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Periodistas de Sudán del Sur afrontan más amenazas a medida que la violencia política alcanza su punto máximo

Alfred Taban. Image shared widely on Twitter, by the Association for Media Development in South Sudan.

Alfred Taban. Imagen compartida extensamente en Twitter, por la Association for Media Development in South Sudan (Asoción para el Desarrollo de los medios de comunicación en Sudán del Sur).

En medio de la súbita reaparición del conflicto interno en Sudán del Sur, fue arrestado el veterano periodista y excorresponsal de la BBC, Alfred Taban, el día 16 de julio por agentes del Servicio de Seguridad Nacional (NSS). Poco antes de su arresto, Taban solicitó que destituyeran tanto al presidente, Salava Kiir, como al vicepresidente, Riek Machar, por medio de un editorial que redactó para Juba Monitor, donde desempeña el cargo de editor en jefe.

Las antiguas tensiones dentro del denominado gobierno de “transición” de Sudán del Sur alcanzaron su punto crítico a principios de julio cuando información errónea respecto a una reunión entre el presidente y el vicepresidente originó un conflicto armado que duró por varios días, dejando como saldo cientos de fallecidos. Muchos comparan este evento con el del mes de diciembre de 2013, el cual marcó el inicio de un nuevo periodo en la historia de la creciente inestabilidad política del país, pese a que se mantenía una paz relativa desde la firma del Acuerdo de Paz Integral entre Sudán del Sur y Sudán en 2005.

El 22 de julio Taban fue acusado por el delito de ‘publicar o comunicar declaraciones falsas en detrimento de Sudán del Sur’ y por ‘debilitar la autoridad de o insultar al presidente’. Periodistas y defensores de los derechos humanos en la región estuvieron abogando para que las autoridades liberaran a Taban y retiraran todos los cargos en su contra, muchos mediante el uso de la etiqueta “Liberen a Alfred Taban“. Fue liberado bajo fianza el 30 de julio.

El arresto de Taban atrajo la atención de la comunidad internacional y con ello llegaron varias demandas a las autoridades de Sudán del Sur, entre las que se exigía que acusaran a los que habían sido detenidos o los liberaran. La detención de Taban ha provocado inquietud, ya que él fue anteriormente miembro del Movimiento/Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA/M), la entidad que ahora lo ha detenido.

En marzo de este año, Taban resaltó esta paradoja en una conversación con The Intercept:

Las mismas personas – los líderes – con quienes fui arrestado [en aquel entonces] hoy son las personas que me querían en la cárcel. Es como si luchamos por nada.

Un periodista recordó a Global Voices que aunque Alfred Taban es uno de los periodistas más prominentes de Sudán del Sur, no es el único periodista que ha sido detenido por la NSS y retenido sin ser acusado:

You should also know that we have (another) journalist inside for almost two years George Livio. He was arrested during the problems in Wau then referred to Juba. Since then he is [has] been there.

Debería saber también que tenemos otro periodista que ha estado encerrado por casi dos años, George Livio. Fue arrestado durante los problemas en Wau, después fue llevado a Yuba. Desde entonces ha estado allí.

En agosto del 2015, falleció un periodista joven llamado Moi Peter Julios, quien recibió un disparo en la espalda a quemarropa por un “pistolero desconocido”. El asesinato se dio poco tiempo después de que el presidente Salva Kiir había amenazado con asesinar a los periodistas que reportaran “en contra del país“. Unos días más tarde, el portavoz del presidente se retractó de la declaración, indicando que Kiir no se refería “de esa manera”.

Los medios de comunicación y la sociedad civil han luchado durante mucho tiempo por sobrevivir en Sudán y Sudán del Sur, sin embargo, el impacto del conflicto que se originó en el año 2013 ha hecho que trabajar en ese medio sea aún más peligroso. El gobierno publicó una serie de pautas cuasi oficiales (y, por tanto, confusas) de lo que “deberían” (y, por defecto, no deberían) informar los periodistas. En el 2014, las autoridades les prohibieron citar fuentes políticas y militares que se opusieran al gobierno.

