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Colombia: La caminata de Moncayo por la liberación de rehenes

Pablo Emilio Moncayo tenía 18 años cuando los guerrilleros FARC le secuestraron en diciembre de 1997. Él era cabo del ejército colombiano. Su padre, el maestro Gustavo Moncayo, decidió caminar con su hija desde su pueblo, Sandoná (Nariño, en el sudoeste de Colombia), a Bogotá para intentar conseguir “un intercambio humanitariano,” o un canje de prisoneros por la libertad de alrededor de 50 políticos, miembros de la policía y el ejército secuestrados, incluyendo su hijo. Después de 46 días y de caminar más de 1,000 kilómetros, con mucha cobertura por parte de los medios de comunicación (incluyendo un blog puesto por el periódico conservador de Medellín El Colombiano) y el apoyo popular, Moncayó entró a Bogotá el miércoles, 1ero de agosto. Alrededor de las cuatro de la tarde, llegó a la plaza principal de Bogotá, Plaza de Bolívar, donde decidió quedarse hasta que tuviera lugar el intercambio de prisoneros. El Presidente Álvaro Uribe, quien estaba descansando en su residencia, accedió en reunirse con Moncayo el jueves por la mañana.

Después de la reunión de Uribe y Moncayo en una carpa en la Plaza de Bolívar, donde éste último ha permanecido, el presidente colombiano decidió hablar frente a las aproximadamente 1,000 personas que fueron a apoyar a Moncayo. Se convirtió en una de “sus reuniones de autoridades y ciudadanos” normales. Mientras Uribe se enfrentó a los insultos de algunos de los asistentes, quienes le llamaron “paramilitar,” “fascista,” y “mentiroso” (incluso invitó al escenario una jóven estudiante de ciencias políticas que estaba gritando), dijo que si las FARC libera a sus rehenes, el gobierno colombiano crearía una zona desmilitarizada para 90 días de conversaciones de paz. Pero el Sr. Moncayo fue escéptico, diciendo a Uribe que no era dueño de las vidas de los rehenes y también afirmando que Uribe y el FARC estaban jugando política con ellos (las familias de los rehenes) en medio de ese juego. El inusual debate fue transmitido en vivo, durante los noticiarios del mediodía de las principales estaciones de tv. Mientras la discusión entre Uribe y el público continuaba, Moncayo “se apoyó en su esposa, y ella le secó sus lágrimas, luego cojeó hacia afuera con su bastón.”

El país entero comenzó a debatir el tema, demostrando una división entre las personas queriendo un intercambio de prisoneros (un aspecto sobre el que muchos están de acuerdo) con o sin una zona desmilitarizada (una condición que divide a los colombianos). La blogósfera colombiana refleja esa polarización, que se volvió más evidente desde que Uribe asumió el poder hace cinco años.

Giovanny Acuña alaba al Presidente Uribe:

Nuestro Presidente es un verdadero PATRIOTA, él lo único que desea es salvar nuestra nación y lo va logrando poco a poco, prueba de ello es la seguridad que tenemos hoy en día al viajar por nuestro país y a toda la inversión extranjera, que algunos confunden con la venta de nuestras empresas a otros países como lo hizo la señorita que intervino ayer en el debate.

El profesor Moncayo ha sido un verdadero héroe en estos 46 días y espero siga defendiendo esos nobles ideales, porqué ayer por encontrarse desesperado me dío lástima a pesar de su buen gesto de paz, al no aprovechar ese momento histórico que tuvo para estar del lado del Gobierno y no ponerse a cuestionar a la política profesada por nuestro Sr.Presidente Álvaro Uribe, persona digna de admiración y respeto. No comparto para nada el irrespeto de una parte de los manifestantes que se encontraban en la plaza y entiendo que todo fue por la rabia que algunos llevan dentro por la inoperancia de otros gobiernos, ya que debieron presentar alternativas y escuchar las propuestas que se estaban presentando.

Valentina, de Realidades Colombianas, tiene su propio punto de vista sobre “el evento político del año” y “la política saludable” que enseñó Moncayo:

El debate verbal del jefe de la nación y el profesor y padre de familia, fue la confrontación del discurso hueco y autoritario, respaldado por centenares de guardaespaldas armados hasta los dientes y el discurrir humanitario y sencillo con al respaldo de gritos del populacho reunido en el lugar. La presión popular volvió a tener valor real y práctico.

Los comentaristas políticos coincidieron en asegurar que sucedieron cosas que nadie se habría imaginado. Que el presidente bajó, gracias a la popularidad que despertó Moncayo entre el pueblo colombiano, de su séptimo cielo a las lozas de un parque en Bogotá. Que el presidente Uribe tuvo que esperar al educador y caminante, con sus ministros y guardaespaldas, casi una hora, porque Moncayo estaba en Misa. Primero Dios y luego el presidente. Luego de unas horas y en un debate sesgado, Moncayo se fue antes de que terminara Uribe sus múltiples y agresivas intervenciones, porque estaba muy cansado y quería reposar.

[…]

La entonación conciliatoria y didáctica del educador contrastó con los rugidos intimidatorios del presidente. Como los colombianos somos muy dados a establecer ganadores y perdedores, dan como el franco ganador al Caminante y educador Gustavo Moncayo. Uribe aceptó lo que parecía imposible, está dispuesto a autorizar una zona de encuentro para negociar la paz. Vuelve y se demuestra que el pueblo es y sigue siendo superior a sus dirigentes, como decía Gaitán.

