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Rusia restringe la infraestructura tecnológica para cortar con empresas de EEUU

Nikolay Pryanishnikov, President of Microsoft Russia. Source: Imagine Cup, Flickr. CC 2.0

Nikolay Pryanishnikov, presidente de Microsoft Russia. Fuente: Imagine Cup, Flickr. CC 2.0.

El Servicio Federal Antimonopolio de Rusia está iniciando una investigación a Microsoft por abusar de su posición dominante en el mercado tecnológico del país.

La pesquisa, anunciada el 10 de noviembre, surge en medio de la reanudación de esfuerzos por parte del Kremlin para suprimir a las compañías tecnológicas de Estados Unidos que operan dentro del país. Microsoft, Oracle, IBM, entre otras encaran regulación cada vez más severa, y otras iniciativas del Kremlin, que amenazan su acceso al mercado ruso, el cual tiene un valor estimado de tres mil millones de dólares.

Aunque Microsoft, que opera en Rusia desde 1992, continúa siendo el software predilecto de los funcionarios rusos, el Estado está realizando esfuerzos coordinados para separarse de este gigante tecnológico: en setiembre, Moscú inició la labor de sustituir el software de Microsoft en las computadoras de los empleados y funcionarios municipales. Rostelecom, el gigante de las telecomunicaciones que es controlado por el gobierno, anunció a principios de noviembre su intención de adquirir y reemplazar el programa por uno fabricado en el país, My Office, el cual ya ha recibido varias ofertas de licitación de parte de 10 agencias e instituciones gubernamentales en diferentes niveles. Las administraciones regionales, incluyendo la de Moscú, reportan haber sustituido muchos sistemas Microsoft, Oracle y Cisco relacionados con una variedad de tareas, desde el funcionamiento de cámaras de seguridad hasta el manejo de base de datos.

Por temor a amenazas de seguridad, se busca un poder de vigilancia más fuerte

El Kremlin quiere distanciarse del dominio de la infraestructura tecnológica privada occidental y sus productos. Sin embargo, no está claro el por qué. ¿Teme a una represalia cibernética de parte de Estados Unidos? ¿Pretende tener un mayor control sobre las comunicaciones y funciones de los empleados de gobierno? o ¿solo está aprovechando la oportunidad para golpear de manera ceremonial otro símbolo de la influencia occidental en Rusia?

Las tácticas recientes del Kremlin que restringen a los empleados de gobierno de utilizar software hecho en EE. UU. no son nada nuevo, sin embargo, sugieren que el gobierno ruso está ejerciendo más presión. Desde el 2014, Moscú ha limitado cada vez más el acceso de las compañías tecnológicas estadounidenses en Rusia, al reclamar acceso secreto a los datos del usuario (incluyendo el contenido de comunicaciones, como los correos electrónicos) y amenazando con imponer impuestos inasequibles a programas fabricados en el extranjero.

Quizá cabe señalar que, la Duma estatal aprobó una ley en el 2015 que obliga a las compañías que tienen acceso a la información personal de los usuarios rusos a almacenar la misma en servidores ubicados en el país. Los críticos argumentan que dicha ley amenaza la seguridad de los usuarios, pues le facilita al gobierno ruso tener acceso a su información privada. El cambio al software hecho en Rusia posiblemente tengan el mismo efecto, ya que muchos productores nacionales gozan de una relación afable con el estado.

La ley de servidores locales le proporcionó la justificación a un tribunal ruso para confirmar la decisión del gobierno de bloquear LinkedIn en el país. Muchos interpretaron la prohibición como una señal de advertencia para Microsoft (cuya adquisición de LinkedIn se espera termine a finales de este año) y demás compañías estadounidenses que operan en Rusia: utilizan servidores locales o se retiran del país.

La causa de las medidas represivas en el 2014 fue evidente: las compañías tecnológicas estadounidenses (entre estas Microsoft, Google y Oracle) participaron en el régimen de sanciones que impuso el gobierno estadounidense en contra de las entidades financieras rusas tras la anexión de Crimea, con el que suspendieron el apoyo a los desarrolladores y servicios en la península.

Como respuesta a las sanciones de Microsoft – los rusos utilizarán un software legalmente pirata en el país.

