Propuesta de senador brasileño resucita ideas de restrictiva ley de aborto

Mujeres protestan en Brasilia, capital de Brasil, a favor del aborto seguro y legal en el país con trajes de El cuento de la criada, 2018 | Imagen: Mídia Ninja/CC 2.0.

Un proyecto de ley pendiente en el Senado brasileño pretende dificultar aún más el acceso al aborto legal y seguro, hasta en los casos en que está garantizado por la ley.

La propuesta inicial dice que “salvaguardará la vida del no nacido desde la concepción” y propone la creación de un fondo de ayuda económica social para los hijos de las víctimas de violación si la mujer lleva el embarazo a término. Además, el proyecto establece que la mujer debe informar al padre sobre el niño, aunque sea un abusador sexual.

Actualmente, el aborto está legalmente permitido en Brasil en solo tres situaciones: cuando el embarazo pone en peligro la vida de la mujer, si el feto es anencefálico (cuando el cerebro no está totalmente formado) o si el embarazo es el resultado de una violación.

Fuera de esos contextos, la práctica se considera un delito, con una sentencia de prisión de uno a tres años para la mujer y de uno a cuatro años para quienes realizan el procedimiento.

Una manifestante con un cartel que dice: “Es por la vida de las mujeres. Un violador no es un padre. No a la #PEC181 (ley que podría afectar al derecho al aborto legal)”, 2017 | Imagen: Mídia Ninja/CC 2.0.

El proyecto de ley no es exactamente una idea nueva. Hace algunos años, se presentó una propuesta similar en el Congreso Nacional, que fue conocida como el Estatuto del No Nacido, que hubiera prohibido el aborto en todos los casos en el país. Otra propuesta  estaba en las protestas de 2017. Una petición en línea contra un subsidio de violación ha obtenido más de 192 000 firmas desde 2018, cuando se lanzó en protesta por el Estatuto de No Nacido.

Para los críticos, el nuevo proyecto de ley es una imitación de esta antigua propuesta.

El proyecto de ley fue presentado por el senador Eduardo Girão, del partido de centro-derecha Podemos, en diciembre de 2020. Girão propuso lo que denominó “Estatuto de la Mujer Embarazada” que, según él, supondría un avance en el “punto de vista humanitario” con la protección a las mujeres embarazadas y responsabilización a los hombres.

Por su parte, los movimientos feministas ven la ayuda económica como una excusa para evitar el derecho al aborto seguro y califican la idea de “subsidio por violación”.

Como la propuesta se votará próximamente en el Senado de la Nación, los activistas por los derechos reproductivo empezaron a utilizar en Twitter etiquetas como #GravidezForcadaÉTortura (el embarazo forzado es una tortura) y #BolsaEstupro (subsidio por violación) en señal de protesta.

Tras las críticas, la ponente del proyecto, la senadora Simone Tebet, del Movimiento Democrático Brasileño (partido de centro-derecha y conocido por su sigla en inglés MDB) declaró que trabajaría en la modificación del texto original. El propio senador Girão dijo en marzo que retiraría la propuesta de ayuda del proyecto, según la revista Crescer.

Global Voices contactó con la oficina de la senadora Tebet, pero no obtuvo respuesta antes de la publicación de este artículo.

Global Doctors for Choice (Médicos por el Derecho a Decidir), red internacional de médicos que defiende el acceso a servicios de salud reproductiva seguros, emitió una declaración pública en la que calificaba la propuesta de “verdadero retroceso de los derechos humanos fundamentales en el país”.

“No se resuelve solo con la decisión de eliminar los artículos del estatuto. En el movimiento de mujeres estamos luchando para que se archive”, dijo la doctora Maria José de Oliveira Araújo, miembro del grupo, al periódico Brasil de Fato el pasado mes de abril.

Jolúzia Batista, que trabaja en el Centro Feminista de Estudios y Asesoramiento (CFEMEA), ONG feminista y antirracista, también dijo al mismo periódico que el proyecto es una trampa conservadora para quitarles a las mujeres la autonomía sobre su propio cuerpo.

“El estatuto elimina la posibilidad de que una mujer decida sobre su cuerpo, su vida y los proyectos de vida que quiere para ella. Entendemos que para lograr una verdadera democracia, uno de los puntos claves es que la mujer pueda decidir sobre su propio cuerpo”, dijo.

“Como si la mujer no tuviera ningún derecho”

A pesar de llamarse el “Estatuto de la Mujer Embarazada”, los activistas sostienen que el proyecto de ley realmente no incluye políticas públicas ni elementos dirigidos a los derechos de las mujeres embarazadas.

