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‘Involúcrense en sus comunidades': Estadounidense que luchó por justicia insta a un activismo más fuerte

Katrina Johnson, activista estadounidense que aboga por los derechos humanos, viste una camiseta estampada con la etiqueta #SayHerName [Di su nombre[. Es parte de una campaña más grande realizada por Amnistía Internacional (utiliza otra etiqueta, #SheStands4Justice, o Ella defiende la justicia), que llama la atención a la brutalidad policial y los asesinatos extrajudiciales en las Américas. Fotografía de Mario Allen, cortesía de  Amnistía Internacional, usada con permiso.

Esta es la última entrega en una serie de tres partes que presenta a tres mujeres –de Jamaica, Brasil y Estados Unidos– que se unieron para destacar el problema de la brutalidad policial y los asesinatos extrajudiciales en las Américas, con la etiqueta #SheStands4Justice [Ella defiende la justicia]. Visitaron Kingston, Jamaica para expresar su sentir y las repercusiones tras la muerte de un familiar. Lee la primera parte y la segunda parte.

En marzo 2018, Katrina Johnson, que vive en Washington, Seattle –junto a la activista brasileña Ana Paula Oliveira y Shackelia Jackson, originaria de Kingston– visitaron Jamaica como parte de una campaña promovida por Amnistía Internacional, que recibió apoyo del grupo de presión local que aboga por los derechos humanos, Jamaiquinos por la Justicia.

La campaña, titulada “Un viaje por la justicia en las Américas”, se enfocó en los constantes problemas legales, sociales y psicológicos que muchas familias encaran después de que un familiar muere a manos de la policía. Aunque la conmoción por la muerte es suficientemente mala, los apesadumbrados parientes a menudo descubren que la lucha para obtener respuestas de sus respectivos sistemas judiciales es difícil y angustiosa.

Johnson mencionó que tiempo después de la muerte de su prima, los agentes de policía responsables fueron suspendidos de sus labores. Después prosiguió una investigación, pero antes de que la completaran, el fiscal informó a Johnson que no presentarían cargos contra los agentes. En el estado de Washington, basta con que la policía declare que temía por su vida para que les otorguen inmunidad y así evitar ser procesados. Los investigadores dijeron que su prima –mujer de constitución pequeña que llamó a emergencias para denunciar un posible robo– pudo haber estado sujetando un cuchillo.

En medio de la tragedia, Johnson comenzó a ayudar a otras familias en situaciones similares a través de una organización logal: “Estoy de duelo y lucho al mismo tiempo”. Contribuyó a formar una coalición de ciudadanos y grupos minoritarios, sindicatos y abogados, que presionaron para que la ley en el estado de Washington cambiara. La campaña para disminuir la violencia en Washington redactó una propuesta en mayo, 2017 (Iniciativa I-940). Para 6 de marzo de 2018, tuvo frutos.

Después de recabar más de 250 000 firmas para que la iniciativa pasara a votación, se aprobó una ley que dicta que “los agentes de policía asuman responsabilidad por utilizar fuerza letal de manera injustificada”, indicó Johnson. La ley también ordena diversos programas de capacitación para los agentes de policía, como disminución de violencia, predisposición implícita, salud mental y primeros auxilios.

Durante su visita a Kingston, Johnson instó a la reforma policial en Jamaica y Brasil. Expresó solidaridad hacia sus colegas, que narraron sus propias luchas en un foro el 13 de marzo en el campus Mona de la Universidad de las Antillas.

Katrina Johnson, activista estadounidense, viste una camiseta con la imagen de su prima, Charleena Lyles. Ella murió a manos de la policía de Seattle, frente a sus hijos. Fotografía de Mario Allen, cortesía de Amnistía Internacional, usada con permiso.

Johnson (KJ) habló con Global Voices (GV) sobre el impacto, a corto y largo plazo, que tuvo la experiencia en su familia y la necesidad de parte de los agentes de estado de asumir mayor responsabilidad:

KJ: My cousin, Charleena Lyles, was a 30-year-old pregnant mother killed by Seattle police in her apartment, in front of her children. She was shot seven times, including twice in the back. She was killed after she called 911 to report a burglary. The bullets cut through her uterus and hit her foetus, estimated to be 14 to 15 weeks old. The immediate response of my family was shock and disbelief.

No one should have to die like that. She was somebody to us, and her life mattered. Her family deserves answers, her kids deserve answers. I feel like it’s my duty to share her story so that this doesn’t happen to anyone else’s family, and I get my strength from my support system and just the fact that I know that I’m doing the right thing.

KJ: Mi prima, Charleena Lyles, era una madre de 30 años embarazada que falleció a manos de la policía de Seattle en su apartamento, frente a sus hijos. Le dispararon siete veces, dos disparos a la espalda. La llamaron después de que llamó a Emergencias para denunciar un robo. Las balas atravesaron su útero e impactaron al feto, que se estimaba tenía 14 o 15 semanas de gestación. La respuesta inmediata de mi familia fue conmoción e incredulidad.

Nadie debería morir de esa manera. Era importante para nosotros y su vida importaba. Su familia merece respuestas, y también sus hijos. Siento que es mi deber compartir su historia para que esto no le suceda a la otra familia. Obtengo mi fortaleza de mi sistema de apoyo y del hecho de saber que estoy haciendo lo correcto.

GV: En tu opinión, ¿cómo debería abordarse el problema de los asesinatos extrajudiciales –en tu país y a lo largo de las Américas? Para ti, ¿cuál es el centro del problema?

KJ: I think the police need to be held accountable. Without accountability, there is no justice. That’s the biggest problem, no one is ever accountable.

KJ: Considero que la policía necesita asumir la responsabilidad. De lo contrario, no existe justicia. Ese es el mayor problema, nadie jamás asume la responsabilidad.

Pidiendo más solidaridad con las familias que sufren, Johnson exhortó un enfoque activista:

KJ: If it hasn’t happened to you, it’s only a matter of time before it will happen to you, so get involved in your communities and support the people that are out there fighting for your future. If you don’t, and nothing changes, it will end up on your doorstep.

KJ: Si no te ha pasado, es solo cuestión de tiempo antes de que te suceda, por lo tanto, involúcrense en sus comunidades y apoyen a las personas que salen a luchar por el futuro. Si no lo haces, y nada cambia, [el problema] terminará frente a tu puerta.

De igual manera que sus colegas de Brasil y Jamaica, Katrina Johnson continúa albergando la esperanza de que las cosas serán mejores:

KJ: Yes, I am optimistic. I think with enough [community] support and getting the word out, other people will start to rise up and we will all be able to come together and get some change, which is drastically needed.

KJ: Sí, soy optimista. Pienso que con suficiente apoyo [comunitario] y difusión del mensaje, otras personas comenzarán a alzarse y podremos unirnos y lograr algún cambio, que se necesita  drásticamente.

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