Designan como ministro a acusado de violación. ¿Qué dice esto de Francia?

El 10 de julio de 2020, participantes en manifestación en París expresan su rabia tras la restructuración del gabinete del 6 de julio, En algunos carteles se lee: “Ministerio de Vergüenza”, “Un Estado que glorifica a los violadores” y “Gobernados por una cultura de violadores”. Foto @sandfemi, usada por generosa autorización del fotógrafo, que pide permanecer anónimo.

La designación como ministro del interior de un hombre bajo investigación por violación y acoso sexual revela cierta tolerancia a la violencia contra las mujeres en la política francesa. También plantea otras preguntas sobre la normalización de comentarios y acciones machistas en la sociedad.

El 6 de julio de 2020, como parte de una restructuración ministerial, el primer ministro Jean Castex eligió como ministro del Interior a Gérald Darmanin, que está investigado por varios delitos, incluida violación.

En 2015, una mujer de la ciudad de Tourcoing, de la que Darmanin era alcalde, lo acusó de “abuso de debilidad” porque la obligó a tener relaciones sexuales a cambio de vivienda y un empleo. La investigación fue descartada en 2018, pero podría retomarse después de que la asociación Pourvoir féministe [Proveedor feminista] presentó un pedido judicial el 21 de julio de 2020. En ese tiempo, otra mujer lo acusó de violación, acoso sexual y quebrantamiento fraudulento de confianza. Perdió en las tres acusaciones, pero en junio de 2020, la Corte de Apelaciones de París ordenó que se retomaran las investigaciones.

La oposición no muestra señales de ceder

La designación de Darmanin generó múltiples protestas feministas para criticar la “restructuración de la vergüenza”. El grupo feminista local Nous Toutes 35 [Todas nosotras, 35], se quejó: “Con un presunto violador como jefe de la Policía, nos están diciendo que la vida de una mujer es menos importante que la capacidad de un hombre de subir por la escalera política”.

La designación de otro ministro, conocido defensor antifeminista, también plantea problemas. Es Eric Dupond-Moretti, designado como jefe del Departamento de Justicia. Dupond-Moretti ha sido crítico del movimiento #MeToo y ha criticado en particular las nuevas medidas contra el acoso callejero con el argumento de que algunas mujeres “estaban tristes potque ya nadie les silbaba”.

En el diario Le Monde, Céline Piques, portavoz de la asociación Osez le féminisme [Atreverse al feminismo], destacó:

Il s’agit des représentants de la police et de la justice, deux institutions clés dans le parcours des victimes de violences sexuelles.

Son representantes de la Policía y la justicia, dos instituciones claves en las experiencias de victimas de violencia sexual.

Además de los grupos feministas, numerosos políticos de izquierda y derecha han pedido la renuncia de Darmanin. Frente a ellos hay una defensa que se organiza rápidamente.

Defensa centrada en la presunción de inocencia

Desde la designación del ministro del Interior el 6 de julio de 2020, sus defensores han esgrimido el argumento de la presunción de inocencia. Este principio legal afirma que una persona sospechosa de un delito no puede ser considerada culpable hasta que una corte la haya declarado culpable. Aunque Darmanin ha sido implicado en dos denuncias, nunca ha sido condenado.

Cuando le preguntaron al presidente Macron en una entrevista televisiva el 14 de julio de 2020, respondió que “garantizaría la presunción de inocencia”, que cree que está por encima de “lealtades” y la “democracia de opinión”. En un artículo de opinión publicada el día siguiente, 167 parlamentarios de la mayoría recordaron que “solamente nuestras instituciones legales pueden decir quién es culpable y quién no lo es”, mientras excusan la “condena del pueblo”.

Una decisión política

Según muchos observadores, esta línea de defensa encuadrada en el principio legal evita la delicada pregunta de la política: ¿qué mensaje envía esta designación?

Beligh Nabli, experto en derecho público, explica radio France Culture:

L'argument qui consiste à dire “Il est présumé innocent” est complètement faussé. Certes, c'est le cas devant la loi, mais ce n'est pas la question. La question, c'est de savoir si cela sape ou non la confiance dans nos représentants. […] c'est une question à la fois d'éthique politique et de confiance démocratique.

