Dentro de Myanmar: Testimonios de sobrevivencia y resistencia

Manifestación antigolpista en Myanmar. Foto difundida por un periodista ciudadano, utilizada con autorización.

Tres meses después de tomar el poder, el gobierno militar de Myanmar sigue enfrentando dudas sobre su legitimidad para gobernar el país. A pesar de haber expulsado a los parlamentarios elegidos y de haber detenido a los líderes claves del gobierno anterior, la junta no ha logrado convencer a amplios sectores de la población de aceptar su autoridad para establecer un gobierno de transición.

El 22 de abril, Global Voices organizó un seminario web (en lo sucesivo, webinario) que abordó la situación en Myanmar y las perspectivas del movimiento de resistencia. El webinario contó con varios testimonios de habitantes de Myanmar que contaron el impacto del golpe en sus comunidades y cómo las personas están resistiendo a la junta. Por razones obvias de seguridad, decidimos no invitarlos durante el webinario ni publicar sus nombres en este artículo.

El movimiento de resistencia surgió desde el primer día del golpe y sigue teniemdo apoyo en todo el país, a pesar de las tácticas de terror desatadas por los militares contra manifestantes, ciudadanos, periodistas y otros presuntos simpatizantes de la oposición. Una persona nos habló de la importancia del Movimiento de Desobediencia Civil para dar esperanza a quienes querían restaurar el gobierno civil:

Since the coup, the civil disobedience movement—which most people call the CDM—has gathered support from people from a wide range of professions, led by medical and healthcare workers and later by Myanmar train workers. Bankers, lawyers, teachers and engineers across the nation have also demanded the military return the elected government to power, and are refusing to return to work. Many civilians are supporting the CDM by donating and fundraising to support CDM participants financially.

As a citizen of Myanmar, I would like to emphasize that we the people of Myanmar support the CDM and believe that it is important to resist the junta in every possible way, and the CDM is the sign of that resistance.

Desde el golpe, el movimiento de desobediencia civil, que la mayoría de la gente llama CDM (por su nombre en inglés), ha logrado el apoyo de personas de distintas profesiones, lideradas por los trabajadores médicos y sanitarios y luego por los trabajadores ferroviarios de Myanmar. Banqueros, abogados, profesores e ingenieros de todo el país también han exigido a los militares que devuelvan el poder al gobierno elegido, y se niegan a volver al trabajo. Muchos civiles están apoyando al CDM con donaciones y financiación colectiva para apoyar económicamente a los participantes del movimiento.

Como ciudadano de Myanmar, quisiera subrayar que nosotros, el pueblo de Myanmar, apoyamos al CDM y creemos que es importante resistir a la junta en cualquier manera, y el CDM es el símbolo de esa resistencia.

El editor de Global Voices, Mohamed ElGohary, leyó el testimonio completo:

Otro testimonio habla de la peligrosa situación en Rangún, el mayor centro urbano del país:

Yangon, the commercial capital where I live, has been taken over by the military junta. All you see is small undernourished boys carrying guns that weigh more than them cordoning off roads, harassing and intimidating innocent civilians at checkpoints. I leave my smartphone home when I go to my local wet market. Most of us have switched to keypad phones to stay safe, plus there is no point in taking a smartphone because there is no cellular data or internet available. On top of that, there is a night curfew and night raids that have increased. If you have a house guest you need to register them. If you don’t, the ‘informers’ will do the job for you.

Rangún, la capital comercial donde vivo, ha sido tomada por la junta militar. Todo lo que se ve son niñitos desnutridos llevando armas que pesan más que ellos, acordonando carreteras, acosando e intimidando a civiles inocentes en los puestos de control. Dejo siempre mi teléfono móvil en casa cuando voy al mercado. La mayoría hemos cambiado a teléfonos más antiguos para estar seguros, además de que no tiene sentido tener un teléfono moderno porque no hay datos celulares ni internet disponibles. Además, hay toque de queda nocturno y las redadas nocturnas han aumentado. Si tienes un invitado en casa, tienes que registrarlo. Si no lo registras, los “informantees” harán el trabajo por ti.

La editora de Global Voices Veroniki Bacharidi-Krikoni leyó el testimonio completo:

Un visitante de Myanmar, que se quedó varado durante el golpe, describió la experiencia de ver varias protestas masivas tras el golpe:

I witnessed thousands of people marching on the street. Everytime they passed by, the bystanders, people at the side of the street, in their cars, in their motorcycles, in their shops, in their houses, would give them a round of applause and all will flash a three-finger salute which has now become the symbol of the protest. After the march, they will hold a program where speakers will speak about the legitimacy of their cause and their demands. They will also sing revolutionary songs the most popular of which is “Kabar Ma Kyae Buu” which is sang to the tune of the “Dust in the Wind” and contained the lyrics, “we will never forgive and forget the dictators”.

Fui testigo de cómo miles de personas marchaban por la calle. Cada vez que pasaban, los transeúntes, personas a los lados de la calle, en sus autos, en sus motos, en sus tiendas, en sus casas, los aplaudían y todos hacían el saludo de tres dedos que se ha convertido ahora en el símbolo de protesta. Tras la marcha, celebrarán un programa en el que los oradores hablarán sobre la legitimidad de su causa y sus peticiones. Además cantarán canciones revolucionarias, la más popular es “Kabar Ma Kyae Buu” que se canta con la melodía de “Dust in the Wind” y contiene la letra “nunca perdonaremos ni olvidaremos a los dictadores”.

El visitante pidió a los activistas que compararan el movimiento antigolpista de hoy con la lucha contra la Junta en 1988 y 2007:

I then asked them the difference between the current protest and the 8888 protest in 1988 and the Saffron Revolution in 2007. They told me the big difference is, now they have the technology and communication to coordinate their actions and to tell the world what is happening in Myanmar.

Entonces les pregunté por la diferencia entre la protesta actual y la protesta 8888 en 1988 y la Revolución del Azafrán en 2007. Me dijeron que la gran diferencia es que ahora tienen la tecnología y la comunicación para coordinar sus acciones y contar al mundo lo que está pasando en Myanmar.

Finalmente, un ciudadano habló de la creencia de que la Junta no logrará derribar a las fuerzas democráticas de Myanmar:

Pandemic has a vaccine to protect and patients could be recovered but there is no vaccine to protect unarmed civilians from random shootings, tortures, sending back death bodies to their families next morning after being arrested and brutal oppressions by the military butchers.

The military junta could only terrorize our country but they can't rule. They could shoot, kill and arrest our young heroes called “Spring flowers” but they can't avoid Burma's Spring.

La pandemia tiene vacuna para proteger y los pacientes pueden recuperarse, pero no hay vacuna que proteja a los civiles desarmados de los disparos al azar, las torturas, el envío de cadáveres a las familias a la mañana siguiente después de ser detenidos y las opresiones brutales de los carniceros militares.

La junta militar solo puede aterrorizar nuestro país, pero no puede gobernarlo. Pueden disparar, matar y detener a nuestros jóvenes héroes llamados “Flores de Primavera” pero no pueden escapar a la Primavera Birmana.

Acá está el webinario completo:

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