléfono, dijo que este caso no fue una parafraseo melódico, y la forma en que Danielle Williams cantó la primera línea (aunque la cantó correctamente la segunda vez) “representó mal el himno”.

Otros observadores no musicales replicaron este perspectiva, como Rose-Marie Lemessy-Forde, quien dijo en una discusión cerrada de Facebook (que se reproduce con su autorización):

I actually agree with the president. If the anthem is not supposed to be embellished in that way, then respect that. When she first started singing, my initial thought was, “who anthem she singing? 🤔”. Her voice is lovely, she didn't need to pad the anthem with that intro. It seriously took away from the performance.

En realidad, estoy de acuerdo con la presidenta. Si se supone que no se debe embellece el himno así, entonces lo respeto. Cuando empezó a cantar, mi pensamiento inicial fue: “¿qué himno está cantando? 🤔”.
Su voz es encantadora, pero no tenía que rellenar el himno con esa introducción. Le restó en serio a la interpretación.

Mientras algunos comentaristas usaron la oportunidad para discrepar con otros aspectos de la composición, Patrice Cox-Neaves resumió todo el debacle: “No podemos ser objetivos con respecto a la música porque es tan personal como cada uno”.

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