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Los reclamos de fraude automatizado en las elecciones filipinas

A pesar de las afirmaciones de la Comisión Electoral de Filipinas (Comelec), según las cuales las elecciones del pasado 13 de mayo se llevaron a cabo de forma pacífica, ordenada y, en última instancia, exitosa, observadores electorales, grupos de la sociedad civil, expertos en TI e internautas sostienen que las elecciones a mitad de mandato se vieron enturbiadas por el fraude automatizado, la compra de votos masiva, la violencia electoral y otras irregularidades.

Grupos de observadores electorales independientes [en] califican las elecciones automatizadas de 2013 de “desastre tecnológico y político”:

En 2010, muchos grupos de mesas electorales tanto en las provincias como en las ciudades experimentaron demoras de transmisión de hasta dos días; el 17 de mayo, esto es, cuatro días después de las elecciones de este año, 18.187 grupos de mesas electorales, el 23% del número total, no transmitieron los resultados electorales, dejando así a 8,6 millones de electores afectados, si no privados de sus derechos electorales.

Hocus PCOS

Protesta contra el supuesto fraude automatizado. Imagen de Pixel Offensive

Al igual que en las elecciones presidenciales de 2010, en los comicios recientemente celebrados se utilizó un sistema de elecciones automatizado (AES, por sus siglas en inglés), que suplió el sistema manual aplicado en las elecciones de 2007 y en años precedentes. El AES incluye el uso de una máquina de escaneo óptico para el conteo (PCOS, por sus siglas en inglés) que registra, cuenta y transmite los votos a un servidor central a efectos de su escrutinio y consolidación.

El grupo de vigilancia AES Watch señaló que la mayoría de los problemas en los comicios estaban relacionados con las máquinas de escaneo óptico. Esto incluye errores de inicialización, fallos en las máquinas, problemas de hardware, el rechazo de las papeletas de voto por las máquinas y problemas de transmisión desde la máquina a los centros de captación y servidores de la Comelec.

A esto se suman observaciones de un “patrón” improbable de los sufragios obtenidos por candidatos al senado durante las elecciones: aquellos que se presentaban en nombre del partido actualmente al poder contaban invariablemente con el 60% de los votos, mientras que los del partido opositor, la Alianza Nacionalista Unida, contaban con un 30% y los independientes con un 10% de los votos.

El Profesor Lex Muga, de la Universidad Ateneo, fue quien observó [en] este patrón irregular consultando aleatoriamente los informes de escrutinio primero a décimo sexto de las elecciones al Senado, en los que se exponía la evolución del recuento. Al mismo tiempo, mediante la información publicada por la página web Rappler.com, el blog Radar Sweep descubrió [en] el mismo patrón en los 11 intervalos controlados.

El autor de Hacking Our Democracy (Hackeando nuestra democracia), el Profesor Rene Azurin [en] advirtió que la invariabilidad de los resultados de las elecciones al Senado, esto es, el hecho de que no se produjera ningún cambio desde el principio hasta el final del recuento era un claro indicio de que el sistema automatizado había sido preprogramado de tal manera que quedara asegurada una victoria de 9 a 3 para el partido al poder. Azurin cita al ex Director de TI de Comelec Ernie del Rosario, quien afirmó lo siguiente:

El recuento progresivo obedece a un tipo de ecuación lineal determinista, desprovista de la influencia de cualquier parámetro o variable probabilísticos. Esto sólo puede significar una cosa: que se trata de un mecanismo de notificación de resultados prediseñados, correspondientes a un escrutinio de 9 a 3 y no así al recuento de los votos reales. Lo llamaré “Fórmula 9 a 3″. Nótese que la posición de los candidatos durante todo el recuento (puestos 1 a 33) permaneció prácticamente invariable desde la publicación del primer informe hasta la de los informes posteriores. ¿Qué pasó con las ya conocidas bases de algunos candidatos en concreto, que deberían haber generado algunas variaciones de las posiciones en los resultados del recuento?

