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Esto es lo que hacen los refugiados mientras esperan entrar a Estados Unidos

Sita Adhikari en el centro transitorio de la Organización Internacional de la Migración en Kathmandu. Foto: Danielle Preiss.

Esta historia de Danielle Preiss originalmente apareció en PRI.org el 08 de febrero de 2017. Se reproduce aquí como parte de un acuerdo entre PRI y Global Voices. 

Sita Adhikari dejó un campo de refugiados en el este de Nepal a finales de enero. Estaba ya dispuesta a reunirse con sus parientes que ya estaban en Rochester, Nueva York el 31 de enero, menos de una semana después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara una suspensión de cuatro meses del reasentamiento de refugiados.

Mientras una tensa batalla de inmigración se desarrollaba en Estados Unidos, Adhikari asistía a clases de orientación sobre los aspectos prácticos de su futura vida.

“El primer día se nos da clase sobre pañales, cómo usarlo en los niños, en otros, en los enfermos, etcétera. Y usos del pañal y su importancia. Porque no usamos pañales en el campamento, porque tenemos problemas económicos. Hemos criado niños sin pañales, así que nos enseñan acerca de los pañales”, Adhikari lee de los apuntes que tomó durante su curso intensivo sobre la vida en Estados Unidos.

Estuvo en una vivienda transitoria en Katmandú dirigido por la Organización Internacional de la Migración (OMI) hasta que tomó su vuelo. En una pared detrás de ella había una vista panorámica de las montañas del Himalaya; del otro lado, un cartel con escenas de Estados Unidos, incluida la Estatua de la Libertad.

Adhikhari, que es bhutanesa, dice que sus curso también cubrieron la condición de refugiado y el camino hacia la ciudadanía, así como los derechos y deberes de los residentes legales estadounidenses. “Derecho a la palabra, derecho al trabajo, toda clase de derechos y responsabilidades”, explica.

Las personas que esperan viajar a países como Estados Unidos, Canadá y Australia se quedan en estas habitaciones en Nepal mientras terminan sus clases de orientación y controles de salud. Las reglas de visita son estrictas: los visitantes solo pueden reunirse con los refugiados durante 10 minutos y tienen que permanecer en la estación de guardia.

Adhikari ya ha adoptado una apariencia más estadounidense. Ha cambiado sus trajes florales y sueltos por una camisa a cuadros y ha cortado su cabello largo por encima de los hombros. Nuestra conversación se dirige naturalmente a la prohibición de la inmigración. Le pregunto a Adhikari si sabe por qué se le ha dicho a los refugiados que el reasentamiento será suspendido.

“Porque el nuevo presidente de Estados Unidos creo que hará la verificación. Verificará los lugares ilegales, creo, así que sí, todo se ha detenido por algún tiempo”, dice. “Es bueno, porque deben tomar a los verdaderos [refugiados], los que mienten no deben ser considerado, creo que deben ser castigados”.

Pero mientras Adhikari se prepara para volar, su familia en Rochester ha entrado en pánico y se pregunta si se le permitará la entrada a Estados Unidos.

“Desde ese viernes en la noche cuando Trump firmó la orden, yo… no podía dormir”, dice el hermano de Adhikari, Yogesh Adhikari. “¡Envié un correo a todos: OMI, UNHCR [agencia de refugiados de la ONU], la Casa Blanca, estaba haciendo lo que me tocaba. Incluso llamé a la ACLU [Unión Estadounidense de Libertades Civiles]!”.

Yogesh Adhikari se mudó a Rochester, Nueva York en 2008 y ahora es un ciudadano estadounidense. Dice que nunca obtuvo respuesta alguna después de que la implementación de la prohibición de Trump por primera vez sobre si su hermana todavía podría venir, por lo que preparó un cuarto en su casa para ella y sus dos hijos, y no perdió las esperanzas.

“Esas son las preguntas realmente desgarradoras que no tienen respuestas”, dice Jen Smyers, el director de apoyo de Church World Service (CWS). CWS trabaja con el Departamento de Estado para colocar refugiados en las ciudades estadounidenses. Smyers dice que la mayoría de las personas -.incluso los mismos refugiados.- no se dan cuenta de cuánto se está investigando y verificando antes de que los refugiados tengan autorización para viajar a Estados Unidos.

“Recibes un nombre y las verificaciones biográficas y  son solamente válidos por quince meses; obtienes exámenes médicos y su validez depende del país de procedencia de tres a seis meses. Obtienes un control de seguridad válido por 15 meses. Obtienes una entrevista DHS que es válida 24 meses, obtienes seguros que son válidos durante 12 meses, las huellas son válidas durante 15 meses”, explica Smyers.

Estas autorizaciones solo son válidas simultáneamente durante unos dos meses superpuestos. Por lo tanto, una prohibición de 120 días significaría que la mayoría de los refugiados al borde del reasentamiento tendrían que comenzar todo el proceso nuevamente en el futuro. (La orden ejecutiva prohíbe a los refugiados sirios por tiempo indefinido).

Pero la familia Adhikari tuvo mucha suerte.

El Departamento de Estado autorizó a los refugiados que no pertenecen a los sietes países de mayoría musulmana nombrados en la orden de Trump, a volar al país hasta el 2 de febrero. Myers dice que 875 refugiados lo lograron durante ese lapso.

Sita Adhikari fue una de los 875.

Su hermano Yogesh fue a recibirla en el aeropuerto de Rochester. Desde allí, por teléfono, dice que aún está un poco sorprendido de que haya llegado.

“No sabíamos que estaba viniendo, no teníamos contacto con ella, ella no tenía teléfono y solo esperábamos que estuviera aquí cuando llegáramos”, se ríe.

La agencia de reasentamiento que dio la bienvenida a Adhikari y sus hijos a Rochester, el Centro de Familia Católica, pensó que su grupo sería el último durante algún tiempo. Sin embargo, al día siguiente, un juez federal en Seattle falló a favor de una suspensión temporal a nivel nacional sobre la prohibición de viajar.

El Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos se ha adherido a esa decisión y el Centro de Familia Católica programó llegadas hasta el 17 de febrero. Las agencias de refugiados en el extranjero están luchando para que los vuelos vuelvan a registrarlos antes de que expiren los documentos de viaje o una nueva decisión se haga pública.

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