El argumento que consiste en decir “Se le presume inocente” es completamente sesgado. Cierto, es así ante la ley, pero no se trata de eso. La cuestión es si esto socava la confianza en nuestros representantes… Es una cuestión de ética política y confianza en la democracia.

Madeline Da Silva, integrante de la organización Nous toutes [Todas nosotras]] pregunta:

Est-ce que vous pensez que pour un autre crime, un meurtre ou un assassinat, on aurait nommé quelqu'un qui serait mis en cause ? Non, cela n'arrive que pour les crimes liés aux violences sexistes et sexuelles, à savoir le viol. […] Il est ici question de choix politiques et de messages envoyés.

¿Creen que hubieran designado a alguien investigado por otro delito, un homicidio o un asesinato? No, eso ocurre solamente en delitos relacionados con violencia machista y sexual, como violación… Esto es cuestión de decisiones políticas y mensajes enviados.

El nuevo primer ministro ha asumido “toda la responsabilidad” por esta decisión política.

Controversia que destaca el profundo machismo de la políticas

Los defensores del nuevo ministro del Interior también usan motivos anticuados y machistas que parecen haberse normalizada.

Cuando le preguntaron sobre Darmanin, Macron habló sobre la “relación de confianza de hombre a hombre”, que los conecta. Muchos interpretaron esta afirmación como una expresión de solidaridad masculina y espíritu de clan que rige los pasillos del poder. “¿Pudo haber elegido una peor defensa?”, se pregunta la reportera Laure Bretton.

Esa solidaridad se vuelve sospechosa cuando se considera que varios diputados que han defendido públicamente a Darmanin han sido acusados de acoso y ataque sexual.

Los políticos también usa la conocida táctica de la era #MeToo: victimizar al acusado, que tiende a hacer invisible al acusador. Según el presidente, Darmanin es un hombre que ha sido “herido por esos ataques”. En un editorial firmado por 200 representantes se les describe como “blanco de disparatados grupos de ataque”. El propio Darmanin dice que es victima de una “cacería de hombres” y denuncia una “forma de injusticia”.

Por su parte, los acusados miran mientras sus pasados son desmenuzados y su integridad cuestionada.

Otro paso en falso revelador de Darmanin fue cuando admitió haber tenido la “vida de un hombre joven”. Una activista analizó este comentario en Twitter:

Acusan a Gérald Darmanin: “Es cierto, tuve la vida de un hombre joven”.
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El problema es que tenemos una cultura en la que con “vida de hombre joven” designamos comportamientos de dominación y de depredación hacia las mujeres. Excusar (y por tanto, validar y mantener) esta cultura en lo más alto del Estado es una falta ética de extrema gravedad.

La periodista Christine Ollivier informó los muy problemáticos comentarios de un ministro anónimo que parecen revelar la amplitud del fenómenos en política:

“Un ministro”, extraoficialmente, interrogado por AFP sobre Darmanin: “si todos los tipos que se portan mal con las mujeres no pueden asumir responsabilidades, vamos a tener un problema”.

Sin intención, quienes apoyan a Darmanin están destacando los mecanismos de poder que contribuyen con el silencio y la impunidad de los agresores.

¿El movimiento #MeToo ha fracasado en Francia?

Gérald Darmanin se una a una larga lista de políticos acusados de acoso o ataque sexual. Georges Tron (republicano), Denis Baupin (verde), Jean Lassalle (centro), Gilbert Cuzou y Pierre Joxe (socialistas), Christophe Arend (¡En Marcha!), etc. Aunque algunos casos están en curso, todavía no hay condenas hacia comienzos de agosto. El acoso sexual es punible en Francia con dos años de prisión, el ataque sexual con siete años, y la violación con un mínimo de 15 añoss.

Casi tres años del surgimiento del movimiento #MeToo en el mundo, Francia no ha tenido ni una sola gran condena, a pesar de la libertad de expresión de las victimas y el creciente número de testimonios contra hombres de poder en #BalanceTonPorc [delata a tu cerdo].

Según la oficina del secretario de Estado para Igualdad entre Hombres y Mujeres, solamente el 1 % de las violaciones o intentos de violación terminaron en condena en 2018. Mientras muchos hacen referencia a se refieren a la excepción cultural francesa, la impunidad subyacente muestra que es momento de reconocer el machismo sistémico y la cultura de violación infiltrada en nuestra sociedad.

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