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Siria: ¿Quién gana $42,000 al mes?

Siria, antiguamente un estado socialista, empezó su proceso de reforma económica a fines de 2003. El objetivo oficial era reintegrar a Siria a la economía global, pero seguir conservando a su pueblo debajo del paraguas de la llamada “Economía Social de Mercado”. El proceso ha llevado a un rápido crecimiento en el sector privado de Siria, pero también ha llevado a un continuo incremento en los niveles de pobreza y a una desigualdad exponencial de los ingresos dentro de sector privado.

Abu Fares arremetió contra esta perturbadora tendencia en un post que llamó “El sector privado sirio: una farsa socioeconómica“:

Remuneraciones oficialmente reveladas en el sector privado sirio van del sueldo mínimo a tiempo completo de US$125 a US$42,000 al mes.

Este es en resumen el estado actual de las cosas, 15 años después que el gobierno cortara la cadena y dejara suelto a un lloriqueante sector privado en un intento por ayudar a reconstruir la lúgubre economía. ¿Qué hicieron las estrellas en alza del mercado abierto sirio y la moderna sociedad, los Nuevos Ricos y las Antiguas Fortunas, los ladrones y sus descendencias, los merecedores millonarios que se hicieron solos y los más raros de todos, los empresario honestos para contribuir con este país además de explotar sus recursos, su potencial y riqueza y devastar su medio ambiente?

Abu Fares describe varios males y defectos en el sector privado, incluida su completa indiferencia a la responsabilidad social, el medio ambiente y la evasión fiscal.

Ehsani, economista sirio que vive en EEUU, publicó una detallada refutación al post de Abu Fares en Syria Comment del Profesor Joshua Landis. En un post titulado “El pecado en Siria son los bajos sueldos“, Ehsani expone que aunque las reformas económicas dejarán a algunos personas inevitablemente peor, son inevitables y deberían ser puestas en práctica más rápidamente por el gobierno. También propone que el principal problema no es cuánto dinero se puede ganar en mejores circunstancias, sino lo poco que están ganando los que están en el fondo:

Para ver el problema de una manera diferente, no deberíamos estar impresionados con el gerente de banco que gana US$42,000 al mes, sino con el contable que va a casa con solamente US$400 a fin de mes y debe enfrentar a su familia. No es el Hotel Four Seasons y sus precios lo que nos debe dejar consternados, sino el hecho que Damasco tenga solamente un hotel de cinco estrellas. Dubái tiene más 70. De forma similar, no es el BMW de US$170,000 lo que nos debe enfurecer, sino el hecho que tantos sirios deban seguir usando “maltrechos microbuses con 9 pasajeros sudorosos (y apestosos)” que viven por debajo de la línea de pobreza.

Su propuesta de avanzar giraba en torno a reformar el código tributario, e implementar estrictos controles contra la evasión tributaria, y a la larga que Siria haga un quiebre completo con su historia socialista:

Siria nunca ordenará su economía interna, a menos que haga un corte limpio del socialismo. Prestar vaga terminología económica alemana y decir que ahora somos una “economía social de mercado” no es suficiente. Para un país con recursos financieros tan limitados, para nuestro gobierno no es negocio estar en el negocio de hacer zapatos, ropas, llantas, agua embotellada, cerveza y otros 244 establecimientos que tienen pérdidas constantemente. Toda la gente a cargo de estos negocios ineficientes ve su trabajo como una licencia para robar y saquear.

En su respuesta al post, Abu Fares recuerda una historia personal acerca de su propia experiencia en el sector privado:

Entre mis más vergonzosos recuerdos está sentarme en una reunión de la junta directiva para una nueva operación, una enorme planta de manufactura en Siria, donde el tema principal de discusión fue la contratación de capataces y supervisores indios porque los sirios cualificados no trabajarían por los patéticamente bajos sueldos que los miembros de la directiva querían ofrecer.

El debate incluyó a muchos participantes en las secciones de comentarios de ambos artículos. Alex, comentando en el post de Ehsani‘, dice que el gobierno sirio debería escuchar más, y mejor, lo que su pueblo quiere de verdad:

Antes de decidir movernos totalmente a la derecha, de alguna manera necesitamos “preguntarle al pueblo sirio” hasta dónde quieren que su país se aleje del socialismo. Se debería realizar adecuadas encuestas de opinión, en lugar de confiarse únicamente en las opiniones de expertos (de banqueros occidentales visitantes, a representantes del partido Baath en reuniones de gobierno) que asesoren a los que toman las decisiones sobre cómo y hasta dónde reformar.

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