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Kirguistán se prepara para adoptar una ley contra la propaganda homosexual

LGBT groups are under attack in Kyrgyzstan. Creative commons image.

Los grupos LGBT están bajo amenaza en Kirguistán. Imagen con licencia de Creative Commons.

Una ley con implicaciones negativas para las comunidades reprimidas de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) de Kirguistán está avanzando a ritmo constante en el parlamento nacional, incrementando el miedo a que la situación de los derechos humanos en general del país vaya a deteriorarse rápidamente.

El 15 de octubre, los legisladores kirguisos votaron para adoptar una ley que castigue a quienes demuestren “una actitud positiva hacia las relaciones sexuales no convencionales”. En la primera lectura del proyecto de ley, 79 parlamentarios votaron por él y solo siete lo hicieron en contra.

La legislación propuesta constituiría una de las leyes anti-LGBT más severas de la región, y sería incluso más estricta que la llamada ley contra “propaganda homosexual” de Rusia que los críticos acusan a los parlamentarios de haber imitado. El proyecto de ley, titulado “Sobre la introducción de adiciones en algunas leyes de la República de Kirguistán”, impone altas multas y tiempo de cárcel para cualquiera que “comparta información sobre las relaciones sexuales no convencionales”.

Si la aceptaran como ley en la segunda y tercera lecturas que se realizarán en los próximos meses, el proyecto limitaría la liberad de expresión y de reunión para activistas, periodistas y miembros de la comunidad LGBT. Además de las posteriores lecturas, el proyecto debería tener la firma del presidente de Kirguistán, Almazbek Atambayev, para que se aprobara como ley. Si Atambayev rechazara firmarlo, el proyecto necesitaría alcanzar entonces una mayoría de dos tercios en el parlamento para prevalecer sobre el ejecutivo. El proyecto se llevó por primera vez al parlamento en marzo de 2014.

La ley constituye una amenaza importante para Kirguistán y sus comunidades LGBT. Kirguistán legalizó la homosexualidad en 1998, después de derogar un artículo del Código penal soviético. Aunque puede que Kirguistán nunca haya sido un verdadero refugio seguro para las personas LGBT, el país ha sido relativamente más tolerante que sus vecinos de Asia Central. Aun así, en los últimos años, el peligro de ser abiertamente homosexual en el país ha ido en aumento. Un informe de la organización Human Rights Watch publicado en enero de 2014 citó que se había incrementado el número de casos de violencia y abuso policial contra hombres homosexuales en la república.

Las inspiraciones de la ley: Putinismo e Islamismo

Kurmanbek Dyikanbaev, el mecenas del proyecto, dijo a Radio Azattyk el 7 de octubre: “Deberíamos proteger la familia tradicional. Occidente está imponiendo su costumbre de las familias del mismo sexo”. Dyikanbaev también acusó a Occidente de fomentar la homosexualidad y corromper el tejido moral de Kirguistán.

Un vídeo reciente de Vocativ sobre la ley propuesta identificaba la popularidad en auge de la religión, sobre todo del Islamismo, como principal origen del sentimiento anti-LGBT y motivo para crear la ley. En torno a un 75% de la población kirguisa se identifica musulmán, y el radicalismo entre los jóvenes va creciendo. El pasado febrero, la Administración espiritual de musulmanes de Kirguistán publicó una fetua contra los homosexuales presentes en el país.

Los funcionarios del gobierno tacharon a la fetua de inconstitucional, pero algunos activistas están viendo cómo aumenta la influencia de las costumbres islámicas dentro del gobierno. La administración de Bakiyev, que fue destituido en 2010, restringió la expresión religiosa del Islamismo. Aunque Kirguistán seguía siendo secular en la revisión más reciente de su constitución, introducida poco después de la caída de Bakiyev, Dios y el & Islam han estado cada vez más presentes en los discursos de los políticos, según un informe de la organización PEN International de setiembre de 2014.

El incremento de la influencia económica y política rusa en Kirguistán también ha tenido su impacto en los medios sociales de este país. Kirguistán es como “una perfecta rata de laboratorio”, según la página de opinión que Masha Gessen publicó en el New York Times. “Es pequeño y pobre, y extremadamente susceptible a la presión rusa”. Muzaffar Tursunov, periodista kirguiso, se hizo eco de la opinión de que Kirguistán ha sido susceptible a la ideología y la legislación exportadas de Rusia. Tursunov comunicó a Cathal Sheerin en un informe para PEN International que los políticos kirguisos se limitaban a “tomar sus leyes de Internet reemplazando la palabra ‘rusa’ por ‘kirguisa”.

Reacciones locales e internacionales a la ley

Varios gobiernos y organizaciones de derechos humanos condenaron el voto del 15 de octubre. La embajada de los EE.UU. expresó su “profunda preocupación” al respecto del proyecto de ley a través de este comunicado: “Nadie debería ser silenciado o encarcelado por ser quien es o amar a quien ama. Las leyes que discriminan a un grupo de personas atentan contra los derechos fundamentales de toda persona”. La embajada también apeló a los legisladores kirguisos para “oponerse a una legislación que tipificaría como delito la expresión de una identidad o limitaría a una sociedad civil”.

El grupo Labrys de apoyo a las personas LGBT pidió a sus partidarios que creasen presión internacional sobre Kirguistán organizando protestas y pidiéndoles a gobiernos locales (en concreto a los “no occidentales”) y a empresas internacionales que manifestasen su preocupación y desaprobación. Los activistas también pidieron que los organismos donantes internacionales revisaran su financiación de modo que garantizasen que sus destinatarios apoyasen los derechos humanos. El grupo también pidió sanciones a los homófobos públicos que hayan expresado y fomentado el odio contra las personas LGBT. Por último, Labrys exigió que mejorasen los regímenes de asilo para personas LGBT que se hubieran visto obligadas a abandonar sus hogares.

Un pequeño número de legisladores kirguisos continúa luchando contra este proyecto. Assiya Sasykbaeva, viceportavoz de la asamblea legislativa, y Natalia Nikitenko, presidenta del Comité de derechos humanos, fueron dos de los siete parlamentarios que votaron contra la ley. Como razones para oponerse a esta mencionaron la violencia policial contra los homosexuales y la posibilidad de que la ley afectara negativamente a los derechos humanos.

El hecho de que no todos los parlamentarios votasen contra el proyecto de ley contradijo el historial de los derechos humanos en Kirguistán. Galina Skripkina, una parlamentaria que ha llamado “enfermedad” a la homosexualidad, pudo votar contra la ley, pero para después reafirmar su apoyo al objetivo global de esta. La oposición condicional de Skripkina al proyecto de ley supone un mal presagio para que este se frene en futuras lecturas. Skripkina comentó: “Si el proyecto se diseña del modo adecuado desde una perspectiva reguladora, entonces estaré totalmente a su favor”.

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