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Entrevista con la Cruz Roja, en primera línea para combatir el COVID-19 en Ecuador

Equipo de la Cruz Roja Ecuatoriana entrega ayuda humanitaria a comunidades de sectores populares en Ecuador. Foto de la Cruz Roja, usada con permiso.

Tathiana Moreno, Gerente de Áreas Esenciales de la Cruz Roja Ecuatoriana, trabaja todos los días manejando los esfuerzos para mantener sana la población ecuatoriana.

De acuerdo con cifras oficiales habrían 33,582 casos confirmados y 2,799 fallecidos en Ecuador a la hora de escribir, pero como en muchas otras partes del mundo, es difícil basarse en las cifras del gobierno por falta de eficiencia o transparencia. En Ecuador el 20% de los fallecidos es personal médico.

Antes de formar parte de la Cruz Roja Ecuatoriana, Moreno trabajó en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y en el Ministerio de la Salud. Por teléfono con Global Voices desde Quito, ella ofrece a Global Voices una mirada directa a su trabajo como humanitaria desde uno de los epicentros de la pandemia en América latina. La entrevista fue editada por razones de claridad y espacio.

Gabriela Mesones Rojo (GMR) ¿Cómo se está manejando la Cruz Roja Ecuatoriana en el marco de la pandemia?

Tathiana Moreno (TM): El primer cambio es que ya no trabajamos con voluntarios, a pesar de haber aumentado muchísimo el ritmo de trabajo. Actualmente estamos manejando fallecidos confirmados por COVID-19 y fallecidos presuntos de COVID-19, de acuerdo a la disposición mundial del manejo digno de los cadáveres. También empezamos un servicio de captación y donación de sangre a domicilio porque con las medidas de cuarentena han cerrado los bancos de sangre. Es un protocolo que sólo se está haciendo en Ecuador y la Cruz Roja Ecuatoriana provee el 80% de la sangre a nivel nacional.

También organizamos un programa de agua, saneamiento e higiene, principalmente en Santo Domingo, Santa Elena, Guayas y Cañar donde también hay un problema de dengue. En Guayaquil, la zona de mayor contagio es un barrio de clase muy alta, en el que mucha gente estaba volviendo de viaje; mientras que la zona de mayor mortalidad por COVID-19 son los barrios más pobres. Se da a entender que hay una vinculación con el acceso a servicios, principalmente la falta de agua.

Esta semana también activamos un proyecto piloto, un centro de triaje respiratorio, para ayudar a la descongestión de los hospitales en donde pueden ser atendidas las personas con problemas respiratorios. Vamos a empezarlo en Quito, y si resulta lo ampliamos a nivel nacional.

Hacemos telemedicina y apoyo psicosocial a nuestro personal y hemos afianzado nuestro apoyo a la población migrante en 22 albergues. También hemos coordinado cursos online de prevención y control de infecciones y de Bienestar emocional ante el COVID-19 y prevención en confinamiento. Todo esto conlleva una logística enorme con costos altísimos. 

Equipo de la Cruz Roja Ecuatoriana. Foto de la Cruz Roja, usada con permiso.

GMR: ¿Cómo han coordinado y mantenido la dotación de equipos médicos necesarios mientras se reporta tanta escasez a nivel nacional? 

TM: Está resultando muy complicado encontrar lo que necesitamos. Las ambulancias sí están usando los implementos de seguridad, pero han sido sumamente difíciles de conseguir. Antes de la llegada del virus a Ecuador, la caja de mascarillas N95 costaba $3,95. Hoy día una sola mascarilla N95 cuesta $4. El traje completo de bioseguridad (el traje, las botas, los batones, los lentes, los guantes) tiene un costo de $64. Eso quiere decir que cada atención que hacemos, que incluye a un conductor de ambulancia, paramédico y asistente son mínimo $200 que van a la basura después de cada atención. Esto no lo cubre el estado, porque la Cruz Roja se maneja con fondo propios, tanto el equipamiento como la capacitación.

GMR: ¿Cómo es el trabajo con los albergues de migrantes?

TM: Cruz Roja tiene un programa para migrantes desde hace un año y medio aproximadamente y tenemos una relación muy estrecha con la comunidad migrante. La Cruz Roja abrió una línea para la captación de donaciones para migrantes en situación de calle, vulnerables, sin redes de apoyo y dependientes del trabajo informal. El gobierno por ley ha sacado un decreto que impide poder cobrar servicios o botar a gente de una casa por temas de arriendo mientras dure el estado de excepción, pero los registros nos muestran que muchos migrantes y ecuatorianos están siendo afectados. Tenemos bastantes personas regresando a Venezuela por trocha debido a esta situación. 

GMR: ¿Tienen registro de cuántas personas buscan volver a su país de origen?

TM: Nuestro registro oscila entre 40 hasta 700 personas que buscan salir por trocha diariamente. Esto no son cifras oficiales, sino que son registros que hacemos a través de alianzas con cancillería y otras estructuras migratorias. Esta situación se ve principalmente con la comunidad venezolana, porque son quienes han venido en las últimas oleadas migratorias a Ecuador. Hablamos de personas que tienen menos de un año en el país, y por ello sus vínculos de pertenencia y sus sistemas de apoyo son más débiles. La población colombiana puede tener una historia de 10 a 12 años en Ecuador y la comunidad Haitiana creció después del terremoto del 2010, así que ya están afianzados al país. En cambio la comunidad venezolana siente una vulnerabilidad y un temor muy grande. Muchos testimonios hablan de como le tienen miedo a que si mueren y son cremados en otro país y que sus familiares no se enteren.  

Equipo de la Cruz Roja Ecuatoriana entrega ayuda humanitaria a comunidades de sectores populares en Ecuador. Foto de la Cruz Roja, usada con permiso.

GMR: ¿Cómo se ha sentido el personal médico que está en la primera línea atendiendo a los pacientes de COVID-19 en este momento?

TM: En el caso de la provincia de Guayas, una de las zonas más afectadas, tuvimos a 53 personas contagiadas, 1 fallecido y 1 en estado crítico ya en recuperación. Muchos tenían miedo de contagiar a sus familiares, así que habilitamos un espacio para que ellos pudieran hacer la cuarentena. La situación es muy dura y compleja. No es una situación lejana tampoco, estos son nuestros colegas, compañeros de lucha.

A nivel nacional tenemos un total de 4 fallecidos vinculados con COVID-19. La última persona que falleció no estaba ni siquiera en en primera línea de atención, sino haciendo telemedicina desde su casa. Pero el contagio es tan alto que igual se enfermó.

Esta situación nos ha permitido repensar la vida, nuestro papel, nuestras funciones como institución. En la Cruz Roja creemos en la humanidad, en aliviar el sufrimiento humano en toda circunstancia. Estos tiempos nos demuestran la importancia del cruz rojista y que más que nunca que nuestros principios están vigentes.

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