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¿Obtendrán justicia finalmente las víctimas de la tiranía de Pinochet?

Este era el nicho en el cual fue sepultado Victor Jara, posteriormente a los estudios forenses en 2009, fue trasladado a la tumba definitiva. Photo taken from the Flickr account of Claudio Quezada under Creative Commons licence.

Nicho que contenía los restos del cantautor y activista chileno Víctor Jara antes del análisis forense del 2009, después del cual fueron reubicados en una tumba. Foto tomada de la cuenta de Flickr de Claudio Quezada, bajo licencia Creative Commons.

En la última semana de julio se vio el arresto de un total de 17 exoficiales del ejército chileno por dos de los más sonados crímenes cometidos durante el periodo de Augusto Pinochet: el brutal asesinato de Víctor Jara, músico y simpatizante comunista chileno, y la incineración de dos activistas.

Diez sospechosos fueron acusados del asesnato de Jara luego del testimonio de un informante militar. Otros siete han sido acusados de prender fuego a dos activistas, de los cuales uno murió y la otra quedó con graves lesiones.

En 1973, Pinochet derrocó al presidente socialista chileno Salvador Allende, lo que marcó el comienzo de una dictadura militar que duró 17 años, durante la cual más de 3,000 personas murieron y decenas de miles fueron puestos en prisión y torturados.

Jara estuvo entre las muchas víctimas que fueron prisioneros en el Estadio Nacional de Santiago donde fue torturado, le arrancaron los dedos e incrustaron 44 balas en su cuerpo. El poeta y cantante también era un activista político que tomaba partido con la clase trabajadora de izquierda. Jara fue capturado poco después del golpe y lo mataron el 16 de setiembre.

En 1986, oficiales militares golpearon a Carmen Gloria Quintana, de 18 años, y Rodrigo Rojas, de 19, los impregnaron con petróleo y los incendiaron. Rojas murió cuatro días después, y Quintana quedó desfigurada y necesitó una cirugía crucial. Ambos era activistas políticos que documentaban las huelgas y protestas contra la tiranía de Pinochet. Los militares encubrieron el ataque y Pinochet acusó a los adolescentes de quemarse ellos mismos mientras preparaban bombas de petróleo.

Durante casi tres décadas, un pacto de silencio entre los soldados del ejército de Pinochet aseguró la impunidad de facto a los autores. Sin embargo, Fernando Guzmán, en ese entonces, un soldado de 18 años, finalmente rompió el pacto en un intento de traer justicia a las víctimas y sus familias.

Quintana dijo a los reporteros:

I think this pact of silence breaking apart after so many years is a milestone for our country. It's a before and after in the struggle for human rights. From now on many more soldiers who are burdened by their conscience, will talk because they know what they did. They murdered and forcibly disappeared people.

Creo que este pacto de silencio que se está rompiendo después de tantos años es un hito en este país. Es un antes y un después en cuanto a la lucha por los derechos humanos. A partir de ahora van a empezar a hablar muchos más conscriptos que su consciencia no los deja descansar porque ellos saben lo que hicieron; que asesinaron gente, que hicieron desaparecer.

Joan Turner Jara, viuda del cantante, calificó las novedades en el caso de su esposo como “un mensaje de esperanza”:

Víctor’s case can serve as an example, so we’re pushing forward in demanding justice for Víctor with the hope that justice will follow for everyone.

El caso de Víctor sirve como ejemplo, así que estamos presionando para exigir justicia para Víctor con la esperanza de que la justicia seguirá para todos.

En todo el mundo, las personas han recurrido a los medios sociales para comentar los cambios.

Jonathan Franklin, reportero de The Guardian, escribe:

10 militares chilenos acusados con el asesinato del cantante folk Víctor Jara… La justicia chilena puede ser lenta, pero es firme.

María Antonieta Saa, política chilena, expresó su horror por los acontecimientos del pasado:

Como lo expresó Joan Turner Jara, este verdaderamente podría ser un nuevo capítulo en la batalla por justicia de las víctimas de Pinochet. La revelación de encubrimiento dentro del ejército podría ayudar a dar a conocer la verdad acerca de muchas otras violaciones a los derechos humanos en el régimen de Pinochet.

Según cifras oficiales, 40,018 personas fueron víctimas de violaciones de derechos humanos durante el tiempo que el régimen estuvo en el poder, en tanto que 3,065 fueron asesinadas o desaparecieron.

El gobierno de 17 años de Pinochet terminó con un plebiscito en 1988, cuando el 56% votó en contra de que continuara como presidente y que llevó a elecciones democráticas a la presidencia y el Congreso. El exdictador fue arrestado con una orden internacional durante una visita a Londres el 10 de octubre de1998, en relación con numerosos presuntos abusos de derechos humanos. Regresó a Chile en marzo de 2000. En 2004, un juez chileno determinó que Pinochet estaba médicamente apto para enfrentar juicio y lo puso bajo arresto domiciliario.

Pinochet murió el 10 de diciembre de 2006 –irónicamente, en el Día Internacional de Derechos Humanos– tras ser hospitalizado por un ataque al corazón. Nunca fue condenado por ninguna de las casi 300 acusaciones criminales recaídas en su contra, que incluían evasión fiscal y malversación, así como violaciones a los derechos humanos.

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