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Manifestantes contra el golpe en Tailandia se inspiran en Los juegos del hambre

Anti-coup protesters in Bangkok show a three-finger salute representing liberty, equality, and fraternity. Photo by  Yostorn Triyos, Copyright @Demotix (6/1/2014)

Manifestantes contrarios al golpe en Bangkok hacen el saludo de tres dedos que representa libertad, igualdad y fraternidad. Foto de Yostorn Triyos, derechos reservados @Demotix (1 de junio de 2014).

Los manifestantes han encontrado maneras creativas de expresar su oposición al régimen de ley marcial de Tailandia. Muchos han adoptado [en] el saludo de tres dedos de la película de Hollywood ‘Los juegos del hambre’ para representar [en] el anhelo del pueblo de ‘libertad, igualdad y fraternidad’.

Una de las primeras disposiciones del régimen golpista de Tailandia fue la prohibición de reunones públicas de cinco o más personas. Aunque esto no detuvo a los manifestantes contra el golpe de reunirse en varios lugares, el ejército se ha vuelto menos tolerante de estas protestas y está arrestando a quienes desafían esta ley.

Un video que luego se hizo viral muestra [en] a policías en ropa de civil metiendo a una manifestante a un taxi. Las autoridades han admitido que la mujer fue enviada a la sede de la policía para ser interrogada.

A continuación algunas de las fotos de los manifestantes en Bangkok con su saludo de ‘Los juegos del hambre’:

Al estilo de Los juegos del hambre. MT @c4sparks: Saludo de tres dedos contra el golpe en Tailandia, ofrecido fugazmente por estas mujeres en un centro comercial de Bangkok.

Anti Coup protesters raise their hands in a three finger salute as a symbol of struggle. Photo by Gonzalo Abad, Copyright @Demotix (6/1/2014)

Manifestantes contrarios al golpe levantan la mano con el saludo de tres dedos como símbolo de lucha. Foto de Gonzalo Abad, derechos reservados @Demotix (1 de junio de 2014).

Pero además del saludo de los tres dedos, los manifestantes también están haciendo lecturas [en] de protesta en lugares públicos para dramatizar su oposición al golpe. No llevan carteles, no marchan en las calles, sino que se sientan en lugares concurridos y leen libros políticos. Además de libros tailandeses sobre política, los manifestantes prefieren leer el libro 1984 de George Orwell. Parece válido considerando que el ejército está decidido a endurecer el control de la sociedad tailandesa.

Silenciosos manifestantes contrarios al golpe en Tailandia. Leen el libro “1984” de Orwell en la estación Chong Nonsi en Bangkok.

Thai anti coup protesters continued to defy the military ban on gatherings by silently reading books in public places. Photo by Lillian Suwanrumpha, Copyright @Demotix (5/31/2014)

Manifestantes contra el golpe en Tailandia siguen desafiando la prohibición militar de reuniones públicas y leen en voz baja libros en lugares públicos. Foto de Lillian Suwanrumpha, derechos reservados @Demotix (31 de mayo de 2014).

El Ejército Real declaró la ley marcial el 20 de mayo y dio un golpe dos días después. El ejército se comprometió a realizar elecciones solamente después de haber estabilizado a la nación y de haber implementado reformas políticas.

Luego de imponer un toque de queda nocturno a nivel nacional durante casi dos semanas, el ejército decidió dejarlo [en] sin efecto en los principales destinos turísticos de Pattaya, Samui y Phuket.

Durante los primeros día del golpe, el ejército tomó control de las estaciones de radio y televisión. El ejército cerró [en] cerca de 600 canales satelitales. A comienzos de junio, se permitió a 40 canales emitir su programación normal, incluidos CNN, BBC y populares programas de dibujos animados.

Los medios siguen bajo fuerte regulación y el ejército ha sido más agresivo en sus advertencias a los cibernanautas de no criticar a las autoridades. Es interesante notar que un asesor del gobierno advirtió [en] al público que podían sufrir de “estrés mental por exceso de consumo de noticias”. El mismo asesor instó al público a conservarse saludable leyendo solamente noticias de fuentes estatales.

En los últimos días de mayo, el ejército citó a cientos de académicos y periodistas. Muchos de ellos estaban en desacuerdo y criticaron a la Junta. Afortunadamente, muchos ya fueron iberados y pudieron contar su experiencia.

Thanapol Eawsakul cuenta [en] su visita a la oficina del ejército:

The process of going to report oneself is a political method. This is a request for cooperation. If one provides it, then one can return. But if one does not cooperate with the soldiers, they say that they will use “harsh medicine” to take care of things.

El proceso de ir a reportarse es un método político. Este es un pedido de cooperación. Si cooperas, puedes regresar. Pero si no cooperas con los soldados, dicen que usarán “medicina dura” para encargarse de las cosas.

Pravit Rojanaphruk, conocido periodista, se sintió como un participante [eng] en el programa El gran hermano:

We were told that we would not be able to use phones. There were two phones available – we could use them as we wished – but we would need to give out the number and someone would be standing next to us while we took calls, to eavesdrop.

It was surreal. Everything was surreal. It struck me that we were kind of in this ‘Big Brother’ reality show the entire time.

I think that it tested everyone’s mettle, being there. Some people crack. Some people cry, some people beg.

Nos dijeron que no podíamos usar teléfonos. Había dos teléfonos disponibles –podíamos usarlos a voluntad– pero debíamos dar el número y alguien estaría parado a nuestro lado mientras llamábamos, para escuchar.

Era surrealista. Todo era surrealista. Me parecía que estábamos en una especie del programa ‘Gran hermano’ todo el tiempo.

Creo que eso puso a prueba el temple de todos, estar ahí. Algunos se quebraron. Algunos lloran, otros ruegan.

Aunque algunos tailandeses han apoyado el golpe, muchos siguen instando al ejército a permitir elecciones y regresar el poder al pueblo. Tal vez el ejército haya logrado restablecer la paz en las calles de Bangkok, la capital del país, pero lo ha hecho erosionando las libertades civiles de los ciudadanos.

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