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A pesar de las promesas del presidente Rouhaní, se siguen prohibiendo películas en Irán

El director Ahmad Reza Darvish dirigió la historia épica religiosa de las revueltas de Ashura. A pesar de que la película respeta la ética religiosa iraní, religiosos conservadores pidieron su prohibición. Imagen del director artístico, publicada para su reutilización.

Esta es la primera parte de un original publicado en iranhumanrights.org, se publica en Global Voices en colaboración con la ONG Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán.

A pesar de las repetidas declaraciones del presidente Hassan Rouhaní en relación con la necesidad de permitir una mayor libertad cultural en Irán, la prohibición de películas en la República Islámica no ha disminuido durante los últimos dos años de administración.

La última película en ser incluida en la lista de cine prohibido ha sido en julio de 2015, cuando el Ministro de Cultura y Orientación Islámica, bajo la autoridad directa del presidente Rouhaní, prohibió Rastakhiz. Este hecho ha aumentado a 14 el número de películas que no han recibido permiso para ser emitidas en Irán desde 2007.

Si bien la prohibición de emitir estas películas se produjo durante el mandato de Mahmoud Ahmadinejad (2005-2013), todavía no han sido publicadas al público dos años después de que Rouhaní sustituyera al anterior presidente.

La razón invocada con más frecuencia a la hora de prohibir consiste en que la película hace referencia a las masivas protestas pacíficas que siguieron a las disputadas elecciones presidenciales de 2009 en Irán, un tema muy sensible en la República Islámica y que los más intransigentes continúan tildándolo de «sedición». También se basan en lo que consideran como hijab «pobre» (vestimenta femenina) en las actrices.

El 5 de junio de 2013, durante la campaña electoral, Rouhaní prometió «otorgar la supervisión de temas culturales al pueblo», y preguntó cómo un único censor podía juzgar violaciones a la religión en una película. Tales declaraciones aumentaron la esperanza de que las películas prohibidas fuesen a emitirse en cines si Rouhaní resultaba elegido.

Se han seguido produciendo declaraciones en favor de la libertad cultural durante la presidencia de Rouhaní. En un encuentro con artistas y con gente de la cultura el 8 de enero de 2014, dijo: «Concebir el arte como un asunto de seguridad es el peor de los errores». Siguió: «Si no hubiera libertad, las auténticas creaciones artísticas no se producirían. No podemos crear y producir arte en regla. Cualquier tipo de atmósfera de seguridad puede cortar de raíz el arte».

En junio de 2015, en una conferencia de prensa que conmemoraba el segundo aniversario de su elección y en respuesta a una pregunta de un periodista acerca de la cancelación extendida de conciertos durante el año anterior, Rouhaní dijo: «En el dominio de la cultura, creemos que los asuntos culturales deberían ser cedidos a la gente de la cultura, y debemos facilitar una atmósfera de conciliación entre consumidores y productores de cultura».

Sin embargo, las disputas entre el Ministerio de Cultura y de Orientación Islámica, de la administración de Rouhaní, y los productores iraníes todavía han hallado solución, y las películas siguen prohibidas.

Al principio, se emitieron algunas de estas películas en el Festival Internacional de Cine de Farj, en Teherán, y algunas pasaron a los cines durante unos días antes de ser eliminadas. La última de todas, Rastakhiz, fue prohibida el mismo día del estreno, si bien se cortaron 40 minutos para recibir el permiso de emisión del Ministerio de Cultura y de Orientación Islámica.

Rastakhiz es una película de tipo religioso cuya historia se remonta al siglo VII y que cuenta la historia de la revuelta de Ashura, cuando Hossein, nieto del Profeta Mohammad y tercer Imán de los musulmanes chiíes, luchó contra el califa vigente y murió en una batalla desigual cerca de Karbala. Algunos líderes religiosos discreparon con la representación del tío del Imán Hossein, Abolfazl al-Abbas. Según el credo chií, reproducir la cara de los imanes y de sus familiares está prohibido.

El director, Ahmad Reza Darvish, recibió muchos premios y elogios cuando Rastakhiz se emitió por primera vez en la 15 edición del Festival Internacional de Cine de Fajr. Pero las críticas de sectores religiosos eran tan fuertes que se vio obligado a recortar 40 minutos de la película para satisfacer a los censores del Ministerio de Cultura y de Orientación Islámica. Algunos líderes religiosos, sin embargo, se mostraron igualmente descontentos e instaron finalmente al Ministerio a quitarle el permiso a la película.

Durante los últimos dos años, los extremismos adoptados por miembros conservadores del parlamento y los medios intransigentes, junto con grupos religiosos ultraconservadores, han jugado un papel central a la hora de apartar las películas del público.

En septiembre de 2014, el Comité de Asuntos Culturales del Parlamento de Irán escribió una carta al Ministro de Cultura y de Orientación Islámica pidiéndole que negara los permisos a ocho películas sensibles a la «rebelión» pública contra la victoria de Ahmadinejad en las ampliamente disputadas elecciones presidenciales de 2009.

«Lo que esperamos de la institución encargada de la industria cinematográfica es que tenga autoridad para tomar sus propias decisiones. El Ministerio de Orientación dio permiso para emitir mi película [Khaneh Pedari («La casa paterna»)], pero entonces me obligaron a eliminarla justo dos días después, aunque estuviera siendo emitida solo en un cine pequeño», le contó el director, Kianoosh Ayari, a la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán.

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