‘Access the Internet anywhere you are’ says this Vivacell billboard, posted in the small village of Morobo on the border with Uganda in 2015. Only a small minority of South Sudanese have decent Internet access. Photo by Pernille Bærendtsen.

‘Accede a internet desde cualquier lugar donde estés’, dice esta valla publicitaria de Vivacell que fue publicada en el pequeño pueblo de Morobo, en la frontera con Uganda en 2015. Imagen de Pernille Bærendtsen.

Aunque Sudán del Sur ha aprobado legislación respecto a la difusión pública y autoridad que vigile los medios de comunicación para garantizar el acceso de los ciudadanos a la información, esta no ha sido implementada. Entre tanto, las autoridades han implementado la Ley de Servicio de Seguridad Nacional (NSS) de 2014, la cual Amnistía Internacional describió así:

The NSS Act of 2014 grants the NSS sweeping powers to arrest and detain, without ensuring adequate judicial oversight or safeguards against abuse of these powers….The law effectively gives a carte blanche to the NSS to continue and extend its longstanding pattern of arbitrary detention, with total impunity.

La Ley NSS del 2014 confiere a la NSS poderes absolutos para arrestar y detener, sin asegurar una supervisión judicial adecuada o garantías ante el abuso de los mismos… La ley efectivamente otorga una carta blanca a esta entidad para que continúe y extienda su antiguo patrón de detención arbitraria, con total impunidad.

Además de las medidas legales cada vez más restrictivas, los periodistas denuncian que reciben amenazas, regularmente de una persona que llama de un número desconocido, para que dejen de escribir.

Esta atmósfera mediática difícil junto con un aumento bajo pero constante en el uso de internet y de teléfonos móviles han provocado que los ciudadanos dependan fuertemente de las plataformas de los medios sociales, principalmente de Facebook, para obtener información. Aunque este cambio ha tenido algunos efectos positivos, también ha incrementado el potencial para diseminar desinformación y propaganda política.

James Gatdet post

James Gatdet: ¡Noticias de última hora! Se desató un conflicto dentro de J1, el palacio del presidente Salva Kiir en la capital nacional, Yuba. El presidente y sus comandantes intentaron arrestar al primer vicepresidente, Dr. Riek Machar Teny. Esto se dio después de que el presidente convocara a una reunión en su despacho con el Dr. Machar y el vicepresidente, James Wani Igga. Esto resultó ser una trampa para arrestar y posiblemente lastimar al Dr. Machar. Afortunadamente, sus guardaespaldas lograron combatir vigorosamente y rescatar al Dr. Machar. ¡Está a salvo ahora! Entretanto, el conflicto ha continuado.

Muchos están atribuyendo la violencia del 8 de julio a un mensaje que envió James Gatdet Dak, el portavoz del vicepresidente (que posteriormente fue publicado en Facebook, ver arriba), en el que falsamente sugirió que Machar había sido detenido mientras estaba en el palacio presidencial. Machar, de hecho, tuvo una reunión con el presidente. Algunos creen que este rumor provocó que los seguidores fieles de Machar abrieran fuego en las afueras del palacio.

La diáspora sudanesa, que en algunos casos tiende a dividir a las etnias, también ha desempeñado un papel relevante al contribuir con dichas narrativas en los medios sociales. Una muestra de ello es la que gradualmente cobró fuerza en los medios sociales durante los últimos días de diciembre de 2013, en la que 25 000 combatientes militares de la etnia Nuer, ‘el Ejército Blanco’, marcharon para atacar a los Dinka en la ciudad de Bor. Esta narrativa no fue certera, pero sí propagó miedo masivo en las comunidades aledañas a Bor.

According to the #defyhateproject there is a dominant current trend of hate speech inciting to violence. This sample of hate speech is reproduced with the permission of #defyhatenow project, which anonymises samples.

Texto: Ya murieron 36 000 Nuer y 1,5 millones fueron desplazados. Chukuru Allah y Salva Kiir. Nuestra política, como Dinka, es reducir a un 40% la población Nuer para 2030. Una muestra de discurso de odio anónima, utilizado con la autorización de #defyhatenow Project.

