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Chile: campaña ciudadana busca eliminar impuesto a los libros

“Libros sin IVA” es una campaña ciudadana que busca la eliminación del impuesto al valor agregado del 19 % a los libros en Chile. El primero de los nueve puntos de su manifiesto explica que Chile tiene uno de los impuestos más altos a los libros: “casi un quinto del valor de un libro en Chile corresponde a impuestos”.

El manifiesto también afirma que los países que tienen un tratamiento tributario especial para los libros entienden que éstps, impresos o digitales, “sigue siendo uno de los principales vehículos del conocimiento, de entretención y de construcción de una ciudadanía reflexiva e inclusiva”. También señala que 4 de cada 5 chilenos creen que los libros son costosos, y que el 54 % compraría más libros si fueran más baratos.

En el siguiente video, celebridades, escritores y otros partidarios de esta campaña esbozan sus principales argumentos:

¿Pero qué tan caros son los libros en Chile? El bloguero Nathan Lustig lo resumió [en] el año pasado:

Los libros son increíblemente caros en Chile. Estoy hablando de US$50 a US$80 por un libro de pasta dura nuevo y de US$30 a US$60 por uno en rústica. Incluso los libros usados pueden valer entre US$5 y US$15. […]

Cada chileno con el que he hablado acerca de los precios de los libros dice “oh, viejo, no empecemos, es ridículo”. Es un gran problema.

Los ciudadanos que quieran apoyar la campaña “Libros sin IVA” están invitados a agregar su firma en la página web oficial. La campaña logró reunir más de 27 000 firmas en menos de diez días, como destacó The Clinic. Al momento de escribir esta entrada, el sitio web de “Libros sin IVA” registraba 31 829 firmas.

The debate

La campaña generó un debate sobre la lectura y el acceso a los libros en Chile.

Enzo Abbagliati, quien ha blogueado [en] profusamente sobre las bibliotecas públicas y el acceso a los libros, fue uno de los primeros en reaccionar a la campaña. En una entrada en su blog Cadaunadas, Abbagliati explica que no se adhiere a la campaña porque, aun si logra su cometido, no cree que tendrá un impacto significativo en hacer de Chile un país que lea más.

Abbagliati cita los mismos estudios citados por la campaña para argumentar que el precio de los libros no se encuentra entre las principales razones que los chilenos usan para justificar por qué no leen. Entre otras cosas, Abbagliati dice que debido a otros factores, como los sitios donde se venden libros, solo quienes ya los compran habitualmente se beneficiarían de la medida.

En una nota similar, Abbagliati señala que los chilenos que ganan un salario mínimo o incluso menos —y a duras penas pueden sobrevivir— no se beneficiarán realmente de este cambio en la tributación de los libros. Concluye su entrada presentando una solución:

Si de fomentar un acceso equitativo a la lectura se trata, hay un Plan B. Sí, con B de Biblioteca.

El blog Lucha Libro les pidió a sus lectores opinar sobre la campaña. La usuaria Ange responde en la sección de comentarios de la entrada diciendo que Chile necesita animar a sus ciudadanos a que lean:

[…] El IVA es algo estúpido en los libros, claro que sí, pero quitarlo no es la solución. La gente gasta plata en poner una tele en cada pieza de sus casas, incluso la gente “pobre”. No me vengan con excusas por el IVA. El que quiere leer, lo hace porque le gusta, porque lo animaron de chico a leer, y va a leer revistas, diarios, libros, internet, recetas de cocina, etc. El IVA no es una limitante.

Otros internautas han estado discutiendo la iniciativa en Twitter usando la etiqueta #LibrosSinIVA, como Víctor Hermosilla (@vjhermosilla):

@vjhermosilla: Si bien adhiero a ‪#LibrosSinIVA‬ estoy de acuerdo que esa medida no cambiará hábitos de lectura en chilenos, sobre todo de estratos sc bajos

El editor Marco Antonio Coloma (@mcoloma) responde a parte de las críticas:

@mcoloma: Hay gente que tiene la fórmula para hacer de Chile «una sociedad lectora». Nosotros no. Sólo creemos que hay algo básico: libros sin IVA.

Coloma también escribió una entrada en su blog en respuesta a los argumentos de Abbagliati. Aclara que la campaña no propone una solución global, sino que únicamente sugiere un punto de partida:

La eliminación del IVA al libro debiera ser la primera pieza de un plan más ambicioso, integral y definitivo de promoción del libro y la lectura. ¿Por qué? Porque, siguiendo el ejemplo de una abrumadora cantidad de países, debiera existir coherencia entre la importancia que le asignamos como sociedad al libro y el tratamiento que tiene éste en nuestro sistema tributario; porque Chile era un país sin IVA al libro hasta 1976 y hay, por tanto, un imperativo ético de saldar una deuda histórica con los valores democráticos; y porque, además, es una medida efectiva para mejorar el acceso al libro y la lectura.

Coloma también reacciona al “Plan B” (bibliotecas) propuesto por Abbagliati, diciendo que fortalecer las bibliotecas públicas debería ser una parte importante de cualquier programa que busque promover los libros y la lectura. Sin embargo, Coloma cita un estudio en el comportamiento lector en Chile que señala que solo el 15 % de la población ha visitado una biblioteca en el último año:

Ese mismo estudio señala que el 35% de las personas compra los libros que lee, 29% los pide prestado a amigos y familiares y sólo el 11% accede a ellos a través de una biblioteca. Esto demuestra no sólo que en el ámbito de las bibliotecas públicas hay mucho por hacer, sino que el principal medio de acceso a los libros es el mercado. ¿Por qué no implementar una medida probada, que convoca amplios consensos, y que justamente favorece el acceso a los libros a través del mercado?

Concluye su entrada diciendo que esta campaña es acerca de democratizar una experiencia de lectura más satisfactoria, donde los ciudadanos puedan ser “curadores” de su propia biblioteca, “heredarla a nuestros hijos, tomar un libro a la hora que queramos, rayarlo, subrayarlo, prestarlo, regalarlo o incluso abandonarlo”. Afirma que eliminar el impuesto al consumo de libros es un punto de partida.

Libros sin IVA pretende iniciar una discusión pública, pero su trabajo no termina allí: quieren presentar propuestas específicas al Congreso y, a la larga, al gobierno del presidente Sebastián Piñera. Pueden seguir la discusión en las cuentas oficiales de la campaña en Facebook y Twitter.

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