Marruecos: Oficial de policía recibe disparo por parte de un miembro de la familia real

Tras meses de tranquilidad relativa en la blogósfera marroquí, dos acontecimientos se encuentran en boca de todos. Uno, por supuesto, es el reciente caso de Mohammed Erraji. El otro es la noticia reciente de que un agente de policía recibió un disparo por parte de un miembro lejano de la familia real. Los blogueros cuentan la historia…

Au début était le Blog …explica los últimos acontecimientos:

Décidément, la rentrée est très chaude au Maroc. En voilà un incident qui va ridiculiser un peu plus la justice marocaine. 24 heures après le procès express et grotesque du blogueur Mohamed Erraji, le makhzen* s'illustre à nouveau.

Sin duda, el inicio de clases en Marruecos se está acalorando. Y ahora aparece otro incidente que hará que el sistema judicial marroquí se vea un poco más ridículo. A 24 horas del fugaz y grotesco juicio del bloguero Mohamed Erraj, el makhzen* logró sobresalir una vez más.

El bloguero Metalloman cita a [fr] Le Soir Échos**, en donde se narra la historia tal como sucedió:

Le mari d'une princesse (sœur de Hassan II) a tenté d'abattre, mardi a Casablanca un policier en uniforme. Ce dernier lui avait simplement demandé les papiers de la voiture.A la clinique où il a été transporté d'urgence, Tariq Mouhib, policier de la circulation à Casa-Anfa, a du mal à croire ce qu'il a vécu ce mardi 9 septembre 2008. Les yeux larmoyants, il touche l'impact de la balle sur sa cuisse gauche, murmure quelques mots inaudibles, puis replonge dans un état second…

El marido de una princesa (hermana de [quien fuera rey anteriormente] Hassan II) le disparó a un oficial de policía uniformado el martes en Casablanca. Este último simplemente le había solicitado sus papeles y el seguro de su auto. En la clínica donde lo trasladó la ambulancia, Tariq Mouhib, el oficial de tráfico [localizado en] Casa-Anfa, apenas comprende lo que le tocó vivir este martes, 9 de setiembre del 2008. Con lágrimas en los ojos, se pasa la mano por el lugar donde le impactó la bala en el muslo izquierdo, murmura algunas palabras inaudibles, luego vuelve a sumergirse en su estado de conmoción…

…A la clinique où il a été transporté, la situation du jeune policier est jugée stable. «C'est une balle à fragmentation. Nous n'avons pu extraire que le gros morceau. Six petites particules sont encore plantées dans la cuisse. Nous ne pourrons nous exprimer qu'après 24 heures», explique un infirmier sur place. Dans la salle de radiologie, le jeune policier est en pleurs. Deux mots reviennent dans sa bouche : «Il m'a traité de bakhouch, de debbane. Je n'ai pourtant fait que mon boulot». Tarik est ensuite placé dans une chambre sécurisée, avec double vitrage. Une infirmière reste constamment a son chevet, pendant que plusieurs commissaires et autres responsables de la wilaya défilent dans les couloirs de la clinique casablancaise. La famille du jeune policier est d'abord interdite de lui rendre visite, mais sa mère est autorisée, exceptionnellement, à le prendre dans ses bras. En quittant la chambre, elle est visiblement sous le choc. Elle murmure des mots inaudibles, avant d'éclater en sanglots : «Je n'ai que deux fils et ils ont voulu me tuer le premier». A la tombée de la nuit : une question est sur toutes les lèvres : qui peut bien être le conducteur de la voiture ? «On sait que c'est quelqu'un de très important et qu'il est proche de la famille royale. C'est tout», affirme un policier présent à la clinique.

…”En la clínica donde lo trasladaron, consideran que la situación del joven oficial es estable, “Era una bala de punto hueco. Pudimos sacar la mayor parte. Aún quedan seis partículas más pequeñas alojadas en el muslo. No podremos dar más información hasta luego de haberse cumplido las 24 horas”, explica una enfermera que se encuentra en el lugar. El joven oficial llora en la sala de radiografías. Dos palabras regresan a su boca: “Me llamó bakhouch [insecto], d ebbane [mosca]. Yo sólo estaba haciendo mi trabajo”. Luego ubican a Tarik en un cuarto seguro con vidrios dobles. Una enfermera no se mueve de su lado y durante algunas horas varios comisionarios de la policía y otros oficiales de altos cargos en la wilaya van y vienen por los pasillos de la clínica. En un primer momento no autorizan a la familia del joven oficial a visitarlo; sólo su madre recibe el permiso para tenerlo en sus brazos. Al abandonar la habitación, se la puede ver en un estado de conmoción. Balbucea unas pocas palabras inaudibles antes de romper en sollozos: “Sólo tengo dos hijos y quisieron matar al mayor de ellos”. Al llegar la noche, todos se hacen la misma pregunta: ¿quién pudo haber sido el conductor de este vehículo? “Sabemos que es alguien muy importante y cercano a la familia real. Eso es todo”, admite un oficial de policía que se encuentra en la clínica.