No obstante, los funcionarios brindan explicaciones discrepantes sobre las acciones tomadas recientemente en contra de las compañías estadounidenses. Si creen la versión del ministro de comunicaciones Nikolay Nikiforov, se trata de un asunto económico en gran medida, que aspira dirigir a los contribuyentes y a las compañías estatales a invertir en desarrolladores rusos. Y verdaderamente, desde la devaluación masiva del rublo ruso en el 2014, los productos fabricados por Microsoft y otras compañías extranjeras se han vuelto significativamente más costosos, por consiguiente, el software nacional es más atractivo para los usuarios particulares y las agencias estatales rusas.

Si creen la versión de German Klimenko, el hombre a quien Putin encargó de manera personal sustituir el software extranjero y gravar impuestos en artículos vendidos en las tiendas en línea más importantes a principios de este año, uno obtiene una explicación ligeramente más pintoresca. La economía ha jugado un papel, él afirma, así también la anexión de Crimea y la sospecha concurrente respecto a la coordinación entre las compañías estadounidenses y la comunidad de inteligencia.

Klimenko y los blogueros tecnológicos rusos anticipan que la sustitución a gran escala del software Microsoft tomaría por lo menos cinco años, y sería una labor muy ardua. Seguramente, la transición para separarse de las compañías tecnológicas estadounidenses – si se lleva a cabo- no será de manera inmediata o integral. Moscú se encuentra en pleno diálogo para reemplazar 600,000 servidores y dispositivos Microsoft , pero hasta el momento solo ha tratado de suplir Exchange y Outlook con un sistema de correo electrónico creado en el país para seis mil usuarios del gobierno municipal. Pese a la presión para alejarse de Microsoft, el cambio no será inmediato: el secretario de prensa del Kremlin Dmitry Peskov indicó, el 2 de noviembre, que una sustitución completa de esos productos en todas las agencias gubernamentales sería posible una vez que “los fabricantes nacionales creen algo más efectivo”.

Por supuesto, que existe también el papel del sentimiento antiestadounidense. ¿Acaso el comportamiento ruso hacia Microsoft y sus semejantes es otro ejemplo de la cruzada contra “los agentes extranjeros” que buscan debilitar Rusia desde su interior? Esto es difícil de diagnosticar objetivamente, pero al analizar nuevamente los comentarios de Klimenko, es evidente que la sospecha arraigada juega un papel en esto. En una entrevista que le realizaron en febrero, él caracterizó a Google como una “amenaza a la seguridad nacional“.

En un artículo que circuló extensamente y que llevó por título “Putin estremece a la CIA con la sustitución de importaciones de Microsoft“, Ruslan Ostashko, un popular bloguero a favor del Kremlin y fundador del sitio web Politrussia.com, reflexionó acerca del por qué los medios de comunicación estadounidenses están tan asustados por los esfuerzos de Rusia en restringir la venta del programa Microsoft.

Может ЦРУ боится остаться без своего главного источника информации в России?[…] американскую компанию «Майкрософт» подозревают в сотрудничестве с американскими спецслужбами, и именно за это ее собираются выгнать с российского рынка государственных заказов.

¿Quizá la CIA teme quedarse sin su principal fuente de información en Rusia? […] Se sospecha que la compañía estadounidense Microsoft ha colaborado con las agencias de inteligencia de ese país y esta es la razón por la cual se preparan para expulsarlos del mercado de contrataciones estatales.

Blogueros rusos como Ostashko se han asegurado también de dirigir la atención al hecho que la CIA fue el primer cliente de Oracle. En el siguiente video, que aparece publicado en Politrussia.com, Ostashko lee su publicación sobre la sustitución de importaciones, y argumenta que Microsoft comparte información con la CIA.

Como lo ejemplifican las reacciones de los blogueros rusos, la decisión también coincide convenientemente con la narrativa Kremlin respecto a la insidiosa influencia occidental.

La intensa presión ejercida sobre las compañías tecnológicas estadounidenses no debería ser descartada como un síntoma del agravamiento de la tensión, sino ser reconocida por lo que es realmente: una política. Con esta se pretende extraer las compañías estadounidenses del ecosistema tecnológico de Rusia, una táctica que proporcionaría supuestamente mayor protección contra la vigilancia que se originó de la cooperación entre las compañías estadounidenses y las agencias de inteligencia de ese país, asimismo, eliminar la influencia estadounidense en caso de una sanción adicional.

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