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Rusia: Breve despido a un profesor por defender derechos LBGT

La propuesta de una ley federal en la que se prohíbe la «propaganda homosexual» había indignado muchísimo a los liberales rusos y, como si fuera poco, la suerte que ha corrido un activista que protestaba contra esta ley ha despertado una ola de indignación en la red.

Kolmanovsky's bio page on his school's website. Screenshot. January 31, 2013.

Datos biográficos de Kolmanovsky en la página web de su centro educativo. Captura de pantalla con fecha de 31 de enero de  2013.

El 28 de enero de 2013 el profesor de enseñanza secundaria y periodista científico, Ilya Kolmanovsky [ru], publicó en su perfil de Facebook [ru] que había sido despedido del centro educativo en el que había estado trabajando durante los últimos siete años como consecuencia de la disputa en la que se enzarzó con los defensores de esta ley durante la manifestación en favor de los derechos del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) celebrada el 25 de enero.

В ходе полемики я упомянул, что я ученый, и учитель; а потом в репортажах журналисты называли мое имя. Мои оппоненты быстро вычислили меня и мою школу, послали жалобы администрации, и уже в понедельник директор сообщил мне, что увольняет меня ради спасения школы.

Durante la discusión mencioné que era científico y profesor. Más tarde, los periodistas que estuvieron informando mencionaron mi nombre, así que mis oponentes me encontraron rápidamente a mí y al centro en el que trabajo y enviaron sus quejas a la administración, con lo que, el lunes el director vino a verme para comunicarme que me despedía para así poder salvar al centro educativo.

Cientos de personas compartieron la publicación de Kolmanovsky y todos reaccionaron con incredulidad e indignación ante la noticia de que una persona pueda ser despedida sólo por el hecho de expresar su opinión y de ser un activista político. La colaborada en la emisora de radio El eco de Moscú, Ksenia Larina, escribió en su blog [ru] que «ahora podemos decir que Rusia es un país “fascista”», y coincide [ru] con ella, por un lado, el artista contemporáneo Dmitry Vrubel y, por otro, el periodista Alexander Ryklin, que escribió [ru] lo siguiente:

Еще вчера наше государство было просто смешное, дурацкое, нелепое, вороватое…А сегодня уже – мрачно-фашистское…

Ayer mismo, nuestro país era simplemente un país absurdo, vergonzoso, ridículo y con ladronzuelos. Y hoy, ya es oscuramente fascista…

Parte de la indignación deriva del hecho que el centro educativo, el liceo moscovita Colegio número dos [ru], es un prestigioso centro educativo público con una dilatada trayectoria: durante décadas se consideró que era uno de los mejores centros de enseñanza secundaria donde se instruía en la mejor ciencia y en las mejores matemáticas, con clases impartidas por profesores universitarios y, durante la década de los setenta, algunos de ellos fueron despedidos por las autoridades soviéticas por ser libres pensadores; de hecho, Vladimir Ovchinnikov, el hombre que supuestamente le comunicó a Kolmanovsky que estaba despedido el pasado lunes, fue el primer director del centro hasta 1971.

Aparentemente las quejas sobre Kolmanovsky se enviaron a través de correos electrónicos anónimos. Uno de estos correos (que ha sido publicado por el PublicPost.ru [ru]) lo escribió supuestamente un padre preocupado que acusa a Kolmanovsky de «definirse como homosexual» y añade que «este tipo de personas debe estar alejado de los niños». Pero sucede que Kolmanovsky está casado y tiene dos hijos, lo que el autor de esta queja probablemente nunca averiguó.

Y por si fuera poco, uno de los ayudantes del director del centro respondió a esta acusación anónima (la respuesta está publicada en el mismo artículo) de una forma extraña y permisiva en la que dice que había hablado con el profesor y había comprobado que no era gay, y añade que:

Я объяснил И.Колмановскому, насколько он неумно поступил и что всем нам будет очень плохо. […] Будем выбивать глупость из молодого человека, каким бы кандидатом наук он ни был”.

Le demostré a I. Kolmanovsky lo poco inteligente que había sido y cómo nos iba a afectar a todos nosotros. Intentaremos contrarrestar la estupidez de este joven a pesar del doctorado que tiene en su haber.

Afortunadamente, la opinión pública ha evitado esta crisis, ya que al día siguiente el centro educativo y Ovchinnikov anunciaron que Kolmanovsky jamás había sido despedido y que continuaba trabajando para ellos. No está muy claro si la administración escolar dio marcha atrás en la decisión que tomaron o, si bien, existió algún tipo de malentendido que pudiera hacer pensar a Kolmanovsky que estaba despedido. El propio Kolmanovsky utilizó unas palabras muy conciliadoras cuando actualizó su estado en Facebook [ru]:

Я виню в случившемся только систему, которая заставляет боду слова непозволительной роскошью.

El único culpable de lo sucedido es el sistema, ya que nos obliga a vivir con miedo y hace de la libertad de expresión un lujo prohibitivo.

Después de lo sucedido, ahora parece [ru] que Kolmanovsky trabaja como profesor sólo una vez a la semana y que el resto del tiempo se dedica a ejercer de periodista científico y de editor en varias publicaciones, entre ellas, Radio Svoboda donde publicó un artículo donde explicaba lo sucedido [ru]. Esto ha llevado al periodista Oleg Kashin a hacer las siguientes apreciaciones:

В формулировке “учитель” вместо “известный журналист, много лет работающий с Машей Гессен и подрабатывающий учителем” дохуя лукавства.

Es una estrategia jodidísima la de utilizar la palabra profesor en lugar de conocido periodista que durante años ha colaborado con Masha Gessen y que trabaja a tiempo parcial como profesor. 

El hecho de presentar a Kolmanovsky como profesor a tiempo completo lo hacía mucho más vulnerable de lo que en realidad es; además, parece que Kolmanovsky ha seguido la mayoría de los proyectos de la polémica editora Maria Gessen, entre ellos,  la revista Snob y, por supuesto, Radio Svoboda. Parece como si Kashin estuviera sugiriendo que el mismo Kolmanovsky, y otros reporteros, hayan estado aprovechándose de esta historia para lograr un gran impacto emocional en detrimento de los diferentes matices derivados de esta historia. Ya que es una historia de mucho ruido y pocas nueces, la periodista Natalia Osipova sigue con las implicaciones de este caso y escribe [ru] lo siguiente:

Зато новость о том, что не уволили, снимает вопрос о том, кто Илья Колмановский – учитель или журналист.

La noticia de que no ha sido despedido acaba, por lo menos, con la duda de si Ilya Komanovsky es realmente un profesor o un periodista.

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