A Moroccan About the World Around Him analiza la situación y llega a esta conclusión:

In a democratic country, Al Ya’koubi would have been pulled out of the car and handcuffed at the scene; he would be sitting in jail waiting to appear before a judge to be charged with assault and battery, and attempted murder on a uniformed police officer during the course of official duties. But here in Morocco, the sentence had already been cast the moment he shot and kicked you like a piece of trash, then calmly, remorselessly sat in his car making phone calls and waiting for your colleagues. You would think an insane man would turn his weapon against the crowd.

In a democratic country, even cops are not authorized fragmentary rounds because their use is inhumane and causes devastating internal injury. They are however used by criminals.

In a democratic country, even if, in the goodness of your heart, you decided to forgive your attacker, the government, as a true representative of the people, out of concern for their safety, would not concede its right to unleash the full wrath of the law on a psychopathic criminal who represents a serious danger to people. But here in Morocco, the safety and comfort of your high ranking attacker supersedes that of the common people; he is above the law. From a distorted perspective, you could say that the government is his representative against you.

Does the uniform you so proudly wear make you a representative of the law? A protector of the people? Does it command respect? Not by all it seems. Is there a law that punishes those who disrespect a uniformed officer (let alone shooting and then kicking him)? Of course there is. Will it apply to Al Ya’koubi? Let’s use Erraji as a standard for this one.

Are we all equal before the law, or are some more equal than others?

But I was told that the king does not stand for such overbearing, criminal attitudes as that displayed by Al Ya’koubi, nor does he stand for the actions of the officials who, by their toadyism, deride his efforts to drive Morocco into the 21st century.

This is an epochal moment. Let us hope.

En un país democrático, Al Ya’koubi hubiera sido arrastrado fuera del auto y esposado en el lugar; se encontraría en la cárcel esperando presentarse ante un juez para ser acusado de lesiones y tentativa de homicidio contra un policía uniformado mientras éste ejercía la función pública. Pero aquí en Marruecos, la sentencia ya había sido emitida en el momento en el que te disparó y golpeó como si fueras basura y luego, con calma y sin remordimiento, se sentó en su auto mientras hacía llamadas telefónicas y esperaba a tus colegas. Podrías esperar que un demente dirija su arma hacia la multitud.

En un país democrático, ni siquiera los policías están autorizados a hacer uso de proyectiles expansivos, ya que su utilización es inhumana y causan lesiones internas de gravedad. No obstante, éstos son usados por los criminales.

En un país democrático, incluso si, por la bondad de tu corazón decidieras perdonar a tu atacante, el gobierno, como verdadero representante del pueblo, preocupado por su seguridad, no dejaría de ejercer su derecho a descargar todo el peso de la ley sobre un criminal psicópata que representa un serio peligro para la población. Pero aquí, en Marruecos, la seguridad y el bienestar del atacante de mayor categoría sustituyen a los de la gente común; él está por encima de la ley. Mirando desde una perspectiva distorsionada, podemos decir que el gobierno lo representa y defiende.

¿Acaso el uniforme que llevas con tanto orgullo te convierte en representante de la ley? ¿En protector de la gente? ¿Acaso inspira respeto? Por lo que parece, no. ¿Existe alguna ley que castigue a quienes falten el respeto a un oficial uniformado (dejando de lado el hecho de dispararle y golpearlo)? Por supuesto que la hay ¿Se aplicará esta ley a Al Ya’koubi? Usemos a Erraji como referencia para eso.

¿Somos todos iguales ante la ley o acaso hay algunos más iguales que otros?

Pero, según me dijeron, el rey no tolera el tipo de actitudes criminales y despóticas que manifiesta Al Ya’koubi, como tampoco tolera el accionar de los oficiales que, por su servilismo, ridiculizan el esfuerzo que él realiza para llevar a Marruecos hacia el siglo XXI.

Esta es sólo una etapa. Confiemos en eso.

*Makzhen es un término que se utiliza para referirse a la élite que gobierna Marruecos, la cual tiene como eje al rey e incluye a personas destacadas de la realeza, hombres de negocios, terratenientes adinerados, dirigentes tribales, personal militar de alto rango, jefes del servicio de seguridad y otros miembros del establecimiento bien relacionados.
**Le Soir Échos es una publicación que se emite diariamente en Marruecos, en idioma francés, y no está disponible en línea.

Traducciones de Lydia Beyoud

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