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Cómo la crisis diplomática entre Irán y Arabia Saudita acabó con el blog de Sara Masry

A comienzos de enero de 2016, poco después de que protestantes iraníes atacaran la embajada de Arabia Saudita en Teherán y el consulado en Mashhad a raíz de la ejecución del clérigo chiita Sheikh Nimr Al-Nimr, Arabia Saudita cortó los lazos diplomáticos con Irán y estableció una prohibición de viaje.

Esta crisis diplomática supuso el fin del blog “Saudi in Iran” (Saudita en Irán), que Sara Masry, ciudadana de Arabia Saudita, inició en mayo de 2015, tras vivir siete meses en Irán mientras se sacaba el título en Estudios Iraníes en la Universidad de Teherán.

Sara Masry with her friends in 1000-year old mud-brick village of Kharanaq, Yazd.

Sara Masry con sus amigos en el pueblo de ladrillos de barro con mil años de antigüedad en Kharanaq, Yazd. Foto usada con permiso.

“Ya no puedo escribir para “Saudita en Irán”, si no estoy en Irán,” Masry dijo a Global Voices. A lo que añadió, “Estoy trabajando mucho para encontrar una exención o camino de vuelta, a pesar de todo, porque siento que es muy importante continuar esto.”

En su blog, Masry escribió intensamente sobre sus encuentros con iraníes, que erosionaron muchos de los estereotipos sobre los árabes. “Me dí cuenta de que por mucho que estuviera disfrutando de mi estancia y aprendiendo tantas cosas nuevas, todo llegaba solamente a mi, y que no estaba poniendo todas estas experiencias y conocimientos en práctica. Quería difundir el mensaje más allá y usar mi experiencia para tratar de romper con barreras culturales y estereotipos, y mostrar la otra cara del país a la gente de mi región,” dijo. Masry vivió en Irán aproximadamente un año y cuatro meses.

A pesar de los estereotipos sobre los árabes en Irán de hoy en día, Masry comenta en la publicación final de su blog que ella nunca sufrió ningún tipo de discriminación mientras estaba en Teherán. A una mujer saudita, dice, “se la trataba con inmensa simpatía y cariño.”

Masry contó a Global Voices que los estereotipos sobre árabes en Irán son mayormente falsos:

Sara Masry with her mother at the ancient Elamite 'Chogha Zanbil' complex in Khuzestan Province, Southern Iran.

Sara Masry with her mother at the ancient Elamite ‘Chogha Zanbil’ complex in Khuzestan Province, Southern Iran.

Let's say current among some Iranians, where hatreds and prejudices towards Arabs have been internalised; in my opinion the roots of these can be found in both historical as well as modern-day phenomena and are exacerbated by political and national tensions.

A lot of extremely nationalistic and patriotic Iranians for example champion harsh anti-Arab rhetoric, which is unfortunate but you find similar views and trends all over the world between peoples that have shared a tumultuous history, in this case including a historical colonial invasion and a more recent war (Iran-Iraq). It's not surprising that such mindsets exist, however if I'm to take my time in Iran (as well as my interaction with Iranians globally) to mean anything, it has showed me that those views in no way represent the majority. So I would say false, sorry for the long answer!

Sara Masry con su madre en el antiguo complejo elamita ‘Chogha Zanbil’ en la provincia de Khuzestan, en el sur de Irán. Foto publicada con permiso.

Digamos que hay algunos iraníes, con odios y prejuicios arraigados contra los árabes; cuyo origen en mi opinión se remonta a fenómenos tanto históricos como actuales agravados por tensiones políticas y nacionales.

Muchos iraníes extremadamente patriotas y nacionalistas apoyan una retórica cruel contra los árabes, lo cual es muy desafortunado, pero es posible encontrar perspectivas y tendencias similares en todo el mundo entre pueblos que tienen en común historias convulsionadas, en este caso incluso con una invasión colonial y una guerra reciente (Irán-Iraq). No es sorprendente que existan estas formas de pensar, sin embargo, si algo aprendí del tiempo que he pasado en Irán (así como mis interacciones con iraníes en general) es que esos puntos de vista de ninguna manera representan a la mayoría. En definitiva diría que los estereotipos son falsos, ¡perdón por la respuesta tan larga!

Masry dice que es cautelosa al hablar sobre las tensiones políticas entre Arabia Saudita e Irán.

I think this has been a long time coming, tensions between the two states have been rising exponentially over the years, and it's kind of like a bubble that had to burst. However I really hope, as some have suggested, that this is the end rather than the beginning to the conflict, as sometimes things must hit rock bottom before improving.