Por ejemplo, el artículo 8, extracto que ha sido fuertemente repudiado por las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer, prohíbe cualquier daño a un “niño no nacido” por “acto o decisión de cualquiera de sus padres”, que podría penalizar a los médicos que practiquen abortos legales.

Las organizaciones de derechos de la mujer también critican el artículo 10, ya que prohíbe a las mujeres embarazadas “negar u omitir” información sobre la paternidad a los padres biológicos. Esto significa que estarían obligadas a dar información al padre, en algunos casos un violador, sobre el niño bajo “pena de responsabilidad”.

“Esta obligación de informar al padre sobre el hijo, un violador, bajo “pena por responsabilidad” es demasiado violenta. Es como si la mujer no tuviera ningún derecho, pero el niño no nacido y el hombre los tuvieran todos”, dijo a la página web Congresso em Foco Luciana Boiteaux, profesora de derecho de la Universidad Federal de Río de Janeiro y autora de mociones ante la Corte Suprema de Brasil para despenalización del aborto en el país.

Aborto en América Latina

El aborto es considerado un delito, en algunas o todas las circunstancias, en la mayoría de los países de América Latina, según un estudio del Centro de Derecho Reproductivos. En Brasil, hay 40 proyectos en el Parlamento que proponen alguna restricción a la legislación vigente, según el medio UOL.

Incluso donde está permitida, la interrupción del embarazo no siempre es fácil de conseguir debido a la criminalización y el estigma social, la falta de instalaciones y profesionales calificados y la ausencia de políticas de planificación familiar y educación sexual.

Además, existe el concepto de “objeción de conciencia”, cuando los médicos se niegan a practicar abortos por razones personales. Para la antropóloga e investigadora brasileña Debora Diniz, este concepto ha sido utilizado como un instrumento de poder y abuso, como ella misma señaló durante el Panel de Global Voices “Romper el tabú del aborto” del 7 de abril.

“Cuando preguntamos si alguien está a favor o en contra del aborto, lo que obtenemos no es lo que la gente hace, sino mentiras. Lo que domina es la moral basada en las opiniones públicas, que no representan las necesidades, los derechos ni los gustos de la mujer. Representan el patriarcado y la hegemonía de cómo responder correctamente a esta pregunta”, dijo durante el panel.

América Latina y el Caribe tienen algunas de las mayores tasas de aborto del mundo y las leyes más estrictas que pueden llevar a las mujeres a la cárcel por sospechas de aborto, según Diniz.

El Instituto Guttmacher señala que las tasas de embarazos no deseados son más altas en los países que restringen el acceso al aborto y más bajas en los países donde el procedimiento es legal.

“En algún momento de la vida, las brasileñas van a cruzar la línea entre legalidad y clandestinidad, porque una de cada cinco mujeres aborta hasta los 40 años”, dijo Diniz.

El 30 de diciembre 2020, Argentina se convirtió en uno de los pocos países de América Latina donde el aborto es legal sin importar la razón, si se realiza en las primeras semanas del embarazo y según las directrices establecidas por la ley, junto con Uruguay, Cuba, Guyana, Guyana Francesa y Puerto Rico.

Además, el aborto es legal en Ciudad de México y en el estado mexicano de Oaxaca. Sin embargo, algunos estados mexicanos siguen considerando que la interrupción del embarazo se castiga con hasta 30 años de prisión.

El aborto es ilegal en cualquier circunstancia en El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití. Otros países de la región permiten el aborto en algunas circunstancias.

Horas después de que Argentina aprobó la legalización del aborto, el presidente brasileño Jair Bolsonaro tuiteó que lamentaba profundamente la decisión y afirmó: “En lo que depende de mí y de mi Gobierno, el aborto nunca será aprobado. Siempre lucharemos para proteger la vida de los inocentes”.

Lamento profundamente por la vida de los niños argentinos, ahora sujetos a ser cortados en el vientre de sus madres con el consentimiento del Estado. Mientras dependa de mí y de mi gobierno, el aborto nunca será aprobado en nuestro suelo. ¡Siempre lucharemos por proteger la vida de inocentes!

Una encuesta de 2017 indicaba que casi el 60 % de los brasileños estaba a favor del aborto en casos de violación. Una encuesta realizada en la página web del Senado muestra que casi el 87 % de brasileños se opone al proyecto de ley de Girão, con más de 291 000 votos en contra de la propuesta frente a 42 560 a favor.

“Las leyes penales no son la mejor manera de proteger las necesidades de salud, y el aborto es una necesidad de salud”, dijo Diniz.

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