¿Huir o no huir? Esa es la cuestión en Sri Lanka

Jayathma Wickramanayake, the current United Nations Secretary-General's Envoy on Youth, welcoming the then United Nations High Commissioner for Human Rights, Navaneethem Pillay. August 2013. Image via Wikipedia by Sankachandima. CC BY SA 4.0

Jayathma Wickramanayake, actual enviada del secretario general de Naciones Unidas para la Juventud, se dirige a un parlamento juvenil en Sri Lanka, agosto de 2013. Imagen vía Wikipedia de Sankachandima (CC BY SA 4.0).

Este artículo apareció originalmente en Groundviews, galardonado sitio web de medios ciudadanos de Sri Lanka. Una versión editada se publica aquí como parte de un acuerdo de intercambio de contenidos con Global Voices.

Los habitantes de Sri Lanka, antes conocidos por ser los mejor alimentados, los más educados y los más sanos del sur de Asia, enfrentan la sombría perspectiva de una crisis económica en toda regla que hará retroceder drásticamente los logros sociales conseguidos con tanto esfuerzo durante varias décadas. La economía de Sri Lanka tuvo una breve recuperación tras 30 años de guerra civil que terminaron en 2009.

El Banco Mundial calcula que 500 000 personas han caído por debajo del umbral de la pobreza en 2021. La escasez de alimentos y combustible, el aumento del costo de los productos básicos, las restricciones a la importación, el cierre de escuelas y las tensiones en el sistema sanitario, en parte debido a la mala gestión de la pandemia del COVID-19, han provocado largas filas en la oficina de pasaportes, ya que uno de cada cuatro esrilanqueses, en su mayoría jóvenes y con estudios, afirma querer abandonar el país. El alza de los precios de los alimentos ha dejado a los jefes de familia luchando por alimentar a sus familias, mientras los líderes del Gobierno van con el cuenco de la mendicidad en la mano a todo el mundo. Incluso Bangladesh, que enfrenta sus propios problemas económicos, se ha convertido en un benefactor.

Las colas en las oficinas de pasaportes, la gran demanda de abogados especialistas en inmigración y las numerosas quejas sobre la vida cotidiana difundidas en las redes sociales indican que la mayoría no está contenta con su suerte. Sienten que no hay esperanza en un país plagado de políticos corruptos, sistemática discriminación  y una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres.

Los menos afortunados se ven obligados a soportar duras condiciones como trabajadores inmigrantes que trabajan para empleadores exigentes en hogares, fábricas y oficinas de países de Medio Oriente, mientras que los más educados y privilegiados consiguen probar suerte en un país occidental donde el clima, la calidad de vida y la desigualdad de trato son desafíos.

Una reciente encuesta del Instituto de Política Sanitaria (IHP) muestra que un número cada vez mayor de esrilanqueses desea abandonar el país, más que en cualquier otro momento de los últimos cinco años. Aproximadamente uno de cada cuatro esrilanqueses querría emigrar si tuviera la oportunidad. Los jóvenes y las personas con estudios son quienes más lo desean, ya que alrededor de la mitad quiere abandonar el país. Uno de cada cuatro que desea emigrar ya tiene planes. Aparte de los ingresos inadecuados y el alza de los precios, la venta de los bienes nacionales y la desordenada gobernabilidad son también motivos para marcharse.

En este escenario desesperado, ¿qué debería detener a quien puede marcharse sin más? ¿Por qué sacrificar el futuro de sus hijos para servir a un país que no tiene esperanza de redención? Irse debe ser la respuesta correcta.

Pero no según Prashan De Visser, presidente y fundador de Sri Lanka Unites, organización que trabaja para fortalecer a la generación más joven y motivarla a coexistir pacíficamente, al tiempo que retribuye a su país. «Solo porque un grupo de ladrones llegue a tu casa y la saquee, no haces las maletas y te vas; te quedas y luchas. Tenemos que quedarnos y luchar y poner de nuestra parte, y podemos hacerlo», dijo a Groundviews en una entrevista:

Groundviews (G): ¿Por qué la gente abandona el país o siente que tiene que irse?

Prashan De Visser (PDV): There has always been an exodus of capable people, with an estimated three million Sri Lankans living offshore. Waves of people are leaving and the brain drain has a direct impact on hopes of becoming a developed country. This generation sees the world more clearly because of social media, access to information and interaction with other young people across the world. The choice is to go because they are not going to achieve their potential here. There are some who are not seeking to leave the country forever but intend to return. However, once you get sucked into life there, it becomes impossible to come back. We need to address this because the country can’t withstand another generation or two of a brain drain.

Prashan De Visser (PDV): Siempre ha habido un éxodo de personas capacitadas: se calcula que tres millones de esrilanqueses viven en el extranjero. Oleadas de personas se van y la fuga de cerebros tiene un impacto directo en las esperanzas de convertirse en un país desarrollado. Esta generación ve el mundo con más claridad gracias a las redes sociales, el acceso a la información y la interacción con otros jóvenes de todo el mundo. La elección es irse porque no van a alcanzar su potencial aquí. Hay algunos que no pretenden dejar el país para siempre, sino que tienen la intención de volver. Sin embargo, una vez que te metes en la vida ahí se hace imposible volver. Tenemos que abordar esto porque el país no puede soportar otra generación o dos de fuga de cerebros.

G: ¿Cómo se puede convencer a la gente para que se quede?

PDV: Not everyone will be inspired by their duty and responsibility to the nation. People who are leaving are the privileged ones who can get visas to go abroad, but we have a responsibility to those less privileged. People who want to leave should realise that if you go to the West, your success is not guaranteed, so these exaggerated notions should be taken away. There are people who have made a success here, having seen opportunities and achieved more here than they could have anywhere else. We have an ageing population, parents who provided and cared for us.