El 10 de julio, Jok Madut Jok, un analista sudanés en materia de seguridad y desarrollo y cofundador del Instituto Sudd, escribió en Facebook lo siguiente:

Listen folks, South Sudanese in the Diaspora, please stop commenting on social media about what is going on in Juba right now. You know no shit about this….just try to find your relatives on phone, check on them to see if they are safe, help them in whatever way you can, and then shut the fuck up. You are not helping whatsoever. I'm not trying to suppress your individual rights to speak all you want, but only asking you to weigh what you say, and do so with a conscience… Every misinformation you peddle will most likely cost us another life. Is it not enough that our leaders have caused us this pain, do you have to add salt to injury?

Presten atención, sudaneses del sur en la diáspora, por favor dejen de comentar en los medios sociales sobre lo que está aconteciendo en Yuba en estos momentos. Ustedes no saben nada al respecto… solo traten de contactar a sus familiares por teléfono; asegúrense de que ellos estén a salvo; ayúdenlos de cualquier manera que puedan y, luego, mantengan la boca cerrada. No están ayudando en nada. No estoy intentando suprimir sus derechos individuales de expresar lo que les plazca, solo les solicito que sean cuidadosos con lo que dicen y que lo realicen a conciencia… La desinformación que diseminan probablemente nos costará otra vida. ¿No es suficiente que nuestros líderes nos hayan provocado este sufrimiento, para que ustedes agreguen sal a la herida?

Matthew LeRiche, un profesor en conflicto, seguridad y desarrollo, describe cómo los medios sociales afectan las conversaciones y las perspectivas locales del conflicto:

Many people in South Sudan, especially youth facing major difficulties in accessing information, are turning to Facebook as a primary source for news and information – and in many cases as their only source. They then pass this information onto others via very effective local word of mouth channels, [which have] greater scope and velocity due to mobile phones. The comments particularly by those in the diaspora, but also many media and other commentators, are then filtered back through communities.

Muchas personas en Sudán del Sur, particularmente los jóvenes que enfrentan serias dificultades para acceder a la información, recurren a Facebook como una fuente primaria para enterarse de los acontecimientos y obtener información – y en muchos casos este es su único recurso. Ellos, después, trasladan esta información hacia otros mediante el habla, [que tiene] mayor alcance y velocidad debido a los teléfonos móviles. Por lo tanto, los comentarios, particularmente de aquellos en la diáspora pero también en muchos medios de comunicación y otros comentaristas, llegan a las comunidades.

LeRiche después describe cómo esos flujos de información pueden en ocasiones provocar desinformación o incluso avivar aún más la tensión o conflicto:

Such sources, especially those with education in the West are seen as authoritative by many back in South Sudan. People then act on whatever information they have since they are in active survival mode and there are few opportunities for verification. The action taken is at best antagonism and at worst overt acts of violence. This dynamic also grants justification to many to act on sentiment or desire that might have been curtailed without a supporting narrative.

Dichas fuentes, particularmente aquellos que obtuvieron una educación en Occidente, son percibidas como autoridades por muchos en Sudán del Sur. Las personas después reaccionan con cualquier información que tengan, ya que están en modo de supervivencia activo y existen pocas oportunidades para verificar la información. En el mejor de los casos, la medida que toman es el antagonismo y en el peor, actos de violencia. Esta dinámica es también una justificación para que muchos se dejan llevar por sus emociones o deseos, los cuales probablemente podrían haber sido restringidos sin una narrativa que lo justifique.

Los periodistas de este país han hablado en contra del discurso de odio, así como también los líderes religiosos. El 23 de julio, un grupo de activistas se reunió en Nairobi, con la etiqueta “desafiemos al odio ahora“, como parte de una iniciativa para combatir este tipo de expresiones hostiles en los medios sociales. Este evento se inició con la colaboración de r0g_agency, una agencia para la cultura abierta y transformación crítica en Berlín, y Community Empowerment for Progress Organization en Yuba.

El Índice Mundial de Libertad de Prensa de Periodistas Sin Fronteras colocó a Sudán del Sur en el puesto 111 en su independencia en 2011, sin embargo, este año descendió a la posición 140 de 180. Freedom House cataloga a esta nación como “no libre”.

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