En un post publicado en Facebook, Pablo Manalastas, consultor de TI para el Centro para el Empoderamiento de las Personas y la Gobernanza (Center for People Empowerment in Governance), comenta [en]:

La prueba correcta para determinar si se puede hablar o no de una “conspiración” NO consiste en controlar los promedios nacionales para analizar cuán cerca podemos llegar del 60-30-10, pues ese es exactamente el resultado que obtenemos con la ley de los grandes números. Tenemos un indicador fidedigno si obtenemos la misma proporción de 60-30-10 al comparar los resultados por distritos, siempre y cuando las cifras de cada distrito hayan sido utilizadas a efectos del escrutinio nacional.

Mientras tanto, Rick Bahague de la Unión Profesional de Informáticos (Computer Professionals Union) también compartió en Facebook gráficos [en] en los que se observa el mismo patrón irregular en todas las 18 ciudades de la Provincia de Bohol.

Parecería que los habitantes de la Provincia de Bohol hubieran sido modificados genéticamente. Todos votaron igual. La posición de los senadores es casi la misma en todas las ciudades.

Las sospechas de fraude automatizado se intensificaron más aún con la falta de transparencia de la Comelec en la preparación de las elecciones automatizadas, como lo señala Kontra Daya [en]:

La Comelec no aplicó las salvaguardias de seguridad básicas que contempla la Ley de automatización de las elecciones (R.A. 9369), en particular la revisión del código fuente de la máquina de escaneo óptico para el conteo por parte de los partidos políticos y de los grupos de la ciudadanía antes de los comicios. Esta “revisión”, que supuestamente empezó días antes de las elecciones, no llegó a garantizar el buen funcionamiento de las máquinas. No fue más que un acto propagandístico del Presidente de la Comelec, Sixto Brillantes Jr., en un intento infructuoso por silenciar la crítica.

Una hora después de que terminara el sufragio en las elecciones pasadas, el Consejo Pastoral Parroquial para un Voto Responsable (Parish Pastoral Council for Responsible Voting – PPCRV), el brazo oficial de la ciudadanía en la Comelec, anunció los resultados en boca de urna de 1.418 distritos, según los cuales más de 10 millones de los votos estaban a favor de la candidata al Senado Grace Poe, quien ya estaba en la administración.

Cuando observadores electorales independientes señalaron [en] que esta cifra estaba sobredimensionada, el PPCRV solicitó a Smartmatic que cambiara el código fuente afirmando que los datos habían sido formateados erróneamente y por tanto se habían contado doble.

El error es considerable, ya que de máximo 1000 votantes caben esperarse 1.418.000 votos como máximo. El hecho de que Smartmatic pudiera cambiar el código fuente durante el escrutinio demuestra que había serios problemas en todo el sistema automatizado.

Carol Araullo se interroga [en] sobre los motivos por los que una empresa extranjera puede controlar las elecciones en el país.

Algo aún más pernicioso y fatal para nuestros procesos democráticos, o para aquello que aparenta serlo, sería la entronización de facto, si la Comelec se sale con la suya, del actual sistema de elecciones automatizado, que ha sido diseñado y puesto en funcionamiento por una empresa multinacional extranjera, SMARTMATIC, de modo que ésta pueda realizar y controlar las elecciones en Filipinas.

La proclamación demasiado precipitada [en] de los seis candidatos ganadores al senado emitida por la Comelec sobre la base de sólo el 23% de los 301 certificados de escrutinio también acentuó la desconfianza de la opinión pública.

En respuesta a las acusaciones, el Presidente de la Comelec Sixto Brillantes puso en tela de juicio los motivos de aquellos que cuestionaron la conducta de las elecciones y los acusó de estar invlucrados en una “conspiración” [en]. Les advirtió que si no se callaban tendrían que hacer frente a la justicia. Varios grupos exigieron un recuento manual como el único modo de garantizar la validez de los resultados electorales.

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