What is happening now is deeply damaging to the region in general as well as its people; bigotry and extreme nationalism are at an all-time high. With each government blaming the other, a large segment of the population inevitably follows and this more often than not turns into racism or chauvinism against the entire counterpart population.

We desperately need to be going in the other direction and lowering the temperature during this tense time for the region.

Sara Masry at Bazaar-e Bozorg (Grand Bazaar) in South Tehran

I think Iran appealed to me this much for the same reason it appeals to many Europeans and Western travellers: in the Arab world we have the same lack of knowledge or understanding of the socio-cultural atmosphere there, what everyday life might look like in Iran, and really just what to expect if one were to go there. Combine that with the fact that there do exist some similarities with Arab culture and language, and we have a shared history to an extent, but at the same time Iran is highly unique in terms of its culture, traditions, lifestyle and many other aspects; I was very intrigued to find out more about the country and wasn't content with just reading and posing endless questions to Iranian friends.

It's very different to life in Saudi Arabia; Tehran is more cosmopolitan than most cities in Saudi, and everyday things like how you get around town, what you do for fun or recreation, are very different, and I don't think you can really compare the two. Inside the home though, especially among traditional families, you get the same sense of ceremony, tradition and hospitality that you may find in a Saudi home. Also, there are abundant similarities between the younger and more secular generations in both countries, to an extent that sometimes hanging out at a friend's place in Tehran felt interchangeable with similar hang-outs I would have in Jeddah.

Sara Masry en el Bazaar-e Bozorg (Grand Bazaar) en el sur de Teherán. Foto publicada con permiso.

Creo que esto ya venía desde hace mucho tiempo, las tensiones entre los dos estados han venido creciendo exponencialmente a lo largo de los años, y es un poco como una burbuja que tenía que explotar. Sin embargo, tal como otros han sugerido, de verdad espero que este sea el final del conflicto en vez del principio, dado que a veces las cosas tienen que irse a pique antes de volver a mejorar.

Lo que está ocurriendo ahora es profundamente dañino para la región en general y para la gente; la intolerancia y el nacionalismo extremo están en su nivel más alto. Con los gobiernos acusándose mutuamente y un segmento de la población que los sigue inevitablemente, esto al final se convierte en racismo y chovinismo contra la población del otro país.

Necesitamos desesperadamente ir en la dirección contraria y calmar los ánimos en la región en este tiempo tan tenso.

Creo que Irán me atrajo por la misma razón por la que atrae a muchos viajeros europeos y occidentales: en el mundo árabe tenemos la misma falta de conocimiento y comprensión de la atmósfera sociocultural iraní, desconocemos cómo es la vida diaria, y qué se encuentra uno al visitar Irán. Combinando esto con el hecho de que existen similitudes en la cultura e idiomas árabes, y que tenemos una historia compartida hasta cierto punto. Al mismo tiempo Irán es único en cuanto a cultura, estilos de vida, tradiciones y muchos otros aspectos; tenía mucha curiosidad por el país y no estaba satisfecha con solo leer y hacer interminables preguntas a mis amigos iraníes.

Es muy diferente a la vida en Arabia Saudita; Teherán es una ciudad mucho más cosmopolita que la mayoría de ciudades en Arabia Saudita, y las cosas del día a día, como por ejemplo cómo moverse por la ciudad y qué hacer en el tiempo libre son muy distintas, y no creo que realmente se puedan comparar. En el hogar, sin embargo, en especial entre familias tradicionales, se percibe el mismo sentimiento de ceremonia, tradición y hospitalidad que podrías encontrar en un hogar saudita. Además hay abundantes parecidos entre las generaciones más jóvenes y seculares de los dos países, hasta el punto de que salir con amigos en Teherán se parecía a salir con amigos en Jeddah.

Cuando se le pide que describa a la gente de Irán en tres palabras, Masry dice, “jovial, vivaracha, y con sentido del humor.” Los tres platos que más extraña desde que se fue son Qormeh sabzikhoreshte fesenjoon, y khoreshte ghayme (en especial el que hacía su vecino).

Masry dice que sigue intentando decidir qué hacer ahora que está de vuelta en Arabia Saudita. Dice que espera continuar sus esfuerzos para promover el entendimiento intercultural y la tolerancia, “en cualquier forma que adopte.” Está planeando fundar una organización con una sociedad iraní llamada Paz A Través Del Entendimiento Cultural Arabe-Iraní. El grupo espera tener una página web en funcionamiento pronto.

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