PDV: No todo el mundo se sentirá inspirado por su deber y responsabilidad con la nación. Quienes se van son los privilegiados que pueden conseguir visa para ir al extranjero, pero nosotros tenemos una responsabilidad con los menos privilegiados. La gente que quiere marcharse debería darse cuenta de que si se va a Occidente, su éxito no está garantizado, así que hay que quitar esas nociones exageradas. Hay gente que ha triunfado aquí, que ha visto oportunidades y ha conseguido más que en cualquier otro sitio. Tenemos una población envejecida, unos padres que nos han mantenido y cuidado.

G: ¿Cómo se puede hacer que las minorías sientan que son parte del país para que no quieran irse?

PDV: Governments and politicians have failed us and created a divisive culture of divide and rule. Fellow citizens are treated as second class. We have a responsibility to speak out against injustices; for too long we have been passively against it or turned away. The cost to pay is that people will embrace extremism and send the country back through cycles of violence. You and I can’t continue to be silent about discrimination and racism and have to speak out. People are realising that politicians have created hate to hide their political incompetence.

PDV: Los Gobiernos y los políticos nos han fallado y han creado una cultura de divide y vencerás. Los conciudadanos son tratados como de segunda clase. Tenemos la responsabilidad de denunciar las injusticias; durante demasiado tiempo nos hemos opuesto pasivamente o hemos dado la espalda. El costo que hay que pagar es que la gente abrace el extremismo y devuelva al país a ciclos de violencia. Ni tú ni yo podemos seguir callando ante la discriminación y el racismo, y tenemos que alzar la voz. La gente se está dando cuenta de que los políticos han creado el odio para ocultar su incompetencia política.

G: ¿Qué te da motivos de sentir optimismo?

PDV: Given everything we have been through as a country, we have to be optimistic regardless of how bad the situation is, as it is darkest before light. This generation can be the generation that thinks beyond themselves and have a vision for the country where no one is a second-class citizen. Young people want to serve, be honest, and be held accountable, living beyond the parameters of their own selfish needs so we need to invest in them to come together across ethnic, religious, professional and regional lines. This is what gives me hope. For 15 years I have been dedicated to working with young people, mining for the incredible talent of young Sri Lankans who are the greatest asset of our nation. We need to ensure that they are not depressed or lose the capacity to hope.

PDV: Teniendo en cuenta todo lo que hemos pasado como país, tenemos que ser optimistas por muy mala que sea la situación, ya que antes de la luz está más oscuro. Esta generación puede ser la que piense más allá de sí misma y tenga una visión del país en la que nadie sea un ciudadano de segunda clase. Los jóvenes quieren servir, ser honestos y rendir cuentas, vivir más allá de los parámetros de sus propias necesidades egoístas, así que tenemos que invertir en ellos para que se unan por encima de las líneas étnicas, religiosas, profesionales y regionales. Esto es lo que me da esperanza. Durante 15 años me he dedicado a trabajar con los jóvenes, a extraer el increíble talento de los jóvenes de Sri Lanka, que son el mayor activo de nuestra nación. Tenemos que asegurarnos de que no se depriman ni pierdan la capacidad de esperanza.

G: ¿Qué cambios has visto a través de tu trabajo con Sri Lanka Unites?

PDV: Students who believed that violence was the only way and hated others today believe in peace. Sinhalese from the south who thought every Tamil was a terrorist now see the injustices done and speak out for them. There are hundreds of stories of young people whose minds have been transformed; they want to be part of the solution.

PDV: Los estudiantes que creían que la violencia era el único camino y odiaban a los demás, hoy creen en la paz. Los esrilanqueses del sur, que pensaban que todos los tamiles eran terroristas, ahora ven las injusticias que se cometen y hablan en su favor. Hay cientos de historias de jóvenes cuyas mentes se han transformado; quieren ser parte de la solución.

G: ¿Cuál es tu esperanza para el futuro de tus hijos?

PDV: We have two sons aged three and four. If we went abroad we could have a more affluent lifestyle but we decided to stay and serve here. The question is whether our sons will curse us 20 years from now and ask why we didn’t leave. That means I have a responsibility to work hard so that they will proud of our generation for not giving up, and we can talk about the history of violence, broken structures, poverty and corruption in the past tense. We would have lived up to our potential and become a model to other nations — a success story from bankruptcy to a thriving nation. It seems improbable and impossible right now but all things that inspired us seemed improbable until they were done.

We have to give it a shot, give it with everything we have got. Politicians and political parties have no solution or vision so it is we the people who have to transform the country.

PDV: Tenemos dos hijos de tres y cuatro años. Si nos fuéramos al extranjero podríamos tener un estilo de vida más acomodado, pero decidimos quedarnos y trabajar aquí. La cuestión es si nuestros hijos nos maldecirán dentro de 20 años y nos preguntarán por qué no nos fuimos. Eso significa que tengo la responsabilidad de trabajar para que se sientan orgullosos de nuestra generación por no haberse rendido, y podamos hablar de la historia de violencia, estructuras rotas, pobreza y corrupción en tiempo pasado. Habríamos estado a la altura de nuestro potencial y nos habríamos convertido en un modelo para otras naciones: una historia de éxito desde la bancarrota hasta una nación próspera. Ahora parece improbable e imposible, pero todas las cosas que nos inspiraron parecían improbables hasta que se hicieron.

Tenemos que intentarlo, darlo todo. Los políticos y los partidos políticos no tienen ninguna solución ni visión, así que somos nosotros, el pueblo, quienes tenemos que transformar el país.

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