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La policía en Brasil impide que adolescentes pobres de raza negra visiten las exclusivas playas de Rio

Rio de Janeiro's Leme Beach, in the wealthy South Zone area. Photo: Flickr user armandolobos CC-BY-NC-SA

Playa Leme de Río de Janeiro, en la pudiente Zona Sur. Foto por usuario de Flickr armandolobos. CC-BY-NC-SA

Nada mejor que un domingo por la mañana tomando un chapuzón en las frescas aguas de las famosas playas de Río de Janeiro. Un lugar preferido para el ocio, que aparece en la postal más reconocida de Brasil; pero también ofrece un retrato de tensas relaciones entre clases y razas.

Mientras que unos pocos privilegiados viven lo suficientemente cerca como para caminar o ir en bicicleta por las playas de Copacabana e Ipanema, ubicadas en los barrios exclusivos de la Zona Sur, la mayoría de ciudadanos de Río toman más de una hora de viaje en transporte público para llegar a ellas. El último fin de semana, 150 adolescentes, que viajaban desde las afueras de Río hacia la playa, pasaron el día en una estación de policía. ¿Las razones? Ellos podrían cometer un crimen.

Según lo relatado por el diario local Extra, la policía constantemente detenía buses provenientes de la Zona Norte y con dirección a las playa de Copacabana y luego arrestaba a los adolescentes, en la estación de policía habrían llenado un formulario y esperado para que los familiares o tutores los recojan. Los reporteros descubrieron a un grupo de 15 adolescentes detenidos, todos excepto uno eran de raza negra y ninguno portaba armas ni drogas.

“Ellos piensan que somos ladrones porque somos negros”, un joven de 15 años le dijo a un reportero. X., 17, explica lo que sucedió:

Os PMs entraram no ônibus e selecionaram quem eles queriam que saísse. Fomos nós cinco e mais dois. Achamos que seríamos revistados e depois nos liberariam, mas isso não aconteceu. Um policial disse que essa era a lei aqui de baixo, porque estava tendo muito roubo

Los policías entraron al bus y ordenaron salir a algunos. Fuimos nosotros cinco y otros dos. Pensamos que solo seríamos registrados y nos dejarían ir pero eso no sucedió. Un oficial dijo que así es la ley ahora “aquí abajo” porque hay muchos robos en la playa.

La policía dijo que su objetivo era “proteger a los menores que se encuentran en una situación de riesgo”, pero los grupos de derecho creen que la verdadera razón fue la de evitar que los jóvenes pobres frecuenten las playas de moda en la Zona Sur, donde presuntamente estarían cometiendo una clase de “robo en masa” conocido localmente como arrastões.

Una funcionaria pública del Departamento de Bienestar Social presente en la estación de policía, que pidió a los reporteros permanecer en el anonimato, reveló que ella no estaba de acuerdo con esta política y confirmó el número (160) de adolescentes detenidos el fin de semana:

No início, o critério era estar sem documento e dinheiro para a passagem. Agora, está sem critério nenhum. É pobre? Vem para cá. Só pegam quem está indo para as praias da Zona Sul. Tem menores que, mesmo com os documentos, são recolhidos. Isso é segregação.

Al principio, el criterio era estar sin documentos o sin dinero para el pasaje en bus. Ahora, no existe ningún criterio. ¿Eres pobre? Ven para acá. Detienen solo aquellos que van hacia las playas del sur. Incluso los menores con documentos son recogidos. Esto es una marginación.

La abogada pública Eufrázia Souza das Virgens dijo a la prensa que los niños mayores de 13 años son libres de circular en la vía pública sin la presencia de un padre o tutor. “Una situación de riesgo es cuando un niño está en las calles o siendo explotado. Si este es el caso, podría haber una intervención pero llevada a cabo por trabajadores sociales, no por la policía “, dijo.

Ella y su colega Rodrigo Azambuja exigen que la oficina de protección policial de niños y adolescentes realice una investigación formal. “Ni siquiera una queja formal se registró en la estación. Lo que ocurrió fue los chicos fueron castigados durante el día “, dijo.