Pero Hi6uera, por el contrario, alaba el carisma de Uribe (y el coraje y la valentía de Moncayo):

Es gracioso observar un discurso presidencial como el de hoy. Escuchar a tantos fanáticos desgarrándose sus cuerdas vocales para gritar insultos o elogios al mandatario parece difícil de creer. Cuando veo gente descalificando al presidente de frente pienso: ¿Acaso esta gente es miope, o tal vez un poco lunática? No darse cuenta que cuando se le grita al presidente en la plaza pública lo que se está haciendo es abriéndole caminos para que él brille, para que se luzca con sus contraataques y con su plástico y eficaz discurso político; es estar ciego.

En el blog Náufrago en la sombra, el Hombre del Viento quiere que escuchemos a Moncayo:

Mientras el citadino ve en la televisión a un Moncayo como la forma criolla de Gandhi, el campesino ve en él su propio retrato de dolor. Mientras que el citadino comenta sobre el profe en una cena en el parque de la 93 diciendo que eso no va a servir de nada y que le parece el colmo que invada la Plaza de Bolivar, mientras traga como cerdo platos de 50 dolares per cápita, el hombre del campo ve en él a alguien que se identifica y conmisera con las noches de zozobra de pillaje de uno y otro bando. Con las madres de muchachos que deben ir a los frentes de una batalla que nunca eligieron abanderar. Con los hijos huerfanos de facto ante la ausencia prolongada del secuestro. Con los sueños truncados de familias nacientes…

Finalmente, equinoXio se convirtió el escenario de un debate interesante. En su post, Marsares atacó violentamente a Uribe y a las FARC, y defiende a Moncayo, quien según él se metió entre la arrogancia y el cinismo:

[E]n un irrespeto a la comunidad internacional, al país y a los familiares de los secuestrados, lanza una propuesta imposible de realizar. Una “zona de encuentro” con duración de 90 días, lugar y tiempo durante el cual se pactará la paz con las FARC. Es decir, medio siglo de conflicto se resolverá en tres meses de diálogo. Lo irrazonable de la propuesta es un indicativo de la nula intención de diálogo que le asiste al Presidente. Y para rematar le dijo a Moncayo que podía ir a Cuba a hablar con Granda, el llamado “canciller de las FARC”, pese a que el grupo guerrillero ha dicho que no los representa. […] Entre la soberbia y el cinismo no hay espacio para la paz. La mentira es el nombre del juego y los secuestrados… apenas una carta de la baraja, descartable, por cierto.

Gerente dice:

Esa tristeza de Moncayo es un gran triunfo de las farc y de sus alcahuetes, porque la imagen que quedó es la de el Culebrero de palacio destruyendo con sus palabras las ilusiones del profe y de los familiares de los secuestrados.

Dragón Negro defiende a Moncayo:

“…el presidente no es el DIOS de la vida…” esa frase…lo dijo todo.

En efecto eramos muchos los colombianos que estabamos esperando decir: “por fin” pero se ahogo en el fango de las lagrimas de estos esposos de Sandoná la ilusión . El llanto de las demás victimas jamás sera callado.

El profe tiene una caracteristica, es autentico, no lleva un libreto como el que utilizó para humillar el majestuoso.

Pero DieGoth ataca violentamente a Marsares:

Todos sabemos y no podemos autoengañarnos, que Uribe aceptó la propuesta de Europa. Las FARC NO LA ACEPTARON. Recordamos también que es mucho más lo que ha cedido Uribe que lo que han cedido las FARC hasta ahora desde el primer día en que se habló del asunto. ¿Por qué es a Uribe a quien le tienen que exigir que “empiece a ceder”?

Entonces sólo queda ceder ante la propuesta de las FARC. Ahí es donde viene lo grave de la actitud de Moncayo: desprecia la propuesta de Uribe. Hace caso omiso a la propuesta de los europeos, y en cambio le exige a Uribe que ceda… ¿a qué? Pues ni más ni menos que a la propuesta de las FARC. Es decir, que Moncayo dijo algo así como “Uribe, no haga propuestas y limítese en cambio a ceder a lo que las FARC exigen.

Por eso la mayoría de la gente, para guayabo de Marsares, se desencantó con Moncayo ayer.

Pirata Subterráneo pide un sacrificio:

El profe Moncayo pertenece a la sociedad civil que a fin de cuentas somos nosotros, los colombianos que no cargamos armas ni promocionamos a que otros la carguen. Ni la guerrilla ni los paracos nos representan. En el caso del profesor Moncayo y los secuestrados, antes que Uribe, el enemigo son las farc, por cinicos, sofistas, indolentes, mentirosos, acomodados.

¿Fue la caminata de Moncayo una oportunidad perdida para lograr, si no la paz, por lo menos la libertad de la gente secuestrada por los terroristas FARC (incluyendo tres estadounidenses)? ¿Se está acabando esa ilusión, que debería haber reunido a los colombianos inducidos por el amor de un padre, porque Moncayo mezcló la ideología y los sentimientos pro- y anti- Uribe? Diran no las FARC a la pequeña respuesta que Uribe dio a la suplica de Moncayo? El debate continúa, pero no es probable que estas preguntas tengan respuestas pronto.

Escrito por Carlos Raúl van der Weyden Velásquez

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