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‘Wikileaks sexuales’ de Georgia reviven temores de fisgoneo del gobierno

Videotape sex scandals have given Georgians the impression they are living in a surveillance state.

Los escándalos de los videos sexuales han dado a los georgianos la impresión de que vivien en un estado de vigilancia.

El siguiente es un artículo asociado de EurasiaNet.org escrito por Giorgi Lomsadze. Reproducido con autorización.

Calificado como terror moral, el último episodio de los “Wikileaks sexuales” de Georgia, videos sexuales en línea que tienen como objetivo a destacadas figuras públicas, ha creado la sensación entre muchos georgianos de vivir en una realidad orwelliana, donde ubicuas cámaras secretas graban los momentos más íntimos de la vida privada de los ciudadanos.

“Todo lo que hagas en tu dormitorio puede ser usado en tu contra”, bromearon algunos georgianos en debates en línea después de que aparecieron las últimas grabaciones en YouTube el 11 y 14 de marzo. “¡Podrías ser el próximo!”, advirtió un titular del diario Rezonansi.

Quién maneja el control de las habitaciones en esta percibida distopía está abierto al debate. Se cree que la policía de seguridad posee una vasta colección de cintas sexuales, pero los dos videos publicados desde el 11 de marzo se han dirigido a miembros del gobierno y la oposición.

Sin embargo, el consenso público claramente es que esta última campaña de video fue coordinada a un nivel más alto. Eso pone presión adicional en el gobierno, particularmente en un año de elecciones parlamentarias, para demostrar que su investigación es imparcial y minuciosa. Se ha pedido asistencia del FBI en rastrear el origen de los videos.

Hasta ahora, cinco personas han sido arrestadas por presunta participación en el escándalo; de los detenidos, Nikoloz Khachapuridze es trabajador de la época de Saakashvili de la rama de la policía secreta del Ministerio del Interior, el Departamento Constitucional de Seguridad. Otro detenido, Zurab Jamalashvili, es padre de un extrabajador de ese mismo servicio, Vitali Jamalashvili, que destacó después de que presuntamente accedió ilegalmente a la computadora personal de Ivanishvili durante la campaña parlamentaria de 2012.

(Una investigación de EurasiaNet.org en 2013 encontró que el Ministerio del Interior presuntamente ofreció volver a contratar a Jamalashvili después de que Sueño Georgiano quedó a cargo del gobierno. El ministerio declinó hacer comentarios.)

Junto con los detenidos, mucha de la atención pública acerca del escándalo se ha centrado en el Partido Demócratas Libres, afín a Occidente, encabezado por el ex ministro de Defensa Irakli Alasania, de 42 años. El grupo se está conformando para ser una alternativa a la coalición gobernante Sueño Georgiano, y el mayor partido de oposición del país, el Movimiento Nacional Unido, en las elecciones parlamentarias de este año.

Dos miembros del partido de Alasania han sido retratados en los videos, uno de los cuales amenazaba que el propio Alasania venía después.

El 15 de marzo, en comentarios en un programa de televisión transmitido por Rustavi2, afín al Movimiento Nacional Unido, el exministro culpó a Sueño Georgiano y al Movimiento Nacional Unido, su predecesor en el gobierno del expresidente Mikheil Saakashvili, por filmar secretamente la vida privada de ciudadanos de alto perfil, para asegurar su lealtad.

“La culpa es del antiguo gobierno [Movimiento Nacional Unido], que empezó a hacer esas cintas, y también del nuevo gobierno [Sueño Georgiano], que no logró proteger al público de la difusión de esas cintas, y que también está implicado en hacer lo mismo”, acusó Alasania.

Relacionó las últimas novedades con una reciente encuesta de opinión, que reveló un debilitado apoyo a la coalición. Alasania y Sueño Georgiano se separaron en 2013 por las agrias relaciones del entonces ministro con su fundador, ex primer ministro Bidzina Ivanishvili, que sintiendo que era un potencial rival político, insinuó una vez públicamente sobre un supuesto encuentro amoroso entre Alasania y la esposa de un importante miembro del Movimiento Nacional Unido.

El 14 de marzo, Natia Panjikidze, esposa de Alasania y hermana de la ex ministra del Exterior, Maia Panjikidze, llamó la atención de Ivanishvili por lo que ella considera es su rol en el escándalo de los videos. “De verdad me sorprende que atribuyas tanta importancia a mi rol y que creas que destruyendo a mi familia debilitarías a Irakli [Alasania]”, escribió Panjikidze en Facebook.

Ivanishvili todavía no ha respondido a las acusaciones en su contra.

Las acusaciones contra el multimillonario expremier también vienen del director general director de Rustavi2, Nika Gvaramia, que hace algunos meses se vio involucrado en una amarga disputa por la propiedad de la estación que según los simpatizantes sostuvieron, ocultaba un intento de adquisición del gobierno. Gvaramia ha sostenido que también ha sido un objetivo de las amenazas por los videos.

En el programa de Rustavi2 del 16 de marzo,  Eka Beselia, destacada parlamentaria de Sueño Georgiano sostuvo que el propio Gvaramia, como ex fiscal general y ministro de Justicia, al mando de Saakashvili, comparte la culpa por la perturbadora práctica de grabar el sexo en video, que, según dice, comenzó con el anterior presidente.

Aun así, las destacadas periodistas televisivas Inga Grigolia y Eka Mishveladze dicen que han recibido, respectivamente, amenazas de exponer sus vidas privadas antes y después de la llegada al poder de Sueño Georgiano en 2012.

El esposo de Mishveladze, ex ministro de estado para Integración Europea y Euroatlántica, Alexi Petriashvili, uno de los líderes del Partido Democrático Libre de Alasania, recientemente recibió una brutal golpiza y le dispararon en Tiflis. Petriashvili sobrevivió al ataque, que los rumores vinculan a una venganza política o personal.

Mishveladze no especifó si sospecha que haya una conexión entre las amenazas por el video y el ataque contra su esposo.

Los protectores de los derechos humanos han expresado escepticismo sobre la capacidad de las autoridades para llegar al fondo del escándalo de los videos, aunque sostienen que puede involucrar a altos funcionarios del gobierno.

Mientras tanto, los nervios se crispan por el asunto en el Parlamento, donde el 16 de marzo estalló una pelea entre miembros de Sueño Georgiano y el Movimiento Nacional Unido.

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