Mientras que algunos se sorprendieron por esta política, el gobernador del estado de Río de Janeiro, defendió las acciones de la policía en esta semana y dijo que la operación se ha estado ejecutando desde el comienzo del verano del 2014, cuando la policía comenzó a rastrear a menores que habían cometido robos anteriormente en la playa:

Quantos arrastões nós tivemos, praticados por alguns desses menores? Não estou falando que são todos os que estavam ali, mas tem muitos deles, mapeados, que já foram apreendidos mais de cinco, oito, dez ou 15 vezes, como na Central do Brasil.

¿Cuántos robos fueron cometidos por algunos de estos menores? No estoy diciendo que fueron todos ellos [los que fueron detenidos el fin de semana], pero muchos habían sido rastreados por nosotros y detenidos más de cinco, ocho, 10 o 15 veces.

Rodrigo Azambuja, sin embargo, dice que las acciones de la policía siguen siendo totalmente ilegales si revisamos el artículo 230 del Estatuto del Niño y el Adolescente, que prohíbe la detención de niños y adolescentes sin una orden judicial, a menos que sea atrapado en flagrancia.

El legislador estatal Marcelo Freixo, del Partido Socialista, publicó en Facebook:

A Polícia Militar do Rio de Janeiro, a mando do Estado, montou uma operação para evitar os arrastões na praia. Para isso, proibiu que mais cem jovens pudessem ir à praia. Com qual devida suspeita estas pessoas foram recolhidas? Baseados em que informações e denúncias? Apenas porque eram jovens, moradores do subúrbio e negros.

É evidente que ninguém quer e concorda com arrastão, mas não podemos condenar toda uma população pobre, negra e que vem do subúrbio para as praias porque eles podem vir a cometer um crime.

La policía militar, bajo las órdenes del Estado, montó una operación para evitar robos en masa en la playa. Con esto se impidió que más de 100 jóvenes vayan a la playa. ¿Basándose en que sospecha estas personas fueron detenidas? ¿Basándose en que información o denuncia? Solo porque son jóvenes, viven en los suburbios y son negros.

Es obvio que nadie quiere o está de acuerdo con los robos en masa, pero no podemos impedir a toda una población pobre, de raza negra que provienen de los suburbios ir a las playas, solo porque podrían cometer un delito.

Racismo y Políticas de seguridad: una conflictiva relación

Los llamados arrastões, se remontan a la década de 1990 y son un viejo reclamo de los bañistas de Río. En grupos de 15 o más, niños y adolescentes – algunos de tan sólo 10 años- barren la playa arrancando bolsos, móviles, joyas y cualquier otra cosa que puedan llevar. A veces, algunos de ellos fingen una pelea, mientras que otros se aprovechan de la confusión para robar. De vez en cuando, la policía aplica mano dura a los sospechosos en plena playa, en una escena deprimente con sillas y sombrillas volando sobre las cabezas de las personas.

Las reacciones airadas de las víctimas a menudo parecen resaltar el racismo y la segregación en una Río de Janeiro desigual, con blancos y ricos residentes de la Zona Sur sintiendo que su territorio está siendo “invadido” por las masas de pobres. Incluso por un tiempo, algunos de ellos abogaron para que las líneas de autobuses que conectan la Zona Norte con las playas se suspendan.

En enero, un periodista sugirió se debería imponer una “cuota” para aquellos que deseen tomar el sol en Ipanema o Copacabana, ya que esto sería “la única forma” de prevenir robos. “Esto suena extraño para los cariocas, que están acostumbrados a ir a la playa de forma gratuita, pero en el extranjero esto es bastante común”, dijo en un mensaje de Facebook que luego se eliminó.

En el 2001, una piscina de agua salada artificial conocida como “Piscinão de Ramos” fue construida en medio de favelas de la zona norte de Río, generando una gran controversia. Fue visto como una política de “pan y circo”, cuyo objetivo principal es mantener lejos a los pobres de las playas del sur.

Un clásico documental de la televisión brasileña de 1989, titulado “La Mala Cara de la playa” (hoy a menudo visto como racista en sí mismo), muestra a residentes blancos de la Zona Sur diciendo públicamente que “esas personas” no son “en realidad brasileñas”, sino más bien una “sub-raza”.

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