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Activistas franceses dicen que si te acosan o ves acoso en las calles, te defiendas

'Hey sweetie, how are you?' 'You, you look hot.' 'Nice tail! " Screenshot from the Hé' app by Stop Harcèlement de Rue, which simulates sexual harassment in the street.

‘Hola querida, ¿cómo estás?’ ‘Estás buena’. ‘¡Linda cola!” Captura de pantalla de la app Hé’ de Stop Harcèlement de Rue, que simula el acoso sexual en las calles.

Desafortunadamente, el acoso sexual a mujeres en espacios públicos no es nada nuevo en Francia, tal como pasa en otras partes del mundo. Una encuesta de aficionados francesa en Google Forms, que tiene ya más de 5,000 respuestas desde que se creó en 2013, muestra que el 94 % de los encuestados dicen que han sido víctimas de acoso verbal callejero. Con respecto a la frecuencia del acoso, el 32 % respondió: ‘por lo menos una vez a la semana’.

Otro estudio realizado por la fundación Thomson Reuters en 2014, reveló que el 85 % de las mujeres en París “tienen poca fe” de que alguien acudiría en su ayuda si las atacaran en el metro. En este estudio, el 41 % de las mujeres señalan haber sido objeto de violencia física (un pellizco en el trasero, un manoseo y hasta violación).

Sin embargo, diversas organizaciones en Francia, como Projet Crocodile (Proyecto Cocodrilo), Paye Ta Shneck (Paga tu apretón) y Stop Harcèlement de Rue (Alto al acoso callejero) están esforzándose para crear conciencia sobre el acoso callejero y educar al público sobre por qué es inaceptable, con la esperanza de erradicarlo para siempre.

También ofrecen estrategias para quienes presencian o pasan por este tipo de actos. Una de esas técnicas es crear una distracción, ilustrada por Vincent Lahouze, artista que vive en París, Francia. Contó en su blog cómo puso fin a una situación de acoso potencialmente peligrosa en el metro parisino:

La jeune femme avait le visage tourné vers la vitre, elle semblait tétanisée. Je me suis approché encore, pour écouter ce que l’homme lui disait, collé à elle. (Toi j’vais te baiser tu sais oh oui j’vais te baiser salement et tu vas aimer ça hein bien sûr que tu vas aimer ça mmh allez t’écoutes ce que j’dis petite pute réponds petite salope j’sais que tu en as envie je l’ai vu dans ton regard de petite chienne en chaleur fallait pas porter une jupe si t’es pas intéressée ouais toi j’vais te baiser…) La jeune femme ne disait rien, le regard fixé sur son reflet, sans sourire, pétrifiée. [..] C’est fou comme la peur nous paralyse dans ces moments-là, vraiment.

Mais je me suis assis à côté d’eux et tout en croisant le regard de la jeune femme, je lui ai dit, Hey Camille! Ça faisait un bail que je ne t’avais pas vue! Comment ça va, ma cousine? puis me tournant vers l’homme, avec un grand sourire, je ne vous dérange pas, j’espère? Ces quelques mots ont suffit à la jeune femme pour reprendre vie, et comprenant ce que je tentais de faire m’a suivi dans ma brève comédie familiale. L’homme a immédiatement retiré sa main, comme si les fils de sa marionnette venaient de se couper, comme s’il venait de se brûler au contact de la peau de la jeune femme. Sans un regard, il s’est levé, et il est sorti de la rame sans se retourner.

La joven tenía la cara volteada hacia el vidrio, parecía paralizada. Me acerqué más, para escuchar lo que el hombre le decía, pegado a ella. Le susurraba: ‘Te voy a besar, lo sabes, oh sí, te voy a besar suciamente y a ti eso te va a encantar, seguro te va a encantar. Mmm, escucho lo que dices, pequeña perra, responde pequeña zorra, sé que tienes ganas, lo he visto en tus ojos de perrita en celo, no tenías que ponerte una falda si no te interesaba. Sí, te voy a besar… :). La joven no decía nada, [con] la mirada fija en su reflejo, sin sonreír, petrificada. […] Es de locos cómo el miedo nos paraliza en momentos como este, la verdad.

Me senté al costado de ellos, y cruzando mi mirada con la de la joven, le dije: ‘¡Hola, Camille! ¡Hace siglos que no te veo! ¿Cómo te va, primita? Después, giré hacia el hombre, con una gran sonrisa: ‘espero no estar molestándolos’. Esas pocas palabras le bastaron a la joven para volver a la vida y, comprendiendo lo que trataba de hacer, me siguió en mi breve comedia familiar. El hombre retiró la mano inmediatamente, como si hubieran cortado los hilos de la marioneta, como si se acabara de quemar con al contacto con la piel de la joven. Sin levantar la vista, se paró y salió del tren sin voltearse.

Debajo hay un afiche de Stop Harcèlement de Rue que explica cómo reaccionar ante un acoso:

How to react when faced with street harassment: 1) State the problem: ‘Your hand is on my thigh’; 2) The impact: ‘It makes me uncomfortable’; 3) The solution: ‘Remove it’.

Cómo reaccionar ante un acoso callejero: 1) Comunica el problema: ‘tu mano está en mi muslo; 2) El efecto: ‘Me incomoda’; 3) La solución: ‘Sácala’.

Stop Harcèlement de Rue exhorta a las personas a alzar la voz si ven a amigos o extraños acosando a alguien. La organización también lanzó un aplicativo móvil el año pasado llamado Hé! (¡Hola!) que simula un acoso callejero para alguien que nunca ha pasado por esa experiencia personalmente.

En 2015, el gobierno presentó un plan para combatir la violencia sexista en las calles. Se lanzó una campaña de sensibilización para promover “una conversación libre sobre el acoso callejero”, que incluye videos de anuncios como este (con subtítulos en inglés):

En una entrevista con el periódico Le Figaro en marzo de 2015, Pascale Boistard, secretaria de Estado para los Derechos de la Mujer, explicó por qué el gobierno presentó el plan:

Il faut que chacun sache comment réagir face à des situations inacceptables. Nous réfléchissons également à la façon dont de nouvelles technologies peuvent permettre aux voyageurs importunés comme aux témoins de prévenir les forces de l'ordre de façon discrète, comme avec un SMS ou via une application dédiée. Mais le plus important, à mes yeux, est de faire prendre conscience aux femmes de leurs droits.

Es necesario que todos sepan cómo reaccionar ante situaciones inaceptables. También reflexionamos sobre la manera en que las nuevas tecnologías pueden permitir tanto a los viajeros importunados como a los testigos que adviertan a las fuerzas del orden de manera discreta, como con un mensaje de texto, o a través de un aplicativo asignado. Pero lo más importante, a mis ojos, es hacer que las mujeres sean conscientes de sus derechos.

Hay recursos adicionales en francés contra el acoso en la página de herramientas del proyecto Stop Street Harassment y en el proyecto NON, c'est non (No, es No).

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